Hipotiroidismo postparto (mi experiencia)

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Allá por el año 2011 me convertí en madre por primera vez. Todo iba aparentemente bien después de haber tenido a la niña, salvo una serie de síntomas que derivaron en mi experiencia con el hipotiroidismo postparto.

¿Qué pasó?

En teoría nada. El postparto inmediato iba bien. La lactancia materna en biberón porque la niña no agarraba el pecho también iba bien (aunque era un poco estrambótica, pero me hacía sentir que hacía las cosas bien). La niña dormía mal y comía lo justo, pero estaba sana.

Con todo lo anterior y como no descansaba porque me auto exigía mucho en ese momento inicial como madre (ya no), era normal que estuviera agotada. Eso se traducía en molestias en la espalda. En un estado de somnolencia y alerta mezclados.

A su vez derivaba en dolores musculares, como de agujetas, en la espalda, atribuibles a que cogía a la niña mucho en brazos porque lloraba bastante.

Además no quería estar en casa porque la niña lloraba más y a mi se me hacía más pesado todo, con lo que pasaba a veces el día entero fuera de casa.

Me iba adonde fuera con tal de no estar con la niña en casa llorando y en brazos y yo desesperada por no poder dormirla y no atenderla bien. Esto seguía provocándome más cansancio y era un bucle difícil de sobrellevar.

Los síntomas

Fui al médico de cabecera cuando me dolía demasiado la espalda. Sentía de manera dolorosa cada vértebra. Además me dolían los músculos dorsales también.

En el apartado de articulaciones me dolían los pies, los tobillos, las rodillas y los codos.

Me cosquilleaban los pulgares y descubrí el dolor del túnel carpiano.

Todos estos dolores eran molestias fuertes pero no me impedían levantarme, cuidar de mi hija y salir a pasear. Hasta que forcé tanto la máquina que hubo un día en que no pude seguir ya.

Obviamente se me caía el pelo, pero a mi siempre se me cayó mucho así que no hice caso.

No tenía una dieta saludable y tampoco es que fuera mucho al baño, tampoco hice caso a eso.

Estaba cansada pero loca de amor por mi bebé tan deseado, así que no hice caso a que yo era la que lloraba mucho y el hecho de recordar el parto era como un trauma para mí.

Una noche no pude más y me fui a urgencias y el médico me diagnosticó depresión postparto. Casi me mato de risa en su cara. Vamos. Deprimida. Si estaba feliz con mi niña adorada que tenía ya 6 meses.

El diagnóstico

Fui al médico de cabecera a hacerme la analítica que no me dijeron en el hospital ni en la matrona que debía hacerme, pero que leí por internet que era bueno.

Y salió: hipotiroidismo. De ahí al especialista que me observó y aseguró que no tenía bocio y listo.

Encajaba cada síntoma: dolor muscular y articular; depresión, cansancio, mis 8 kilos de más; estreñimiento y caída del cabello.

Y di con mi endocrina, por azar, y menos mal.

Me recetó eutirox y una dieta para adelgazar lo cogido en el embarazo. La pastilla diariamente.

La mejora fue muy rápida. Seguía sin dormir, cansada, y con un bebé demandante pero ya no me dolía tanto todo. Ni los pies ni la espalda. Ni las vértebras ni las manos.

Ahora era una madre agotada normal. Seguí con mis inconvenientes de tener un bebé de alta demanda que me sobrepasaba, pero me estabilicé. Tanto, que repetí embarazo enseguida 🤣🙈🤗 y así unas cuantas veces más!

Menos mal que tiene solución. Amo a mi endocrina y al Eutirox ❤️ y a mis 40 kilos de menos que he perdido en todos estos años después de cada uno de mis seis embarazos y a todos los síntomas que han desaparecido.

No hay que hacer oídos sordos a las señales que manda el cuerpo: el cansancio es normal hasta cierto punto; lo demás tiene cura!

La cuarentena

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Si hay algo que todas las madres pasamos con verdadero horror es este período tras el parto en el que te sientes como mínimo atropellada por un tren y de ahí para arriba.
Yo he pasado por tres y media. La primera tras la mayor, me pilló de nuevas y casi me da algo además de una buena depresión postparto de la que me gusta hablar lo justo. La segunda es esa media, sucedió tras un aborto, duró menos tiempo pero fue bastante dura por la pérdida y porque se pisó con la depre anterior.
El tercer postparto fue una mezcla de hormonas de vitalidad y energía loca que me hacían sentir de maravilla. Sí, tenía ciertas partes de mi cuerpo lesionadas, pero ni los puntos dolían ni me sentía mal. Fue la mejor cuarentena.
Ahora llegamos al fin de la actual. El lunes del alumbrao, del pescaito, el lunes de Feria, vamos.
Y ¿Cómo ha sido? No sabría decir si peor o mejor que el resto. Al principio fue fatal, el parto de 12 horas y que acabó con ventosa que me dejó un desgarro creo que tipo IV, vamos de los que pasean por todo el periné, y me causó también una subluxación de coxis, que dolía más que los entuertos y puntos juntos, me dejó muy tocada.
De hecho lo que me dolía era la parte baja de la espalda. Ni los puntos ni los entuertos. Me dolía atrás, el coxis, el sacro, la pelvis, las caderas… las pasé canutas y en 15 días no salí de casa salvo para ir al pediatra y vuelta a la cama a llorar del dolor.
El Nolotil fue mi mejor aliado, me permitía llegar al sofá donde me sentaba en el  cojín de lactancia.
Esto se contraponía al buen color de cara que tenía, maquillada y peinada y parecía que no pasase nada. Una que es muy buena actriz y muy digna de siempre.
Con respecto a la dieta, ya aprendí al fin: frutas y verduras a gogó y no he padecido mi clásico y terrible estreñimiento postparto. Algo bueno al menos.
La niña estuvo ingresada por tener la bilirrubina alta, estaba disparada y a punto de entrar en una ictericia secundaria posiblemente por estar deshidratada. No me subía la leche, ella no comía y en la Uci le daban biberones así que fui drástica y me retiré la leche. Justo el día en que me subió. Tuve que sacármela y tirarla para que no me explotara el pecho o me diera una mastitis. Esto también lo aprendí a la tercera. Las otras veces fue horrible y dolorosisimo este trance y también sucedió con la lactancia instaurada por lo que la leche me subía más.  Esta vez sólo me subió esa vez y listo.
Esto provocó que perdiera 7 kilos sin hacer dieta y yo me quedara asustada porque ni me lo imaginaba. Supongo que todo el líquido que retengo normalmente tras los embarazos, se fue y fui muy feliz. Algo bueno, mira.
Lo típico, las hormonas me trajeron loca, el cansancio, el dolor, el sueño y cuidar de mis niñas,  aunque esto es lo que menos me pesa porque me encanta.
En cuanto al bebé, yo no quería darle un biberón en el hospital porque ya tuve a la mediana con alergia a la proteína de la Vaca por ese bibi que le das de ayuda pero los sensibiliza al retomar el pecho.
Como estuvo en la Uci, no se lo di yo, se lo dieron allí y por eso tomé la decisión radical de cortar por lo sano. Le seguí dando biberones pero aún así la niña también parece que la tiene. Aprendí otra vez que no somos nosotras quienes manejamos la situación ni mucho menos: nunca se acierta.
Ahora mismo a falta de 4 días para terminar este puerperio, puedo decir que estoy al 80% de mi recuperación. Estoy cansada, pero mucho mejor que en las otras ocasiones.
Y como me siento tan bien y me veo tan mona y me he puesto mis pantalones normales talla 40 y he dejado mi habitual ropa premamá, me veo increíble a mi misma. Ya slgo con las tres y vamos al parque o en coche al cole y conduzco yo de nuevo.
Al principio la barriga tardó en bajar pero ya está muy bien, floja y colgona, pero ¡Era demasiado grande! Y del pecho mejor ni hablamos, pues me va a llegar al ombligo y ya descubrí el porqué de los sutis con aro: hubo gran parte de mi vida en que no los necesitaba y tampoco los entendía. Alma de cántaro…
Y aqui os dejo unas fotos de mi #maternidadreal en las que se ve cómo mejoro pero no soy la Pataky.
Ésta es a los 10 días del nacimiento de la Mini.
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Llegué a a casa y me acosté, tal cual.

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Ésta es del Domingo de Ramos. Iba fajada, claro. Odio la faja pero era necesaria, hacía 2 semanas y pico del parto y era mi primera salida. Me sentí genial.

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Así estaba al día siguiente. Mi progreso afectaba al ánimo en positivo!

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Sin fajar y con pantalón premamá pero tras la Semana Santa me sentí otra vez yo.

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¡Poco a poco mejoraba el tema!
Y creo que ahora va mejor aún y yo tengo una autoestima muy elevada en estos momentos: me veo cañona, ¡podéis reiros!
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¡Decidme que no salimos ideales!
Y así acaba la historia de la vuelta a mi ser: tengo 5 kilos de más, una barriga floja, el pecho caído y tres niñas maravillosas. Acaba la cuarentena el lunes y empezamos nueva etapa.
Ya os iré contando.

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