¡Le sube la bilirrubina, ay le sube la bilirrubina!

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Mi experiencia con la bilirrubina al parecer me acompaña desde que nací. Mi madre dice que me puse amarilla al poco de haber puesto un pie en esta tierra y no sé si esto influirá, pero lo cierto es que de mis hijos salvo la primera, los tres pequeños han tenido este problemita que se ha solucionado gracias a Dios al poco de haberse diagnosticado. Tampoco es algo grave.
En el caso de mi hija la segunda, a la que yo llamo la mediana aún, nada más nacer pude establecer rápidamente la lactancia materna pero aunque le di biberón estando en la clínica los primeros días para que pudiera alimentarse bien, cosa que no hice con la mayor, el color rosado y rojito de su piel pasó a convertirse en un amarillo un poco intenso. Esto le sucedió estando ya en casa y yo, como madre primeriza de una niña amarilla no sabía que era lo que le pasaba y me limitaba a darle paseos para que le diera el sol y así a los pocos días fue remitiendo el color amarillo y volvió a la normalidad y se tornó en rosita.
Con mi tercera hija nos midieron la bilirrubina estando en el hospital y nos dijeron que deberíamos volver al día siguiente del alta para hacerle una analítica y que nos confirmaran el nivel que tenia en sangre. En este caso cuando le hicieron la analítica comprobaron que los niveles estaban excesivamente altos y nos dijeron que debería ingresar en la UCI de neonatos. El momento en el que tuvimos que dejarla allí solo en pañales con una máscara que le tapaba los ojitos y el hecho de solo poder verla cada 3 horas, a mí que estaba recién parida y llena de hormonas, me supuso un mundo. Peor fue cuando volví a casa esa noche y no la tenía ni en el Moisés ni en mi cama como había pasado la últimas 72 horas conmigo. Además, yo me encontraba físicamente muy mal tras un parto muy largo de una niña muy grande y en el postparto inmediato retenía todavía mucho líquido y el hecho de estar sentada en una silla esperando para entrar durante la media hora de la visita y a veces el tiempo que duraba entre visita y visita me hacía estar muy incómoda, además de dolorida gracias a la ristra de punto que tenía.
Con mi cuarto hijo la experiencia no iba a ser diferente aunque si mejoró bastante en comparación. Él nació con un color más bien pálido, ayer conté en el blog que estaba hipotónico y un poco débil y se le veía bastante blanquito a diferencia de mis dos hijas anteriores, que estuvieron bastante rosas o rojizas. Este bebé en cambio, estaba más bien pálido así que pensé que el blanco no se tornaría en amarillo y me limité a alimentarlo con biberón y entre horas como lloraba mucho me lo ponía el pecho (ese será el siguiente post).
Lo cierto es que el día en que nos iban a dar el alta, a las 36 horas de nacido prácticamente, le hicieron una analítica y comprobaron que el nivel de bilirrubina era bastante alto y debía quedarse ingresado y yo con él. Tuvimos la gran suerte de que nos subieran una lámpara a la misma habitación en la que estábamos y que el niño se quedará conmigo y no tuviera que estar solo en neonatos sino en la habitación a mi lado. Muchas me estuvisteis en Instagram la historia del bebé llorando a tope y yo sin poder cogerlo.

Yo con mi bebé. Lloraba tanto… qué penita.

Luego se dieron una serie de circunstancias un poco raras pues nos dijeron que el niño tenía un soplo en el corazón o que la causa de la bilirrubina era una incompatibilidad de grupo y que mis anticuerpos sanguíneos destruían los glóbulos rojos del bebé debido a la transferencia sanguínea que se produce en el parto, además me dijeron que con el desprendimiento de placenta los bebés perdían también sangre y que el niño no estaba generando suficiente glóbulos rojos como para poder superar la bilirrubina.

Lo cierto es que el niño debía estar muy hidratado para hacer mucho pipí y caca y de esa manera poder eliminar la bilirrubina que tenía en el cuerpo. Así que tomaba biberón para tener el mínimo de alimento y además el pecho todo el rato para que bebiera aún más ya que lo hacía a demanda y hoy, tras casi 20 días está ya de color carne.
Al final todas las historias del soplo en el corazón, de los anticuerpos y no sé qué más se quedaron en nada, sólo que tenía una ictericia curiosa, como el resto de sus hermanas y como se aprecia en esta foto.

Sustitos de la maternidad… ¿y los vuestros? ¿Tuvieron también ictericia?

#IJornadasSueloPélvico

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Pues bien, al fin llegó el día del anuncio: el miércoles próximo día 15 de junio la Giganta comunicación a través de su recién creada escuela digital organiza las I Jornadas de puertas abiertas sobre cuidados del suelo pélvico. Las patrocina Lessurin de Donna Plus+ , marca dirigida al cuidado de la mujer de Ordesa, y será en el hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz en Sevilla de 10:00 a 12:00 horas.
Nos hablarán dos miembros del equipo del Dr. Chacón, el Dr. Jorge Cadenas, ginecólogo miembro especialista de la unidad de suelo pélvico y Mari Paz Martínez, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico también en el equipo de Ginecología y diagnóstico prenatal.
El aforo es limitado y el hospital nos cede sus instalaciones y tendrá deferencia con las asistentes así como con los ponentes ofreciéndonos un Coffee para quienes quieran asistir. Para ello sólo habrá que escribir un comentario aquí en el blog diciendo si quiere asistir a las charlas y cuántas personas vendrán. El aforo se completará según orden de llegada de comentarios.
Como sabréis las habituales por aquí estas jornadas nacen de una experiencia personal y de haber experimentado en primera persona una tremenda mejoría sin tener síntomas reconocibles previos. Básicamente he descubierto un área destinada al cuidado, normalmente de la mujer, que se queda silenciado en un cajón o bajo premisas básicas como es el uso de artilugios, como si con sólo eso hubiera mejoría, o con argumentos de “que eso es normal después de haber sido madre”. Y no, no lo es y lo mejor: tiene solución.
Si vamos a clases de preparación al parto hemos de ir a recuperarnos de éste para que nuestras lesiones, que existen siempre, sólo por haber cargado a nuestros bebés en el seno materno, y especialmente si hemos pasado por un parto o más, nos permitan llegar a los 60 sin tener que pasar por quirófano o sufriendo en silencio el uso de pañales.
Porque no es normal toser y cruzar las piernas, ni echarle la culpa al niño por no aguantar lo  que en realidad fue la madre quien no aguantó o por no llegar a tiempo.
Aquí no nombro palabras que a los peques les chiflan como caca, culo, pedo, pis… pero me refiero a eso. A eso y más porque no sólo hay incontinencia, también prolapsos o hipertonías en bandas musculares. Y nadie te habla de esto nunca ni antes ni después de haber sido madre. Y para eso he de agradecer infinitamente a ambos especialistas que se hayan ofrecido para explicarnos en la charla en directo y en redes a través del Hashtag #IJornadassuelopelvico de una manera sencilla y directa para todas.
Lo podréis seguir desde casa e interactuar en nuestro punto de encuentro en Twitter, en los perfiles de Instagram y Facebook de la Giganta comunicación y de Mamagnomo.
En definitiva os espero el día 15 en la segunda planta de Viamed Santa Ángela acompañada de estos especialistas de la salud.

Pd. Al comentar en este post se debe dejar una dirección de email por defecto, que se reservará La Giganta comunicación para convocar a futuras charlas y eventos. Dejando el comentario se accede a la cesión para su base de datos. La respuesta a estos se hará en base a la LOPD.

La cuarentena

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Si hay algo que todas las madres pasamos con verdadero horror es este período tras el parto en el que te sientes como mínimo atropellada por un tren y de ahí para arriba.
Yo he pasado por tres y media. La primera tras la mayor, me pilló de nuevas y casi me da algo además de una buena depresión postparto de la que me gusta hablar lo justo. La segunda es esa media, sucedió tras un aborto, duró menos tiempo pero fue bastante dura por la pérdida y porque se pisó con la depre anterior.
El tercer postparto fue una mezcla de hormonas de vitalidad y energía loca que me hacían sentir de maravilla. Sí, tenía ciertas partes de mi cuerpo lesionadas, pero ni los puntos dolían ni me sentía mal. Fue la mejor cuarentena.
Ahora llegamos al fin de la actual. El lunes del alumbrao, del pescaito, el lunes de Feria, vamos.
Y ¿Cómo ha sido? No sabría decir si peor o mejor que el resto. Al principio fue fatal, el parto de 12 horas y que acabó con ventosa que me dejó un desgarro creo que tipo IV, vamos de los que pasean por todo el periné, y me causó también una subluxación de coxis, que dolía más que los entuertos y puntos juntos, me dejó muy tocada.
De hecho lo que me dolía era la parte baja de la espalda. Ni los puntos ni los entuertos. Me dolía atrás, el coxis, el sacro, la pelvis, las caderas… las pasé canutas y en 15 días no salí de casa salvo para ir al pediatra y vuelta a la cama a llorar del dolor.
El Nolotil fue mi mejor aliado, me permitía llegar al sofá donde me sentaba en el  cojín de lactancia.
Esto se contraponía al buen color de cara que tenía, maquillada y peinada y parecía que no pasase nada. Una que es muy buena actriz y muy digna de siempre.
Con respecto a la dieta, ya aprendí al fin: frutas y verduras a gogó y no he padecido mi clásico y terrible estreñimiento postparto. Algo bueno al menos.
La niña estuvo ingresada por tener la bilirrubina alta, estaba disparada y a punto de entrar en una ictericia secundaria posiblemente por estar deshidratada. No me subía la leche, ella no comía y en la Uci le daban biberones así que fui drástica y me retiré la leche. Justo el día en que me subió. Tuve que sacármela y tirarla para que no me explotara el pecho o me diera una mastitis. Esto también lo aprendí a la tercera. Las otras veces fue horrible y dolorosisimo este trance y también sucedió con la lactancia instaurada por lo que la leche me subía más.  Esta vez sólo me subió esa vez y listo.
Esto provocó que perdiera 7 kilos sin hacer dieta y yo me quedara asustada porque ni me lo imaginaba. Supongo que todo el líquido que retengo normalmente tras los embarazos, se fue y fui muy feliz. Algo bueno, mira.
Lo típico, las hormonas me trajeron loca, el cansancio, el dolor, el sueño y cuidar de mis niñas,  aunque esto es lo que menos me pesa porque me encanta.
En cuanto al bebé, yo no quería darle un biberón en el hospital porque ya tuve a la mediana con alergia a la proteína de la Vaca por ese bibi que le das de ayuda pero los sensibiliza al retomar el pecho.
Como estuvo en la Uci, no se lo di yo, se lo dieron allí y por eso tomé la decisión radical de cortar por lo sano. Le seguí dando biberones pero aún así la niña también parece que la tiene. Aprendí otra vez que no somos nosotras quienes manejamos la situación ni mucho menos: nunca se acierta.
Ahora mismo a falta de 4 días para terminar este puerperio, puedo decir que estoy al 80% de mi recuperación. Estoy cansada, pero mucho mejor que en las otras ocasiones.
Y como me siento tan bien y me veo tan mona y me he puesto mis pantalones normales talla 40 y he dejado mi habitual ropa premamá, me veo increíble a mi misma. Ya slgo con las tres y vamos al parque o en coche al cole y conduzco yo de nuevo.
Al principio la barriga tardó en bajar pero ya está muy bien, floja y colgona, pero ¡Era demasiado grande! Y del pecho mejor ni hablamos, pues me va a llegar al ombligo y ya descubrí el porqué de los sutis con aro: hubo gran parte de mi vida en que no los necesitaba y tampoco los entendía. Alma de cántaro…
Y aqui os dejo unas fotos de mi #maternidadreal en las que se ve cómo mejoro pero no soy la Pataky.
Ésta es a los 10 días del nacimiento de la Mini.
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Llegué a a casa y me acosté, tal cual.

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Ésta es del Domingo de Ramos. Iba fajada, claro. Odio la faja pero era necesaria, hacía 2 semanas y pico del parto y era mi primera salida. Me sentí genial.

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Así estaba al día siguiente. Mi progreso afectaba al ánimo en positivo!

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Sin fajar y con pantalón premamá pero tras la Semana Santa me sentí otra vez yo.

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¡Poco a poco mejoraba el tema!
Y creo que ahora va mejor aún y yo tengo una autoestima muy elevada en estos momentos: me veo cañona, ¡podéis reiros!
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¡Decidme que no salimos ideales!
Y así acaba la historia de la vuelta a mi ser: tengo 5 kilos de más, una barriga floja, el pecho caído y tres niñas maravillosas. Acaba la cuarentena el lunes y empezamos nueva etapa.
Ya os iré contando.

La bimaternidad

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Éste pretende ser el primero de varios posts para celebrar el primer aniversario como mamá de dos. La idea es hacer un carnaval de blogs en los que participemos todas aquellas que vía Twitter compartimos espera y postparto, sueño e insomnio, lactancia y pañales, risa y llanto a partes iguales. He creado el link en el que participar y toda aquella que no tenga blog en éste tiene un espacio donde escribir lo que desee.

 Para mí la maternidad fue un sentimiento encontrado y como no existiría la segunda sin la primera, hay que dejarle espacio a esta primimaternidad. De su mano descubrí el sentimiento de amor más grande jamás experimentado pero a la vez me pareció un tormento. Cuando tuve a mi hija mayor, después de un parto que jamás hubiera imaginado -para mal, obviamente- me introduje en una espiral hasta ahora desconocida de no dormir y no comer por su parte.
 Al postparto, tras una decepción tan grande en paritorio, se unió a una tiroiditis y su consiguiente hipotiroidismo que se alargó más allá de la cuarentena. Se tornó así en horas de llanto infinito, de frustración por no controlar la situación y de tristeza por haber fracasado en la lactancia materna. Nada salió como imaginaba. Me dolía el alma y el cuerpo, pero ignorante, mi dolor corporal pasó a segundo plano.
 Así estuve más de seis meses, cuando una noche con un terrible dolor de cabeza a las 4 de la madrugada un doctor me dijo que tenía una depresión postparto. Me reí. Estaba feliz, amaba a la niña y cuidaba mejor que nadie de ella. Así que ignorante de nuevo, no le hice caso aunque fue un punto de inflexión.
 Como había engordado fui a la endocrina y me hizo la analítica, que en la seguridad social ya me hicieron e ignoraron. Ella me puso tratamiento para el tiroides, me dio una dieta y me explicó los síntomas. Los tenía todos y cada uno de ellos.
 Pasé una depresión postparto de libro sin darme cuenta y lloré año y medio sin consuelo sin saber por qué y de repente, hace un año y de la mano de la Chica, descubrí una maternidad nueva. La maternidad con fuerza, la que insufla oxígeno, la que proporciona oxitocina y te da ánimo, cariño, amor y sonrisas. Mañana se cumple un año de esta segunda maternidad que ha venido a equilibrar la primera, tan dolorosa ella.

Aqui me tenéis hace un año. Curvas de escándalo que tenía yo.

Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

El heavypuerperio… y sus mentiras

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Eso sí que no fue nada jipi. Eso fue muy heavy.Hoy he salido con la gnomo familia a comprar el pan y la dependienta, una chica muy mona y joven, al ver mi panzota de 31 semanas pues empezó a hablarme. Me encantan esas charlas sobre maternidad sin consejos sino de contarse una los traumas a la otra.
Y hablamos del postparto. Que si depresión, que si falta del período, que si cansancio..
A mi me dijo una amiguilla con un bebé tres meses mayor que gnomita, que nadie nos preparaba para eso. Y es verdad.
Ya es de todos sabido lo del jipiembarazo. Llenita de aceite de almendras por la vida y paseando a la jipipànza por la ciudad. Con su buen rollo correspondiente y si acaso sus ardores y su dolor de ingle al final ya.
Pero, yo que he cuidado a muchísimos niños y que me encantan, nunca me hubiera imaginado lo que es un postparto, casi no soportaba cuidar de mi bebé!! No estaba pá ná!
Y venga la gente a contar mentiras. Todo el mundo te dice que entraron en sus vaqueros al final de la cuarentena, mi madre entre ellas. Que dieron el pecho durante su baja maternal; que una vez que acabó el parto, que es lo peor, ya a cuidar del bebé y recuperarse, o que a las tres horas de éste, ya podían andar y sentarse tan tranquilas; y así un largo etcétera.
¿Por qué nos mientesn tanto? Será para que sigamos teniendo niños; aunque yo, que ya sé qué es eso, voy a tener otro. Me hubiera gustado que me lo contaran.

1. No te puedes poner de pie hasta que no se te pase la epidural. Se acabó lo de las tres horas después de tener al bebé…
2. Tienes que hacer pis, porque lo mismo no te responde el body.
3. Tienes suerte si haces pis y no ves las estrellas.
4. Jejeje…hablamos de pis… ¿qué hay del pos?
5. Has tenido un niño de 3 kilos pongamos…¿Por qué sigues embarazada? Esto se puede hacer extensible hasta el año de edad del gnomo…
6. Si eres primeriza y te ayudan tanto como a mí, no sabrás dar el pecho ni pensarás en que te va a subir la leche, que te saldrán bultos o que, como gnomita en vez de succionar, saque la lengua y casi no coma en tres días en el hospital más los correspondientes en casa, hasta que le zampas un bibi de leche materna que te has sacado asustada por los bultos.
7. Salir de paseo supone una odisea; no te responde ni un músculo de los de Kegel y hace dos semanas que nació gnomita.
8. Gracias a Dios a mí no me pasó, pero hay quien presenta cierto problema de incontinencia..
9. Sufrir en silencio. Malditas.
10. El consabido Baby Blues..llorar y llorar y llorar y el bebé está perfecto y tus puntos, genial. Pero lloras, sin parar.
11. El cansancio tan extremo aunque te levantes a las 12. Cada tres horas llora el bebé le das de comer pero…no descansas y esto dura meses, sino años. Dependiendo de lo estivilizados que estén los padres.
12. Los dolores. A mí me dolía hasta el alma. Me puse malilla con el tiroides. Pensaba que era normal, casi me da algo..
13. Las hormonas se revolucionan como si cada día tuvieras un premenstrual y estuvieras alborde de un ataque; eso se mezcla con ataques de amor al bebé y al papá y claro…no puedes dormir de tanto amor. Te pones a tender y a lavar y a ordenar la cocina.
14. Por el día estás tan cansada por no haber dormido que, como yo, te vas de paseo dónde y cómo sea. Sacrificando siestas, relax y tranquilidad gnomera.
15. Se sigue con la LM. Se sigue engordando. Hay que perder el peso porque si no parece que te has vuelto a embarazar y te lo preguntarán por la calle y tu dirás…no! sólo estoy gorda!!!
15. Seguirás llorando.
16. Seguirás cansada.
17. Nunca vas a olvidar el parto. Otra gran mentira.
18. Seguirás con la ropa premamá, pues si sigues gorda y parece que estás embarazada la utopía de los vaqueros, como que no.
19. te aconsejarán sobre cómo ser buena madre. Desde las espontáneas callejeras, pasando por tu madre y tu suegra, quienes no se acuerdan ni de cambiar un pañal.
20. Dejarás de hablar con tu marido, porque el gnomillo llorará cuando os sentéis a almorzar por ejemplo…

Seguro que me queda mucho pòr enumerar; ¿Cómo os fue la experiencia a vosotros?. Lo único bueno, es que amas al bebé y lo quieres con locura y amas al papá aunque no se lo digas. Amas a tu familia!!

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