Pánico

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Sigo teniendo posts pendientes pero me adelanto con este más personal. Últimamente me cuesta encontrar un rato libre en el que pueda conectar neuronas, descanso y fluidez verbal mezclada con emociones.
Está noche he medio descansado porque las dos pequeñas duermen en casa de mi madre, un puntazo hasta ahora desconocido para mí y me he liado la manta a la cabeza y me he puesto a escribir.
Estoy aterrada, y como sabéis en estado de buena esperanza. Al principio, nada más saberlo mi marido no cabía en sí de gozo y yo estaba paralizada. Nuestro nuevo bebé aparecía en nuestras vidas un poco antes de lo que a mí, egoísta y feriantemente, me hubiera gustado. Este año pretendía volver a enfundarme el traje de flamenca y tirarme a Real de cabeza, había perdido todos los kilos del último embarazo y ya estaba a tope. Y claro, cuando uno hace planes ya se sabe, o al menos yo… Jejeje siempre pasa algo, y suele pasar al revés. En este caso ese al revés tendrá nombre propio y será un bebé maravilloso y tendrá la enorme suerte de venir a esta familia donde tres hermanitas estarán deseando incluirlo en la pandilla, aunque sea para quitarle el chupe, unos padres se dejarán la piel por cuidarlo y los abuelos lo querrán mucho.
Sí, hablo en masculino, no sólo porque el bebé lo sea sino porque yo siempre pienso que será un niño. Éste llevará el nombre de su padre en caso de que sea varón y si es niña ya veremos porque vamos agotando el nombre de las Vírgenes sevillanas jeje.
Y el título de este post viene a que como cuando sabemos de nuestro estado automáticamente ya somos madres de nuevo, ya llevamos nueva vida en nuestro interior, ya somos conscientes de que una persona crece en nuestro seno, pues quieres que vaya todo bien.
Yo anuncio mis embarazos tan rápido como me entero y es que celebro la llegada de un nuevo niño a casa desde sé que una nueva vida se está gestando. Tristemente una vez se malogró uno de ellos y ese miedo creo que ya se instala en el cuerpo de cara a las siguientes ocasiones.
Ahora, en este quinto embarazo, tengo pánico de nuevo. Esta vez no estoy sin mi madre, que para mí es fundamental, pues yo necesito que me cuiden también a veces y sólo su presencia psicológicamente es un valor añadido.
Aún no me creo que en agosto seamos seis, que un bebé esté en camino, que vaya a pasar un verano cual ballena varada y que voy a parecer una Elefantita reteniendo líquidos a 40 grados.
Creo que emigro a Siberia.
Aún es muy pronto, creo que al médico iré después de Reyes, pues antes de las 8 semanas no se ve con certeza en la eco al bebé latiendo a tope.
Pese a que tengo miedo, a que no iré a la feria, a que tengo una boda en Julio e iré de 8 meses, y a que no me creo que esté embarazada de nuevo, ESTOY TOTALMENTE FELIZ Y EMOCIONADA y es que en nada de tiempo, tendremos bebé nuevo del que enamorarnos.

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Así serán nuestros paseos pero con una silla doble que si alguien sabe dónde encontrar, estaré encantada de oir.

Que sí alguien sabe de un carrito gemelar, silla-capazo, BBB que me lo diga que estaré encantada de escucharos porque a esta foto habrá que añadirle un bebesote más, la Mini que irá pero no creo que andando. ¡Gracias!

¡Niña al agua!

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Llevamos un par de semanas contándonos en casa historias de terror sobre piscinas y niños que han caído. Afortunadamente ninguno de ellos resultó malparado sino que más bien fueron tocados por el ángel de la guarda y rescatados a tiempo.
Ayer el ángel de la guarda se pasó por aqui por casa, con forma de niña rubia de maravillosos ojos azules y de seis años.
Todo empezó en julio. En casa no tenemos reja en la piscina de nunca. Nadie se ha caído. Jamás. Nunca se ha bajado la guardia. De hecho todos sostenemos que las caídas se producen por no estar atentos. Mi amiga, mi amada N, ella estaba tan tranquila en la cocina mientras que los niños jugaban en el jardín. Los niños tenían 4, 2 y 1 año. Mi vecina ordenaba la cocina. De repente cerró el grifo y le prestó atención a la mediana que entró diciendo algo con su chupete en la boca. Mientras la entendía y no, salió al jardín a ver qué pasaba y no pasaba nada. Hasta que vio la cerca de la piscina abierta y al pequeño de sus niños flotando en el agua. Espantada sacó al niño del agua, lo reanimó y el niño volvió en sí. Susto.
La clave fue confiar en la reja. Historias de niños que saltan la reja que los protege de la piscina y caen al agua con el añadido de que sí han trepado, los mayores no escalan con la misma facilidad y el rescate se complica.
Bien. Por eso aquí no hay reja. Para evitar confianzas.
Ayer vinieron unos amigos. Hablábamos mientras las niñas nadaban. Hubo un momento de esos de peleas por pistolas de agua, por los flotadores, por las pelotas… Lo normal. Nosotros charlábamos animados con los ojos puestos en el agua. De repente nos pusimos a pensar en la merienda y a repartir el bizcocho de limón con el que nos agasajaron nuestros invitados.
De repente cortaba porciones de bizcocho y dejamos de mirar la piscina. De repente dejé de oír a las niñas porque estaban jugando y estaban bien. De repente la mayor de todas, de seis años, sacó a la mía de dos del agua. Había pasado un nanosegundo. Todo fue de repente. No dio tiempo a nada. Mi niña se tiró como parte del juego, pero se había quitado los manguitos. Las otras dos niñas de 4 años jugaban dentro del agua ensimismadas. Ni se dieron cuenta. Fue la de seis la que vio que mi niña no salía del agua. La agarró y la llevó a la escalera, un trayecto de 30 centímetros, no creo que más.
No pasó nada. Mi niña lloraba porque tragó mucha agua. Las otras dos ni se enteraron. La de seis fue quien la vio y como no asomaba más que la frente de la Chica decidió cogerla.
Salvó a mi gnomi sin darse cuenta de lo que hacía pues era un acto instintivo.
Ayer no pasó nada. Niña al agua, ángel de la guarda dulce compañía en forma de rubia y en un ratito ya estaba con los manguitos puestos.
Quizás estoy dramatizando, quizás estoy exagerando, pero a mí el susto tardó en que se me pasara.
Ni verja, ni charlas ni bizcochos. No hay que bajar la guardia ni perder de vista el agua…

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Piscina

¡Superamos la Alergia a la proteína de la vaca! (APLV)

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Os debía este post desde principios de mes. En la penúltima visita del especialista de digestivo infantil del hospital recibí órdenes concisas de la médico en las que me decía que cuando empezara el mes de abril debía comenzar a darle yogurt a la Chica para ver si empezaba a tolerarlo. Esto lo conté ya en este post en el que os explicaba el miedo que me daba darle a la niña el alérgeno que le ocasionaba unas reacciones nada agradables.
Comenzó el presente mes y yo no tenía ni pizca de interés en empezar con la prueba del yogurt pero con la ayuda del padre gnomo me armé de valor y… le di la cuchara y el yogurt para que fuera él quien se la daba mientras yo iba cogiendo el teléfono para empezar a marcar el teléfono de urgencias por lo que pudiera pasar.
De esta manera le dio mi marido una cucharada de Yogurt y tachán!! no le pasó nada ni a los 5 minutos, ni a lo largo de la tarde ni siquiera por la noche. Esto me dejó con esta cara O.o esto significaba que no le estaba ocasionando reacción alguna a la niña la leche de vaca ni la alergia a la proteína: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MI HIJA HABÍA SUPERADO SU APLV!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Qué felicidad por Dios! aún así al día siguiente le dí dos y al otro tres. La niña se relamía con cada cucharada y hemos ido aumentándolas diariamente de una en una. En Semana Santa la niña se puso malita de la barriga y detuve la introducción de lácteos pero volvimos y la pobre mía se come las galletas María como si no hubiera un mañana y me mira con ojos de “¿Por qué no me has dado esto antes?”.
Esto quiere decir que mi hija está ya recuperada y que la especialista nos dio el alta y aqui se acabó esta historia de alergias lácteas.
Me solidarizo con todas las madres de alérgicos, especialmente con Silvia y Leti, porque ambas tienen niños ya mayorcitos de unos 5 años y siguen con estas alergias. En el caso de Leti, su hijo es IG mediada y en el de Silvia es no mediada, pero de todas maneras ninguno de los peques puede tomar nada de leche de vaca, ni cabra, ni oveja, que para quien no lo sepa, algunas comparten proteínas y otras son similares y se pueden cruzar las alergias, o sea que pueden ampliarse y no ser ya sólo a la vaca sino a la de estos otros animales.
intolerancia-leche
De momento abandono el club de madre de niños alérgicos, espero no volver, pero conozco casos de madres con dos hijas alérgicas e incluso Silvia puede volver a enfrentarse a otro diagnóstico con Pulguita, espero que no. Podéis ojear esta web sobre los menús sin leche. Os deseo mucho ánimo a todas las mamás que miran etiquetas de envasado buscando los componentes prohibidos, sois geniales aprendiéndoos esas listas negras de alimentos a evitar según qué marcas.
Madre no hay más que una, sólo ella va a ser capaz de elegir los alimentos adecuados para cada niño con APLV, al huevo, al pescado, etcétera. Un Hurra por todas ellas ¡Hip, hip, hurraaaaa!

La foto es de http://www.babymoon.es/blog/wp-content/uploads/2013/06/intolerancia-leche.gif

Las amistades peligrosas

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Hoy me desmarco de las espontáneas y de las gnomis. Hoy no sé por qué pero estoy envuelta en una vorágine de paranoia infundada. Siempre me rondó la idea de que lo malo de tener un blog abierto en el que cuento mis aventuras gnomeras era que te leyera algún invitado indeseado aunque fuera porque un día metí la pata y desde mi facebook personal invité a quién no debía por ser amigo de amigo que realmente ni era amigo ni nada.
Luego me divertí interactuando en Twitter diciendo tonterías y contando las situaciones en directo. Encontré a un gran grupo de madres que están ahí a tope, siempre.
Más tarde conocí a algunas. Hubo una en concreto que entró en mi entorno, conoció a mis gnomis, me ayudó mucho y sin más un día desapareció o.O
Y yo me pregunto ¿Para qué pasar por esto? Casada con niñas, madre de familia y expuesta a situaciones de manera gratuita.
Luego fuimos testigo de excepción de una bloguera aterradora. Llevaba tiempo, años, contando falsedades. Hijos y embarazos inventados (por cierto,hola si me lees), ella aterrizó por este blog y comentó muchas veces. Hasta que se destapó la liebre y salió escaldada. Blog y redes sociales y adiós a Gina mami búho, lo peor es que a mi me caía bien aunque no tanto como a su trupe de amigas madres jóvenes o las de las tres maternidades. Un espanto.
Más tarde, el 8J conocí a un montón de blogueras. Algunas me cayeron muy bien, casi todas, hubo otras que no, una nada más, creo. Y conocer a la panda virtual moló cantidubi.
Más tarde conocí a una medio pariente que es bloguera y no entra en ninguna categoría. Ella es la bomba!!
Luego recibí el ofrecimiento, “te arreglo el blog” y entregué mis claves y confianza en otra amiga virtual. ¿El resultado? Aquí lo veis. Un blog depurado, pulcro y divino.
Ahora madresfera desaparece como yo la conocí. Ya no es esa plataforma de madres unidas. Algo se rompió en algún momento y estamos a la espera de saber qué pasará. También tienen mis contraseñas y datos.
Lo que vayan a hacer con este blog, email, g+ y demás redes no me asusta pues con cerrar el chiringuito tengo más que de sobra. Pero a la par que gente molona con quién compartir tus desvaríos como madre, surge una fluida manera de congeniar que a veces termina en decepciones y otra en amistades.
Yo ya dije que no buscaba amigas, pero es inevitable acercarte mucho a esas que están contigo y te ayudan. Pero no sabes, no conoces, son los peligros de internet. No sabes si las historias ajenas son reales hay que conformarse con la virtualidad y una que es de naturaleza desconfiada, termina así. Asustada.
No creo ni que esté inventando terrores ni que sea para tanto tampoco. Pero me da mal rollo. Os cuento si sigo por aqui o me voy de vacas unos días. Yo no entiendo este mundo 2.0 en el que me he metido y me da miedito. Y sí, no viene al caso, lo sé.

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