El cuarto. El desenlace

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De repente escuché como Manolo decía algo parecido a “Pepe es real” y Pepe, a la sazón mi ginecólogo, vino y comprobó que así era y que tenía que empezar ya con el parto.
Para mí era una cosa un poco precipitada pero dijeron que lo hiciéramos y bueno simplemente pedí las asas para poder sostenerme y empujar mejor de esta manera y me dispuse a darle la bienvenida al benjamín de la familia.
Al principio todo fue bien, de hecho fue tan bien que creo que ha sido el único parto en el que me reído y no tuve nada de dolor. Me daba miedo por lo que se avecinaba y los 4 kilos de bebé que iba a tener pero ya no había marcha atrás. Manolo me miró y me dijo “mira me voy a subir encima de ti y voy a empujar al bebé” y yo, que ya tengo un poco de experiencia, sabía que lo que iba a hacer era una maniobra de Kristeller, cosa que odio y además hablé con mi madre el día antes precisamente para decirle que mis experiencias en esta clínica, jamás me lo habían hecho pero bueno, una vez que estás en el potro y te dicen qué es lo que tienen que hacer pues te dejas, o al menos yo que soy bastante obediente.
Me dijeron que el primer pujo debería ser con la boca cerrada y la barbilla pegada al pecho, empujón fuerte y que ellos me avisarían cuándo debía hacer el siguiente. Obedecí y esperé al siguiente y de repente todo cambió. Ahora me dijeron que abriera la boca. ¿Cómo? Si, si. Que abras la boca. Quiero que empujes con la boca abierta.
(Vaya. Tres partos y en el cuarto es cuando me dicen que abra la boca.) ¿Para qué? Tú abre la boca. Ajá. ¿Aji? ¿Con la baca abiarta? Si. Si. No la cierres. (Pero ¿¿¿qué narices???). “Como en las películas americanas: así” y el propio médico abrió la boca y lo interpretó. Y obedecí.

Lo siguiente fue sentir al niño en la salida y que no lo sacaban. Les pregunté y Manolo me dijo “no sale porque viene con un collar muy apretado” y entendí que venía con vuelta de cordón, pero como mi mediana vino con dos y mi anterior médico se las quitó como si nada, no le di la más mínima importancia. Se las quitaría.
Pero no. (Ahora es cuando os cuento que en mi desesperación preparto me dio por ver videos de nacimientos en YouTube y precisamente vi alguno de niños a los que les cortaban el cordón sin haberlos sacado de sus madres por estar muy apretados. Cosas frikis de una.) y mi marido oyó que decían que lo peligroso ahora era no cortar al niño, pero bueno, que no era la primera vez que lo hacía…
Yo seguía en mi película de la boca abierta. (Luego supe que con esta técnica querían que mantuviera el empujón para que no se subiera el niño pero que no lo hiciera tan fuerte como para que lo expulsara pues el cordón causaría problemas). «Ají que jegui con la baca abiarta un rato máj hajta que me dijeran que podía jerrarla»
Y fue cuando cortaron el cordón y el niño nació, cuando vieron que se había desprendido la placenta, seguramente porque el cordón la arrastró, que había coágulos y hemorragia, que al bebé había que aspirarlo porque había tragado e inhalado mi sangre motivo por el cual había hecho bradicardia, y que había que actuar rápidamente limpiando todo bien, comprobando de dónde venía la hemorragia, por qué se desprendió la placenta y controlando que en mí estuviera todo bien y no se quedaran restos ni hubiera roturas de nada.
No fue a más. Por lo bien que actuó el médico y la rapidez, la sangre fría, la exactitud y su saber hacer.
Yo ni me di cuenta de nada. No supe qué estaba pasando porque tampoco pude ver salir al bebé. Le pusieron una ventosa, pero no la que siempre han usado conmigo, sino una manual, no de las de la máquina que se conecta, y no vi más que a mi médico escabullirse bajo mi camilla (que yo, ojo, seguía con la boca abierta y sólo pensé “parece que esté haciendo kite surf” este médico mío) y vi al niño nacer con sangre, pero lo normal.
Mi marido en cambio si vio cómo nació con la boca llena de sangre y que la echaba como Rocky Balboa tras un puñetazo en un combate.
Le dieron un 9 en el test de Apgar al nacer al niño, después 10 y 10. Oí que estaba hipotónico y lo tuvieron que reanimar, pero por suerte quedó en un susto.
Madre y niño estuvimos fenomenal enseguida.
El niño es un bombón. Y si antes veía a mi médico así
, ahora lo veo así
Al final, pudimos empezar a disfrutar de nuestro nuevo pequeñín rápido.

Y pesó 3,325 kgs sólo.

Y así nació el cuarto. Parte I.

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Nuestro cuarto bebé llegó hace 17 días, exactamente hace tres viernes, tras 40 semanas y 2 días de embarazo mientras yo asistía horrorizada a las previsiones médicas de que el bebé iba a pesar más de 4 kg e insistía a mi médico que por favor en la semana 38 nos plantearámos la posibilidad de adelantar el parto. Mi médico se negó rotundamente lo que provocó una enorme contrariedad y una mayor desesperación en las siguientes dos semanas. No fue hasta el último día que asistí a consulta cuando mi médico me dijo que estaba ya un poco favorable y podíamos hacer una inducción antes de las 41 semanas que era lo que había durado el embarazo de las otras tres niñas.
Así que el viernes 6 de octubre ingresé a las 8 de la mañana en la clínica Viamed Santa Ángela de la Cruz y tuve la enorme suerte de estar especialmente bien atendida desde el primer momento por el Dr. Romero que nos ha tratado de una manera excepcional y estaré muy agradecida siempre por el trato humano y cercano que nos ha dado. Y por mi ginecólogo esta vez el dr. Jiménez Egea con todo su equipo.

Siempre hago está foto antes de tener un bebé.
Siempre hago está foto antes de tener un bebé.

Al ingresar esperamos bastante tiempo y hasta las 11 no pude bajar a paritorio. Fue entonces cuando empezamos con prostaglandinas a intentar comenzar el proceso de parto pero que tras pasar 2 horas no había conseguido ni reblandecer el cuello del útero y prácticamente estaba a las 13 horas tal como había llegado antes. A veces reconozco que me paso respetando mi cuerpo como si nunca hubiera parido… Hubo cambio de turno y llegó mi casi amigo Manolo, que cuando nos vio nos preguntó que de qué nos conocíamos pues pensaba que era de algún tipo de relación indirecta de fuera del hospital, pero claro era la tercera vez que me enfrentaba un parto con él en los últimos 4 años y de eso le sonaba tanto mi cara.
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Manolo me recomendó esperar un poco más a ver cómo evolucionaba y en efecto, en la siguiente revisión (yo calculo que pasó otra hora) había dilatado 2 cms y me rompieron la bolsa. Empezaba una dinámica diferente de contracciones, había tenido contracciones indoloras o muy poco dolorosas hasta entonces y ahora las contracciones avanzaban en intensidad pero era un poco más frecuentes y molestas aunque sin entrar todavía en dinámica de parto.
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Me pusieron oxitocina y ahí ya empezó la verdadera fiesta. Tenía contracciones cada minuto minuto y medio intensas pero soportables, así que cuando pasó de nuevo una hora volvió Manolo y al preguntarme le contesté que estaba muy bien llevando las contracciones, que no quería pasarme para evitar estar tan dilatada que la epidural no fuera una opción y se hizo el milagro de estar ya de 5 cm y en un momento ideal para poner la epidural.

Como una está muy loca, muy loquísima, decidí que podía ser un buen momento para no ponerme la epidural porque los dolores eran perfectamente soportables aunque muy seguidos y de cierta intensidad y se lo comenté a mi marido quién me miró con cara de hombre con santa paciencia y me dijo que no hiciera tonterías. Me puse la epidural sin estar muy convencida hasta que me llegó una contracción que me hizo ver las estrellas, los anillos de Saturno y cambiar de constelación varias veces.
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Le daba la manita a una chica que estaba ahí muy amable, pero cuya misión manual era muy importante de repente, y a quien agradecí eternamente que me dejara espachurrar sus deditos mientras me daba el trallazo final antes de que suplicara ser rejoneada por el anestesista y a quien nunca olvidaré, y a la que además le declaré mi amor incondicional al decirle “está manita tuya, me está dando la vida” mientras agachaba la cabeza buscando las tablas.
De un bolo único y maravilloso, quedé con una analgesia que me permitía mover las piernas pero no tener dolor. Una maravilla.
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Ya estaba en completa cuando llegó el médico y dejó el parto para unos 15 minutos después, me hizo empujar, me dijo que el niño no estaba ni instrumentable porque estaba muy arriba y se fue a rellenar los papeles, hasta que…

Bebé en podálica.

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Os voy a contar hoy, debido a la experiencia que he tenido a la hora de hacerme la ecografía 4D en eco 4D Sevilla, la historia que albergo como madre de tres criaturas que se han ubicado en podálica durante el embarazo en vez de hacerlo en cefálica y facilitar mucho las cosas.
La situación con mi primera hija fue totalmente diferente: ella desde el primer momento estuvo en cefálica; es una niña súper ordenada, súper obediente y desde que estaba en la barriga ha demostrado tener una gran responsabilidad 😀 así que se ubicó perfectamente en cefálica y no tuve ningún problema.
Con mi segunda hija, en cambio, tuve muchísimas dificultades ya que no se daba la vuelta y venía en lo que viene siendo de nalgas y como además me tenían en reposo porque la niña había dejado de poner peso durante un tiempo mientras estaba embarazada, no podía hacer mucha actividad física lo que impedía que pudiera colocarse bien; de hecho de todas mis hijas la segunda ha sido la que ha tardado más tiempo en en nacer (41+5).
Como ya tenía experiencia con esta situación en el momento en que me dijeron que mi tercera hija venía también de nalgas había leído bastante sobre qué hacer para evitar llegar a la cesárea que todas las madres tememos cuando tenemos que dar a luz.
Así que me animé a llamar a una amiga de la familia que es médico naturista y homeopática y le dije que me hablara de la moxibustión y que me explicara si realmente funcionaba. Como ella creía firmemente en todos estos tratamientos me dijo que sí que funcionaba y me dio la moxa, que es como una especie de puro con un olor bastante peculiar y fuerte especialmente si estás embarazada, para que yo misma me lo aplicara sobre unos puntos específicos que hay en el dedo meñique del pie y que acercándole el calor iba a hacer que el bebé se estimulase y se girase en cualquier momento.

Punto de estimulación en el meñique.
Punto de estimulación en el meñique.

La verdad es que como estaba un poco desesperada no me importaba nada hacer lo que fuese con tal de poder tener a mi niña de un parto natural y no recurriendo a la cesárea ni a la parte anterior planteada por mi ginecólogo que era una version cefálica externa.
La version cefálica externa la hacen en quirófano creo que tiene algo de sedación y consiste en que le dan vuelta al bebé desde fuera de la barriga manipulando el útero; hay un montón de vídeos en YouTube y todos y cada uno de ellos los vi yo ya para informarme cuando mi segunda y la pera fue antes de nacer mi tercera. Al empezar el tratamiento con la moxibustión, aparte de coger un colocón cada vez que iba al cuarto de baño a estimular el punto homeopático del dedo meñique del pie y a necesitar una botella de oxígeno porque se llenaba el baño entero de un humo increíble, lo cierto es que me informé bastante sobre este tipo de tratamientos alternativos y posturas o cosas que hacer cuando estás desesperada porque el bebé se de la vuelta.
Yo las hice todas: yo hice el el tonto al máximo pues anduve a gatas por mi casa para que la niña se estimulara así e hice en el sofá como el pino (voy a ponerme ahora a hacerlo para que veáis como es y qué ridículo queda) y en la cama también lo hacía cada vez que podía.
Haciendo el pino-bombo
Haciendo el pino-bombo

Quería hacer absolutamente todo para que mis hijas se dieran la vuelta y no tener que recurrir a una cesárea. Al final en la semana 36 tuve cita con mi ginecólogo para comprobar si el bebé estaba en cefálica o en podálica y fijar para la semana 37 la version cefálica externa con el riesgo que conllevaba tener al bebé allí mismo en quirófano, porque la posibilidad de tener rotura de bolsa o contracciones cuando te hacen este tipo de maniobra es bastante alto.
Finalmente mi bebé se había dado vuelta con 4 kilos de peso prácticamente en algún momento y yo nunca lo noté. Mi médico me dijo que no lo había sentido porque la distensión que tenía ya en la musculatura uterina era bastante amplia y el bebé digamos que no estaba apretado en absoluto. Al final el bebé se dio la vuelta, no sabría decir si por todas las tonterías que yo hice o porque estaba de mano del destino que esa niña se girase. Lo cierto es que me libré de la cesárea y para la amiga de nuestra familia la moxibustión había sido un éxito y por eso se había dado la vuelta; yo estaba contenta aunque me he sentido un poco ridícula por haber hecho todas estas tonterías. Voy a hacerme unas fotillos explicativas a lo Celeste Barber… Ya veréis qué risas.
Celeste es un gran icono de las que hacemos el tonto sin pudor...
Celeste es un gran icono de las que hacemos el tonto sin pudor…

Hoy hace 6 años…

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Hoy hace 6 años era 22 de mayo domingo de 2011, habíamos salido a dar un paseo a pesar del enorme calor que hacía ya en Sevilla.
Se cumplía la semana 41 y 2 días del primero de mis embarazos y estaba totalmente nerviosa y perdida porque no comprendía por qué no nacía mi bebé. Así que me fui a dar otro enorme paseo por Sevilla con el padre de las criaturas, que en ese momento no era ni padre ni ahí tenía criaturas, y aprovechamos para hacerme las últimas fotos de embarazada: al día siguiente debía ingresar a las 8 de la mañana para que me provocaran el parto.
Cómo pasé todo el día tranquila, igual que el resto de mi embarazo esa noche cene preparé la maleta y me fui directa a la cama esperando a que dieran las 7 de la mañana del día siguiente para ir al hospital y conocer a mi pequeña.
Ya sabía que un parto natural no iba a ser posible pues se me agotaba el plazo de tiempo para ello y decidí entregarme a mi destino.
Como cada noche me dormí rápidamente y me levanté irremediablemente con un montón de ganas de hacer pipí, pero lejos de hacer pis, al volver a la cama sentí un dolor intenso en la zona lumbar sin venir a cuento.
No sabía de lo que se trataba pero al cabo de unos 5 minutos me volvió a dar y entonces me alerté. Fue en ese momento cuando me levanté y pensé que estaba de parto y era un momento del todo increíble porque yo ya había desechado la idea de poder tener a mi niña de una manera natural.
Así que cogí un lápiz, cogí las papeletas de las listas electorales, porque ese día 22 había elecciones municipales y era el único papel que tenía mano, y me dispuse a apuntar cada cuánto tiempo me daban aquellos dolores.
No me preguntéis por qué, pero lo tomé como un momento súper emocionante, íntimo, doloroso, agradable y animal y en las 5 horas que estuve en mi casa en el salón paseando, sentándome y poniéndome de pie, no avisé en ningún momento a mi marido.
Para cuando mi marido se hubo despertado yo ya había rellenado como tres papeletas con contracciones regulares cada 5 minutos desde el primer momento; lo miré y le dije “creo que estoy de parto”. Ahora lo pienso y estaba totalmente llevada por mi instinto animal, de haberlo hecho de manera racional al cabo de una hora hubiese ido al hospital a que me vieran, pero yo sabía que era un proceso lento irregular y ahora mismo lo recuerdo como un baño de endorfinas.
Resumidamente fuimos al hospital y no había hecho más que empezar a borrar el cuello del útero y tenía un centímetro de dilatación así que me mandaron a casa. Llegué a casa de mis suegros que vivían más cerca del hospital y de ahí fuimos todos a votar, que en esta familia somos muy cumplidos con la llamada a las urnas y luego me comí un plátano y un tigretón creo que era. Tremendo error por mi parte.
Cuando ya las contracciones eran cada 3 minutos y de una duración bastante larga volví a urgencias y me dijeron que estaba de 2 centímetros 😵
Ya nos quedamos allí ingresados por fin y empezaron todas las cadenas de negligencias médicas, de enfermería, matronas y hasta celadores. Al único señor al que amaré eternamente es al anestesista que esa noche estuvo de guardia en el Virgen del Rocío y que fue la única persona que mostró un ápice de humanidad con esta pobre primeriza.
El parto se largo hasta lo indecible, la niña nació el 23 del 5 a las 3:25 y peso 3 kg 525 gramos y creo que nunca podré olvidar ninguna de esas cifras. Cabe destacar que tampoco es muy difícil porque se repiten.
Hace 6 años me estrenaba en este mundo maravilloso de la maternidad al que me costó llegar por capricho de la naturaleza y en el que me encuentro inmersa por esos mismos caprichos unos cuantos embarazos después.
Mi idea siempre fue formar una gran familia y gracias a ese día el sueño empezó a hacerse realidad. Hoy estoy exultante, feliz, y recuerdo ese parto con horror al final, pero con un cariño y una magia especial al principio cuando estuve yo sola en el salón de casa. 😍💕

La cuarentena

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Si hay algo que todas las madres pasamos con verdadero horror es este período tras el parto en el que te sientes como mínimo atropellada por un tren y de ahí para arriba.
Yo he pasado por tres y media. La primera tras la mayor, me pilló de nuevas y casi me da algo además de una buena depresión postparto de la que me gusta hablar lo justo. La segunda es esa media, sucedió tras un aborto, duró menos tiempo pero fue bastante dura por la pérdida y porque se pisó con la depre anterior.
El tercer postparto fue una mezcla de hormonas de vitalidad y energía loca que me hacían sentir de maravilla. Sí, tenía ciertas partes de mi cuerpo lesionadas, pero ni los puntos dolían ni me sentía mal. Fue la mejor cuarentena.
Ahora llegamos al fin de la actual. El lunes del alumbrao, del pescaito, el lunes de Feria, vamos.
Y ¿Cómo ha sido? No sabría decir si peor o mejor que el resto. Al principio fue fatal, el parto de 12 horas y que acabó con ventosa que me dejó un desgarro creo que tipo IV, vamos de los que pasean por todo el periné, y me causó también una subluxación de coxis, que dolía más que los entuertos y puntos juntos, me dejó muy tocada.
De hecho lo que me dolía era la parte baja de la espalda. Ni los puntos ni los entuertos. Me dolía atrás, el coxis, el sacro, la pelvis, las caderas… las pasé canutas y en 15 días no salí de casa salvo para ir al pediatra y vuelta a la cama a llorar del dolor.
El Nolotil fue mi mejor aliado, me permitía llegar al sofá donde me sentaba en el  cojín de lactancia.
Esto se contraponía al buen color de cara que tenía, maquillada y peinada y parecía que no pasase nada. Una que es muy buena actriz y muy digna de siempre.
Con respecto a la dieta, ya aprendí al fin: frutas y verduras a gogó y no he padecido mi clásico y terrible estreñimiento postparto. Algo bueno al menos.
La niña estuvo ingresada por tener la bilirrubina alta, estaba disparada y a punto de entrar en una ictericia secundaria posiblemente por estar deshidratada. No me subía la leche, ella no comía y en la Uci le daban biberones así que fui drástica y me retiré la leche. Justo el día en que me subió. Tuve que sacármela y tirarla para que no me explotara el pecho o me diera una mastitis. Esto también lo aprendí a la tercera. Las otras veces fue horrible y dolorosisimo este trance y también sucedió con la lactancia instaurada por lo que la leche me subía más.  Esta vez sólo me subió esa vez y listo.
Esto provocó que perdiera 7 kilos sin hacer dieta y yo me quedara asustada porque ni me lo imaginaba. Supongo que todo el líquido que retengo normalmente tras los embarazos, se fue y fui muy feliz. Algo bueno, mira.
Lo típico, las hormonas me trajeron loca, el cansancio, el dolor, el sueño y cuidar de mis niñas,  aunque esto es lo que menos me pesa porque me encanta.
En cuanto al bebé, yo no quería darle un biberón en el hospital porque ya tuve a la mediana con alergia a la proteína de la Vaca por ese bibi que le das de ayuda pero los sensibiliza al retomar el pecho.
Como estuvo en la Uci, no se lo di yo, se lo dieron allí y por eso tomé la decisión radical de cortar por lo sano. Le seguí dando biberones pero aún así la niña también parece que la tiene. Aprendí otra vez que no somos nosotras quienes manejamos la situación ni mucho menos: nunca se acierta.
Ahora mismo a falta de 4 días para terminar este puerperio, puedo decir que estoy al 80% de mi recuperación. Estoy cansada, pero mucho mejor que en las otras ocasiones.
Y como me siento tan bien y me veo tan mona y me he puesto mis pantalones normales talla 40 y he dejado mi habitual ropa premamá, me veo increíble a mi misma. Ya slgo con las tres y vamos al parque o en coche al cole y conduzco yo de nuevo.
Al principio la barriga tardó en bajar pero ya está muy bien, floja y colgona, pero ¡Era demasiado grande! Y del pecho mejor ni hablamos, pues me va a llegar al ombligo y ya descubrí el porqué de los sutis con aro: hubo gran parte de mi vida en que no los necesitaba y tampoco los entendía. Alma de cántaro…
Y aqui os dejo unas fotos de mi #maternidadreal en las que se ve cómo mejoro pero no soy la Pataky.
Ésta es a los 10 días del nacimiento de la Mini.
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Llegué a a casa y me acosté, tal cual.

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Ésta es del Domingo de Ramos. Iba fajada, claro. Odio la faja pero era necesaria, hacía 2 semanas y pico del parto y era mi primera salida. Me sentí genial.

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Así estaba al día siguiente. Mi progreso afectaba al ánimo en positivo!

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Sin fajar y con pantalón premamá pero tras la Semana Santa me sentí otra vez yo.

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¡Poco a poco mejoraba el tema!
Y creo que ahora va mejor aún y yo tengo una autoestima muy elevada en estos momentos: me veo cañona, ¡podéis reiros!
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¡Decidme que no salimos ideales!
Y así acaba la historia de la vuelta a mi ser: tengo 5 kilos de más, una barriga floja, el pecho caído y tres niñas maravillosas. Acaba la cuarentena el lunes y empezamos nueva etapa.
Ya os iré contando.

41 semanas de embarazo

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Aquí estamos otra vez. No sé qué es lo que provoca estas gestaciones prolongadas pero de nuevo repetimos escenario y ya se han cumplido más de 41 semanas desde que mi tercera está de acampada en mi seno. Seno materno que debe ser de lo más cómodo por otro lado ya que ninguna de las tres niñas mías se ha dignado a dejar antes de los 9, 10 o 12 días de retraso con respecto a la FPP.
Yo lo llevo bastante bien, un poco dolorida la verdad, pero con las dos mayores, sin estar en reposo esta vez y disfrutando de mi madre, mi marido en plena forma y el tiempo primaveral del que gozamos en Sevilla, yo creo que podría seguir embarazada con este tripón 3 meses más.
El problema es la incertidumbre de cuando pasas la fecha de parto y la espera se hace más impactante, como más fuerte, es un “ha tenido que nacer y no llega” y unido al agobio de quienes cada noche con la mejor de sus intenciones me preguntan si he tenido al bebé y siempre hay que darles la misma respuesta: “estoy muy bien, gracias! Y no, no ha nacido todavía” la presión aumenta con cada noche sin contracciones que paso.
De hecho, las que leéis por aqui con frecuencia sabéis que me dan por ideas estrambóticas para conseguir que algo cambie mi naturaleza y la de mi bebé, y no he dudado en recurrir a métodos naturales, alternativos e inocuos a la par que inofensivos para que mi niña cambiara su posición intrauterina de podálica a cefálica, o abandonara la transversal que adoptó más tarde y lográramos asi escapar de un par de cesáreas. Esta vez ha sido igual, he caninado tardes enteras, he bañado a 4 niños de una vez de rodillas en mi casa, he ido al mercado andando cada día, he comido mariscos -muy rica opción por cierto-, he tirado de sacaleches, ¡he hecho todo! Incluso pasar una situación estresante, ah y he comido chocolate pero nada…
Que conste que tuve una inducción buenísima, sin dolor apenas y como era mi segundo parto reduje el tiempo de 24 a 5 horas, con lo cual ¡¡¡valió la pena!!! Estoy deseando que llegue mañana, que me provoquen el parto y que nazca mi bebé. Estoy convencida de que será tan buena la inducción como la anterior y ya he dejadobde hacer experimentos: si quiere presentarse a lo largo del día de hoy, que lo haga, pero si no, no seré yo quien la moleste para salir. Mañana le veremos la carita, mientras tanto, mis ya sobrepasadas 41 semanas de barriga, ¡os saludan!

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No sin mi hija

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Hemos tenido que evacuar a Gnomita. Se ha ido ya a casa de los abuelos a pasar unos días. Desde hace nueve meses no se iba fuera y nosotros no nos quedábamos solos.
Llevamos un mes con la maleta para arriba y para abajo con la historia de que la chica no crecía y luego que sí, y más tarde que llegaba la semana 40 y…y ¿Qué más cuento que no sepáis? Que todo acabará el lunes 28 como muy tarde.
Y mientras, Gnomita sabe que la maleta roja es para ella. Lleva ropa para quedarse varios días. A mí lo de provocar el parto, pues me suena a cesárea, que para evitarla me aguantan a la semana 41 y cinco días; por eso lleva su armario entero metido y sus lazos, su peine, colonia Nenuco y su cepillo de dientes de Pocoyó. Tantos días no nos hemos separado nunca, sólo dos noches a lo sumo.
Así que para que ella asimilase lo que pasaba, se lo expliqué: mamá va a ir al médico y se va a quedar unos días y va a traer a la chica. Tú te vas con los abuelos y con el tio Cacahuete y te quedas alli a jugar ¿Vale? Y obviamente me dijo “zi”. Le dio igual.
El motivo de evacuar a Gnomita es que el Papá Gnomo está como una alcayata. Malito, malito. Tiene una autoinmune que le da guerra pero la mantiene a raya, casi siempre. Ahora ella es quién lo ha “rallado”. Muy oportuna, Bruna. Yo, por otro lado, tenía contracciones tras la maniobra de Hamilton que en un delicioso tacto me hizo mi doctor. Así que no podíamos atender a Gnomita y se fue. Y fue feliz. Tan feliz. Tranquila, jugando, ni se acuerda de nosotros y al regresar su abuelo de la calle ella solo le dijo “abuelito: mami eztá en el médico”. ¡¡Qué niña más lista tengo!! Lo único es que mami le contó una mentirijilla porque está en casa con papi alcayata. Aunque está deseando que sea verdad y que tenga que ir al médico.
Y mientras tanto, ya hay una bebé preciosa en la familia de papá Gnomo que nació el 17 y que cambió la fecha con mi peque, pues era ella quién estaba para finales de mes y la mía para mediados, peeerooo…

41 semanas juntas

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Yo ya sabía que llegaría a esta semana. Sólo el doctor decidió que como ya era secundípara pues no iba a tardar tanto en finalizar la gestación. Lo que mi doctor no sabía es que mi vientre debe ser de lo más acogedor porque ambas gnomitas han tardado en abandonarlo.
No sé cómo será esta vez. Supongo que más corta. Voy a calcular, me encanta tener razón, así que si acierto me doy un pin. Si con la mayor estuve desde las 4 de la mañana casi hasta las 8 de la tarde para borrar cuello y dilatar; supongamos que ahora tarde menos en hacer la mitad del trabajo ya que la dilatación se une al borrado en un único proceso…mm.. Vale, caculo 10 horas.
Esta vez no me dejarán abandonada a mi suerte, así que si va todo bien espero que se reduzca a unas 12-14 horas. Eso no es nada, me lo meto en una muela que diría mi amiga la ojazos.
Ya los temas imprevistos y urgentes no los he podido calcular por lo que una cesárea o cualquier cosa que surja de repente, no las he cronometrado de manera imaginaria.
Voy a pensar, y estoy convencida, que va a ir todo bien. Y que con más atención que la que tuve durante el parto de Gnomita, pues mejor aún.
Es más, va ir bien la cuarentena, la recuperación, Gnomita mayor y Gnomita chica y sí, quizás llore, no lo sé, pero sé ya cuál y cómo es este proceso. Pienso ponerme el mundo por montera.
No puedo dormir. Llevo esta última semana y media desvelada por la noche y adormilada por el día. Descansando y jugando con la mayor. No sé cuánto ni cómo será querer a la chica, supongo que como la primera y que además yo hasta amo a los niños ajenos, pero mi Gnomito es para comérsela.
Estoy dispuesta a pasar por lo que sea con tal de tenerlas a las dos conmigo y con Papá Gnomo, que anda un poco pachucho pero que seguro que no es nada. Y si lo es, ya saldremos juntos airosos para cuidar de las dos Gnomitas a la vez y bueno…lo que queda es oir cómo me quejo que yo el sueño y el cansancio lo llevo muuuuuy mal!!
Luego me miraré al espejo horrorizada y habré de ponerme a régimen porque la tripa se me quedará ideal de mona. Rollo Heidi Klum.
Habré de pasar de la lactancia materna, espero que sin tanto Medela de por medio, a la artificial para más tarde poder seguir observando los cambios en mi anatomía. Voy a ser un bombón!! jajaja
Y luego será primavera y vendrán días soleados y que conste que quizás esté delirando a causa del insomnio, pero pienso ser muuuuy feliz!!
Ánimo Gnomita chica ya en cinco días como máximo estás aqui!

De partos y esas cosas…

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Debido a la cercana,no creo que inminente aún la verdad, llegada de la nueva gnomita he recordado conversaciones sobre partos que mantuve durante el primer embarazo con distintas señoras que tienen a bien contar sus partos; inveitablemente creo que me incluyo en ese grupo,jajaja.
Pues eso, que estaba yo hinchada cual globito en el mes de marzo con una temperatura bastante más que agradable, y me encuentro con una panda de señoras conocidas y reunidas que se abalanzan sobre mí y mis curvas y me empiezan a preguntar lo típico de cuándo cumples y para cuándo estás y de que tengas una horita corta y de que a mí me pasó…
¿Y qué fue lo que le pasó? uy, uy…pues que a mí, vamos..¿Te acuerdas Fulanita, que yo casi tuve a churumbela en la puerta de urgencias? Vamos tan rápido fue que ni tiempo me dio tiempo y estaba ya en paritorio y con la niña fuera. Sin puntos ni nada. Ah, si? ¿Eso pasa?- mi ingenuidad y ser primeriza quedaba patente.
Gorda, ven aqui, cuéntale a Mamá Gnomo, cómo fue cuando nació tu gordita. Vamos…yo??? yo?? mi marido casi ni entró. No le dio tiempo a aparcar prácticamente. Ah? Si? sisisisisi…mira, empecé con los dolores y me metí en la ducha y, -aqui metió la pata, pero yo me he dado cuenta rememorando la historia en estos días en verdad-, le decía a la mayor, la hermana tiene mucha prisa, ya va a estar aqui…
Y ahora lo comprendo ambas historias; las dos señoras me estaban contando las muy petardas sus segundos partos!! La churumbela y la gordi eran las segundas!!! Sin puntos, saliéndose en la puerta de urgencias, sin tiempo apenas…
De nuevo volví a ser la estafada porque yo me creí eso, tuve a Gnomita mayor y no me cuadraba a mí mucho la historia. Pues claro. ¿Cómo me iba a cuadrar? Cuando cuente el parto de la Gnomita chica espero que sea un relato mucho más llevadero y placentero que el del jipiparto y tó sus avíos.
Y a las señoras que nos encopntramos por la calle y tienen a bien el contarnos sus partos, creo que habría que pedirles que cuenten el primero…ejem!!

Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

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