¡Niña al agua!

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Llevamos un par de semanas contándonos en casa historias de terror sobre piscinas y niños que han caído. Afortunadamente ninguno de ellos resultó malparado sino que más bien fueron tocados por el ángel de la guarda y rescatados a tiempo.
Ayer el ángel de la guarda se pasó por aqui por casa, con forma de niña rubia de maravillosos ojos azules y de seis años.
Todo empezó en julio. En casa no tenemos reja en la piscina de nunca. Nadie se ha caído. Jamás. Nunca se ha bajado la guardia. De hecho todos sostenemos que las caídas se producen por no estar atentos. Mi amiga, mi amada N, ella estaba tan tranquila en la cocina mientras que los niños jugaban en el jardín. Los niños tenían 4, 2 y 1 año. Mi vecina ordenaba la cocina. De repente cerró el grifo y le prestó atención a la mediana que entró diciendo algo con su chupete en la boca. Mientras la entendía y no, salió al jardín a ver qué pasaba y no pasaba nada. Hasta que vio la cerca de la piscina abierta y al pequeño de sus niños flotando en el agua. Espantada sacó al niño del agua, lo reanimó y el niño volvió en sí. Susto.
La clave fue confiar en la reja. Historias de niños que saltan la reja que los protege de la piscina y caen al agua con el añadido de que sí han trepado, los mayores no escalan con la misma facilidad y el rescate se complica.
Bien. Por eso aquí no hay reja. Para evitar confianzas.
Ayer vinieron unos amigos. Hablábamos mientras las niñas nadaban. Hubo un momento de esos de peleas por pistolas de agua, por los flotadores, por las pelotas… Lo normal. Nosotros charlábamos animados con los ojos puestos en el agua. De repente nos pusimos a pensar en la merienda y a repartir el bizcocho de limón con el que nos agasajaron nuestros invitados.
De repente cortaba porciones de bizcocho y dejamos de mirar la piscina. De repente dejé de oír a las niñas porque estaban jugando y estaban bien. De repente la mayor de todas, de seis años, sacó a la mía de dos del agua. Había pasado un nanosegundo. Todo fue de repente. No dio tiempo a nada. Mi niña se tiró como parte del juego, pero se había quitado los manguitos. Las otras dos niñas de 4 años jugaban dentro del agua ensimismadas. Ni se dieron cuenta. Fue la de seis la que vio que mi niña no salía del agua. La agarró y la llevó a la escalera, un trayecto de 30 centímetros, no creo que más.
No pasó nada. Mi niña lloraba porque tragó mucha agua. Las otras dos ni se enteraron. La de seis fue quien la vio y como no asomaba más que la frente de la Chica decidió cogerla.
Salvó a mi gnomi sin darse cuenta de lo que hacía pues era un acto instintivo.
Ayer no pasó nada. Niña al agua, ángel de la guarda dulce compañía en forma de rubia y en un ratito ya estaba con los manguitos puestos.
Quizás estoy dramatizando, quizás estoy exagerando, pero a mí el susto tardó en que se me pasara.
Ni verja, ni charlas ni bizcochos. No hay que bajar la guardia ni perder de vista el agua…

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Piscina

Gnomita nudista

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Tenemos un problema mi amiga Shula y yo: somos muy chonis. Todo se reduce a eso. Eso y que además cuando nos juntamos, lo somos doblemente.
Realmente nos pasa siempre y desde hace tiempo. Por ejemplo ayer que nos fuimos a pasar el dia al oasis. Empezamos vistiendo a las tres niñas iguales porque de casualidad tenian el mismo modelazo de bañador, pero no sé por qué en un momento determinado de la tarde su niña, la Bola, se quitó el bañador mojado y dijo que se quedaba libre como el viento. Obviamente mi amiga y yo la dejamos que hiciera lo que lo quisiera y Gnomita Mayor dijo que ella también se liberaba. Asi que cogimos a las niñas y las dejamos como Dios las trajo al mundo pero con las chancletas de goma puestas ya que el césped quemaba y las baldosas rojas resbalaban. Vale que estábamos sólo las dos familias y que no nos veía ni el Tato, pero tengo otra amiga que es incapaz de desvertir a sus vástagos por una cuestión de educación y decoro ante lo que yo me atrevo a decir que la desnudez es bella y la de las mocosas nuestras ¡¡más todavía!! Lo más gracioso es que la operación pañal se facilita mucho asi porque al aire y con césped, al estar salvajes, sólo tienen que apartarse un poco para comenzarla y bueno, Gnomita ya está más que lista y la pobre Bola iba dejando su marca porque pese a sus casi dos años no está tan preparada. Asi que ahora tenemos una “Boleken pis” en mi jardin.

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