Pañales Dodot bebé seco.

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Como ya me he dado por vencida en la operación pañal con mi tercera, como madre de dos que actualmente llevan pañales, os vengo a hablar de los Dodot bebé seco con su tecnología aire. Los hemos probado, pero esto no es una entrada patrocinada, os cuento nuestra experiencia.

¿Qué los hace diferentes?

Para mí son muy ligeros. Los hemos probado con el peque de la casa, a quien se los ponía sobre todo para dormir y que estaba usando la talla 3. El resultado fue muy bueno porque amanecía seco y aunque había estado toda la noche con ellos, no era la sensación de carga excesiva de pipí.

Nos ha gustado por eso de los canales de aire. Realmente no es que tengan aire acondicionado ni mucho menos sino que son más transpirables o más ligeros, lo cierto es que no pesan mucho.

Nosotros normalmente no son los que usamos, especialmente porque a mí no me gustan los pañales colgones y normalmente los Dodot lo eran, pero al ver que éstos no cuelgan me han gustado mucho. Absorción, poco peso y nada colgones. Así los podría definir.

La verdad es que no los he probado en mi hija mayor, que ya hace pis de niño grande y quizás podría hacer la prueba con ella, para comprobar si realmente es resistente el pañal.

De momento, nosotros estamos muy contentos, aunque ya se nos han acabado. Pero prueba de su resistencia nocturna es que el bebé al regresar a nuestros pañales habituales empezó a mojar la cama. Los Dodot seco aguantaban más de 12 horas reteniendo el pipí con la talla 3 y al niño le tuve que comprar la 4 de la marca nuestra porque era la única manera de que no calara el pis en mi cama a diario.

Si os preguntáis por qué no estoy usando los Dodot seco ahora con los dos niños os comento que en mi supermercado habitual no los he encontrado y también aludo a su precio: la calidad se paga.

Nosotros como tenemos a dos con una media de 6 pañales al día cada uno si no hay incidencias, no es lo que se ajusta en precio precisamente, pero es una opción buenísima para las que sólo tengan un bebé con pañales.

En definitiva es una opción muy buena para los que tengáis un peque con culete delicado, porque no mantiene la humedad mucho tiempo, para aquellos bebés que hacen súper pises nocturnos, para los de la transición de talla y creo que para todos. No descarto yo volver a usarlos en cuanto se me desempañale la mayor!!!

Mi hijo no quiere dejar los pañales.

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Sí. Es el título perfecto: largo pero cierto. Después de dos hijas mayores, mi tercera tiene justo esto: mi hijo no quiere dejar los pañales. Tiene tres años y está preparada de sobra pero aún así se ha negado rotundamente y me ha dicho que no. No va a dejar los pañales tan fácilmente.

¿Qué pasa?

Está claro que lo que pasa es su cabezonería. Ella está preparada de sobra, lo sabemos por su madurez y además porque en la guarde me lo han dicho todas sus profesoras. No es que la quiera hacer mayor yo ni nada por estilo: es que se niega.

Las pistas:

Estar preparado para dejar el pañal va en sintonía con el desarrollo psicomotor del niño. Debe ser suficientemente maduro como para poder dar el paso de reconocer cuándo tiene que ir al baño, por lo que debe también saber hablar lo mínimo, y ser capaz de demandar la visita al orinal.

Físicamente, según me explicaron a mí, debía estar preparado también y esto se veía muy bien cuando dejaban los pañales secos por la noche y amanecían limpios y cuando eran capaces de saltar con los pies a la vez. Así se mostraba que la musculatura del cuadro inferior estaba también apta, igual que la coordinación.

Los motivos:

Para cualquier niño de 3 años es un avance dejar los pañales. Así se sienten mayores, secos y seguros. Se les incentiva con ir al colegio, leyéndoles cuentos y cantando canciones sobre la temática.

La negativa:

Es una cuestión de seguridad. Poder hacer todas sus necesidades en el pañal es demasiado cómodo. Hacérselo encima da miedo. Si el niño lo consigue a la primera, como lo ha conseguido mi primera hija, podrá dejar el pañal fácilmente porque tuvo éxito y eso le da confianza. Si es como mi segunda que dijo que no quería más pañales, pues aprende rápido. Coge confianza porque es su decisión. Pero si es que no, no hay por dónde salir airoso de la operación pañal.

Las causas:

En este caso concreto, lejos de ser algo madurativo, mi hija no deja los pañales porque tiene un hermano pequeño. Es muy divertido cambiarse juntos, que papá y mamá les presten atención extra a los dos chicos de la casa y que siga siendo considerada de las pequeñas y no de las mayores.

En este caso el que no quiera dejar los pañales la une a ser de equipo de los peques con todo lo que ello conlleva y así evita que la lleven con las hermanitas, que a pesar de compartir género no le emociona la idea. Ella ya es muy mayor y juega con ellas y se incluye pero le beneficia el tener pañales para poder seguir siendo bebé.

Así que por aqui de momento, seguimos con los pañales, si mi hija no quiere dejarlos, pues se le respetará: en esta casa convertir la convivencia en un montón de gritos, enfados y momentos de tensión, no es una opción. No por flojera sino por felicidad. Quiero unos hijos felices y obligarles a llevarles al baño no ha sido nunca nuestra decisión, sino la de ellos.

Por tanto paciencia y a ver si en la playa cuando hacerse pipí no sea algo agobiante ni vergonzoso ni siquiera que se note, se anima la chiquilla. Nosotros esperaremos con ansia el momento.

 

 

Gnomita nudista

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Tenemos un problema mi amiga Shula y yo: somos muy chonis. Todo se reduce a eso. Eso y que además cuando nos juntamos, lo somos doblemente.
Realmente nos pasa siempre y desde hace tiempo. Por ejemplo ayer que nos fuimos a pasar el dia al oasis. Empezamos vistiendo a las tres niñas iguales porque de casualidad tenian el mismo modelazo de bañador, pero no sé por qué en un momento determinado de la tarde su niña, la Bola, se quitó el bañador mojado y dijo que se quedaba libre como el viento. Obviamente mi amiga y yo la dejamos que hiciera lo que lo quisiera y Gnomita Mayor dijo que ella también se liberaba. Asi que cogimos a las niñas y las dejamos como Dios las trajo al mundo pero con las chancletas de goma puestas ya que el césped quemaba y las baldosas rojas resbalaban. Vale que estábamos sólo las dos familias y que no nos veía ni el Tato, pero tengo otra amiga que es incapaz de desvertir a sus vástagos por una cuestión de educación y decoro ante lo que yo me atrevo a decir que la desnudez es bella y la de las mocosas nuestras ¡¡más todavía!! Lo más gracioso es que la operación pañal se facilita mucho asi porque al aire y con césped, al estar salvajes, sólo tienen que apartarse un poco para comenzarla y bueno, Gnomita ya está más que lista y la pobre Bola iba dejando su marca porque pese a sus casi dos años no está tan preparada. Asi que ahora tenemos una “Boleken pis” en mi jardin.

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