Terminar la lactancia.

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Os traigo hoy un post sobre un tema que cuesta trabajo, o al menos a mí siempre: el de terminar la lactancia. A mi se me da fatal y es un proceso siempre doloroso.

Dostinex: las pastillas.

Nunca he conseguido acabar Las cuatro lactancias bien y de manera pautada.

La primera fue un despropósito. Lo hice siguiendo consejos de amigas: dejar de dar tomas y vendarse el pecho. Casi me muero.

En ese momento daba mi leche a la niña en biberón porque no supo prenderse del pecho y me la sacaba cada tres horas. Era una paliza pero creía que era lo mejor. Cosas de la vida.

Para acabar la la operación decidí que lo mejor era no sacarme la leche más y vendarme por la noche. Al final no dormí del dolor y la leche me subía sin parar. El pecho se llenó tanto que me salieron bultos debajo de la axila y recuerdo el dolor insoportable además de parecerme a Yola Berrocal.

Con los demás he tomado Dostinex. Las lactancias se vieron interrumpidas a los dos meses y a los 9 días por alergia a la proteína de la vaca y ahora con el niño he batido récords al llegar a los 16 meses.

La pastilla no me funciona nunca radicalmente. Siempre tengo que extraer leche pues se me va acumulando y el dolor es terrible.

Por parte del niño, en este caso la Segunda y el Cuarto, es como quitarles el chupete de repente: malas noches y días de llanto. Además de no querer comer.

La motivación como supondréis es bastante fuerte. Y como me habéis preguntado muchas, os cuento.

Supongo que sabéis todas ya que al niño lo operan a final del mes de marzo del pulmón. Yo iba a seguir con la lactancia hasta entonces y más allá para que el niño estuviera arropado y si no quería comer tuviera siempre a disposición el pecho.

Pero hablé con madres de niños pequeños operados y una de ellas me dijo que ella también lo había hecho así pero que lejos de ser bueno para ambos había resultado lo contrario. El postoperatorio inmediato hace que no sea fácil dar el pecho (y esto ya lo viví estando en la UCI con él en el anterior ingreso) y el niño quiere su toma y no puede hacerla.

Lo mismo pasa con el día anterior a la operación, que quiere hacer su toma como cada noche (sus mil tomas, mejor dicho), y entonces es la madre la que sufre porque no puede darle. La última vez nos pasó que me volví a casa y mi marido durmió con el niño, quedándome yo súper triste de no estar con mi bebé.

Total, que destetar era una opción más que válida de cara a la operación. Así que antes de que nos cogiera el toro, he empezado la campaña del destete.

Dostinex sigue sin funcionarme y he seguido sacando leche sin dejar el pecho vacío. Me da igual tardar más en el proceso si de esta manera me evito el dolor del pecho llenísimo.

Así que así hemos puesto fin a una lactancia muy placentera y apacible y sin un sólo problema. Una lactancia que me ha permitido disfrutar de mi bebé y desquitarme de los intentos fallidos anteriores.

Y con mucha pena, ayer lloraba yo además del niño, porque acaba una etapa y viene otra dura en sus comienzos.

Deseadme suerte.

Mi mejor amigo en estos casos…

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