Encuentro blogger en Kids&Us Sevilla

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El pasado día 9 de junio tuvimos un encuentro blogger en Sevilla que organizó la Giganta comunicación, ya sabéis, esa agencia que intento sacar adelante con mayor o menor suerte; y tenía como objetivo dar a conocer a más personas y enseñar el método para aprender inglés de Kids&Us Sevilla.

Hacía poco tiempo que había conocido a Pilar, la directora del centro en Sevilla, que me propuso asistir a sus clases con mis niñas ya que como pueden hacerlo desde que tienen un año hasta que tienen ocho por primera vez, las tres entraban en un rango de edad para asistir a cada clase, pero el hecho de que estuviera yo embarazada con grandes problemas de sueño vespertino complicaba un poco la situación.

Fue en ese momento cuando Pilar me dijo que quería organizar un encuentro con bloggers de Sevilla que tuvieran presencia en redes sociales y blogs de maternidad y paternidad para dar a conocer el método que se sigue en la escuela de inglés; fuimos Marta mamá de gemelos ; Alfonso el hombre palet ;Eva mamaconvergente cuyas fotos veis aquí en el post y con quien contaré para más cositas; Inma Sánchez Pitu Pitu y  yo (si queréis leer los posts de cada uno, sólo debéis pulsar los links); y en diferido fueron muchas las que pudieron seguir a través de Facebook en la Giganta comunicación el directo que hicimos (que todavía está vigente por si lo queréis ver) y en Instagram.

Pilar nos enseñó todo el método y todas las estrategias que desde la Academia se sigue. Para mí hubo algo que me gustaría explicaros desde mi punto de vista y no tanto desde las explicaciones que desde la academia propiamente se ofrece.

Hay una única manera de aprender un idioma para mí según mi experiencia: oír solo ese idioma, pensar en él y hablar sólo ese idioma. A mí, a lo largo de toda la vida escolar, me han enseñado inglés de manera tradicional en la que teníamos hojas de vocabulario y poníamos una columna en inglés y una columna en español y luego nos aprendíamos de memoria las palabras. Empezamos en preescolar como actualmente lo hacen mis hijas que oyen en su colegio los colores con la clásica canción de rojo red, Rosa pink, azul blue, etc… y hasta que llegamos a la universidad seguimos aprendiendo de la misma manera no sólo vocabulario sino las phrasal verbs, los tiempos verbales y el first o second conditional, por ejemplo.

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Este método funciona muy bien y a mí me ha servido bastante: yo he aprendido hablar en inglés y estaba muy contenta y siempre he tenido muy buen nivel pero es cierto que no funciona para todo el mundo de la misma manera y que es necesaria una inmersión lingüística al 100{8f4184862d779b2e265b1c32c98fd6fa39fa22f3a0b549a2a8ee3dba4c3724ce} para conocer no sólo vocabulario o la gramática sino también los giros lingüísticos como el “están cayendo chuzos de punta” que como todos sabéis en inglés se dice que “caen gatos y perros del cielo”.

Por este motivo quizás a mí me gustó Kids&Us en el sentido de que lo que desde principio busca es incluir al niño en el idioma no que el idioma se incluya en los conocimientos del Niño. Las monitoras todo el tiempo hablaban en inglés a las niñas que estuvieron merendando allí con nosotros. Mi hija mayor me dijo “mamá yo no estaba entendiendo lo que me decía pero le contestaba a todo imaginándome todo lo que me decía” y a veces esta experiencia es necesaria porque no hay que entender el idioma palabra por palabra y menos cuando es una lengua extranjera a veces es mucho más difícil asi, sino que hay que contextualizarlo todo para poder entender un significado mucho más global y amplio de los textos, frases y experiencias.

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La oferta de Pilar para que vayamos a la clase de inglés en Kids&Us en Sevilla sigue en pie y la verdad es que a mí me apetece mucho; ahora mismo estoy muy condicionada por el nacimiento del bebé pero en cuanto podamos sí es cierto que intentaremos darnos un salto pues desde que tienen 1 año los niños pueden empezar a ir ya que una inmersión progresiva del idioma es bueno y cuanto antes se haga mejor.

Yo creo que voy a dejar este post abierto para seguir contando mi experiencia puesto que la relación con Kids&Us va seguir abierta y en cuanto vuelva de mi baja maternal o que termine yo de recuperarme tras tener al bebé pues podemos seguir conociendo el método y ver los avances que cada una de las niñas en cada una de las etapas van a poder tener.

Es la parte positiva de tener tantos niños, jeje.

 

Mi currículum vitae

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¡Hola buenos, días! Hoy vengo con un post poco convencional. Os dejo aquí mi currículum vitae, donde intentaré contar mi experiencia laboral por si a alguien le interesa.
Soy licenciada universitaria, en periodismo por la universidad se Sevilla y cursé un año en Alemania, en la Fachhochschule en Kiel donde me convalidaron toda la libre configuración de la carrera porque no había buen convenio entonces.
He realizado prácticas gratuitas en diferentes medios, radio y periódicos especialmente y mi última plaza fue en el Agencia EFE donde fui becaria y después conseguí una sustitución en la productora de TV.
Ahora he montado mi agencia (un proyecto incipiente) y he organizado dos eventos en Sevilla, los enredados en familia, con bastante buen resultado, pero donde me estoy curtiendo es en otros campos alejados de la comunicación.
Desde los últimos cinco años casi soy:
1. Experta arengadora de tropas.
Cada día despierto del orden de una a tres personas y las someto a un estricto horario y rutina militar.
2. Organizadora y gestora del hogar.
Todos los días desde hace casi siete años gestiono y suministro de víveres, enseres y demás artículos de primera necesidad al hogar de los gnomos.
3. Cocinera con experiencia.
También desde hace casi siete años he aprendido a calibrar menús y dotarlos de nutrientes a través de una minuciosa cocina tradicional española y costarricense con alimentos frescos del mercado del barrio.
Especialista en dietas hipocalóricas bien de 1200, 1500 ó 1800 calorías en períodos de postpartos.
4. Cuidadora y vigilante de comedores infantiles.
Soy personal externo desde hace 3 años. Nivel de éxito bajo.
5. Animadora sociocultural infantil especialista en bebés.
Desde hace cuatro años y medio cada tarde sin faltar un sólo día me he dedicado a animar las tardes de tres pequeñas niñas con bastante aceptación. Si estoy embarazada es cierto que me puedo quedar dormida.
6. Directora de spa.
Diariamente preparo baños de espuma relajantes que inducen a un plácido y efectivo descanso en mayores de cuatro años. A los menores no les sirve de nada.
7. Gerente de catering.
Sirvo diariamente varias cenas e inventó menús variados que son infructuosos ya que la cena siempre es fría y a base de sándwich con Colacao.
8. Cuidadora y salus.
Experta cuidadora de bebés, haciendo hincapié en horas de sueño nocturno y toma de biberones. Sueño ligero.
Aparte de esto, amplia experiencia demostrable como psicóloga, profesora de infantil, mediadora de la paz, cantante, pintora tanto en papel como en caras y bodypaint, disfraces y juegos tradicionales.
Experiencia como personal shopper de embarazada e infantil.
Si alguien me necesita, ya sabe dónde estoy.
Os dejo esta foto de hace un par de meses y aprovecho para brindar por mí: chin chin.

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La mamá trabajadora.

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Éste es un post para medio explicar la reflexión que hice al leer lo que mi colega Gema Lendoiro escribió el otro día. En su relato Gema exponía la situación en la que muchas madres nos encontramos y que, quizás, nunca antes de tener a nuestros hijos nos planteamos.
Para medio entender este galimatías hay que referirse a la noticia que se publicó el otro día -y que no es nueva para nada, pues de ese estilo ya he oído yo varios artículos al respecto- y que versa sobre madres trabajadoras con un puesto de trabajo prestigioso y bien remunerado que se retiran para estar y cuidar mejor de sus hijos.
Gema en su blog presentaba dos tipos de mujeres trabajadoras bien diferentes como era “la ejecutiva-Directora de marketing de una multinacional. Noventa mil euros de sueldo más incentivos. Horario: de 9 a 7 (más o menos) Con comidas de trabajo (que no paga ella, sino la empresa) entre semana donde conoce gente apasionante e incrementa sus conocimientos y agenda. Tarda 20 minutos en llegar a su oficina donde tiene una plaza de parking.”
La segunda de las mujeres era “la mujer cajera-Dependienta en un supermercado. Diechiochomil euros anuales. Horario de 9 a 2 y de 4 a 8. A la hora de comer, puesto que no se puede permitir pagar un restaurante a diario, ni siquiera de menú, come en un tupper (que ella misma se tiene que preparar cada noche al llegar a su casa cansada). Tarda una hora y media en llegar a su puesto de trabajo en trasbordos varios de metro y autobús (ir en su coche es mucho más caro y, además, no tiene donde aparcar) Los niños están, en el mejor de los casos, atendidos por las abuelas o por el padre que consigue salir antes de su trabajo.”
Ambos casos son extremos de una misma realidad.Yo soy hija de una mujer trabajadora que lo ha sido de manera voluntaria porque si hubiera querido, bien habría podido quedarse en casa, pero nunca fue una decisión que tuviese en cuenta. Esto significó que en casa hubiese siempre alguien contratado para cuidar de la casa y de nosotras y que al ser adolescentes reinase un poco el libre albedrío. Pero ésa es mi experiencia como hija. Hija a quien las monjas de un colegio femenino le decían que la fundadora había luchado por darle una educación a las mujeres cuando no iban al colegio. Hija a quien las profesoras le decían que había que tener “las mentes abiertas, señoritas, mentes abiertas” e hija que ha maltrabajado para ser una profesional y tener una carrera desde los 18 años de manera gratuita casi siempre.

Aqui la Sra. Gnomo reportera trabajando de noche.

Ésa hija más tarde se casó en medio de la crisis que nos envuelve y se quedó sin trabajo y no me quedó otra opción que rechazar una beca para una agencia de noticias de 250 euros al mes por 8 horas de trabajo diario. En ese momento no lo quise pues alguien que cuidara mi casa me salía más caro y ahí quedó mi carrera como periodista detenida.
A los dos años de estar en casa nació mi hija Mayor y dí las gracias infinitamente por no tener que levantarme a trabajar. En ese momento el cóctel de hormonas sumado a mi sentimiento de amor infinito y total dependencia de mi hija me hubiera causado mucha tristeza si hubiera tenido que separarme de ella para ir a trabajar. Lo hubiera hecho, pero me alegré de no tener que hacerlo. Me sentía unidísima a la niña y no hubiera estado cómoda.
Después de haber tenido a la segunda, y a pesar de seguir queriendo mucho a la primera y de enamorarme de la Chica, me sentí más capacitada para trabajar. Pero para trabajar desde casa con horario más que flexible. El cuidado de la casa, las niñas y mi marido (porque nos cuidamos los dos a la recíproca) recae sobre mí y no me puedo permitir el lujo de ausentarme tanto.
A mí no me representa ninguno de los dos casos expuestos por Gema pues estoy en ese abanico de grises que existe entre el blanco y el negro. Si ganase 90.000 euros anuales creo que sí que trabajaría pues mi esfuerzo se vería recompensado y podría darle a mi familia muchas opciones que estando en casa no podría ofrecerle. Tendría una casa grande, otro coche, dos personas al menos para que se encargaran de la casa y las niñas, y bueno, yo saldría a las 6 o 7 de trabajar así que hasta las 9 o 10 de la noche podría estar con mis hijas. Creo que ahí si que trabajaría.
El segundo caso, más real creo yo, se asemejaría a las causas por las que saldría a trabajar por obligación. Si tuviera una hipoteca, que pagar mil cosas y no me quedara más remedio, claro que tendría que trabajar y aqui creo que es donde se encuentran la mayoría de madres trabajadoras.
En este supuesto las madres relativamente recientes dejan a sus hijos por un sueldo que les da calidad de vida, aunque sea para que no les persigan los acreedores, aportan mucho a la familia e inevitablemente necesitan ayuda, hacen carrera o no, pero sostienen el hogar como el marido con el plus de que sólo ellas gestan, paren y lactan (en algunos casos). Son las hijas del capitalismo y el feminismo en su lado más salvaje y creo que en caso de ser millonarias también trabajarían aunque con otros horarios y sin presiones.
He hablado largo y tendido al respecto con mis amigas y yo soy la única ama de casa tradicional. Hay quien ve una barbaridad que no tenga un sueldo para el día de mañana, que nunca se sabe -pero tengo una licenciatura y alguna que otra opción digo yo-; hay quien me envidia por poder cuidar de mis hijas; habrá quien me vea como una pobre que se equivoca pero que no me lo dice y yo a mí misma me veo como una madre afortunada, que emplea su tiempo en jugar y cuidar a sus hijas que gracias a mis atenciones se saben el nombre de los Reyes Magos de Oriente y destacan sólo por eso en la guardería o cuentan hasta “Tes” porque no paran de repetírselo por las mañanas.
Al principio maldije en muchos idiomas pero cada día me alegro más de mi posibilidad de estar en casa atendiendo a mis peques y de vez en cuando hacer alguna colaboración flexible que me permita pensar en otras cosas aunque ganas de cobrar esos 90.000 € anuales y hablar con adultos, a veces no me faltan.

Trabajar en Alemania

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Para mí, al irme a Alemania, el encontrar un trabajito alli no iba a ser problema. Si ya volví después de un verano complicado en la búsqueda, una vez empezado el curso no debía ser mucho peor, ¿No? Pues sí. Llegué en septiembre tras estar unas dos semanas en casa preparando maletas y ropa invernal y me marché con mi amiga a mi ciudad alemana. Quien no mueve molino y su madre sostuvieron que no iba a aprender ni palabra de alemán por irme con mi amiga, lacolega de facultad, zodíaco e historia familiar. Vale. Si hay algo que me moleste terriblemente es que me encasillen o me determinen algo. Así pues me convertí en una de las que mejor dominaba el idioma, sólo ese año pues doña Tecla la manchega que se pasó todo el tiempo quejándose del frío, terminó casada con germano y es ya madre de dos teutones. Creo que aprendí rápido porque tengo facilidad y por jorobar a quién no confió en mí 😀
Al llegar me puse a trabajar en un restaurante “español” llamado Mallorca y que regentaban unos búlgaros que en vez de dejarme de camarera me metieron en la cocina. Ni me dieron de alta, me pagaban mal y me perdí muchas fiestas Erasmus. Fue allí donde aprendí a limpiar boquerones y pelar patatas a mayor velocidad pero firmé mi sentencia de muerte cuando me pusieron a limpiar la cocina industrial -jajajajaja- si a día de hoy me cuesta la vida misma limpiar mi cocina de casa y hasta entonces no me había enfrentado a una limpieza tal en mi vida, era normal que fracasara. ¡Y no volví nunca más! No entiendo por qué (?) Por cierto que quizás influyera la lentitud con la que lavaba los platos y la montaña de éstos que oclusionaba la entrada al office. No sé.
Luego me fui con unos portugueses a trabajar a un restaurante brasileño donde los empleados eran en su mayoría de Pakistán (hasta entonces no había visto a nadie de allí en mi vida) y turcos. Me salió un admirador cochino que no me dejaba de piropear y me decía guapa y más cosas que no entendía pero que intuía a pesar de ser en otro idioma. Hubo un pinche de cocina de Togo que se empeñaba en explicarme dónde estaba su país y me decía que me quería llevar allí y a su piso ya de paso. Como yo no accedía un día me dijo que se venía al mío. Fue el momento de escapar. Gracias a Dios me echaron y los jodios portugueses que maltrataban a los pobres inmigrantes que alli trabajaban me dijeron que sólo me pagarían por cuenta corriente y que si no tenía, me quedaba sin cobrar. Tuve que pedirle el favor a mi amigo de Gines y cobré gracias a él. Nunca más volví al Cavana, ese restaurante donde trabajé un 25 de diciembre y donde un militar alemán octogenario me contaba cosas de la guerra y me enseñaba palabras y expresiones nuevas, no todo fue malo.
Más tarde entré a trabajar con mi amiga en el Bachata Rosa, un pub dominicano de ambiente curioso cuanto menos y que más tarde pensamos que se dedicaba a algún tipo de asunto sucio, bendita inocencia. Servíamos mucho zumo de manzana y cerveza ambas mezcladas con agua con gas como mandan los cánones alemanes. Los copazos eran para los latinos y nosotras nos limitábamos a ponerlas, a aprendernos las canciones de “Aventura” y su hasta entonces nuevo single “obsesión”, aunque a mí me gustaba más “amor de madre”. Evidentemente dejamos de trabajar alli en cuanto nos olió a chamusquina, pese a que el dueño y el encargado vinieron a nuestra residencia a buscarnos e implorar al menos mi vuelta al tajo, pero pasé.
El mejor de los trabajos fue dar clases de español, iba a Preetz a darle clases a Frau Fraucke Fricke (valga la redundancia) que fue un amor de señora que me acogió como una más en su familia, que me invitó a compartir la Nochebuena con ellos y que me demostró que los alemanes cuando abren su corazón lo dan todo. Si leéis los extranjeros son los pillos. Trabajé mucho, cobré lo normal, no coticé nada -ni una mísera hora-, madrugué con nieve brutal en las aceras, volví a casa con las claritas del día y no ahorré nada, para colmo me perdí excursiones y fiestas Erasmus y ni una copa me bebí. Fueron las mejores experiencias de mi vida, juré no volver a quejarme por un trabajo en España.

Pd. La foto es de una de las mesas del restaurante Cabana Rodizio sacada de su página de facebook

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