Mis cuatro lactancias.

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Antes de empezar a hablar de mi lactancia con mi cuarto bebé debería resumir, para todas las que habéis llegado ahora al blog, cómo fueron las lactancias anteriores.
Con mi primera hija la lactancia fue en diferido, esto significa que me saqué la leche durante 2 meses para dársela en biberón ya que ella nunca se cogió el pecho puesto que yo ni sabía cómo se daba el pecho, ni la niña había salido con fuerza suficiente para poder prenderse, ni además, tenía apoyo por parte de las matronas del Hospital Virgen del Rocío ni mucho menos alguien a mi alrededor de dónde poder sacar algún tipo de idea.
Así que cuando me dieron el alta nos fuimos a casa con un bebé que llevaba más de 48 horas sin comer, que no se prendía el pecho, que a mí no me había subido la leche por falta de estímulo y que apenas lloraba porque no tenía hambre o porque no tenía fuerza, no sé. Al cabo de un día y medio en mi casa mi madre me dijo que por favor le diéramos un biberón porque esa niña lo que tenía era mucha hambre, así que fue mi marido a la farmacia y compró leche y se la ofreció un biberón que tardó en tomarse un segundo aproximadamente. Recuerdo que mi sensación fue de fracaso total porque llevaba como 42 semanas esperando a poder darle el pecho a mi hija como lo había hecho mi madre con mi hermana durante casi un año a libre demanda y de repente algo fallaba.
La idea que había tenido inicialmente no se materializaba. Era totalmente imposible; la niña no cogía el pecho de ninguna manera ni aún habiendo comido teniendo fuerza ya y no tenía ese reflejo de succión conmigo sino solamente con el biberón. Este primer postparto fue un poco complicado porque yo me encontraba bastante mal, la niña era bastante demandante desde el primer momento. Era muy difícil que comiera, con lo cual era muy difícil que durmiera y era muy difícil que estuviera tranquila y además, era una niña bastante despierta y nunca se quedaba calmada por más de una hora, con lo que el descanso para mí era una utopía.
Establecí con mi primera hija un vínculo muy fuerte, muy instintivo y muy animal, a pesar de darle biberón y no el pecho directamente y estar enganchada todo el día el sacaleches, así que para mi dar el biberón se convirtió en una cosa habitual y para nada óbice de la relación madre e hija y del vínculo inicial.
Con mi segunda hija fue completamente al revés: la niña tal como nació la dejé sobre el vientre y ella solita fue reptando hacia el pecho y se prendió enseguida. Ya había leído mucho sobre lactancia en blogs y ella se enganchó muy bien y tomó el pecho desde el primer momento.
A esta niña le di el biberón puesto que tenía la experiencia previa de su hermana y no quería que pasara igual, y el resultado fue buenísimo porque la niña al comer algo limpió bilirrubina y pudimos irnos a casa sin necesidad de reingresar a pesar de estar bastante amarilla.
Recuerdo esa experiencia muy tierna por decirlo de alguna manera, el vínculo que establecí con ella también fue bastante fuerte y tuvimos una lactancia materna exclusiva feliz hasta que con 40 días le detectaron una alergia a la proteína de la vaca. Yo no fui capaz de seguir una dieta estricta, pues en principio me quitaron el pollo, el pescado, el huevo, la ternera, la leche y todo lo que tuviera trazas hasta que pudieran ver definitivamente a que era alérgica la niña. Aquí fue cuando tuve mi primer contacto con la leche hidrolizada y más tarde con la elemental puesto que la niña tenía una alergia bastante fuerte y era muy sensible a cualquier tipo de proteína. La leche hidrolizada tiene aminoácidos y no proteínas y er la que toleraba, a pesar de que huele fatal.
Con mi tercera hija la experiencia previa me había hecho estar bastante confusa no sabía si darle el biberón de leche normal si llevarme un biberón de leche hidrolizada o si darle el pecho. Así que opté por la lactancia mixta para que la niña se alimentara las primeras horas de vida.
Establecer la lactancia materna no fue posible puesto que a los tres días la ingresaron en neonatos como ya conté en el post anterior y allí le daban de comer con biberón y mientras tanto yo estaba en casa y no me subía la leche porque no tenía ningún tipo de estimulación en los 3 días que estuvo ingresada. Fui a pedir la pastilla dostinex para quitarme la leche cuando la niña no tenía ni una semana de nacida y le retiré la lactancia materna y y me esmeré en buscar algún tipo de señal que hiciera pensar que la niña tenía alergia a la proteína de la vaca. No me equivoqué y cuando la niña cumplió el noveno día de vida en efecto dio señales de esto y directamente pasamos de la leche de fórmula normal a una hidrolizada, teniendo en cuenta la experiencia de su hermana anterior.
Debido a mis experiencias anteriores cuando llegó el momento de plantearse qué hacer con el cuarto hijo decidí darle biberón directamente para que pudiera comer desde primera hora y de esa manera no seguir sintiendo yo el fracaso de mis lactancias de continuo. Pero como el hombre propone y Dios dispone, mi hijo nació con muchísima hambre y a pesar de tomar biberón desde el primer momento seguía llorando por hambre; había cogido el pecho muy bien y aunque yo había pedido en paritorio las pastillas dostinex para que no me subiera la leche no me las tomé cuándo me las traían a la habitación las enfermeras.
Yo las dejaba porque mientras el bebé estaba el pecho no lloraba y como había nacido tan débil pues había un instinto en mí que me hacía ponérmelo al pecho y calmarlo así antes que dejarlo llorando ya que suficiente lloraba ya en la lámpara de fototerapia.
Salimos del hospital habiendo subido ya la leche puesto que estuve 4 días allí y establecimos la lactancia materna sin ningún tipo de problema; las enfermeras venían siempre a decirme que no dejara que subiera la leche si quería tomarme las pastillas y dar el biberón y se quedaban bastante sorprendidas cuando les explicaba que le daba el pecho para que se calmara porque era la única manera de que el niño no llorara y que establecer la lactancia era lo de menos. Era un complemento.
El bebé quería tener el contacto conmigo y estar siempre chupando, y las pobres enfermeras vinieron varias veces a darme explicaciones y ella tampoco entendían cuál era mi experiencia previa pues pensaban que al tener cuatro hijos era toda una experta 🤣 cuando, en realidad, no tenía ni la más remota idea simplemente me estaba dejando llevar un poco por mi instinto y las hormonas.

Mucho piel con piel y hormonas de amor por todos lados.

Así que aquí estamos, con una lactancia feliz sin grietas que ya es decir, un montón de hormonas, unas noches muy llevaderas dando el pecho en la cama sin despertarnos ninguno de los dos y dando algún biberón de ayuda si estoy muy ocupada con las niñas o el bebé tiene mucha hambre y no se sacia.
Pero de momento estamos felices y unidos. Ojalá no salga la alergia a la proteína, que ya me dijo la pediatra que lo vio, que es un antecedente que sus hermanas la tengan para que el pueda desarrollarla. Por eso no dejó el biberón, para ver si tomándolo a diario, no se sensibiliza a la PLV.

La cuarentena

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Si hay algo que todas las madres pasamos con verdadero horror es este período tras el parto en el que te sientes como mínimo atropellada por un tren y de ahí para arriba.
Yo he pasado por tres y media. La primera tras la mayor, me pilló de nuevas y casi me da algo además de una buena depresión postparto de la que me gusta hablar lo justo. La segunda es esa media, sucedió tras un aborto, duró menos tiempo pero fue bastante dura por la pérdida y porque se pisó con la depre anterior.
El tercer postparto fue una mezcla de hormonas de vitalidad y energía loca que me hacían sentir de maravilla. Sí, tenía ciertas partes de mi cuerpo lesionadas, pero ni los puntos dolían ni me sentía mal. Fue la mejor cuarentena.
Ahora llegamos al fin de la actual. El lunes del alumbrao, del pescaito, el lunes de Feria, vamos.
Y ¿Cómo ha sido? No sabría decir si peor o mejor que el resto. Al principio fue fatal, el parto de 12 horas y que acabó con ventosa que me dejó un desgarro creo que tipo IV, vamos de los que pasean por todo el periné, y me causó también una subluxación de coxis, que dolía más que los entuertos y puntos juntos, me dejó muy tocada.
De hecho lo que me dolía era la parte baja de la espalda. Ni los puntos ni los entuertos. Me dolía atrás, el coxis, el sacro, la pelvis, las caderas… las pasé canutas y en 15 días no salí de casa salvo para ir al pediatra y vuelta a la cama a llorar del dolor.
El Nolotil fue mi mejor aliado, me permitía llegar al sofá donde me sentaba en el  cojín de lactancia.
Esto se contraponía al buen color de cara que tenía, maquillada y peinada y parecía que no pasase nada. Una que es muy buena actriz y muy digna de siempre.
Con respecto a la dieta, ya aprendí al fin: frutas y verduras a gogó y no he padecido mi clásico y terrible estreñimiento postparto. Algo bueno al menos.
La niña estuvo ingresada por tener la bilirrubina alta, estaba disparada y a punto de entrar en una ictericia secundaria posiblemente por estar deshidratada. No me subía la leche, ella no comía y en la Uci le daban biberones así que fui drástica y me retiré la leche. Justo el día en que me subió. Tuve que sacármela y tirarla para que no me explotara el pecho o me diera una mastitis. Esto también lo aprendí a la tercera. Las otras veces fue horrible y dolorosisimo este trance y también sucedió con la lactancia instaurada por lo que la leche me subía más.  Esta vez sólo me subió esa vez y listo.
Esto provocó que perdiera 7 kilos sin hacer dieta y yo me quedara asustada porque ni me lo imaginaba. Supongo que todo el líquido que retengo normalmente tras los embarazos, se fue y fui muy feliz. Algo bueno, mira.
Lo típico, las hormonas me trajeron loca, el cansancio, el dolor, el sueño y cuidar de mis niñas,  aunque esto es lo que menos me pesa porque me encanta.
En cuanto al bebé, yo no quería darle un biberón en el hospital porque ya tuve a la mediana con alergia a la proteína de la Vaca por ese bibi que le das de ayuda pero los sensibiliza al retomar el pecho.
Como estuvo en la Uci, no se lo di yo, se lo dieron allí y por eso tomé la decisión radical de cortar por lo sano. Le seguí dando biberones pero aún así la niña también parece que la tiene. Aprendí otra vez que no somos nosotras quienes manejamos la situación ni mucho menos: nunca se acierta.
Ahora mismo a falta de 4 días para terminar este puerperio, puedo decir que estoy al 80% de mi recuperación. Estoy cansada, pero mucho mejor que en las otras ocasiones.
Y como me siento tan bien y me veo tan mona y me he puesto mis pantalones normales talla 40 y he dejado mi habitual ropa premamá, me veo increíble a mi misma. Ya slgo con las tres y vamos al parque o en coche al cole y conduzco yo de nuevo.
Al principio la barriga tardó en bajar pero ya está muy bien, floja y colgona, pero ¡Era demasiado grande! Y del pecho mejor ni hablamos, pues me va a llegar al ombligo y ya descubrí el porqué de los sutis con aro: hubo gran parte de mi vida en que no los necesitaba y tampoco los entendía. Alma de cántaro…
Y aqui os dejo unas fotos de mi #maternidadreal en las que se ve cómo mejoro pero no soy la Pataky.
Ésta es a los 10 días del nacimiento de la Mini.
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Llegué a a casa y me acosté, tal cual.

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Ésta es del Domingo de Ramos. Iba fajada, claro. Odio la faja pero era necesaria, hacía 2 semanas y pico del parto y era mi primera salida. Me sentí genial.

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Así estaba al día siguiente. Mi progreso afectaba al ánimo en positivo!

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Sin fajar y con pantalón premamá pero tras la Semana Santa me sentí otra vez yo.

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¡Poco a poco mejoraba el tema!
Y creo que ahora va mejor aún y yo tengo una autoestima muy elevada en estos momentos: me veo cañona, ¡podéis reiros!
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¡Decidme que no salimos ideales!
Y así acaba la historia de la vuelta a mi ser: tengo 5 kilos de más, una barriga floja, el pecho caído y tres niñas maravillosas. Acaba la cuarentena el lunes y empezamos nueva etapa.
Ya os iré contando.

¡Superamos la Alergia a la proteína de la vaca! (APLV)

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Os debía este post desde principios de mes. En la penúltima visita del especialista de digestivo infantil del hospital recibí órdenes concisas de la médico en las que me decía que cuando empezara el mes de abril debía comenzar a darle yogurt a la Chica para ver si empezaba a tolerarlo. Esto lo conté ya en este post en el que os explicaba el miedo que me daba darle a la niña el alérgeno que le ocasionaba unas reacciones nada agradables.
Comenzó el presente mes y yo no tenía ni pizca de interés en empezar con la prueba del yogurt pero con la ayuda del padre gnomo me armé de valor y… le di la cuchara y el yogurt para que fuera él quien se la daba mientras yo iba cogiendo el teléfono para empezar a marcar el teléfono de urgencias por lo que pudiera pasar.
De esta manera le dio mi marido una cucharada de Yogurt y tachán!! no le pasó nada ni a los 5 minutos, ni a lo largo de la tarde ni siquiera por la noche. Esto me dejó con esta cara O.o esto significaba que no le estaba ocasionando reacción alguna a la niña la leche de vaca ni la alergia a la proteína: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MI HIJA HABÍA SUPERADO SU APLV!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Qué felicidad por Dios! aún así al día siguiente le dí dos y al otro tres. La niña se relamía con cada cucharada y hemos ido aumentándolas diariamente de una en una. En Semana Santa la niña se puso malita de la barriga y detuve la introducción de lácteos pero volvimos y la pobre mía se come las galletas María como si no hubiera un mañana y me mira con ojos de “¿Por qué no me has dado esto antes?”.
Esto quiere decir que mi hija está ya recuperada y que la especialista nos dio el alta y aqui se acabó esta historia de alergias lácteas.
Me solidarizo con todas las madres de alérgicos, especialmente con Silvia y Leti, porque ambas tienen niños ya mayorcitos de unos 5 años y siguen con estas alergias. En el caso de Leti, su hijo es IG mediada y en el de Silvia es no mediada, pero de todas maneras ninguno de los peques puede tomar nada de leche de vaca, ni cabra, ni oveja, que para quien no lo sepa, algunas comparten proteínas y otras son similares y se pueden cruzar las alergias, o sea que pueden ampliarse y no ser ya sólo a la vaca sino a la de estos otros animales.
intolerancia-leche
De momento abandono el club de madre de niños alérgicos, espero no volver, pero conozco casos de madres con dos hijas alérgicas e incluso Silvia puede volver a enfrentarse a otro diagnóstico con Pulguita, espero que no. Podéis ojear esta web sobre los menús sin leche. Os deseo mucho ánimo a todas las mamás que miran etiquetas de envasado buscando los componentes prohibidos, sois geniales aprendiéndoos esas listas negras de alimentos a evitar según qué marcas.
Madre no hay más que una, sólo ella va a ser capaz de elegir los alimentos adecuados para cada niño con APLV, al huevo, al pescado, etcétera. Un Hurra por todas ellas ¡Hip, hip, hurraaaaa!

La foto es de http://www.babymoon.es/blog/wp-content/uploads/2013/06/intolerancia-leche.gif

La APLV de la Chica

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¡Qué mal repartido está el mundo! Mi hija mayor, la primera Gnomi que inundó este blog con historias de madre ultra ñoña que sentía total devoción y predilección por ella -cosa fácil puesto que nadie le hacía la competencia- sólo tiene dos pequeños puntitos a destacar para no convertirse en un ser alado, que duerme fatal y que no come.

Como ustedes habrán imaginado estas dos pequeñas nimiedades no son nada en comparación con las múltiples virtudes que la niña tiene. Bueno paro ya que me desvío para variar. Lo cierto es que ella que tiene todo un abanico abierto de posibilidades ante sí para hincharse a comer, como a veces lo hace su santa madre, ella decide que no, que mejor no come.
Y mientras mi Chica, la niña más buena y con más genio, que le pega a la Mayor sin conocimiento y que no habla ni anda a sus 13 meses y medio, ella lo duerme todo y se zamparía de un tirón todo lo que se le pusiera por delante, pero ¡Ay injusticia! Ella no puede.
La Chica grita cuando oye un paquete abrirse y dice “aeta” claramente identificable como galletas; ella grita hambrienta “bebeeeee” cuando le traen el biberón de leche elemental por las mañanas o noches y ella se muere por coger algo de la mesa que no sea el pan que está rico, pero le falta algo -y no es agua precisamente- para maridarlo.
A la niña le dieron cita en la seguridad social para mayo para revisarla de nuevo y se cumpliría entonces un año y tres meses de Alergia a la Proteína de la Vaca. La APLV nos interrumpió una lactancia feliz y nos sumió en los biberones, pero más allá del debate teta, sí o teta, no, la niña ha crecido fuerte y sana es lo único que importa.
En un mes me enfrento a un gran reto aqui sola en mi casa: le tengo que dar la primera cucharada de yogur -así como si nada-que la niña va a tomar en su vida.
http://blog.leftos.com/wordpress/wp-content/uploads/2010/05/hitch-300×173.gif
De aqui a dos semanas me toca ponerme ante ella y ante todos mis miedos, porque no pasará nada seguramente, pero en Hitch casi le da a Will Smith un Shock anafiláctico por tener alergia al marisco, y el temor a que algo le pase aqui conmigo me aterra, de hecho creo que voy a irme a un bar a darle para que si pasa algo la histeria sea colectiva y no sea yo la única que me desmaye cual Aramis Fuster en los juzgados.
Que Dios nos coja confesados que falta nos hace, yo mientras pienso en que no veo que llegue el día en que no tenga que darle la leche Neocate y que ella se tome su Cola Cao como su hermana y moje galletitas. De momento se tiene que conformar con mirar a la Mayor y morder otro trozo de pan.
Pd: Hoy es un día de luto nacional, pero quería que nos riéramos mínimamente.

Una de lactancias

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Haciendo repaso y viendo a la chica me pongo a recordar las lactancias de las dos. Es una tontería sentirse mejor o peor, pero sabiendo lo que hoy sé, la lactancia materna es de lo más difícil que existe según mi humilde opinión.
Con la Mayor, eso de no engancharse y pasar dias sin comer siendo recién nacida por ser yo una super convencida tetalibana que miraba mal a quienes optaban por el biberón, me dejó un terrible sentimiento de culpa por no alimentar a mi bebé y una gran frustración que intenté superar a base de una lactancia diferida que resultó ser un rollo y acabó siendo casi mixta.
Con la Chica, desde que nació que la puse al pecho nada más salir de la barrigota, se agarró muy bien y tomaba a menudo. En la clínica le detectaron el tests de Coombs positivo con lo que le subía la bilirrubina ya que se destruían los glóbulos rojos. Necesitaba sol y que comer para que no se tuviera que quedar ingresada. Para asegurarme de que comía y evitar que le pasara lo que a la Mayor, le dí dos biberones y Santas Pascuas. Después pasamos a una LM exclusiva, maravillosa, dolorosa, llena de bultos y con una mastitis leve de por medio. La sensación de quemazón desde debajo de la axila hasta el pezón cuando subía la leche era como un río de agujas fluyendo, pero se pasó también. Las noches jipis dando el.pecho en la cama dormida y devolviéndola al moisés cuando me acordaba, eran buenísimas.
Luego le salió la alergia, resulta que aquellos dos biberones del principio la sensibilizaron. Abandoné la LM cuando vi que respondía a un capricho mio más que a una necesidad suya.
Ahora la veo con sus casi 5 meses y pienso que estaría dándole el pecho en exclusiva y no habría que tenido que llevarla a urgencias estreñida por tomar fruta, por ejemplo, pues no habría empezado siquiera.
En mi caso la LM ha sido frustrada con las dos niñas, no sé si tuviera otro niño qué haría, aunque sin engañarnos volvería a intentarlo.
Nunca pensé en decir esto pero la lsctancia es de lo más complicada y quienes la consiguen sacar adelante casi que merecen todos mis respetos, como las que -menos mal- encontramos el biberón porque vaya percal.

Historia de un biberón

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A ver si consigo compilar los datos de esta etapa. El viernes pasado fuimos a la digestivo infantil a que nos dijera algo de la analítica de la chica. Le salió positiva a la alfa lactoalbúmina. Para continuar con la lactancia materna debía eliminar la leche y todo lo que contuviera trazas de ésta.
Me hice hasta una listita con las comidas que iba a tomar y me agencié una receta de pan casero en Thermomix: todo por seguir con la lactancia que tan encantadas nos tenía a las dos.
A la doctora le conté cómo eran sus deposiciones diarias: con moco, muy líquidas y a veces con puntitos de sangre. Es muy sensible a la proteína y algunas trazas se me habían colado y…ella lo sufría.
Casualmente le había salido una especie de pequeña dermatitis o de eccemita debajo de la barbilla con piel seca.
Ya contaré bien la historia de la alergia.
Ese día estuvo muy agitada. Se retorcía al pecho y tenía gases y dolor. Se desenganchaba y yo pensaba que serían còlicos pero no. Estaba rechazando el pecho y no me estaba dando cuenta. Dentro de mi idea de que la Lactancia Materna es lo más ni se me había ocurrido que esa reacción era porque no quería el pecho cuya leche le sentaba tan mal.
Así que después de varias tomas frustradas le dí un biberón de leche hidrolizada y se lo bebió sin llorar, sin negarse, sin buscar el pecho. Era lo que ella quería y eso facilitó mucho las cosas.
A mí me dio mal rollo todo pero como siempre. Demasiada convicción de lactancia materna.
Desde antes de anoche la niña está tranquila, se toma sus biberones, duerme bien y no me huele y se pone como loca sino que le gusta el biberón. Curiosidades de la naturaleza aunque lógicas, se niega a tomar lo que le afecta.
Yo me tomé las pastillas Dostinex para retirar la leche y en dos días con dos pastillas en cuatro tomas se retirará por completo. Si tengo mala suerte tendré que repetir el tratamiento.
Es una locura porque se llena tanto el pecho que duele y se ven las estrellas. Las pastillas inhiben la producción de leche pero tardan en hacer efecto.
Tengo un dolor ahora mismo…voy por la tercera dosis y bueno, espero que ya haya pasado lo peor. Me duele muchísimo. Como ya me quité la lactancia materna con la mayor, esa vez con el sacaleches, es mejor así. Se saca dejando el pecho medio lleno y poco a poco en dos semanas se retira. A ver cómo sale ésta. Hubiera preferido esta segunda opción de haber sabido el horror del dolor. Me he metido a la ducha para drenar sin tocar el pecho porque si no, seguiría produciendo más leche.
Ya se acabó la lactancia materna y le doy la bienvenida al bibi. Mañana iré al pediatra para que me lo recete y me lo pasen por la seguridad social porque cada latita de 400 grs cuesta una pasta. Me han derivado al digestivo infantil. Seguiré contando…

La relactación de la chica

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A ver…relactación, relactación..en su sentido estricto no creo que haya sido, pero como se me hizo tan tremendo y duro, aunque duró poco he decidido bautizarlo así.
La chica tenía hebras de sangre en la caca y al llevarla al pediatra me dijo que eliminara la leche y todos los derivados lácteos de mi dieta. Superperdida busqué ayuda en google, wikipedia, mil foros y por supuesto en tuiter donde encontré apoyo de mamás como yo y mucha más experiencia.
Eliminè los alimentos que contenían leche, por ejemplo el jamón de York o el chocolate negro, pero las hebrillas seguían ahí. Eliminé las trazas de leche que son partículas de alimentos que permanecen en las máquinas de tratamiento de éstos y que hacen que no se pueda comer por ejemplo Avecrem, Cola Cao y otros productos cotidianos. Y en una semana la chica mejoró y recayó. El pediatra que me vio tuvo claro que había que dar en biberón una leche hidrolizada. Vaya. Con lo felices que éramos con la lactancia que tanto había facilitado las cosas.
Pasamos un par de días infernales sufriendo mi bebita y sufriendo yo. Ella lloraba desconsolada y perdida y yo lloraba más perdida e impotente mientras me subía una leche que extraía para congelarla y la esperanza de donarla e incluso tiré medio litro por el desagüe. Fue un infierno. Mi sensación, supongo que por las hormonas, era de que me habían quitado a mi bebé y necesitaba volver con ella y la suya creo que era similar. Lloramos tanto. Bebió poquìsimo de esos biberones de hidrolizada que sabe a huevo duro y dejó de llorar demandando alimento. Dormía y sólo lloraba cuando no podía más. De madrugada que es cuando más come, tomó 40 ml en total y en una hora de tiempo mientras lloraba ella y a mí se me caía el alma.
Me estresé, estaba tensa, malhumorada, presa de mis hormonas y me pasó por la cabeza de todo.
Fuimos a la clínica donde nació a una revisión y le conté al pediatra nuevo lo que había pasado. Me dijo que era una pena retirar la lactancia, ese mediodía había extraído 300 ml y añadió que teniendo la posibilidad de continuar, que no destetara a la niña por la alergia sino que eliminara el huevo y sus trazas hasta que la alergóloga le hiciera las pruebas de la alergia.
Salí de la consulta y pese haber desayunado leche de vaca para así evitar caer en la tentación de darle el pecho mientras le daba el bibi y tras la autorización del pediatra nuevo, le dí de comer como siempre.
Milagros de la vida, desde entonces no volvió a tener sangre en la caca. Aqui es donde surge mi duda a día de hoy. Según el pediatra si me la había extraído ya podía relactar sin riesgo, pero yo habìa leído que la proteína de la leche de vaca permanecía un tiempo en el cuerpo.
Mientras tomaba el bibi pestoso la niña tenía las dichosas hebritas y el día que relactamos, no, pese a mi desayuno.
Estamos pendientes del resultado de la analítica que le han hecho y que en quince días tendremos. La prueba dio negativo a alergia a la leche y al huevo, al parecer es buena señal porque no media IgE, si no me equivoco las defensas del sistema inmunológico. Hasta entonces seguiremos expectantes y muy contentas de haber vuelto a la lactancia materna.
Antes de ser madre fui firmísima defensora de la LM. Al tener a la mayor y ella rechazar el pecho, me quedé muy triste y frustrada, dí biberón y le vi enormes ventajas y el inconveniente sobre todo del estreñimiento. Con la chica, bueno, descubrí que era cómodo.y estaba bien aunque ya no iba tanto conmigo. Ahora sé que no lo dejaré tan fácilmente y me he reafirmado.
En dos años he pasado por tres ideas diferentes. Qué rara soy!!
Pd. A los bebés de las mamás que dan el biberón creo que les afecta menos esta alergia paradójicamente. Algo bueno a favor del bibi.

Destetar con lágrimas

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Le debo un post a la alergia de la chica. Tampoco he profundizado tanto, no me ha dado tiempo. Anoche lo conté y encontré apoyo tuitero. He retirado finalmente la lactancia materna. De golpe y porrazo; nos ha durado la cuarentena.
La chica de repente hace diez días hizo caquita con hebritas de sangre y yo, que estoy a la quinta pregunta, como había almorzado pisto (con pimiento rojo) decidí que habían llegado al pañal a través de la leche.
Pero el pimiento por muy rojo que sea no llega al pecho y de ahí al estómago e intestino del bebé. No. Había algo más. La llevé al pediatra y nos confirmó lo que el foro de mis locas y la wikipedia nos había dicho: había una alergía a la proteína de la leche de la vaca (APLV) ya que no encontró ni fisura anal ni síntomas de diarrea que pudiera ocasionar algún hilillo de sangre.
Así que eliminé los lácteos de mi dieta. Ya estaba solucionado. Pero no iba a ser tan fácil. La chica seguía con hebrillas de sangre. Leí el blog de mi menú sin leche y casi me lo aprendí de memoria. Las trazas, eran las trazas. Ya lo explicaré en el post de la alergia. Eliminé las trazas, en teoría ya era todo. Me sentí poderosa. Ya podría seguir con la LM que era lo que las dos queríamos y nos hacía felices y laa noches cómodas.
La niña estuvo bien. Algunos cólicos, pero nada destacable. Ningún síntoma salvo la sangrecilla. A veces eran puntos y otros hilillos elásticos. Había mocos pero como estaba acatarrada de repente, era normal. La pesamos y ponía peso, 26 gramos al día. La lactancia iba bien pero algo fallaba.
El domingo desayuné leche de avena y una tostada con aceite y tomate. Almorcé huevos fritos y chanquetes. Cené pan y jamón de york y el lunes otra vez volvimos a recaer.
Fuimos al pediatra y ya nos dio como opción la leche de fórmula hidrolizada a 30 euros la lata de 400 grs cuando las normales de 800 cuestan 13 la de precio medio.
Llegamos a casa y hubo que comer. Desde las 21 hasta la 1 de la madrugada la pasamos llorando ella y yo. Qué brutal el instinto mamífero. Ella sólo quería el pecho en el que cada día encontraba su alimento, cobijo y consuelo de mamá y su madre sólo quería dárselo.
Pero ese alimento que es el mejor para el bebé pues a ella le hacía mucho daño. No era bueno, había que retirarlo.
Lloró tanto que extenuada se dormía y se despertaba del hambre. Era incapaz de tomar el biberón de esa leche hidrolizada que huele a huevo duro. Dice la Shula que la materna sabe a azúcar puro. Normal que no la quisiera.
Fui débil. Demasiado llanto y cansancio para un bebé de un mes. Y para nosotros así que le dí el pecho por la noche. En la cama, como siempre. Ella estaba extenuada, agotada de llorar, dormía profundamente y yo también. Me despedí de la lactancia asumiéndolo en esa noche. Leí que podría ser alergia al pollo, pescado, arroz, huevo y soja, bajo el nombre de proctitis por proteìna en la dieta. Yo no puedo dar el pecho excluyendo todos esos alimentos y estar bien para cuidar de las dos sólo por mi antojo de dar el pecho. Ya era mi egoísmo y se uniría a mi inseguridad si cualquier día volvía a sangrar. He defraudado a quienes ayer me apoyásteis en mi idea de relactar incluso.
Sentí estar dándole veneno a mi hija y puedo darle un biberón magnífico con el que no sangre. Lo ví claro. Le dí la última toma por la mañana y el padre consiguió darle el bibi seis horas después de llanto continuo.
Ha comido bien. Ahora huele a huevo duro, jeje. Por reir un poco.
A ver si para el próximo bebé lo consigo!!
Pd. ¿Qué hago yo ahora con toda la leche congelada que me extraje y me sigo sacando para no morir reventada? No hay banco de leche en Sevilla.