Introducción a la alimentación complementaria.

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Hoy mi bebé cumple seis meses; ya sabemos lo que eso significa: pasaremos de Lactancia materna exclusiva a la alimentación complementaria. Y empezaremos con la introducción de fruta.

¿Cómo haré para pasar a la alimentación complementaria?

Con paciencia. Como siempre. Éste es mi primer bebé que llega a los seis meses sin haber probado bocado y lo que es más llamativo para mí: sin ningún interés por la alimentación. Pasa. Le gusta su pecho.

Mis otras tres niñas además de ser de biberón, quisieron pan o coger cosas y probarlas, éste nada.

Hay dos técnicas: los purés tradicionales o el Baby Lead Weaning. Cuando yo era pequeña me dieron purés pero mi hermana que era una niña de pecho 100% no los quería ni ver. Al parecer esto es frecuente. El pediatra ya en el año 86 le dijo a mi madre que le diera el pecho y que comiera lo de los mayores poco a poco en trocitos.

Ella llegó al año tomando pecho después de comer una tapa de caracoles 🤣 cuanto menos es llamativo.

Con mis niñas intenté hacerlo. Empecé por darles fruta, un plátano y que probaran. Mis amigas alucinaban cuando veían a mi bebé de 4 meses comer un plátano entero y no una papilla. Esto lo hice con mis medianas.

Al final les adelantaba plátano, zanahorias, patatas cocidas o pan y luego les daba purés. También les daba filetes de pollo o ternera en tiras para que chuparan pero siempre seguido de papillas pues no me fiaba mucho del invento, y al ser de biberón no hay tan libre demanda como con el pecho.

Con mi hija mayor introduje papillas siempre y me fue bien. Siempre comía fatal pero aceptaba los purés medio bien y comía lo que quería.

Con este cuarto bebé me enfrento a una nueva situación pues aún toma el pecho y no parece que estemos dispuestos a dejarlo. Quiero que todo fluya y no cortar la buena onda maternal que tenemos de dormir y calmarnos con el pecho. Es una delicia que tenía antojo de disfrutar ya que no pude antes por haberse frustrado todas mis lactancias.

Le había dado ya a probar una papilla de frutas a los 4 meses pues me lo sugirió el pediatra pero se estriñó y volví a la lactancia materna exclusiva hasta hoy.

Hoy empezamos a tomar fruta cada día. Lo suyo es tomar pecho y entre tomas comer la fruta; la clásica mezcla de plátano sin la parte central negra que estriñe mucho, pera o manzana y zumo de naranja. Mi pediatra me deja darle de todo y también kiwi si no le fuera bien la primera opción.

Con las anteriores niñas tuve escaso éxito con la fruta en papilla y les daba potitos de tarro que les gustaban más: como siempre es una cuestión de supervivencia. Cada uno que haga lo que pueda.

Esta vez noto que la lactancia materna crea un vínculo fuerte; es decir, no quiero dejar de darle el pecho todo el rato. Instinto animal supongo. Y claro, dar papillas es una interferencia. Lo aclaro porque es algo que nunca había sentido y me parece muy feroz. Es increíble. No sé deja de aprender nunca.

De momento tengo que dar la bienvenida a esta nueva etapa aunque no me haga ni pizca de gracia que me crezca el niño. Quiero a mi bebé para siempre a mi recién nacido que se alimentaba de mí en exclusiva… Pero ya lo ha hecho y es hora de empezar a conocer mundo.

Así que bienvenidos nuevos sabores, a ver si le gustáis al pequeño de la casa 😄

Cómo criar a un bebé

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Apuesto que más de una vez cualquier padre se ha preguntado eso de cómo criar a un bebé, ya que no resulta nada fácil: aunque es obvio, es al revés de cómo nos han enseñado.

Como madre de cuatro no me puedo erigir en una sabelotodo pero algo de experiencia me gasto.

Si eres padre primerizo esto te servirá: es una cuestión más de instinto que de conducta. A día de hoy, tras casi 7 años cuidando bebés sin descanso, si hay algo que me queda claro es que no es como pensaba.

Los bebés no duermen.

Al contrario del famoso dicho, dormir como un bebé significa no pegar ojo.

Recuerdo cómo con mi primera y segunda hija, intentaba que durmieran en su cuna. La cuna es de lejos el artículo de puericultura menos usado en mi casa. Se me despertaban llorando en su habitación desde 2 a 4 veces cada noche y terminábamos exhaustos durmiendo nosotros en alguna de las camas individuales de ese cuarto.

La tercera y el cuarto no han dormido en la cuna. Me he evitado así infinitas noches en vela. Pero es que yo creía que era verdad que los bebés dormían y lo hacían en cunas.

Al final lo hacen en mi cama. Eso sí que no me lo esperaba.

Hay bebés que no quieren el pecho.

Ya puedes tú querer y poner empeño: si cierran el pico, es imposible.

Esto me pasó especialmente con la primera. No había manera y opté por hacer lactancia diferido y sacarme la leche para dársela en biberón. Una hazaña. ¿Lo volvería a hacer? Pues imagino que sí pero no me estresaría tanto y le daría biberón y tan feliz.

La lactancia artificial es tu amiga.

Sí. La leche en polvo es maravillosa. Para todas las madres que no pueden o no quieren dar el pecho, es la mejor solución. Biberones, tetinas, esterilizadores y cacitos con agua mineral serán tus mayores aliados. Adelante y sin remordimientos. Alimentar al niño es lo único importante; y a veces la única opción.

Los bebés no tienen horarios.

El otro día fue al pediatra con mi cuarto hijo. Eran casi las 11 y me preguntó si ya había desayunado, dormido su siesta de media mañana y hecho otra toma de pecho. Lo miré asombrada y le dije que sí. No de una manera tan cuadriculada sino más caótica, pero sí.

A mi mente vinieron recuerdos de cuándo mi primera niña tenía 4 meses y debía tomar a las 8 un biberón de 120 ml, dormir, a las 12 otro con zumo de naranja; a las 14 debía comer papilla y dormir de nuevo; a las 17 debía merendar, jugar, bañarse y a las 20 el último biberón con cereales y a dormir.

Aún estoy esperando a que lo haga. 🤣

Mis niños o son la excepción que confirma la regla o soy la única que lo reconoce o a veces pienso que todos mienten y tras las palabras “el niño come y duerme perfectamente”, se esconde un miedo al fracaso voraz.

Yo carezco de él. Mis hijas ni han dormido ni comido bien. Y el niño que es el que mejor duerme ya con 6 meses sigue tomando el pecho por la noche que se lo doy acostada y ni me entero y come a demanda.

Pero si algo he entendido es que lo de los niños es puro instinto de supervivencia. Cada uno lo hace como puede. Si tu hijo come y duerme como un bendito, da las gracias eternamente. El resto de padres zombies te envidiamos en secreto.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis: era tan fácil como parecía? Seguro que hay cosas que no han salido como creíais. Aquí os doy cabida, contadme qué salió diferente… En el próximo post sigo contando cómo  hacerlo, que es como yo creía 😂

1, 2, 3… responda otra vez

8M mi lucha como mujer en casa.

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Hoy hay que hacer huelga. Huelga por nosotras, por la mujer, especialmente por las que tienen triple trabajo: con sus hijos, el remunerado fuera de casa y el doméstico. A las amas de casa nos han dicho que colguemos un delantal en la ventana o el balcón (como si fuéramos todo el día con el mandil puesto).

Nosotras las mujeres somos un género que necesita especial cuidado porque nuestra maternidad nos frena en nuestra carrera laboral. Nos multiplica el trabajo pues somos nosotras quienes cuidamos de la familia, nos hacemos cargo de las tareas domésticas y además no somos iguales que los hombres salarialmente hablando.

Desde aquí subrayo cada una de las líneas que bajo mi punto de vista nos empujan a la huelga pero me gustaría dar la vuelta al argumento.

Yo, licenciada universitaria, con años de experiencia laboral en distintos medios de comunicación, hoy no puedo secundar esta huelga por tener dos hijos muy pequeños de todavía dos años y otro de cinco meses ambos con pañales y totalmente dependientes. De hecho escribo este post con uno en brazos desde el móvil sujeto por mi mano derecha. (Tengo una práctica bestial, la verdad).

Entonces… ¿Cuál es mi lucha? Puede ser o no mi elección trabajar en casa, pero yo abogo por visibilizar el cuidado de la familia.

Hoy nos enfrentamos a un país que forma profesionales y olvida a las madres, sesga el valor biológico de cada una de nosotras para someternos al capitalismo más bestial. En una época donde el consumismo y el poder adquisitivo son el eje de nuestro día a día, se compra la belleza, el bienestar, el ocio; hedonismo al fin y al cabo… y nos encanta. Que el placer del disfrute es gozoso, no seré yo quien dude de esta condición.

Pero si que es verdad que se olvidan cuestiones fundamentales como el cuidado de la familia y el empoderar la condición de quienes trabajamos desde casa, bien haciendo sólo las tareas domésticas, bien haciendo además otras como labor profesional también. Además del cuidado de los peques, claro está.

Es ése mi caso. Vivimos en un maravilloso hogar formado por 4 niños, dos padres y una abuela por temporadas. Somos felices. Nos organizamos. Dividimos tareas. No nos olvidemos de mi querida María José, que ya os dije en el post anterior que es parte del engranaje familiar y se la quiere y respeta como a otro miembro más de la familia.

Pero para que esto tuviera más sentido, debería reconocerse la labor de la madre cabeza de familia quien, bien por decisión propia o ajena, dirige, coordina, cuida, establece turnos, alimenta, da cariño, enseña, acompaña o tutoriza los deberes, entre algunas de sus muchas labores. Y además lucha por no sentirse agredida cuando alguien de su familia extensa, pero cercana, que cuando intenta defender no sé qué debate añade: “sí, pero tú no trabajas” y se queda tan ancha. Porque para más Inri, suele ser mujer. 🤗

De ahí nace la reivindicación de hoy. Porque cuando posees formación, titulación, experiencia y eres joven, te frustras al verte irremediablemente enjaulada en casa y sin reconocimiento alguno. Es más, debes limpiar, lavar, fregar, tender, cuidar, organizar, comprar y todo lo antes enumerado más otras muchas tareas bajo el eslogan del “tú no trabajas” aunque no dejes de hacerlo 24 por 7 porque a diferencia de quienes tienen horario, esta labor es permanente.

Con este panorama veo que las mujeres no tengan hijos en este país. ¿Quién quiere sobrecargarse a los tiernos veintitantos de obligaciones sin beneficio alguno? ¿Es mejor trabajar por y para la familia que ganar un sueldo y plantearse más adelante tener hijos? Está clara la respuesta. Luego vendrá la cara B de la conciliación y volveremos a estar unidas en la lucha. Las que elegimos la maternidad antes que la carrera y las que eligieron carrera antes que maternidad confluimos en un único punto: estamos sobrepasadas y minusvaloradas

Si a estas mujeres se les plantease una ayuda a cambio de tener hijos a cargo ¿Dejarían su trabajo? Y no hablo de universitarias necesariamente. Hablo de todas las mujeres con hijos que por un sueldo que no es para tirar cohetes salen a trabajar para poder vivir con un mínimo de confort. Yo misma como periodista en la calle no ganaría más de mil euros, con suerte. En caso de que recibiera la ayuda por hijo que otros países se da a las madres y que en mi caso con 4 niños sería de casi 800 euros. ¿No pondría en valor nuestra figura, tendríamos más hijos y seríamos más autónomas a la vez que otorgamos futuros trabajadores que paguen las pensiones dentro de algunos años?

La población envejece, las mujeres estamos agotadas, no se nos valora, se nos pide y exige cada vez más: madres, trabajadoras dentro y fuera de casa, guapas, delgadas, jóvenes, guerreras, responsables y más.

La lista es infinita. Por eso me uno a la lucha. No a la huelga. Porque mi lucha será darle visibilidad a las que si trabajan desde casa. Y como no llevo delantal ni quiero, ni pretendo, lo hago desde aquí exigiendo ayuda a las familias, el único sitio donde sí que se nos quiere; y si alguien duda, que le pregunten a nuestros niños.

Fisioterapia del Suelo Pélvico

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A ver. Hoy ya casi se cumple una semana desde que fuera al fisioterapeuta del suelo pélvico. Como vistéis en redes seguramente, y si no en otro post anterior, me llegó desde Intimina el Kegelsmart, un entrenador personal para ejercitar los músculos normalmente resentidos tras los partos y tal.

Siguiendo las directrices de mi ginecólogo, fui a la fisioterapeuta y alli empezó toda una aventura en la que ahora me embarco.

situémonos en el contexto adecuado: yo he pasado por tres partos y cinco embarazos, aunque los que no llegaron a término duraron el primer trimestre nada más.

A esto hay que sumarle que mi tercer bebé pesó 4 kilos y que ninguna de las tres niñas ha nacido con menos de 3,200 kilos y que la benjamina me causó una subluxación de coxis que provoca una tensión en la zona lumbar de pánico. Esto sumado, da como resultado mínimo un suelo pélvico flojete.

A todo esto he visto cómo mujeres de entre 50 y 60 años allegadas a mí han pasado por quirófano o lo harán próximamente por cistocele, rectocele e incontinencias varias. Una de ellas de hecho se va a someter a una operación conjunta: urólogo y coloproctólogo a la vez para arreglarle el maltrecho suelo.

Esto me alertó e hizo que lo comentara con mi médico y diera con la fisioterapeuta la semana pasada.

Me hizo una valoración completa y me dio como resultado un disgnóstico inesperado: tengo una contractura en las bandas musculares internas. Vamos que no tengo el tema para farolillos. 

Os imagináis mi cara. Contractura interna ahí… y a todo esto sin sintomatología aparejada, vamos que no me he dado cuenta porque gracias a Dios no tengo incontinencia de nada ni dolores ni molestias siquiera en ningún momento.

La fisioterapeuta me pareció genial, me desaconsejó por completo el Kegelsmart, al menos hasta que no tenga el tono muscular adecuado: es como hacer halterofilia sin haber cogido unas pesas en tu vida. 

Así que de momento, hago ejercicios acostada, cosa difícil eso de sacar 5 minutos dos veces al día para acostarme, pues si los saco lo que quiero es dormirme y no ponerme a hacer deporte de madre y más difícil es sacarlos con intimidad jajaja… en fin risas aparte, ahora mismo tengo que hacer las tablas que me dio la fisio, teniendo en cuenta que es más importante el descanso que la contracción propia de Kegel (sí, ésa que es parecida al movimiento de cortar el pis) y que en un mes estaré ya preparada para ponerme en forma totalmente. Debo hacerlas en postura ginecológica como en el dibu de abajo.

image

Mientras tanto me ha desaconsejado hacer abdominales, correr, saltar y otros deportes de impacto que como no practico, me dan igual.

El viernes vuelvo a ir de nuevo y a ver qué me dice. Sólo me queda añadir que para la subluxación de coxis hay masajes que relajan, pero que inevitablemente hay que acceder al coxis de manera interna. No causa ni molestias  advierto y merece mucho la pena.

La única pega que le veo yo es que yo que elijo medico hombre para mis embarazos y partos así como prefiero matrón que me atienda en esos momentos, en esta rama se agradece que sea una mujer quien te vea, la verdad.

El coleche

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Hola queridas amigas vengo a hablaros de las maravillas de dormir con tus hijos en tu cama: el coleche.
Desde que nació mi gnomita mayor, una niña con una terrible alta demanda habitando en su interior, o sea que o iba pegada o colgando de alguien o berreaba y trataba de inmolarse desde donde estuviese, las noches durmiendo todos juntos se dieron como algo normal. Si queríamos que se durmiera era el único modo y cuando se despertaba 10 veces por la noche pues ya estábamos con ella.
De esta maravillosa manera descubrimos qué era eso del colecho. La familia en el mismo lecho o camita.
Luego llegó la Chica, quien portaba un slogan “dejadme en mi cunita tranquila” y no le gusta dormir con nadie y menos la noche entera con sus padres. Algunas veces si está mala lo busca pero si no… Nada.
Se han dado casos en los que hemos acabado con las dos en la cama. Ellas durmiendo plácidamente en posturas inverosímiles y nosotros relegados a una semiesquinita y destapados. Sí, eso pasa.
Esta mañana me ha despertado el propio coleche, en el ojo. ¿Qué es eso? Se preguntarán. Pues se lo digo: es la versión maligna del colecho, cuando en la peor de sus vertientes hace que la niña duerma sobre las almohadas, tenga un sueño con el rey Unicorn de Dora la Exploradora -en el mejor de los casos- y te despierte literalmente dándote una coz en tu ojo cerrado que hasta entonces giraba en plena fase REM. Un dolor inaudito ha invadido parte de mi cráneo y sólo espero que no me haya dejado el ojo morado puesto que aún no me he levantado a mirarme en un espejo debido al miedo de verme amoratada y al sueño que tengo.
La gnomi duerme a pierna suelta, el padre ni se ha enterado -discreta que es una- y acaba de venir con la linterna del móvil para decirme que no me preocupe que no tengo nada.
No hay como dormir en manada, con sus coces y todo.
Ésta me la pagará cuando quiera salir con sus amigas. Me iré con ella y contaré esta historia. Muajajaja. Ser madre no está pagado.
Este post fue escrito a las 7:30 de la mañana. Edito para informar de que mi ojo está en perfectas condiciones y que tengo mucho sueño.

http://discreame.blogspot.com.es/2011/03/normal-0-21-false-false-false_30.html?m=1

Esta foto es lo más alejado al colecho que conozco.

La mamá trabajadora.

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Éste es un post para medio explicar la reflexión que hice al leer lo que mi colega Gema Lendoiro escribió el otro día. En su relato Gema exponía la situación en la que muchas madres nos encontramos y que, quizás, nunca antes de tener a nuestros hijos nos planteamos.
Para medio entender este galimatías hay que referirse a la noticia que se publicó el otro día -y que no es nueva para nada, pues de ese estilo ya he oído yo varios artículos al respecto- y que versa sobre madres trabajadoras con un puesto de trabajo prestigioso y bien remunerado que se retiran para estar y cuidar mejor de sus hijos.
Gema en su blog presentaba dos tipos de mujeres trabajadoras bien diferentes como era “la ejecutiva-Directora de marketing de una multinacional. Noventa mil euros de sueldo más incentivos. Horario: de 9 a 7 (más o menos) Con comidas de trabajo (que no paga ella, sino la empresa) entre semana donde conoce gente apasionante e incrementa sus conocimientos y agenda. Tarda 20 minutos en llegar a su oficina donde tiene una plaza de parking.”
La segunda de las mujeres era “la mujer cajera-Dependienta en un supermercado. Diechiochomil euros anuales. Horario de 9 a 2 y de 4 a 8. A la hora de comer, puesto que no se puede permitir pagar un restaurante a diario, ni siquiera de menú, come en un tupper (que ella misma se tiene que preparar cada noche al llegar a su casa cansada). Tarda una hora y media en llegar a su puesto de trabajo en trasbordos varios de metro y autobús (ir en su coche es mucho más caro y, además, no tiene donde aparcar) Los niños están, en el mejor de los casos, atendidos por las abuelas o por el padre que consigue salir antes de su trabajo.”
Ambos casos son extremos de una misma realidad.Yo soy hija de una mujer trabajadora que lo ha sido de manera voluntaria porque si hubiera querido, bien habría podido quedarse en casa, pero nunca fue una decisión que tuviese en cuenta. Esto significó que en casa hubiese siempre alguien contratado para cuidar de la casa y de nosotras y que al ser adolescentes reinase un poco el libre albedrío. Pero ésa es mi experiencia como hija. Hija a quien las monjas de un colegio femenino le decían que la fundadora había luchado por darle una educación a las mujeres cuando no iban al colegio. Hija a quien las profesoras le decían que había que tener “las mentes abiertas, señoritas, mentes abiertas” e hija que ha maltrabajado para ser una profesional y tener una carrera desde los 18 años de manera gratuita casi siempre.

Aqui la Sra. Gnomo reportera trabajando de noche.

Ésa hija más tarde se casó en medio de la crisis que nos envuelve y se quedó sin trabajo y no me quedó otra opción que rechazar una beca para una agencia de noticias de 250 euros al mes por 8 horas de trabajo diario. En ese momento no lo quise pues alguien que cuidara mi casa me salía más caro y ahí quedó mi carrera como periodista detenida.
A los dos años de estar en casa nació mi hija Mayor y dí las gracias infinitamente por no tener que levantarme a trabajar. En ese momento el cóctel de hormonas sumado a mi sentimiento de amor infinito y total dependencia de mi hija me hubiera causado mucha tristeza si hubiera tenido que separarme de ella para ir a trabajar. Lo hubiera hecho, pero me alegré de no tener que hacerlo. Me sentía unidísima a la niña y no hubiera estado cómoda.
Después de haber tenido a la segunda, y a pesar de seguir queriendo mucho a la primera y de enamorarme de la Chica, me sentí más capacitada para trabajar. Pero para trabajar desde casa con horario más que flexible. El cuidado de la casa, las niñas y mi marido (porque nos cuidamos los dos a la recíproca) recae sobre mí y no me puedo permitir el lujo de ausentarme tanto.
A mí no me representa ninguno de los dos casos expuestos por Gema pues estoy en ese abanico de grises que existe entre el blanco y el negro. Si ganase 90.000 euros anuales creo que sí que trabajaría pues mi esfuerzo se vería recompensado y podría darle a mi familia muchas opciones que estando en casa no podría ofrecerle. Tendría una casa grande, otro coche, dos personas al menos para que se encargaran de la casa y las niñas, y bueno, yo saldría a las 6 o 7 de trabajar así que hasta las 9 o 10 de la noche podría estar con mis hijas. Creo que ahí si que trabajaría.
El segundo caso, más real creo yo, se asemejaría a las causas por las que saldría a trabajar por obligación. Si tuviera una hipoteca, que pagar mil cosas y no me quedara más remedio, claro que tendría que trabajar y aqui creo que es donde se encuentran la mayoría de madres trabajadoras.
En este supuesto las madres relativamente recientes dejan a sus hijos por un sueldo que les da calidad de vida, aunque sea para que no les persigan los acreedores, aportan mucho a la familia e inevitablemente necesitan ayuda, hacen carrera o no, pero sostienen el hogar como el marido con el plus de que sólo ellas gestan, paren y lactan (en algunos casos). Son las hijas del capitalismo y el feminismo en su lado más salvaje y creo que en caso de ser millonarias también trabajarían aunque con otros horarios y sin presiones.
He hablado largo y tendido al respecto con mis amigas y yo soy la única ama de casa tradicional. Hay quien ve una barbaridad que no tenga un sueldo para el día de mañana, que nunca se sabe -pero tengo una licenciatura y alguna que otra opción digo yo-; hay quien me envidia por poder cuidar de mis hijas; habrá quien me vea como una pobre que se equivoca pero que no me lo dice y yo a mí misma me veo como una madre afortunada, que emplea su tiempo en jugar y cuidar a sus hijas que gracias a mis atenciones se saben el nombre de los Reyes Magos de Oriente y destacan sólo por eso en la guardería o cuentan hasta “Tes” porque no paran de repetírselo por las mañanas.
Al principio maldije en muchos idiomas pero cada día me alegro más de mi posibilidad de estar en casa atendiendo a mis peques y de vez en cuando hacer alguna colaboración flexible que me permita pensar en otras cosas aunque ganas de cobrar esos 90.000 € anuales y hablar con adultos, a veces no me faltan.

Gnomita y la faja de su madre

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Esto me pasó el viernes ¡Qué petarda! Mamá Gnomo tenía que arreglarse. No bastaba con los vaqueros premamá y una camisa de papá con una camiseta debajo y unas bailarinas. No. Había que ponerse mona y elegantona porque la ocasión lo requería.
Por este motivo me puse a sacar la ropa de verano, ya sabéis las temperaturas por estos lares lo requieren, y a buscar por tooooodo el armario algo decente que ponerme. Me probé de todo. Faldas que me achichonaban, vestidos premamá que resaltaban mi oronda figura propia de quien dejó la cuarentena hace tres semanas, jerseys de manga tres cuarto preembarazada, pantalones de embarazada que resaltaban mi flácida tripa y los anteriores al embarazo en los que no quepo.
¡¡¡Maldita sea!!! No puedo ir vestida sin que parezca una salchicha o una morcilla y menos presentarme a ningún sitio medio decente asi.
Con estas situaciones me entra una mala baba… hubiera sufrido una autocombustión con facilidad, no era de extrañar.
Pero ví la luz. Sí. ¡¡Tenía la solución!! Iba a ponerme la faja postparto en la que, ojo al dato, mi amiga Shula se metía en el mes de agosto en Sevilla la muy loca. Pues nada, allá que voy yo muy dispuesta a enrollarme en esa cosa elástico-calentita y le pido ayuda al Papá Gnomo. No consigo que el velcro se pegue. Él tampoco lo consigue. Se me enciende una bombilla otra vez. Cabe destacar que cada bombilla es peor que la anterior. Esta vez se me ocurre liarme la faja postoperatoria de mi esposo. Eso es postoperatoria y adelgazante porque vaya tela el calorcito que da…
Ante el reiterado fracaso vuelvo a la faja postparto. Ya estaba yo de muy mal humor, profiriendo improperios por doquier y sudando la gota gorda y para colmo de males se hacía tarde.
Frente al espejo inicié de nuevo la lucha con la dichosa fajita y en esas que llega Gnomita Mayor y me mira y me dice: “mamá, no te quea”.
o_O YA DECÍA YO…

La bolsa de clínica. Parte II.

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La bolsa de clínica.
Bueno dentro del post didáctico dije que había dos vertientes, la de hospital y la de clínica. Sobre la segunda, yo casi la tengo terminada y no estoy muy segura de haberla hecho perfecta.
He puesto para el bebé obviamente lo del hospital, toallitas, peine, limita para las uñas, en mi caso el sacaleches porque la gnomolactancia no fue lo mio, y un chupe.
Ahora viene lo novedoso. He metido seis bodies, por aquello de las posibles regurgitaciones y los pipis y caquillas; cada uno con su pijamita. La duda que me asaltó fue pijama de pelito o de algodón más fresquito, ya que en allí hace calor incluso. Metí de los dos, ni gnomilla cocida ni gnomilla heladita y como van con body interior, no habrá problema.
Llevaré pañalitos por si acaso, aunque sé que me los darán; llevo dos muditas, una para sacarla y otra por si la ensucia. Llevo gorritos, dos de algodón y dos de lana. Llevo patuquitos y manoplitas. Calcetines, dos pares. Y por si veo engorroso sacarla con los conjuntitos, llevo un pijamita de calle constituido por polainas, jersey, gorrito y patucos de lana rosa. La envolveré en una toquilla de lana también, amigas de América aqui es invierno, si se cambia la lana por perlé sirve para verano.
Los biberones y ayudas las ofrecerán allí con seguridad…Yo me llevaré los mios por aquello del sacaleches.
Para la mamá he puesto tres camisones, una bata y las zapatillas y chancletas para la ducha. Escarpines, los sujetadores de lactancia y los discos, las braguitas desechables, Nolotil -que al parecer en esta clínica no lo dan-, la bolsa de aseo como en el hospital.
Así quedaría la lista más o menos. Es la del hospital pero aumentada.
1. toallitas y peine.
2. Una limita de uñas, por si el bebé nace como si participara en un reality choni.
3. un chupe si se le va a dar bibi. En la LM, no está muy recomendado al parecer.
4. Yo me llevaré mi extractor de Medela y mis biberones.
5. Bolsa de aseo para mamá. Pasta y cepillo, cremas, champú, gel, secador de pelo, maquillaje…
6. Discos de lactancia y sujetadores.
7. Crema antihemorroidal y enemita compatible con LM. En este caso también Nolotil.
8. Zapatillas y chanclas.
9. Braguitas desechables.
10. un conjuntito premamá para salir del hospital.
11. Toquilla o manta para el bebé y la maxicosi en el coche para que vaya bien a salvo.
11. Los seis bodys con sus pijamitas, tres de algodón más fino y tres más calentitos.
12. Las muditas del bebé, para volver a casa y los gorritos
13. leotarditos, manoplas y patucos.
Creo que no se me olvida nada. Eso espero. Se me está ocurriendo otro post sobre la canastilla del bebé y de la mamá para cuando llegue a casa.
¿Créeis que se me olvida algo?

La bolsa de clínica

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Hoy sin que sirva deprecedente voy a hacer un post didáctico para todas aquellas madres que, como yo al tener a Gnomita,no sabía qué se mete en una bolsa de clínica que me vendieron a un módico precio y con una rebaja del cincuenta por ciento.
Hay grandes diferencias entre los hospitales públicos y las clínicas privadas así que haré dos listitas diferentes para cada caso.
Para la del hospital hay que llevar bastante poco porque lo bueno es que hay de todo y es de lo mejor para el bebé y la mamá. Variará de lo cursi que sea la mamá y de lo que le dejen utilizar allí. A mí por ejemplo no me dejaron ponerle absolutamente nada a Gnomita. Iba ella súper divina de la muerte con su camisola del SAS y un gorrito que se dedicó a quitarse de diversos manotazos, supongo que por feo. Iba en pañalitos y camisolilla abierta, básicamente en pelotillas; asociado a la época del año me imagino, aunque mi amiga Shula en agosto vistió a la niña con más ropa en el mismo hospital pero ella tenía enchufe, dato importante para que te traten como
a un ser humano y no como a una burra. A mí me venían a quitarle los patuquitos que le tejió su tia Lola, o las manoplitas de tia Mono e incluso nos prohibieron a mis compis y a mí ponerles los pijamitas nuevos. Así que los bebés no necesitan nada. Sólo usé toallitas de bebé para medio limpiarle la cabecilla y poder peinarle los pelos rebeldes que traía de fábrica y que apestaban por culpa del meconio. Llevamos pues un par de cosas: toallitas y peine! Este dato fue muy tenido en cuenta porque ya en su momento a tia Mono hubo que peinarla con 48 horas de vida y hasta entonces pareció un cespin.

Para el bebé es lo único que se necesita en la sanidad pública.
Para la mamá, dependiendo de lo coqueta que sea, pues se llevará los útiles de aseo;leáse el cepillo y la pasta de dientes, el gel y el champú así como la mascarilla o la espuma de rizos, muy importante si tienes rizos para no parecer el actor secundario Bob de los Simpsons

Además, hay que llevarse las chanclas para ducharse y unos calcetines por si se es friolera. Aunque no se siente ni padece mucho por los pies justamente. Unas zapatillas vendrán muy bien y la crema hidratante porque no se proporciona nunca. En definitiva un neceser apañao. Las colonias y eso no son necesarias sobre todo para que el bebé te reconozca y coja bien el pecho y tal. Los discos de lactancia igual que los sujetadores y las braguitas desechables son indispensables.
Una vez acontecido el feliz nacimiento si la mamá no tenía de antes, y ha tenido que empujar sufrirá en silencio y necesitará una crema antihemorroidal así como un pequeño enemita que le ayude a ir al baño y no interfiera en la lactancia materna. Si se alimenta a bibi la criatura, estos detalles no son importantes y pueden ser productos más agresivos.
Ya con el alta en la mano hay que ponerle una ropita al bebé, con su gorrito para que no se enfríe y una mantita para envolverlo o una toquillita. Ya el conjunto es a libre elección. Muy importante es que la madre sepa que necesitará una mudita de ropa PREMAMÁ, pues aunque se piense una que el bebé estará ya fuera, la barriguilla tarda en perderse y estará presente al menos una semanita(jejejeje…) después del alumbramiento.
Así que:
1. toallitas y peine.
2. Una limita de uñas, por si el bebé nace como si participara en un reality choni.
3. un chupe si se le va a dar bibi. En la LM, no está muy recomendado al parecer.
4. Bolsa de aseo para mamá. Pasta y cepillo, cremas, champú, gel, secador de pelo, maquillaje…
5. Discos de lactancia y sujetadores.
6. Crema antihemorroidal y enemita compatible con LM.
7. Zapatillas y chanclas. Y los camisones y la bata, dependiendo de lo cursi que se sea.
8. Braguitas desechables.
9. un conjuntito premamá para salir del hospital.
10. Toquilla o manta para el bebé y la maxicosi en el coche para que vaya bien a salvo.
Esto es lo que se va a echarde menos si no se lleva al hospital, dependiendo de cada una. Yo no me maquillé, ni se me hubiera ocurrido pero tengo amigas que hasta han ido a la peluquería antes de estar no-sé-cuánto-tiempo con contracciones y empujando…Dudo que el peinado les aguantara, pero de todo hay en la viña del Señor.

Pd. se aceptan sugerencias para el siguiente post que será el de laclínica y sobre todo ¿Qué llevásteis vosotras? al hospital, ojo!

Tumpleaños feliii, por la madre de la Pantoja.

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Hoy se me han saltado las lágrimas con gnomita. Soy la madre de la Pantoja; la voy a promocionar, será artista o no, pero haga lo que haga siempre estará ahí su madre para aplaudirle en sus èxitos, corregirle en sus errores y levantarla en sus caídas.

Levamos desde hace un mes en racha de cumpleaños. (Por cierto, mi madre odiaba las relaciones sociales de las madres en esos ámbitos y a mí me están encantando…!!)

Bueno a lo que iba, gnomita canta fatal. Peor incluso. Pero es hija de su madre, nieta de sus dos abuelas, y hace honor a su linaje, que ya sabemos todos que ella es muy de seguir con sus linajes.

Total que ella necesitaba aprender el cumpleaños feliz para poder ser la estrella que lleva dentro como cantaba Bertín Osborne..jejejje.

Estuvimos mucho ensayando. Primero con el cumple de la abuela; fue un èxito, pero también una actuación privada, aunque sirvió para asentar las bases y los acordes.

El segundo cumple fue el del hijo de mi amiga la canija. El pobre lloró al tener que soplar las velas de su primer cumple y le dio miedo la multitud enfurecida cantando al unísono. Pero ya pilló ella que hay que cantar cumpleaños feliz cuando traen la tarta. Esa vez aún no lo cantó.

Ayer fue el cumple de su amigo, el que se la COME a besos, y por supuesto fuimos. Hubo piñata, gran novedad aunque desconocida -tuvimos que ver el contenido antes de querer ponerse debajo- pero que nos encantó. Y obviamente hubo tarta y canciones. Ya gnomita, consciente ella de la fama que comienza a tener, se ubicó como lo haría su madre al lado del homenajeado y cantó. Digo que si cantó. Y salió en la foto y en el vídeo. Y el amiguito tiene una hermana así que hubo doble soplido y doble sesión de cánticos. Ella muy bien situada y en su papel de cantar. Olé mi niña. Qué bien!!

Hoy la vestí con sus “sapatos pesiosos” otra vez y ella que hila muy fino se dio cuenta de que otra vez había jolgorio. ¿Has visto? Vamos al campo con tia Mono y su pretendiente y con los niños, entonces ella para reafirmarse en sus ideas y sacarme la información que no le estaba brindando de primeras, me dijo ¿Tumpleaños felii?.  Jajajajaja…no, hija, hoy no hay, eso fue ayer y ensayamos un par de veces por hacer algo.

Cuál no fue mi sorpresa cuando antes del café sacan una tarta, desde aqui digo que la más deliciosa del mundo dentro del género de chocolate y galleta, y ponen una vela. TOMA YA!!

Gnomita corrió entre sorprendida, emocionada y cantora y me dijo “mami tumpleaño feliii”. Anda qué suerte y lo mejor es que eran de dos niñas distintas.

Cogí a gnomita ni corta ni perezosa, la subí en una silla y ella sola, junto a los demás, empezó a cantar lo que le había enseñado Mamá gnomo y ella tan bien había aprendido para orgullo de su madre.

¿Lo estáis viendo? Papi, Mono y pretendiente.. Canta ella sola, sin mi ayuda. Es una artista. Se me saltaron las lágrimas..cuántas cosas aprenderá de mí..!!

Cuánto nos queda por aprender y me dí cuenta en el cumple del campo, que ella vale un potosí y que canta fatal, pero enamoró a su madre y a su público porque con su año y medio les cantó “tumpleaño feliii, tumpleaño feliii, dezeamo todoo, tumpleaño feliii” y luego se tomó un pelín de “tarta de tocholate”, ya me comí yo su trozo y el mío, jejeje.

Pd. Sí, soy la madre de la Pantoja. Aunque ya quisiera la Pantoja, tener el “ánge” que tiene mi niña. Lo siento.

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