Vestir a unas damitas para una boda.

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Os traigo esta entrada a petición popular ya que no paráis de preguntarme sobre el tema de vestir a unas damitas para una boda como la nuestra del sábado.

La clave: los complementos.

Para la novia, que fue quien decidió y eligió cada detalle, lo más importante desde el principio fueron los complementos.

Me pidió que las niñas llevasen canotiers, ya que quedaban muy vistosos, y quería combinarlos con una cinta a conjunto con los fajines que le iban a poner a los pajecitos.

Un truco, para evitar que se caigan es coserles una diadema, cosa que me enseñaron en la tienda en que se compraron los sombreritos.

Los fajines los cosieron con mimo las tías de la novia.

Al igual que los sombreros que llevaban este detalle tan mono:

Para las damitas se escogió un vestido blanco de lino al que se le añadió un botón forrado en el mismo tono, del que también se encargó la novia.

Y para los zapatos elegimos unas alpargatas de esparto básicas de pisamonas.

El vestido básico es de Andrea milano de esta colección de primavera verano de 2018. Lo curioso de esta tienda que yo no conocía es que los vestidos cuestan 30 €.

Para los niños se eligió un pantaloncito de coral coral combinado con una camisa blanca e iban también ideales y muy vistosos de este color.

A las niñas la peine con una trenza de raíz para que les encajase bien el sombrero y quedaran elegantes y sencillas a la vez. Sin complicaciones.

Y así de bonitos quedaron todos retratados:

El cuarto hijo: mi reconciliación con la maternidad.

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Vengo de comentar por ahí cómo ha sido esto de tener un cuarto hijo y me ha salido tan real y de tan adentro que ha sido “mi reconciliación con la maternidad” que me he venido a por un post.

Os cuento mi vida como madre que sé que os gusta leerla.

Mi primera hija me superó. Por completo. Si hubiera sido como mi cuarto hijo ahora tendría diez. Es una niña perfecta, pero no nació para ser bebé: ella quería ser mayor. No os puedo explicar con palabras sin que suene a relato fantástico pero era un bebé que quería crecer rápido.

Mi segunda hija se ganó el título de Santa. Luego demostró ser un bebé y nada extraordinario pero al lado de la primera era un bebé calmado. Era un bebé de los que reposan la cabeza en tu hombro y dormía. Algo inaudito. Luego dejó de dormir y luego de comer…

Mi tercera era una gran bebé. Nació con 4 kilos y sigue siendo grande. Dormía y comía que mantener ese cuerpo no era fácil. Pasados seis meses de su nacimiento dejó de dormir bien y al año tampoco comía… Otro bebé de esos que no son de libro.

Mi cuarto hijo es un bendito y duerme y come.  De los cuatro es el único con lactancia materna que se vaticina prolongada. Se ha dado la vuelta hoy al fin por primera vez: tiene 6 meses y 12 días. Su primera hermana se sentó sola a los 4 meses y medio. La segunda a los 5. La tercera, a los seis. Él, pasado el medio año ha conseguido hoy darse la vuelta y tan ancho.

Con los cuatro la vida es más fácil. Hay momentos de mucho trabajo, no seré yo quien lo niegue, pero en general es todo más llevadero. A veces pienso que si hubiera tenido una familia de cuatro desde el principio, hubiera sido mejor. Llamadme loca.

Por otro lado las rutinas están muy implantadas en casa:

7:45 levantarse. Vestirse, asearse y desayunar.

8:20 salida al cole y guarde.

13:30 recogida de la guarde

15:00 recogida del cole

16:00 deberes.

18:00 merienda.

19: 00 duchas, pijamas, cenas y dientes.

20:30 cama.

Sólo los dos pequeños hacen siestas a la hora de los deberes y con suerte siguen este horario que es el mismo que yo tenía de pequeña. Mucho descanso y jugar. Y deberes… que ya sabéis.

Recuerdo cuando sólo tenía una niña y no era capaz de tener horarios. Cómo tenía dos y llegaba tarde a los sitios. A la guarde llegaba siempre 15 minutos después. Hoy mi marido lleva a mi tercera 5 minutos antes. Y casi 20 a las mayores. Y desayuna él con la calma.

Dice que es como ir al gimnasio. Hay quien hace running y él deja a las niñas.

Yo volveré a salir de casa algún día… supongo que en primavera ya. O No! Disfruto de este bebé muchísimo.

No quedo con nadie por la mañana porque estoy con él estrictamente porque es lo que me apetece. No trabajo para no quitarle tiempo. Le doy el pecho todo el rato que él necesite. No paseamos por obligación. Hacemos lo que nos hace felices. Recogemos andando a la tercera de la guarde. Jugamos. Por las tardes también jugamos. A veces bajamos al parque si queremos, si no queremos, no. Vemos la tele, la tablet, jugamos a juegos de mesa…

Somos felices.

Si. El cuarto hijo me ha reconciliado con la maternidad, porque yo estaba superada y decepcionada por haber conocido algo diferente a lo esperado, pero mereció la pena la espera.

¿Os imagináis que un cuarto niño os aporte la calma? La gente no se lo explica, pero uno es lo más difícil.

Invitada a una boda en primavera.

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Hay un momento en Sevilla que es especial en el año para todo: la primavera; y es básico elegir un look de celebración como las comuniones, fiestas o si vas invitada a una boda: el de preferia, escogiendo montón de Manila y lunares, por ejemplo, os cuento mi look con detalle.

Nosotros tuvimos boda el fin de semana de preferia y por ello escogí una falda negra del año pasado de HM, un Body blanco con lunares negros de Zara y unos zapatos Vintage de Antonio Ortiz.

Aquí posando para Gemma.

Lo acompañé de unos pendientes tipo flamenca lisos y dorados además de una Pamela que yo misma decoré con ayuda de mi madre con unas flores y un pomo. Hilo y silicona y listo.

Pendientes reflejando la luz.

Os dejo las fotos que me hizo Gema, que retrató muy castiza y favorecida. Gracias!

Nos llovió de camino y me puse medias negras tupidas.

La sesión fue sobre todo divertida porque esto de ser modelo y posar como para Vogue con toda la boda mirándonos y además meter algún que otro tropezón y estar a punto de morir en la escalera de la muerte, tiene su aquel, la verdad…

Nos reímos… toda la boda mirando!!

La celebración en el hotel One Shot en Conde de Torrejón.

Introducción a la alimentación complementaria.

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Hoy mi bebé cumple seis meses; ya sabemos lo que eso significa: pasaremos de Lactancia materna exclusiva a la alimentación complementaria. Y empezaremos con la introducción de fruta.

¿Cómo haré para pasar a la alimentación complementaria?

Con paciencia. Como siempre. Éste es mi primer bebé que llega a los seis meses sin haber probado bocado y lo que es más llamativo para mí: sin ningún interés por la alimentación. Pasa. Le gusta su pecho.

Mis otras tres niñas además de ser de biberón, quisieron pan o coger cosas y probarlas, éste nada.

Hay dos técnicas: los purés tradicionales o el Baby Lead Weaning. Cuando yo era pequeña me dieron purés pero mi hermana que era una niña de pecho 100% no los quería ni ver. Al parecer esto es frecuente. El pediatra ya en el año 86 le dijo a mi madre que le diera el pecho y que comiera lo de los mayores poco a poco en trocitos.

Ella llegó al año tomando pecho después de comer una tapa de caracoles 🤣 cuanto menos es llamativo.

Con mis niñas intenté hacerlo. Empecé por darles fruta, un plátano y que probaran. Mis amigas alucinaban cuando veían a mi bebé de 4 meses comer un plátano entero y no una papilla. Esto lo hice con mis medianas.

Al final les adelantaba plátano, zanahorias, patatas cocidas o pan y luego les daba purés. También les daba filetes de pollo o ternera en tiras para que chuparan pero siempre seguido de papillas pues no me fiaba mucho del invento, y al ser de biberón no hay tan libre demanda como con el pecho.

Con mi hija mayor introduje papillas siempre y me fue bien. Siempre comía fatal pero aceptaba los purés medio bien y comía lo que quería.

Con este cuarto bebé me enfrento a una nueva situación pues aún toma el pecho y no parece que estemos dispuestos a dejarlo. Quiero que todo fluya y no cortar la buena onda maternal que tenemos de dormir y calmarnos con el pecho. Es una delicia que tenía antojo de disfrutar ya que no pude antes por haberse frustrado todas mis lactancias.

Le había dado ya a probar una papilla de frutas a los 4 meses pues me lo sugirió el pediatra pero se estriñó y volví a la lactancia materna exclusiva hasta hoy.

Hoy empezamos a tomar fruta cada día. Lo suyo es tomar pecho y entre tomas comer la fruta; la clásica mezcla de plátano sin la parte central negra que estriñe mucho, pera o manzana y zumo de naranja. Mi pediatra me deja darle de todo y también kiwi si no le fuera bien la primera opción.

Con las anteriores niñas tuve escaso éxito con la fruta en papilla y les daba potitos de tarro que les gustaban más: como siempre es una cuestión de supervivencia. Cada uno que haga lo que pueda.

Esta vez noto que la lactancia materna crea un vínculo fuerte; es decir, no quiero dejar de darle el pecho todo el rato. Instinto animal supongo. Y claro, dar papillas es una interferencia. Lo aclaro porque es algo que nunca había sentido y me parece muy feroz. Es increíble. No sé deja de aprender nunca.

De momento tengo que dar la bienvenida a esta nueva etapa aunque no me haga ni pizca de gracia que me crezca el niño. Quiero a mi bebé para siempre a mi recién nacido que se alimentaba de mí en exclusiva… Pero ya lo ha hecho y es hora de empezar a conocer mundo.

Así que bienvenidos nuevos sabores, a ver si le gustáis al pequeño de la casa 😄

Cómo criar a un bebé

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Apuesto que más de una vez cualquier padre se ha preguntado eso de cómo criar a un bebé, ya que no resulta nada fácil: aunque es obvio, es al revés de cómo nos han enseñado.

Como madre de cuatro no me puedo erigir en una sabelotodo pero algo de experiencia me gasto.

Si eres padre primerizo esto te servirá: es una cuestión más de instinto que de conducta. A día de hoy, tras casi 7 años cuidando bebés sin descanso, si hay algo que me queda claro es que no es como pensaba.

Los bebés no duermen.

Al contrario del famoso dicho, dormir como un bebé significa no pegar ojo.

Recuerdo cómo con mi primera y segunda hija, intentaba que durmieran en su cuna. La cuna es de lejos el artículo de puericultura menos usado en mi casa. Se me despertaban llorando en su habitación desde 2 a 4 veces cada noche y terminábamos exhaustos durmiendo nosotros en alguna de las camas individuales de ese cuarto.

La tercera y el cuarto no han dormido en la cuna. Me he evitado así infinitas noches en vela. Pero es que yo creía que era verdad que los bebés dormían y lo hacían en cunas.

Al final lo hacen en mi cama. Eso sí que no me lo esperaba.

Hay bebés que no quieren el pecho.

Ya puedes tú querer y poner empeño: si cierran el pico, es imposible.

Esto me pasó especialmente con la primera. No había manera y opté por hacer lactancia diferido y sacarme la leche para dársela en biberón. Una hazaña. ¿Lo volvería a hacer? Pues imagino que sí pero no me estresaría tanto y le daría biberón y tan feliz.

La lactancia artificial es tu amiga.

Sí. La leche en polvo es maravillosa. Para todas las madres que no pueden o no quieren dar el pecho, es la mejor solución. Biberones, tetinas, esterilizadores y cacitos con agua mineral serán tus mayores aliados. Adelante y sin remordimientos. Alimentar al niño es lo único importante; y a veces la única opción.

Los bebés no tienen horarios.

El otro día fue al pediatra con mi cuarto hijo. Eran casi las 11 y me preguntó si ya había desayunado, dormido su siesta de media mañana y hecho otra toma de pecho. Lo miré asombrada y le dije que sí. No de una manera tan cuadriculada sino más caótica, pero sí.

A mi mente vinieron recuerdos de cuándo mi primera niña tenía 4 meses y debía tomar a las 8 un biberón de 120 ml, dormir, a las 12 otro con zumo de naranja; a las 14 debía comer papilla y dormir de nuevo; a las 17 debía merendar, jugar, bañarse y a las 20 el último biberón con cereales y a dormir.

Aún estoy esperando a que lo haga. 🤣

Mis niños o son la excepción que confirma la regla o soy la única que lo reconoce o a veces pienso que todos mienten y tras las palabras “el niño come y duerme perfectamente”, se esconde un miedo al fracaso voraz.

Yo carezco de él. Mis hijas ni han dormido ni comido bien. Y el niño que es el que mejor duerme ya con 6 meses sigue tomando el pecho por la noche que se lo doy acostada y ni me entero y come a demanda.

Pero si algo he entendido es que lo de los niños es puro instinto de supervivencia. Cada uno lo hace como puede. Si tu hijo come y duerme como un bendito, da las gracias eternamente. El resto de padres zombies te envidiamos en secreto.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis: era tan fácil como parecía? Seguro que hay cosas que no han salido como creíais. Aquí os doy cabida, contadme qué salió diferente… En el próximo post sigo contando cómo  hacerlo, que es como yo creía 😂

1, 2, 3… responda otra vez

Soy madre de un bebé colgón. (Otro)

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¡Buenas de nuevo! Ya estoy aquí otra vez. Mientras me preparo para ir al pediatra aprovecho un ratín para contaros otra cosa más de esta nueva maternidad que vivo.

Aparte de ser única por ser de un niño varón que nada tiene que ver con sus hermanas, lo es por ser la única en la que se ha establecido la lactancia materna, la que me ha atado de manera única a un bebé muy tranquilo pero que no por eso, permite que me despegue de él.

Solemos pasar las mañanas juntos en casa. Me levanto para lidiar especialmente con mi tercera que se levanta de un humor para nada amable, y peino también a mi segunda. Despido a cada uno con un beso y me quedo con el benjamín de la familia. Y a veces nos dormimos juntos un rato más mientras le doy el pecho. Un gustazo.

Nos levantamos y desayunamos, él por enésima vez, y aquí desarrolla su faceta koala total.

No permite estar sentado, tumbado o reposado en ninguna superficie que no sea mis brazos o regazo. No consigo zafarme. Esto podría llegar a ser altamente incómodo de no encontrarme yo bien o tener que ir a trabajar fuera, pero como no tengo otra cosa que hacer que no sea esto (lo demás puede esperar tranquilamente), es a ello a lo que me dedico cada día desde hace casi 6 meses. Aunque cuando era más pequeñín aceptaba mejor quedarse en cualquier lado sin mí.

Lo bueno es que tolera tomar biberón y así si me coge muy a desmano, porque esté en el médico por ejemplo, su nutrición está garantizada. Pero es difícil que me pierda de su campo visual mucho rato.

No considero que lo haya acostumbrado a los brazos, tampoco a estar en su cuna, carrito o moisés más que sus hermanas, pero ha salido un poco lapa el niño.

Como gracias a Dios me lo puedo permitir, pasamos así nuestros días juntos en casa; lo único es que no veo el día en que me reincorpore a trabajar más activamente por estar tan atada y unida al bebé. Me recuerda a mi primera experiencia como madre con mi primera niña que era muy así también.

Siempre Pegadito a su mamá. Ese podría ser el eslogan de este niño. Y a mí me encanta.

¿Vosotras pudisteis despegaros para iros de compras aunque fuera un rato? Yo ya compro todo online porque es imposible salir de casa con semejante panorama demandante.

8M mi lucha como mujer en casa.

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Hoy hay que hacer huelga. Huelga por nosotras, por la mujer, especialmente por las que tienen triple trabajo: con sus hijos, el remunerado fuera de casa y el doméstico. A las amas de casa nos han dicho que colguemos un delantal en la ventana o el balcón (como si fuéramos todo el día con el mandil puesto).

Nosotras las mujeres somos un género que necesita especial cuidado porque nuestra maternidad nos frena en nuestra carrera laboral. Nos multiplica el trabajo pues somos nosotras quienes cuidamos de la familia, nos hacemos cargo de las tareas domésticas y además no somos iguales que los hombres salarialmente hablando.

Desde aquí subrayo cada una de las líneas que bajo mi punto de vista nos empujan a la huelga pero me gustaría dar la vuelta al argumento.

Yo, licenciada universitaria, con años de experiencia laboral en distintos medios de comunicación, hoy no puedo secundar esta huelga por tener dos hijos muy pequeños de todavía dos años y otro de cinco meses ambos con pañales y totalmente dependientes. De hecho escribo este post con uno en brazos desde el móvil sujeto por mi mano derecha. (Tengo una práctica bestial, la verdad).

Entonces… ¿Cuál es mi lucha? Puede ser o no mi elección trabajar en casa, pero yo abogo por visibilizar el cuidado de la familia.

Hoy nos enfrentamos a un país que forma profesionales y olvida a las madres, sesga el valor biológico de cada una de nosotras para someternos al capitalismo más bestial. En una época donde el consumismo y el poder adquisitivo son el eje de nuestro día a día, se compra la belleza, el bienestar, el ocio; hedonismo al fin y al cabo… y nos encanta. Que el placer del disfrute es gozoso, no seré yo quien dude de esta condición.

Pero si que es verdad que se olvidan cuestiones fundamentales como el cuidado de la familia y el empoderar la condición de quienes trabajamos desde casa, bien haciendo sólo las tareas domésticas, bien haciendo además otras como labor profesional también. Además del cuidado de los peques, claro está.

Es ése mi caso. Vivimos en un maravilloso hogar formado por 4 niños, dos padres y una abuela por temporadas. Somos felices. Nos organizamos. Dividimos tareas. No nos olvidemos de mi querida María José, que ya os dije en el post anterior que es parte del engranaje familiar y se la quiere y respeta como a otro miembro más de la familia.

Pero para que esto tuviera más sentido, debería reconocerse la labor de la madre cabeza de familia quien, bien por decisión propia o ajena, dirige, coordina, cuida, establece turnos, alimenta, da cariño, enseña, acompaña o tutoriza los deberes, entre algunas de sus muchas labores. Y además lucha por no sentirse agredida cuando alguien de su familia extensa, pero cercana, que cuando intenta defender no sé qué debate añade: “sí, pero tú no trabajas” y se queda tan ancha. Porque para más Inri, suele ser mujer. 🤗

De ahí nace la reivindicación de hoy. Porque cuando posees formación, titulación, experiencia y eres joven, te frustras al verte irremediablemente enjaulada en casa y sin reconocimiento alguno. Es más, debes limpiar, lavar, fregar, tender, cuidar, organizar, comprar y todo lo antes enumerado más otras muchas tareas bajo el eslogan del “tú no trabajas” aunque no dejes de hacerlo 24 por 7 porque a diferencia de quienes tienen horario, esta labor es permanente.

Con este panorama veo que las mujeres no tengan hijos en este país. ¿Quién quiere sobrecargarse a los tiernos veintitantos de obligaciones sin beneficio alguno? ¿Es mejor trabajar por y para la familia que ganar un sueldo y plantearse más adelante tener hijos? Está clara la respuesta. Luego vendrá la cara B de la conciliación y volveremos a estar unidas en la lucha. Las que elegimos la maternidad antes que la carrera y las que eligieron carrera antes que maternidad confluimos en un único punto: estamos sobrepasadas y minusvaloradas

Si a estas mujeres se les plantease una ayuda a cambio de tener hijos a cargo ¿Dejarían su trabajo? Y no hablo de universitarias necesariamente. Hablo de todas las mujeres con hijos que por un sueldo que no es para tirar cohetes salen a trabajar para poder vivir con un mínimo de confort. Yo misma como periodista en la calle no ganaría más de mil euros, con suerte. En caso de que recibiera la ayuda por hijo que otros países se da a las madres y que en mi caso con 4 niños sería de casi 800 euros. ¿No pondría en valor nuestra figura, tendríamos más hijos y seríamos más autónomas a la vez que otorgamos futuros trabajadores que paguen las pensiones dentro de algunos años?

La población envejece, las mujeres estamos agotadas, no se nos valora, se nos pide y exige cada vez más: madres, trabajadoras dentro y fuera de casa, guapas, delgadas, jóvenes, guerreras, responsables y más.

La lista es infinita. Por eso me uno a la lucha. No a la huelga. Porque mi lucha será darle visibilidad a las que si trabajan desde casa. Y como no llevo delantal ni quiero, ni pretendo, lo hago desde aquí exigiendo ayuda a las familias, el único sitio donde sí que se nos quiere; y si alguien duda, que le pregunten a nuestros niños.

¡Le sube la bilirrubina, ay le sube la bilirrubina!

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Mi experiencia con la bilirrubina al parecer me acompaña desde que nací. Mi madre dice que me puse amarilla al poco de haber puesto un pie en esta tierra y no sé si esto influirá, pero lo cierto es que de mis hijos salvo la primera, los tres pequeños han tenido este problemita que se ha solucionado gracias a Dios al poco de haberse diagnosticado. Tampoco es algo grave.
En el caso de mi hija la segunda, a la que yo llamo la mediana aún, nada más nacer pude establecer rápidamente la lactancia materna pero aunque le di biberón estando en la clínica los primeros días para que pudiera alimentarse bien, cosa que no hice con la mayor, el color rosado y rojito de su piel pasó a convertirse en un amarillo un poco intenso. Esto le sucedió estando ya en casa y yo, como madre primeriza de una niña amarilla no sabía que era lo que le pasaba y me limitaba a darle paseos para que le diera el sol y así a los pocos días fue remitiendo el color amarillo y volvió a la normalidad y se tornó en rosita.
Con mi tercera hija nos midieron la bilirrubina estando en el hospital y nos dijeron que deberíamos volver al día siguiente del alta para hacerle una analítica y que nos confirmaran el nivel que tenia en sangre. En este caso cuando le hicieron la analítica comprobaron que los niveles estaban excesivamente altos y nos dijeron que debería ingresar en la UCI de neonatos. El momento en el que tuvimos que dejarla allí solo en pañales con una máscara que le tapaba los ojitos y el hecho de solo poder verla cada 3 horas, a mí que estaba recién parida y llena de hormonas, me supuso un mundo. Peor fue cuando volví a casa esa noche y no la tenía ni en el Moisés ni en mi cama como había pasado la últimas 72 horas conmigo. Además, yo me encontraba físicamente muy mal tras un parto muy largo de una niña muy grande y en el postparto inmediato retenía todavía mucho líquido y el hecho de estar sentada en una silla esperando para entrar durante la media hora de la visita y a veces el tiempo que duraba entre visita y visita me hacía estar muy incómoda, además de dolorida gracias a la ristra de punto que tenía.
Con mi cuarto hijo la experiencia no iba a ser diferente aunque si mejoró bastante en comparación. Él nació con un color más bien pálido, ayer conté en el blog que estaba hipotónico y un poco débil y se le veía bastante blanquito a diferencia de mis dos hijas anteriores, que estuvieron bastante rosas o rojizas. Este bebé en cambio, estaba más bien pálido así que pensé que el blanco no se tornaría en amarillo y me limité a alimentarlo con biberón y entre horas como lloraba mucho me lo ponía el pecho (ese será el siguiente post).
Lo cierto es que el día en que nos iban a dar el alta, a las 36 horas de nacido prácticamente, le hicieron una analítica y comprobaron que el nivel de bilirrubina era bastante alto y debía quedarse ingresado y yo con él. Tuvimos la gran suerte de que nos subieran una lámpara a la misma habitación en la que estábamos y que el niño se quedará conmigo y no tuviera que estar solo en neonatos sino en la habitación a mi lado. Muchas me estuvisteis en Instagram la historia del bebé llorando a tope y yo sin poder cogerlo.

Yo con mi bebé. Lloraba tanto… qué penita.

Luego se dieron una serie de circunstancias un poco raras pues nos dijeron que el niño tenía un soplo en el corazón o que la causa de la bilirrubina era una incompatibilidad de grupo y que mis anticuerpos sanguíneos destruían los glóbulos rojos del bebé debido a la transferencia sanguínea que se produce en el parto, además me dijeron que con el desprendimiento de placenta los bebés perdían también sangre y que el niño no estaba generando suficiente glóbulos rojos como para poder superar la bilirrubina.

Lo cierto es que el niño debía estar muy hidratado para hacer mucho pipí y caca y de esa manera poder eliminar la bilirrubina que tenía en el cuerpo. Así que tomaba biberón para tener el mínimo de alimento y además el pecho todo el rato para que bebiera aún más ya que lo hacía a demanda y hoy, tras casi 20 días está ya de color carne.
Al final todas las historias del soplo en el corazón, de los anticuerpos y no sé qué más se quedaron en nada, sólo que tenía una ictericia curiosa, como el resto de sus hermanas y como se aprecia en esta foto.

Sustitos de la maternidad… ¿y los vuestros? ¿Tuvieron también ictericia?

El cuarto. El desenlace

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De repente escuché como Manolo decía algo parecido a “Pepe es real” y Pepe, a la sazón mi ginecólogo, vino y comprobó que así era y que tenía que empezar ya con el parto.
Para mí era una cosa un poco precipitada pero dijeron que lo hiciéramos y bueno simplemente pedí las asas para poder sostenerme y empujar mejor de esta manera y me dispuse a darle la bienvenida al benjamín de la familia.
Al principio todo fue bien, de hecho fue tan bien que creo que ha sido el único parto en el que me reído y no tuve nada de dolor. Me daba miedo por lo que se avecinaba y los 4 kilos de bebé que iba a tener pero ya no había marcha atrás. Manolo me miró y me dijo “mira me voy a subir encima de ti y voy a empujar al bebé” y yo, que ya tengo un poco de experiencia, sabía que lo que iba a hacer era una maniobra de Kristeller, cosa que odio y además hablé con mi madre el día antes precisamente para decirle que mis experiencias en esta clínica, jamás me lo habían hecho pero bueno, una vez que estás en el potro y te dicen qué es lo que tienen que hacer pues te dejas, o al menos yo que soy bastante obediente.
Me dijeron que el primer pujo debería ser con la boca cerrada y la barbilla pegada al pecho, empujón fuerte y que ellos me avisarían cuándo debía hacer el siguiente. Obedecí y esperé al siguiente y de repente todo cambió. Ahora me dijeron que abriera la boca. ¿Cómo? Si, si. Que abras la boca. Quiero que empujes con la boca abierta.
(Vaya. Tres partos y en el cuarto es cuando me dicen que abra la boca.) ¿Para qué? Tú abre la boca. Ajá. ¿Aji? ¿Con la baca abiarta? Si. Si. No la cierres. (Pero ¿¿¿qué narices???). “Como en las películas americanas: así” y el propio médico abrió la boca y lo interpretó. Y obedecí.

Lo siguiente fue sentir al niño en la salida y que no lo sacaban. Les pregunté y Manolo me dijo “no sale porque viene con un collar muy apretado” y entendí que venía con vuelta de cordón, pero como mi mediana vino con dos y mi anterior médico se las quitó como si nada, no le di la más mínima importancia. Se las quitaría.
Pero no. (Ahora es cuando os cuento que en mi desesperación preparto me dio por ver videos de nacimientos en YouTube y precisamente vi alguno de niños a los que les cortaban el cordón sin haberlos sacado de sus madres por estar muy apretados. Cosas frikis de una.) y mi marido oyó que decían que lo peligroso ahora era no cortar al niño, pero bueno, que no era la primera vez que lo hacía…
Yo seguía en mi película de la boca abierta. (Luego supe que con esta técnica querían que mantuviera el empujón para que no se subiera el niño pero que no lo hiciera tan fuerte como para que lo expulsara pues el cordón causaría problemas). «Ají que jegui con la baca abiarta un rato máj hajta que me dijeran que podía jerrarla»
Y fue cuando cortaron el cordón y el niño nació, cuando vieron que se había desprendido la placenta, seguramente porque el cordón la arrastró, que había coágulos y hemorragia, que al bebé había que aspirarlo porque había tragado e inhalado mi sangre motivo por el cual había hecho bradicardia, y que había que actuar rápidamente limpiando todo bien, comprobando de dónde venía la hemorragia, por qué se desprendió la placenta y controlando que en mí estuviera todo bien y no se quedaran restos ni hubiera roturas de nada.
No fue a más. Por lo bien que actuó el médico y la rapidez, la sangre fría, la exactitud y su saber hacer.
Yo ni me di cuenta de nada. No supe qué estaba pasando porque tampoco pude ver salir al bebé. Le pusieron una ventosa, pero no la que siempre han usado conmigo, sino una manual, no de las de la máquina que se conecta, y no vi más que a mi médico escabullirse bajo mi camilla (que yo, ojo, seguía con la boca abierta y sólo pensé “parece que esté haciendo kite surf” este médico mío) y vi al niño nacer con sangre, pero lo normal.
Mi marido en cambio si vio cómo nació con la boca llena de sangre y que la echaba como Rocky Balboa tras un puñetazo en un combate.
Le dieron un 9 en el test de Apgar al nacer al niño, después 10 y 10. Oí que estaba hipotónico y lo tuvieron que reanimar, pero por suerte quedó en un susto.
Madre y niño estuvimos fenomenal enseguida.
El niño es un bombón. Y si antes veía a mi médico así
, ahora lo veo así
Al final, pudimos empezar a disfrutar de nuestro nuevo pequeñín rápido.

Y pesó 3,325 kgs sólo.

Y así nació el cuarto. Parte I.

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Nuestro cuarto bebé llegó hace 17 días, exactamente hace tres viernes, tras 40 semanas y 2 días de embarazo mientras yo asistía horrorizada a las previsiones médicas de que el bebé iba a pesar más de 4 kg e insistía a mi médico que por favor en la semana 38 nos plantearámos la posibilidad de adelantar el parto. Mi médico se negó rotundamente lo que provocó una enorme contrariedad y una mayor desesperación en las siguientes dos semanas. No fue hasta el último día que asistí a consulta cuando mi médico me dijo que estaba ya un poco favorable y podíamos hacer una inducción antes de las 41 semanas que era lo que había durado el embarazo de las otras tres niñas.
Así que el viernes 6 de octubre ingresé a las 8 de la mañana en la clínica Viamed Santa Ángela de la Cruz y tuve la enorme suerte de estar especialmente bien atendida desde el primer momento por el Dr. Romero que nos ha tratado de una manera excepcional y estaré muy agradecida siempre por el trato humano y cercano que nos ha dado. Y por mi ginecólogo esta vez el dr. Jiménez Egea con todo su equipo.

Siempre hago está foto antes de tener un bebé.
Siempre hago está foto antes de tener un bebé.

Al ingresar esperamos bastante tiempo y hasta las 11 no pude bajar a paritorio. Fue entonces cuando empezamos con prostaglandinas a intentar comenzar el proceso de parto pero que tras pasar 2 horas no había conseguido ni reblandecer el cuello del útero y prácticamente estaba a las 13 horas tal como había llegado antes. A veces reconozco que me paso respetando mi cuerpo como si nunca hubiera parido… Hubo cambio de turno y llegó mi casi amigo Manolo, que cuando nos vio nos preguntó que de qué nos conocíamos pues pensaba que era de algún tipo de relación indirecta de fuera del hospital, pero claro era la tercera vez que me enfrentaba un parto con él en los últimos 4 años y de eso le sonaba tanto mi cara.
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Manolo me recomendó esperar un poco más a ver cómo evolucionaba y en efecto, en la siguiente revisión (yo calculo que pasó otra hora) había dilatado 2 cms y me rompieron la bolsa. Empezaba una dinámica diferente de contracciones, había tenido contracciones indoloras o muy poco dolorosas hasta entonces y ahora las contracciones avanzaban en intensidad pero era un poco más frecuentes y molestas aunque sin entrar todavía en dinámica de parto.
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Me pusieron oxitocina y ahí ya empezó la verdadera fiesta. Tenía contracciones cada minuto minuto y medio intensas pero soportables, así que cuando pasó de nuevo una hora volvió Manolo y al preguntarme le contesté que estaba muy bien llevando las contracciones, que no quería pasarme para evitar estar tan dilatada que la epidural no fuera una opción y se hizo el milagro de estar ya de 5 cm y en un momento ideal para poner la epidural.

Como una está muy loca, muy loquísima, decidí que podía ser un buen momento para no ponerme la epidural porque los dolores eran perfectamente soportables aunque muy seguidos y de cierta intensidad y se lo comenté a mi marido quién me miró con cara de hombre con santa paciencia y me dijo que no hiciera tonterías. Me puse la epidural sin estar muy convencida hasta que me llegó una contracción que me hizo ver las estrellas, los anillos de Saturno y cambiar de constelación varias veces.
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Le daba la manita a una chica que estaba ahí muy amable, pero cuya misión manual era muy importante de repente, y a quien agradecí eternamente que me dejara espachurrar sus deditos mientras me daba el trallazo final antes de que suplicara ser rejoneada por el anestesista y a quien nunca olvidaré, y a la que además le declaré mi amor incondicional al decirle “está manita tuya, me está dando la vida” mientras agachaba la cabeza buscando las tablas.
De un bolo único y maravilloso, quedé con una analgesia que me permitía mover las piernas pero no tener dolor. Una maravilla.
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Ya estaba en completa cuando llegó el médico y dejó el parto para unos 15 minutos después, me hizo empujar, me dijo que el niño no estaba ni instrumentable porque estaba muy arriba y se fue a rellenar los papeles, hasta que…