Aborto diferido. El duelo en la espera.

Compartir
Tuitear
Compartir

Un aborto diferido es un tipo de aborto espontáneo que sucede cuando el embrión deja de desarrollarse y el cuerpo de la madre no lo expulsa y no sólo eso, sino que sigue embarazado.
Suele ser una sorpresa en el peor de los sentidos ya que la madre no sabe nada del estado en que se encuentra su bebé y es en el momento, normalmente, de la primera ecografía cuando se descubre que o bien, el niño no tiene un crecimiento acorde con las semanas de gestación que debiera o bien, que su corazón ha dejado de latir.
A mí con ésta van ya dos veces que me sucede.
La primera me pasó bastante avanzada pero con un bebé con 4 semanas de desarrollo. Fui a consulta y me topé con un huevo huero que se llama, algo que al parecer hace que sufras menos o que se le de menos importancia, pues no pocas amigas me han comentado esto de que “sólo era un huevo huero” y que “a no sé quien también le pasó”.
Si que es verdad que estas palabras siempre proceden de aquellas que aún no han sido madres, pues nunca me he encontrado con una madre que haya sido tan poco empática con la situación.
Pero volviendo al tema, el día que vas a la ecografía a ver a tu bebé, si es la primera vez que te ocurre esto, confías en que salga todo bien y el bebé sólo sufra de un desarrollo anacrónico y la semana siguiente, con la nueva eco, lo veas latir dentro de tí.
Esa semana entre eco y eco se hace interminable pero es la manera de asegurarse de que no hay verdadero avance en el embarazo y que no queda posibilidad de que siga con vida el niño.
La primera vez que me pasó podría existir ese baile de fechas, aunque yo ya sabía que algo iba diferente a lo habitual. Tenía cólicos frecuentes pero secos, había manchado mínimimamente cosa que no me había pasado con el primer embarazo, y además presentía que no iba bien por algo.
En esa semana intentas hacer una vida normal con la esperanza de que todo vuelva a la normalidad. El luto vendría después, cuando viese en la eco que no había nada qué hacer más que legrar el útero y dejarlo en perfecto estado de revista.
En esta semana que hoy acaba yo he llevado mi duelo de manera visible por dentro y por fuera. Tengo un aspecto deplorable que intento maquillar a diario y ocultar bajo un corte de pelo diferente.
Llevo una semana gestando a un bebé muerto. Esta vez no hay huevo huero, con lo que el dolor para los menos empáticos debe ser mayor -aunque ya os digo yo que no -, y los síntomas de embarazo siguen presentes. Ayer y antes de ayer tuve náuseas e incluso vomité; estoy cansada y me duermo de pie y no hablo del baile de hormonas y los cambios de humor que me provocan.
Llevo una semana llorando a diario por ese bebé que no abandona el seno materno, por este embarazo imprevisto pero deseado, por ese niño que iba a llegar en agosto y que ya nunca lo hará.
El lunes cuando lo supe vi la ecografía y no me sorprendió tanto. No lloré en todo el día. Mi marido si lo llevaba peor. Yo estaba impávida. Estuve con las niñas, me dormí toda la tarde y las acosté y les di de cenar como cada día y ya. Al hacerse el silencio de la noche me dio un ataque de ansiedad.
Al día siguiente amanecí llorosa. No podía parar. Alternaba fases de llanto con otras de humor estable cada 20 minutos. Casi me vuelvo loca. Le dije a mi madre y a mí amiga que era como si se me hubiese muerto alguien y las dos me dijeron “es que se te ha muerto alguien”. Nunca se llora lo suficiente a un hijo muerto por pequeño que sea.
El miércoles me fui con una amiga y organicé planes por la tarde. El jueves estaba tan cansada que me quedé en la cama toda la mañana. La sensación de depresión llegó a tales límites que llamé a la canguro y me fui con otra amiga a la pasarela de moda flamenca. No hay planes suficientes para llenar el vacío.
Llegó una conocida a hablar con nosotras, mi amiga está embarazada de 8 meses, y estuvimos hablando de eso, embarazos, estados de buena esperanza y en que es el mejor momento para la mujer. Y sí, yo también. Aunque no dije que yo también estaba embarazada, pero que mi bebé estaba muerto y que en una semana me lo sacaban. Me olvidé sin más y así me callé.
Así que he llegado al día siete. Mi bebé está muerto, detenido en la semana 6 y yo alcanzando la 11 de embarazo.
En un par de días me hacen el legrado y empieza otro minipostparto. Entuertos, sangrado y Merthergyn cada 8 horas. Pero eso después de pasar las contracciones el día del legrado para dilatar el cuello del útero, tener dolores y despertar sola de una anestesia general.
Ni que decir queda que yo no quiero otro bebé, tengo en casa uno y dos niñas preciosas, yo quería este bebé y no, tampoco quiero ir a la Feria, salir y beber copas, hacerme un traje de flamenca ni nada que suene atractivo o divertido. No. Yo sólo quería a mi bebé, pero se ha muerto dentro de mí.
Desearme suerte, hoy no es un bluemonday como cualquiera hoy es uno más triste.

image

Hoy tengo otro angelito más en el cielo.

Error: el token de acceso no es válido o ha caducado. El feed no se actualizará.
Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Hay un problema con el token de acceso de Instagram que estás usando. Por favor, obten un nuevo token de acceso en la página de ajustes del plugin.
Si continúas teniendo problemas con tu token de acceso, consulta este FAQ para más información.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar