Alergia a la proteína de la vaca 2

Compartir
Tuitear
Compartir

Aquí en el blog habréis leído ya alguna entrada sobre esto: alergia a la leche de la vaca.
De mis tres niñas, dos son alérgicas, bueno ya sólo una, la otra superó su alergia y ya come de todo pero la Mini está en pleno proceso.
Todo empezó como siempre, te conviertes en madre, intentas hacer lo mejor y no te vale que sea la tercera hija para que te salga bien.
Pues bien, la tercera estuvo ingresada con bilirrubina alta y le pusieron tratamiento de fototerapia. Ante la situación, que ya contaré en otro post, decidí no continuar con la lactancia materna para evitar que los biberones que le daban en la Uci la sensibilizaran y le provocaran la temida alergia.
Mi segunda hija fue APLV y supuso cortar de manera radical la lactancia que tan felices nos hacía e introducir una serie de leches hidrolizadas y elementales.
La sintomatología que presentaba esta vez mi bebé fue igual que la de su hermana en su día, sólo que 20 días antes que ella, osea, a los 10 días de vida.
Cuando le cambié el pañal vi, sin sorpresa esta vez aunque con gran desasosiego, que había hilachos de sangre en la caca.
Es de lo más feo que se puede esperar uno en un pañal de un recién nacido.
Como ya sabía a qué era debido -esto sólo aparece como consecuencia de unas diarreas severas, fisuras o de por padecer alergia a la leche – la llevé al pediatra e hicimos una prueba casera pues debido a la temprana edad de la niña podría dar falsos negativos una hipotética analítica de sangre.
La niña mejoró algo con una leche hidrolizada y volvió a empeorar al reintroducirle la leche en polvo normal.
Blanco y en botella. A eso tiene alergia la pequeña de la casa taatópica
Hemos probado varias leches hidrolizadas y ninguna le ha ido bien. La niña tiene muchos gases, piel atópica y la caca líquida siempre, vamos que no la retiene el pañal. Como su hermana dio positivo a la proteína llamada alfalactoalbúmina, puede ser que ella repita el cuadro con mucha probabilidad.
De momento tenemos en prueba una leche de arroz, a ver si le viene mejor que la anterior leche que tenía proteínas hidrolizadas pero no tanto como ella necesitaba. Si no le viene bien pasaremos al siguiente nivel, con leche Neocate, que en vez de proteínas tiene aminoácidos (y huele peor que las demás que ya es decir).
De momento estamos contentas con la de arroz y huele mucho mejor. Espero que hayamos dado con la tecla y en 5 meses toca analítica y pricks en piel.

image
De la Damira a la Blemil de arroz

Lo peor es que cada vez hay más niños alérgicos y las mías lo traen de fábrica, pues con 10 días no le dio tiempo a probar nada que no fuera leche materna o de vaca. En fin…

La cuarentena

Compartir
Tuitear
Compartir

Si hay algo que todas las madres pasamos con verdadero horror es este período tras el parto en el que te sientes como mínimo atropellada por un tren y de ahí para arriba.
Yo he pasado por tres y media. La primera tras la mayor, me pilló de nuevas y casi me da algo además de una buena depresión postparto de la que me gusta hablar lo justo. La segunda es esa media, sucedió tras un aborto, duró menos tiempo pero fue bastante dura por la pérdida y porque se pisó con la depre anterior.
El tercer postparto fue una mezcla de hormonas de vitalidad y energía loca que me hacían sentir de maravilla. Sí, tenía ciertas partes de mi cuerpo lesionadas, pero ni los puntos dolían ni me sentía mal. Fue la mejor cuarentena.
Ahora llegamos al fin de la actual. El lunes del alumbrao, del pescaito, el lunes de Feria, vamos.
Y ¿Cómo ha sido? No sabría decir si peor o mejor que el resto. Al principio fue fatal, el parto de 12 horas y que acabó con ventosa que me dejó un desgarro creo que tipo IV, vamos de los que pasean por todo el periné, y me causó también una subluxación de coxis, que dolía más que los entuertos y puntos juntos, me dejó muy tocada.
De hecho lo que me dolía era la parte baja de la espalda. Ni los puntos ni los entuertos. Me dolía atrás, el coxis, el sacro, la pelvis, las caderas… las pasé canutas y en 15 días no salí de casa salvo para ir al pediatra y vuelta a la cama a llorar del dolor.
El Nolotil fue mi mejor aliado, me permitía llegar al sofá donde me sentaba en el  cojín de lactancia.
Esto se contraponía al buen color de cara que tenía, maquillada y peinada y parecía que no pasase nada. Una que es muy buena actriz y muy digna de siempre.
Con respecto a la dieta, ya aprendí al fin: frutas y verduras a gogó y no he padecido mi clásico y terrible estreñimiento postparto. Algo bueno al menos.
La niña estuvo ingresada por tener la bilirrubina alta, estaba disparada y a punto de entrar en una ictericia secundaria posiblemente por estar deshidratada. No me subía la leche, ella no comía y en la Uci le daban biberones así que fui drástica y me retiré la leche. Justo el día en que me subió. Tuve que sacármela y tirarla para que no me explotara el pecho o me diera una mastitis. Esto también lo aprendí a la tercera. Las otras veces fue horrible y dolorosisimo este trance y también sucedió con la lactancia instaurada por lo que la leche me subía más.  Esta vez sólo me subió esa vez y listo.
Esto provocó que perdiera 7 kilos sin hacer dieta y yo me quedara asustada porque ni me lo imaginaba. Supongo que todo el líquido que retengo normalmente tras los embarazos, se fue y fui muy feliz. Algo bueno, mira.
Lo típico, las hormonas me trajeron loca, el cansancio, el dolor, el sueño y cuidar de mis niñas,  aunque esto es lo que menos me pesa porque me encanta.
En cuanto al bebé, yo no quería darle un biberón en el hospital porque ya tuve a la mediana con alergia a la proteína de la Vaca por ese bibi que le das de ayuda pero los sensibiliza al retomar el pecho.
Como estuvo en la Uci, no se lo di yo, se lo dieron allí y por eso tomé la decisión radical de cortar por lo sano. Le seguí dando biberones pero aún así la niña también parece que la tiene. Aprendí otra vez que no somos nosotras quienes manejamos la situación ni mucho menos: nunca se acierta.
Ahora mismo a falta de 4 días para terminar este puerperio, puedo decir que estoy al 80% de mi recuperación. Estoy cansada, pero mucho mejor que en las otras ocasiones.
Y como me siento tan bien y me veo tan mona y me he puesto mis pantalones normales talla 40 y he dejado mi habitual ropa premamá, me veo increíble a mi misma. Ya slgo con las tres y vamos al parque o en coche al cole y conduzco yo de nuevo.
Al principio la barriga tardó en bajar pero ya está muy bien, floja y colgona, pero ¡Era demasiado grande! Y del pecho mejor ni hablamos, pues me va a llegar al ombligo y ya descubrí el porqué de los sutis con aro: hubo gran parte de mi vida en que no los necesitaba y tampoco los entendía. Alma de cántaro…
Y aqui os dejo unas fotos de mi #maternidadreal en las que se ve cómo mejoro pero no soy la Pataky.
Ésta es a los 10 días del nacimiento de la Mini.
image

Llegué a a casa y me acosté, tal cual.

image

Ésta es del Domingo de Ramos. Iba fajada, claro. Odio la faja pero era necesaria, hacía 2 semanas y pico del parto y era mi primera salida. Me sentí genial.

image

Así estaba al día siguiente. Mi progreso afectaba al ánimo en positivo!

image

Sin fajar y con pantalón premamá pero tras la Semana Santa me sentí otra vez yo.

image

¡Poco a poco mejoraba el tema!
Y creo que ahora va mejor aún y yo tengo una autoestima muy elevada en estos momentos: me veo cañona, ¡podéis reiros!
image

¡Decidme que no salimos ideales!
Y así acaba la historia de la vuelta a mi ser: tengo 5 kilos de más, una barriga floja, el pecho caído y tres niñas maravillosas. Acaba la cuarentena el lunes y empezamos nueva etapa.
Ya os iré contando.

Destetar con lágrimas

Compartir
Tuitear
Compartir

Le debo un post a la alergia de la chica. Tampoco he profundizado tanto, no me ha dado tiempo. Anoche lo conté y encontré apoyo tuitero. He retirado finalmente la lactancia materna. De golpe y porrazo; nos ha durado la cuarentena.
La chica de repente hace diez días hizo caquita con hebritas de sangre y yo, que estoy a la quinta pregunta, como había almorzado pisto (con pimiento rojo) decidí que habían llegado al pañal a través de la leche.
Pero el pimiento por muy rojo que sea no llega al pecho y de ahí al estómago e intestino del bebé. No. Había algo más. La llevé al pediatra y nos confirmó lo que el foro de mis locas y la wikipedia nos había dicho: había una alergía a la proteína de la leche de la vaca (APLV) ya que no encontró ni fisura anal ni síntomas de diarrea que pudiera ocasionar algún hilillo de sangre.
Así que eliminé los lácteos de mi dieta. Ya estaba solucionado. Pero no iba a ser tan fácil. La chica seguía con hebrillas de sangre. Leí el blog de mi menú sin leche y casi me lo aprendí de memoria. Las trazas, eran las trazas. Ya lo explicaré en el post de la alergia. Eliminé las trazas, en teoría ya era todo. Me sentí poderosa. Ya podría seguir con la LM que era lo que las dos queríamos y nos hacía felices y laa noches cómodas.
La niña estuvo bien. Algunos cólicos, pero nada destacable. Ningún síntoma salvo la sangrecilla. A veces eran puntos y otros hilillos elásticos. Había mocos pero como estaba acatarrada de repente, era normal. La pesamos y ponía peso, 26 gramos al día. La lactancia iba bien pero algo fallaba.
El domingo desayuné leche de avena y una tostada con aceite y tomate. Almorcé huevos fritos y chanquetes. Cené pan y jamón de york y el lunes otra vez volvimos a recaer.
Fuimos al pediatra y ya nos dio como opción la leche de fórmula hidrolizada a 30 euros la lata de 400 grs cuando las normales de 800 cuestan 13 la de precio medio.
Llegamos a casa y hubo que comer. Desde las 21 hasta la 1 de la madrugada la pasamos llorando ella y yo. Qué brutal el instinto mamífero. Ella sólo quería el pecho en el que cada día encontraba su alimento, cobijo y consuelo de mamá y su madre sólo quería dárselo.
Pero ese alimento que es el mejor para el bebé pues a ella le hacía mucho daño. No era bueno, había que retirarlo.
Lloró tanto que extenuada se dormía y se despertaba del hambre. Era incapaz de tomar el biberón de esa leche hidrolizada que huele a huevo duro. Dice la Shula que la materna sabe a azúcar puro. Normal que no la quisiera.
Fui débil. Demasiado llanto y cansancio para un bebé de un mes. Y para nosotros así que le dí el pecho por la noche. En la cama, como siempre. Ella estaba extenuada, agotada de llorar, dormía profundamente y yo también. Me despedí de la lactancia asumiéndolo en esa noche. Leí que podría ser alergia al pollo, pescado, arroz, huevo y soja, bajo el nombre de proctitis por proteìna en la dieta. Yo no puedo dar el pecho excluyendo todos esos alimentos y estar bien para cuidar de las dos sólo por mi antojo de dar el pecho. Ya era mi egoísmo y se uniría a mi inseguridad si cualquier día volvía a sangrar. He defraudado a quienes ayer me apoyásteis en mi idea de relactar incluso.
Sentí estar dándole veneno a mi hija y puedo darle un biberón magnífico con el que no sangre. Lo ví claro. Le dí la última toma por la mañana y el padre consiguió darle el bibi seis horas después de llanto continuo.
Ha comido bien. Ahora huele a huevo duro, jeje. Por reir un poco.
A ver si para el próximo bebé lo consigo!!
Pd. ¿Qué hago yo ahora con toda la leche congelada que me extraje y me sigo sacando para no morir reventada? No hay banco de leche en Sevilla.