Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

Desanimando a una primeriza.. Feliz 2013!

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Son casi las tres de la madrugada y me acabo de acostar. Hoy he estado celebrando mi fin de año con mis amigas. He ido a un bar, toma. Como sigo de reposo pues he reposado mi cuerpito en una silla y hemos tomado algo..jejej nos hemos reído. Me encanta. Hoy me he sentido Charlotte de SNY y aunque ligeramente fuera de onda, he empatizado con ellas. Es divertida la vida de amigas. Aunque ahora que lo pienso ni me he arreglado ni me maquillado ni mucho menos me he peinado…soy madre no? Y encima estoy preñada de una gnomita canija asi que, qué más da? Mi amiga Rizos acaba de ser tia. Está aprendiendo a pasos a agigantados esto de la crianza. Su hermana está destruída, obviamente; dice que tiene la cara de otra por el cansancio, por no dormir, por intentar dar el pecho y no saber qué pasa, vamos por haber tenido un bebé, básicamente. La otra hermana, nulípara, le ha dicho que se maquille. Jeje.. cómo se nota que no ha parido. Qué desgarrador! sin duda el parto, especialmente con epidural, no es nada. No sientes, empujas, pero no sientes. Cuando vuelves a sentir es cuando empieza la fiesta. Y sobre todo cuando empieza el bebé a pedir guerrilla. ¿Qué consejos se le pueden dar a una mamá reciente?
1. Sí, todo lo que te está pasando es normal. Nos ha pasado a todas y si hay alguna a la que no, a su prima o a su amiga también le pasó. NO ESTÁS SOLA.
2. Sí, no dormir va a ser tu día a día durante…seis meses? al menos. Pero ya nunca volverás a dormir igual.
3. Sí, la incontinencia te acompaña. Tendrás varios pasos para volver a ser quien fuiste: Kegel, bolas y pesas. Ejercítate mona!
4. Sí, la leche tarda en subir. Hay que despertar al bebé cada tres horas y si no, al pecho cada hora. Ahí a estimular. Mucho piel con piel y a pedir ayuda. Sí, hay ayuda.
5. Sí, los puntos tiran. No duelen, tiran. Te sientas, y te tiran. Toses, y te tiran. Te ríes, jolín…encima de que te ríes, te tiran y después te entra tos. Tranquila, no se te saltarán.
6. Sí, te llegan visitas. Te llegaron al hospital pero el circo está por llegar. Te llegarán a casa y cuando pase la vorágine y tu familia vuelva a su rutina y tú duermas aprovechando la siesta del bebé, seguirá viniendo alguien que te jorobe porque crea que éstas no son horas de dormir. Reza para que no sea tu suegra jeje…
7. Sí, tú estás recuperándote y cuentas con la ayuda del papá, con suerte, pero esa suerte acabará y el papá volverá a trabajar para mantener a la familia y tú…, tú eres el pilar de la familia. No decaigas, se espera mucho de tí y tú misma lo harás todo. Alimentarás, asearás, vestirás, pasearás, vigilarás, cuidarás y con mucha suerte delegarás un poco y te lavarás el pelo, elegirás un conjuntito mono y dejarás los tacones… Total, te duele la espalda.
8. Llorarás y sí, es normal. Tendrás tu baby blues y las hormonas te gastarán una broma pesada pero reza para que se quede ahí. Dos semanitas llorando son suficientes.
9. Sí, eres dependiente. No puedes cocinar, barrer, lavar, tender o planchar. Irás pudiendo poco a poco, pero por ahora no. Lo peor es que necesitas vestirte y alimentarte porque la ropa se puede llevar arrugada y el suelo con pelusas que saludan queda hasta mono.
10. Lo único bueno que tiene esto es tu bebé. Disfrútalo, quiérelo con ese hálito de vida que te queda y grábalo en tu memoria porque será único y acabará pronto. Después cuando te des cuenta, te estará abriendo el monedero para irse de botellón con sus amigas a una fiesta a la que va todo el mundo y que además de ser prefindeaño, es por su cumple ¿vale? que por si se te había olvidado, es cada 27 de diciembre.

El día que me convertí en doula. Parte II.

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Bien, prosigo con la saga, jeje. El peque de mi amiga quiso nacer teniéndome a mí como monitora de soplidos y yo lo agradecí eternamente. Mi segunda experiencia fue espontánea totalmente…

En mi casa antigua, alias la de los Martínez, había un trasiego vecinal y de visitas inaudito. Éramos vecinos jóvenes y los sábados..hala!! unas tapitas y unas copitas tós juntos pero sin arrebujarnos. ¿Qué cómo lo hacíamos? Pues al ático los hombres a ver el fútbol y las mujeres, de cualquier edad abajo a hablar de partos y maternidades varias.

En esas estábamos cuando llegaron nuestros amigos. Al amigo lo mandamos arriba a beber vino y ver el partido y a la amiga, ya cumplida, la sentamos a oir lo bueno que son los partos porque nadie contó lo “desgarradores” que pueden llegar a ser…jijijiji; Hasta ahí fueron todo alabanzas epidurales.

En ese momento una menda estaba a régimen hasta decir basta porque la lactancia sumada al embarazo y a la ignorancia supina, le dejó unos kilitos que redondeaban cual Botero la figura gnomera. La pobre amiga, tenía diabetes gestacional.  Así que hallábame yo en mi cocina preparando una ensalada de pasta, pasta que se comería ella, puesto que yo sólo probaría las lechugas, cuando todas animadísimas charlaban sobre bebés y gnomita hacía de las suyas al igual que el niño de la canija.

La amiga que se va al cuarto de baño, se pone de pie y exclama: ¡Ahí va que he roto aguas! (primera persona en la sala que rompía aguas, las demás fuimos víctimas de la medicalización del parto). Silencio. Susto. Incredulidad. Venga ya! ¿Cómo lo sabes?…

¿Por qué? ¿Por qué fuimos tan salvajes de preguntar eso? ¿Cómo lo sabes?????!!!! Claro que era obvio, claro que lo sabía, cuando mi querida movió una de sus piernas, pese a los vaqueros que llevaba, cayó agua a mi sofá y al suelo de mi salón como si volcaran un barreño de agua de 50litros de repente.

Madre mía!! Increíble y automáticamente..yo salté de la emoción..sí, sí..siiiiiiiiiii!!!! Mi amiga traía un bebé de nalgas y la sombra de la cesárea planeaba sobre su tripa. Su médico siguió adelante con el plan de parto vaginal y estaba esperando sólo a que se desencadenase naturalmente.

Así que era muy emocionante que este suceso aconteciese, ¡¡y en mi casa!!; Decidí ir a verla al baño y ahí estaba ella asustadita perdida. Pensaba que no podía salir porque aquella fuente era inagotable. De sus pantalones seguía manando agua, sus botas estaban encharcadas y ella tenía miedo.

Acercarme a ella y decirle que no pasaba nada, que la cambiaba de ropa, que la envolvía en empapadores, que era su momento, que lo disfrutara, que comiera y que se preparara, ya iba a estar aqui su bebé!! Fue de lo más gratificante. Lo mejor es que no tenía dolores.

Hubo una visionaria que avisó a los maridos futboleros; en el ático reinó el gozo, abrazos y felicitaciones por doquier, brindis por el nuevo padre, y una carrera al piso de abajo para ver a la futura mamá que estaba pálida.

A la mamá le puse la cena. Me dijo que necesitaría las fuerzas para lo que se le venía encima y yo le dije que el médico jamás sabría si había cenado antes o después de la rotura de bolsa.

Y así empezó la llegada de PP al mundo. Otra vez en sólo dos horas. En este caso sin un sólo dolor y en menos que canta un gallo, mi amiga se vio en un quirófano, rodeada de gente y con un bebé saliendo de nalgas sin necesidad de cesárea..

Y fuimos felices y comimos perdices. Aunque yo después de perder los ocho kilos que me sobraron de la experiencia de gnomita.

El día en que me convertí en doula. Parte I.

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Como tuve un jipiembarazo, me desenvolvía como pez en el agua en preparación al parto y estaba entregadísima a la maternidad, decidí que quería ser doula.

Acompañar a madres en su maternidad desde el comienzo y con sus pequeñajos para que pudieran salir del atolladero y que no se sintiesen tan perdidas como yo. Quería ser una ayuda.

Hoy se cumple justo a esta hora un año desde mi última experiencia. Pero hay que contarla desde el principio.

El jipiembarazo me ayudó para decirle a Shula qué era lo que le pasaba en el embarazo de su hijita la bola. Ella tenía pinchazos, yo le decía que eran patadas. Ella no sabía qué era esa barriga dura, molesta y que parecía que se dividía transversalmente, y yo le envíaba una foto de mi “barriga-culo” pues tomaba esa forma acorazonada, y le decía que era una contracción. Le preguntaba por si tenía ardores, los kilos que ponía, y así sabía “todo sobre mi bola”.

Luego estaba mi amiga la trauma, que tuvo a su niña dos semanas después que yo, y a la rubia, que fue madre a los seis días. Ellas no necesitaban esa compañía pero yo su información, sí.

Las doulas acompañan en la lactancia, como mi lactancia fue diferida y con nombre propio: Medela, bien harmony bien Swing, dependiendo del momento, también asesoré a quién me avisó.

Me encantó. Aunque la Shula por ejemplo estaba tan enganchada a dar el pecho que el Medela y el otro que le regalé casi me lo pone de sombrero.

Pero lo realmente flipante fue el inicio del parto de la canija o el que se presentó sorpresivamente en casa, aunque obviamente se terminó en el hospital. Una no es tan doula. Ni quiere.

La canija llevaba un finde con molestias y ardores y contracciones y…pero ella no sabía qué eran..síntomas, sin más. Y el lunes sacó a su perro a pasear. Ese meneo de esa barriga no era normal. De hecho cogí la correa y saqué yo “ar bisho”; ella vino, que andar le iba a venir muy bien y ya de paso ensayamos y soplamos juntas un rato, recordando las clases del dr. Fernando Godoy.

Ella valiente, muy valiente, volvió a casa, dejó al perro y se fue de compras con un amigo. A la vuelta me llamaron. Ya tenía dolores, flujo, pero entre el pudor y la falta de confianza total, lo dejamos ahí. Le dije que se cronometrara. Y se comió un arroz a la cubana. Jejeje creo que nunca más lo ha vuelto a hacer!!

Ya eran casi las 5 y me llamó de nuevo. Su marido se iba, pero como un parto tarda tanto, y no se sabía si estaba o no. Pues le dijimos que se fuera tranquilo. Fue salir por la puerta èl y ya eso empezó a doler. Contamos la duración de cada contracción, la frecuencia, bajamos las maletas, soplamos, la senté para que dilatara mejor; le aconsejé una ducha, le elegí un vestido para que no se tuviera que desnudar y quedarse “en culo” a la primera de cambio. Y esperamos al marido que llegó a las dos horas emocionado y con ganas de llevársela a la clínica para conocer a su bebé. Ella a las dos horas había tenido ya a su niño. Un parto perfecto, agradable, llevadero y me dio la sensación que hasta gustoso. Me alegrè de que me llamara y con ella, superé el muy mal rollo que me traje de la llegada al mundo de gnomita…