Introducción a la alimentación complementaria.

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Hoy mi bebé cumple seis meses; ya sabemos lo que eso significa: pasaremos de Lactancia materna exclusiva a la alimentación complementaria. Y empezaremos con la introducción de fruta.

¿Cómo haré para pasar a la alimentación complementaria?

Con paciencia. Como siempre. Éste es mi primer bebé que llega a los seis meses sin haber probado bocado y lo que es más llamativo para mí: sin ningún interés por la alimentación. Pasa. Le gusta su pecho.

Mis otras tres niñas además de ser de biberón, quisieron pan o coger cosas y probarlas, éste nada.

Hay dos técnicas: los purés tradicionales o el Baby Lead Weaning. Cuando yo era pequeña me dieron purés pero mi hermana que era una niña de pecho 100% no los quería ni ver. Al parecer esto es frecuente. El pediatra ya en el año 86 le dijo a mi madre que le diera el pecho y que comiera lo de los mayores poco a poco en trocitos.

Ella llegó al año tomando pecho después de comer una tapa de caracoles 🤣 cuanto menos es llamativo.

Con mis niñas intenté hacerlo. Empecé por darles fruta, un plátano y que probaran. Mis amigas alucinaban cuando veían a mi bebé de 4 meses comer un plátano entero y no una papilla. Esto lo hice con mis medianas.

Al final les adelantaba plátano, zanahorias, patatas cocidas o pan y luego les daba purés. También les daba filetes de pollo o ternera en tiras para que chuparan pero siempre seguido de papillas pues no me fiaba mucho del invento, y al ser de biberón no hay tan libre demanda como con el pecho.

Con mi hija mayor introduje papillas siempre y me fue bien. Siempre comía fatal pero aceptaba los purés medio bien y comía lo que quería.

Con este cuarto bebé me enfrento a una nueva situación pues aún toma el pecho y no parece que estemos dispuestos a dejarlo. Quiero que todo fluya y no cortar la buena onda maternal que tenemos de dormir y calmarnos con el pecho. Es una delicia que tenía antojo de disfrutar ya que no pude antes por haberse frustrado todas mis lactancias.

Le había dado ya a probar una papilla de frutas a los 4 meses pues me lo sugirió el pediatra pero se estriñó y volví a la lactancia materna exclusiva hasta hoy.

Hoy empezamos a tomar fruta cada día. Lo suyo es tomar pecho y entre tomas comer la fruta; la clásica mezcla de plátano sin la parte central negra que estriñe mucho, pera o manzana y zumo de naranja. Mi pediatra me deja darle de todo y también kiwi si no le fuera bien la primera opción.

Con las anteriores niñas tuve escaso éxito con la fruta en papilla y les daba potitos de tarro que les gustaban más: como siempre es una cuestión de supervivencia. Cada uno que haga lo que pueda.

Esta vez noto que la lactancia materna crea un vínculo fuerte; es decir, no quiero dejar de darle el pecho todo el rato. Instinto animal supongo. Y claro, dar papillas es una interferencia. Lo aclaro porque es algo que nunca había sentido y me parece muy feroz. Es increíble. No sé deja de aprender nunca.

De momento tengo que dar la bienvenida a esta nueva etapa aunque no me haga ni pizca de gracia que me crezca el niño. Quiero a mi bebé para siempre a mi recién nacido que se alimentaba de mí en exclusiva… Pero ya lo ha hecho y es hora de empezar a conocer mundo.

Así que bienvenidos nuevos sabores, a ver si le gustáis al pequeño de la casa 😄

Mis cuatro lactancias.

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Antes de empezar a hablar de mi lactancia con mi cuarto bebé debería resumir, para todas las que habéis llegado ahora al blog, cómo fueron las lactancias anteriores.
Con mi primera hija la lactancia fue en diferido, esto significa que me saqué la leche durante 2 meses para dársela en biberón ya que ella nunca se cogió el pecho puesto que yo ni sabía cómo se daba el pecho, ni la niña había salido con fuerza suficiente para poder prenderse, ni además, tenía apoyo por parte de las matronas del Hospital Virgen del Rocío ni mucho menos alguien a mi alrededor de dónde poder sacar algún tipo de idea.
Así que cuando me dieron el alta nos fuimos a casa con un bebé que llevaba más de 48 horas sin comer, que no se prendía el pecho, que a mí no me había subido la leche por falta de estímulo y que apenas lloraba porque no tenía hambre o porque no tenía fuerza, no sé. Al cabo de un día y medio en mi casa mi madre me dijo que por favor le diéramos un biberón porque esa niña lo que tenía era mucha hambre, así que fue mi marido a la farmacia y compró leche y se la ofreció un biberón que tardó en tomarse un segundo aproximadamente. Recuerdo que mi sensación fue de fracaso total porque llevaba como 42 semanas esperando a poder darle el pecho a mi hija como lo había hecho mi madre con mi hermana durante casi un año a libre demanda y de repente algo fallaba.
La idea que había tenido inicialmente no se materializaba. Era totalmente imposible; la niña no cogía el pecho de ninguna manera ni aún habiendo comido teniendo fuerza ya y no tenía ese reflejo de succión conmigo sino solamente con el biberón. Este primer postparto fue un poco complicado porque yo me encontraba bastante mal, la niña era bastante demandante desde el primer momento. Era muy difícil que comiera, con lo cual era muy difícil que durmiera y era muy difícil que estuviera tranquila y además, era una niña bastante despierta y nunca se quedaba calmada por más de una hora, con lo que el descanso para mí era una utopía.
Establecí con mi primera hija un vínculo muy fuerte, muy instintivo y muy animal, a pesar de darle biberón y no el pecho directamente y estar enganchada todo el día el sacaleches, así que para mi dar el biberón se convirtió en una cosa habitual y para nada óbice de la relación madre e hija y del vínculo inicial.
Con mi segunda hija fue completamente al revés: la niña tal como nació la dejé sobre el vientre y ella solita fue reptando hacia el pecho y se prendió enseguida. Ya había leído mucho sobre lactancia en blogs y ella se enganchó muy bien y tomó el pecho desde el primer momento.
A esta niña le di el biberón puesto que tenía la experiencia previa de su hermana y no quería que pasara igual, y el resultado fue buenísimo porque la niña al comer algo limpió bilirrubina y pudimos irnos a casa sin necesidad de reingresar a pesar de estar bastante amarilla.
Recuerdo esa experiencia muy tierna por decirlo de alguna manera, el vínculo que establecí con ella también fue bastante fuerte y tuvimos una lactancia materna exclusiva feliz hasta que con 40 días le detectaron una alergia a la proteína de la vaca. Yo no fui capaz de seguir una dieta estricta, pues en principio me quitaron el pollo, el pescado, el huevo, la ternera, la leche y todo lo que tuviera trazas hasta que pudieran ver definitivamente a que era alérgica la niña. Aquí fue cuando tuve mi primer contacto con la leche hidrolizada y más tarde con la elemental puesto que la niña tenía una alergia bastante fuerte y era muy sensible a cualquier tipo de proteína. La leche hidrolizada tiene aminoácidos y no proteínas y er la que toleraba, a pesar de que huele fatal.
Con mi tercera hija la experiencia previa me había hecho estar bastante confusa no sabía si darle el biberón de leche normal si llevarme un biberón de leche hidrolizada o si darle el pecho. Así que opté por la lactancia mixta para que la niña se alimentara las primeras horas de vida.
Establecer la lactancia materna no fue posible puesto que a los tres días la ingresaron en neonatos como ya conté en el post anterior y allí le daban de comer con biberón y mientras tanto yo estaba en casa y no me subía la leche porque no tenía ningún tipo de estimulación en los 3 días que estuvo ingresada. Fui a pedir la pastilla dostinex para quitarme la leche cuando la niña no tenía ni una semana de nacida y le retiré la lactancia materna y y me esmeré en buscar algún tipo de señal que hiciera pensar que la niña tenía alergia a la proteína de la vaca. No me equivoqué y cuando la niña cumplió el noveno día de vida en efecto dio señales de esto y directamente pasamos de la leche de fórmula normal a una hidrolizada, teniendo en cuenta la experiencia de su hermana anterior.
Debido a mis experiencias anteriores cuando llegó el momento de plantearse qué hacer con el cuarto hijo decidí darle biberón directamente para que pudiera comer desde primera hora y de esa manera no seguir sintiendo yo el fracaso de mis lactancias de continuo. Pero como el hombre propone y Dios dispone, mi hijo nació con muchísima hambre y a pesar de tomar biberón desde el primer momento seguía llorando por hambre; había cogido el pecho muy bien y aunque yo había pedido en paritorio las pastillas dostinex para que no me subiera la leche no me las tomé cuándo me las traían a la habitación las enfermeras.
Yo las dejaba porque mientras el bebé estaba el pecho no lloraba y como había nacido tan débil pues había un instinto en mí que me hacía ponérmelo al pecho y calmarlo así antes que dejarlo llorando ya que suficiente lloraba ya en la lámpara de fototerapia.
Salimos del hospital habiendo subido ya la leche puesto que estuve 4 días allí y establecimos la lactancia materna sin ningún tipo de problema; las enfermeras venían siempre a decirme que no dejara que subiera la leche si quería tomarme las pastillas y dar el biberón y se quedaban bastante sorprendidas cuando les explicaba que le daba el pecho para que se calmara porque era la única manera de que el niño no llorara y que establecer la lactancia era lo de menos. Era un complemento.
El bebé quería tener el contacto conmigo y estar siempre chupando, y las pobres enfermeras vinieron varias veces a darme explicaciones y ella tampoco entendían cuál era mi experiencia previa pues pensaban que al tener cuatro hijos era toda una experta 🤣 cuando, en realidad, no tenía ni la más remota idea simplemente me estaba dejando llevar un poco por mi instinto y las hormonas.

Mucho piel con piel y hormonas de amor por todos lados.

Así que aquí estamos, con una lactancia feliz sin grietas que ya es decir, un montón de hormonas, unas noches muy llevaderas dando el pecho en la cama sin despertarnos ninguno de los dos y dando algún biberón de ayuda si estoy muy ocupada con las niñas o el bebé tiene mucha hambre y no se sacia.
Pero de momento estamos felices y unidos. Ojalá no salga la alergia a la proteína, que ya me dijo la pediatra que lo vio, que es un antecedente que sus hermanas la tengan para que el pueda desarrollarla. Por eso no dejó el biberón, para ver si tomándolo a diario, no se sensibiliza a la PLV.

Alergia a la proteína de la vaca 2

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Aquí en el blog habréis leído ya alguna entrada sobre esto: alergia a la leche de la vaca.
De mis tres niñas, dos son alérgicas, bueno ya sólo una, la otra superó su alergia y ya come de todo pero la Mini está en pleno proceso.
Todo empezó como siempre, te conviertes en madre, intentas hacer lo mejor y no te vale que sea la tercera hija para que te salga bien.
Pues bien, la tercera estuvo ingresada con bilirrubina alta y le pusieron tratamiento de fototerapia. Ante la situación, que ya contaré en otro post, decidí no continuar con la lactancia materna para evitar que los biberones que le daban en la Uci la sensibilizaran y le provocaran la temida alergia.
Mi segunda hija fue APLV y supuso cortar de manera radical la lactancia que tan felices nos hacía e introducir una serie de leches hidrolizadas y elementales.
La sintomatología que presentaba esta vez mi bebé fue igual que la de su hermana en su día, sólo que 20 días antes que ella, osea, a los 10 días de vida.
Cuando le cambié el pañal vi, sin sorpresa esta vez aunque con gran desasosiego, que había hilachos de sangre en la caca.
Es de lo más feo que se puede esperar uno en un pañal de un recién nacido.
Como ya sabía a qué era debido -esto sólo aparece como consecuencia de unas diarreas severas, fisuras o de por padecer alergia a la leche – la llevé al pediatra e hicimos una prueba casera pues debido a la temprana edad de la niña podría dar falsos negativos una hipotética analítica de sangre.
La niña mejoró algo con una leche hidrolizada y volvió a empeorar al reintroducirle la leche en polvo normal.
Blanco y en botella. A eso tiene alergia la pequeña de la casa taatópica
Hemos probado varias leches hidrolizadas y ninguna le ha ido bien. La niña tiene muchos gases, piel atópica y la caca líquida siempre, vamos que no la retiene el pañal. Como su hermana dio positivo a la proteína llamada alfalactoalbúmina, puede ser que ella repita el cuadro con mucha probabilidad.
De momento tenemos en prueba una leche de arroz, a ver si le viene mejor que la anterior leche que tenía proteínas hidrolizadas pero no tanto como ella necesitaba. Si no le viene bien pasaremos al siguiente nivel, con leche Neocate, que en vez de proteínas tiene aminoácidos (y huele peor que las demás que ya es decir).
De momento estamos contentas con la de arroz y huele mucho mejor. Espero que hayamos dado con la tecla y en 5 meses toca analítica y pricks en piel.

image
De la Damira a la Blemil de arroz

Lo peor es que cada vez hay más niños alérgicos y las mías lo traen de fábrica, pues con 10 días no le dio tiempo a probar nada que no fuera leche materna o de vaca. En fin…

Una de lactancias

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Haciendo repaso y viendo a la chica me pongo a recordar las lactancias de las dos. Es una tontería sentirse mejor o peor, pero sabiendo lo que hoy sé, la lactancia materna es de lo más difícil que existe según mi humilde opinión.
Con la Mayor, eso de no engancharse y pasar dias sin comer siendo recién nacida por ser yo una super convencida tetalibana que miraba mal a quienes optaban por el biberón, me dejó un terrible sentimiento de culpa por no alimentar a mi bebé y una gran frustración que intenté superar a base de una lactancia diferida que resultó ser un rollo y acabó siendo casi mixta.
Con la Chica, desde que nació que la puse al pecho nada más salir de la barrigota, se agarró muy bien y tomaba a menudo. En la clínica le detectaron el tests de Coombs positivo con lo que le subía la bilirrubina ya que se destruían los glóbulos rojos. Necesitaba sol y que comer para que no se tuviera que quedar ingresada. Para asegurarme de que comía y evitar que le pasara lo que a la Mayor, le dí dos biberones y Santas Pascuas. Después pasamos a una LM exclusiva, maravillosa, dolorosa, llena de bultos y con una mastitis leve de por medio. La sensación de quemazón desde debajo de la axila hasta el pezón cuando subía la leche era como un río de agujas fluyendo, pero se pasó también. Las noches jipis dando el.pecho en la cama dormida y devolviéndola al moisés cuando me acordaba, eran buenísimas.
Luego le salió la alergia, resulta que aquellos dos biberones del principio la sensibilizaron. Abandoné la LM cuando vi que respondía a un capricho mio más que a una necesidad suya.
Ahora la veo con sus casi 5 meses y pienso que estaría dándole el pecho en exclusiva y no habría que tenido que llevarla a urgencias estreñida por tomar fruta, por ejemplo, pues no habría empezado siquiera.
En mi caso la LM ha sido frustrada con las dos niñas, no sé si tuviera otro niño qué haría, aunque sin engañarnos volvería a intentarlo.
Nunca pensé en decir esto pero la lsctancia es de lo más complicada y quienes la consiguen sacar adelante casi que merecen todos mis respetos, como las que -menos mal- encontramos el biberón porque vaya percal.

Historia de un biberón

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A ver si consigo compilar los datos de esta etapa. El viernes pasado fuimos a la digestivo infantil a que nos dijera algo de la analítica de la chica. Le salió positiva a la alfa lactoalbúmina. Para continuar con la lactancia materna debía eliminar la leche y todo lo que contuviera trazas de ésta.
Me hice hasta una listita con las comidas que iba a tomar y me agencié una receta de pan casero en Thermomix: todo por seguir con la lactancia que tan encantadas nos tenía a las dos.
A la doctora le conté cómo eran sus deposiciones diarias: con moco, muy líquidas y a veces con puntitos de sangre. Es muy sensible a la proteína y algunas trazas se me habían colado y…ella lo sufría.
Casualmente le había salido una especie de pequeña dermatitis o de eccemita debajo de la barbilla con piel seca.
Ya contaré bien la historia de la alergia.
Ese día estuvo muy agitada. Se retorcía al pecho y tenía gases y dolor. Se desenganchaba y yo pensaba que serían còlicos pero no. Estaba rechazando el pecho y no me estaba dando cuenta. Dentro de mi idea de que la Lactancia Materna es lo más ni se me había ocurrido que esa reacción era porque no quería el pecho cuya leche le sentaba tan mal.
Así que después de varias tomas frustradas le dí un biberón de leche hidrolizada y se lo bebió sin llorar, sin negarse, sin buscar el pecho. Era lo que ella quería y eso facilitó mucho las cosas.
A mí me dio mal rollo todo pero como siempre. Demasiada convicción de lactancia materna.
Desde antes de anoche la niña está tranquila, se toma sus biberones, duerme bien y no me huele y se pone como loca sino que le gusta el biberón. Curiosidades de la naturaleza aunque lógicas, se niega a tomar lo que le afecta.
Yo me tomé las pastillas Dostinex para retirar la leche y en dos días con dos pastillas en cuatro tomas se retirará por completo. Si tengo mala suerte tendré que repetir el tratamiento.
Es una locura porque se llena tanto el pecho que duele y se ven las estrellas. Las pastillas inhiben la producción de leche pero tardan en hacer efecto.
Tengo un dolor ahora mismo…voy por la tercera dosis y bueno, espero que ya haya pasado lo peor. Me duele muchísimo. Como ya me quité la lactancia materna con la mayor, esa vez con el sacaleches, es mejor así. Se saca dejando el pecho medio lleno y poco a poco en dos semanas se retira. A ver cómo sale ésta. Hubiera preferido esta segunda opción de haber sabido el horror del dolor. Me he metido a la ducha para drenar sin tocar el pecho porque si no, seguiría produciendo más leche.
Ya se acabó la lactancia materna y le doy la bienvenida al bibi. Mañana iré al pediatra para que me lo recete y me lo pasen por la seguridad social porque cada latita de 400 grs cuesta una pasta. Me han derivado al digestivo infantil. Seguiré contando…

La relactación de la chica

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A ver…relactación, relactación..en su sentido estricto no creo que haya sido, pero como se me hizo tan tremendo y duro, aunque duró poco he decidido bautizarlo así.
La chica tenía hebras de sangre en la caca y al llevarla al pediatra me dijo que eliminara la leche y todos los derivados lácteos de mi dieta. Superperdida busqué ayuda en google, wikipedia, mil foros y por supuesto en tuiter donde encontré apoyo de mamás como yo y mucha más experiencia.
Eliminè los alimentos que contenían leche, por ejemplo el jamón de York o el chocolate negro, pero las hebrillas seguían ahí. Eliminé las trazas de leche que son partículas de alimentos que permanecen en las máquinas de tratamiento de éstos y que hacen que no se pueda comer por ejemplo Avecrem, Cola Cao y otros productos cotidianos. Y en una semana la chica mejoró y recayó. El pediatra que me vio tuvo claro que había que dar en biberón una leche hidrolizada. Vaya. Con lo felices que éramos con la lactancia que tanto había facilitado las cosas.
Pasamos un par de días infernales sufriendo mi bebita y sufriendo yo. Ella lloraba desconsolada y perdida y yo lloraba más perdida e impotente mientras me subía una leche que extraía para congelarla y la esperanza de donarla e incluso tiré medio litro por el desagüe. Fue un infierno. Mi sensación, supongo que por las hormonas, era de que me habían quitado a mi bebé y necesitaba volver con ella y la suya creo que era similar. Lloramos tanto. Bebió poquìsimo de esos biberones de hidrolizada que sabe a huevo duro y dejó de llorar demandando alimento. Dormía y sólo lloraba cuando no podía más. De madrugada que es cuando más come, tomó 40 ml en total y en una hora de tiempo mientras lloraba ella y a mí se me caía el alma.
Me estresé, estaba tensa, malhumorada, presa de mis hormonas y me pasó por la cabeza de todo.
Fuimos a la clínica donde nació a una revisión y le conté al pediatra nuevo lo que había pasado. Me dijo que era una pena retirar la lactancia, ese mediodía había extraído 300 ml y añadió que teniendo la posibilidad de continuar, que no destetara a la niña por la alergia sino que eliminara el huevo y sus trazas hasta que la alergóloga le hiciera las pruebas de la alergia.
Salí de la consulta y pese haber desayunado leche de vaca para así evitar caer en la tentación de darle el pecho mientras le daba el bibi y tras la autorización del pediatra nuevo, le dí de comer como siempre.
Milagros de la vida, desde entonces no volvió a tener sangre en la caca. Aqui es donde surge mi duda a día de hoy. Según el pediatra si me la había extraído ya podía relactar sin riesgo, pero yo habìa leído que la proteína de la leche de vaca permanecía un tiempo en el cuerpo.
Mientras tomaba el bibi pestoso la niña tenía las dichosas hebritas y el día que relactamos, no, pese a mi desayuno.
Estamos pendientes del resultado de la analítica que le han hecho y que en quince días tendremos. La prueba dio negativo a alergia a la leche y al huevo, al parecer es buena señal porque no media IgE, si no me equivoco las defensas del sistema inmunológico. Hasta entonces seguiremos expectantes y muy contentas de haber vuelto a la lactancia materna.
Antes de ser madre fui firmísima defensora de la LM. Al tener a la mayor y ella rechazar el pecho, me quedé muy triste y frustrada, dí biberón y le vi enormes ventajas y el inconveniente sobre todo del estreñimiento. Con la chica, bueno, descubrí que era cómodo.y estaba bien aunque ya no iba tanto conmigo. Ahora sé que no lo dejaré tan fácilmente y me he reafirmado.
En dos años he pasado por tres ideas diferentes. Qué rara soy!!
Pd. A los bebés de las mamás que dan el biberón creo que les afecta menos esta alergia paradójicamente. Algo bueno a favor del bibi.

Destetar con lágrimas

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Le debo un post a la alergia de la chica. Tampoco he profundizado tanto, no me ha dado tiempo. Anoche lo conté y encontré apoyo tuitero. He retirado finalmente la lactancia materna. De golpe y porrazo; nos ha durado la cuarentena.
La chica de repente hace diez días hizo caquita con hebritas de sangre y yo, que estoy a la quinta pregunta, como había almorzado pisto (con pimiento rojo) decidí que habían llegado al pañal a través de la leche.
Pero el pimiento por muy rojo que sea no llega al pecho y de ahí al estómago e intestino del bebé. No. Había algo más. La llevé al pediatra y nos confirmó lo que el foro de mis locas y la wikipedia nos había dicho: había una alergía a la proteína de la leche de la vaca (APLV) ya que no encontró ni fisura anal ni síntomas de diarrea que pudiera ocasionar algún hilillo de sangre.
Así que eliminé los lácteos de mi dieta. Ya estaba solucionado. Pero no iba a ser tan fácil. La chica seguía con hebrillas de sangre. Leí el blog de mi menú sin leche y casi me lo aprendí de memoria. Las trazas, eran las trazas. Ya lo explicaré en el post de la alergia. Eliminé las trazas, en teoría ya era todo. Me sentí poderosa. Ya podría seguir con la LM que era lo que las dos queríamos y nos hacía felices y laa noches cómodas.
La niña estuvo bien. Algunos cólicos, pero nada destacable. Ningún síntoma salvo la sangrecilla. A veces eran puntos y otros hilillos elásticos. Había mocos pero como estaba acatarrada de repente, era normal. La pesamos y ponía peso, 26 gramos al día. La lactancia iba bien pero algo fallaba.
El domingo desayuné leche de avena y una tostada con aceite y tomate. Almorcé huevos fritos y chanquetes. Cené pan y jamón de york y el lunes otra vez volvimos a recaer.
Fuimos al pediatra y ya nos dio como opción la leche de fórmula hidrolizada a 30 euros la lata de 400 grs cuando las normales de 800 cuestan 13 la de precio medio.
Llegamos a casa y hubo que comer. Desde las 21 hasta la 1 de la madrugada la pasamos llorando ella y yo. Qué brutal el instinto mamífero. Ella sólo quería el pecho en el que cada día encontraba su alimento, cobijo y consuelo de mamá y su madre sólo quería dárselo.
Pero ese alimento que es el mejor para el bebé pues a ella le hacía mucho daño. No era bueno, había que retirarlo.
Lloró tanto que extenuada se dormía y se despertaba del hambre. Era incapaz de tomar el biberón de esa leche hidrolizada que huele a huevo duro. Dice la Shula que la materna sabe a azúcar puro. Normal que no la quisiera.
Fui débil. Demasiado llanto y cansancio para un bebé de un mes. Y para nosotros así que le dí el pecho por la noche. En la cama, como siempre. Ella estaba extenuada, agotada de llorar, dormía profundamente y yo también. Me despedí de la lactancia asumiéndolo en esa noche. Leí que podría ser alergia al pollo, pescado, arroz, huevo y soja, bajo el nombre de proctitis por proteìna en la dieta. Yo no puedo dar el pecho excluyendo todos esos alimentos y estar bien para cuidar de las dos sólo por mi antojo de dar el pecho. Ya era mi egoísmo y se uniría a mi inseguridad si cualquier día volvía a sangrar. He defraudado a quienes ayer me apoyásteis en mi idea de relactar incluso.
Sentí estar dándole veneno a mi hija y puedo darle un biberón magnífico con el que no sangre. Lo ví claro. Le dí la última toma por la mañana y el padre consiguió darle el bibi seis horas después de llanto continuo.
Ha comido bien. Ahora huele a huevo duro, jeje. Por reir un poco.
A ver si para el próximo bebé lo consigo!!
Pd. ¿Qué hago yo ahora con toda la leche congelada que me extraje y me sigo sacando para no morir reventada? No hay banco de leche en Sevilla.

Gnomolactancias diferentes

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Aqui escribo corriendo las diferencias entre las dos lactancias de las gnomitas que en este casi primer mes de vida de la chica he encontrado.
Para empezar hay que recalcar que la de la primera fue en diferido, Medela mediante, y la segunda está siendo natural.
Para mí la de la primera en su momento me pareció la mejor opción para un bebé que no tomaba el pecho entre otras cosas porque no le gustaba. Lo intenté por todos los medios y no hubo manera. Yo comprobé que era el mejor alimento por muchas cosas pero era perfecto para su tránsito intestinal que nada tenía que ver con el de los bebés alimentados con biberón que los pobres se estriñen tanto..
Fisiológicamente era fácil jugar con los horarios y las respuestas orgánicas. Cada tres horas extraía la leche y la guardaba y distribuía a lo largo del día.
El pecho se vaciaba al completo y tenía tres horas hasta la siguiente extracción. Pocas veces me subía la leche puesto que antes de eso, ya estaba yo con el sacaleches.
El pecho se vaciaba y se llenaba para ser vaciado entero de nuevo. Depende de a qué hora fuese sacaba más o menos pero por la noche y por la mañana eran unos 250-300 ml cada vez. El resto de tomas era de 100-120. Nunca saqué más ni menos. Por ser extraída con un aparato no se extrae menos ni se retira.
No me sacaba de noche, tampoco tenía esa necesidad. Había quien decía que no tenía suficiente leche porque debía rebosarse y yo qué sé más cosas…
Con la chica tomando de manera natural no sé cuánto sale cada vez. Ella come cada 2-3 horas, hace pis y cacas y crece y engorda así. Lo mejor sin duda es la comodidad. Tal como nació ella come cada noche en mi cama acostada a mi lado mientras yo duermo. Eso me ha ayudado a tener un postparto descansado, eso, y que ella es muy buena.
Me sube la leche dependiendo de cada día. Unas veces más seguido, otras menos, unas a unas horas establecida y otras a deshora. Pero creo que siempre están llenos, no se quedan vacíos por completo nunca. Es como si la despensa estuviera ahí disponible siempre.
La primera vez me dio un subidón que me provocó bultos en la axila. Aparte de eso, lo peor es la mastitis subaguda. Mancha roja, bulto, dolor y mi opción de drenar el pecho poniendo la barbilla de la niña mirando al bulto para que se aliviara y extraer la leche. Sin fiebre.
Después volvió el dolor, sin bulto ni mancha ya, y el ardor desde lo más profundo del pecho hacia afuera. Seguía un recorrido perfecto. Durante la eyección de la leche, dolor y escozor como picazón, pero se pasaba al comer la niña. Eso no pasaba con el Sacaleches.
Cada cosa tiene su lado positivo y negativo.
Fundamental es destacar que no usar biberones, ni lavarlos ni esterilizarlos es muy cómodo también.
Y nadie podrá darle un bibi al bebé, que sólo se calmará con su mamá pero encontrará consuelo fácilmente.
Así me ha parecido a mí este primer mes casi. En general bastante positivo y bueno, doloridillo…

Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

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