¡Superamos la Alergia a la proteína de la vaca! (APLV)

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Os debía este post desde principios de mes. En la penúltima visita del especialista de digestivo infantil del hospital recibí órdenes concisas de la médico en las que me decía que cuando empezara el mes de abril debía comenzar a darle yogurt a la Chica para ver si empezaba a tolerarlo. Esto lo conté ya en este post en el que os explicaba el miedo que me daba darle a la niña el alérgeno que le ocasionaba unas reacciones nada agradables.
Comenzó el presente mes y yo no tenía ni pizca de interés en empezar con la prueba del yogurt pero con la ayuda del padre gnomo me armé de valor y… le di la cuchara y el yogurt para que fuera él quien se la daba mientras yo iba cogiendo el teléfono para empezar a marcar el teléfono de urgencias por lo que pudiera pasar.
De esta manera le dio mi marido una cucharada de Yogurt y tachán!! no le pasó nada ni a los 5 minutos, ni a lo largo de la tarde ni siquiera por la noche. Esto me dejó con esta cara O.o esto significaba que no le estaba ocasionando reacción alguna a la niña la leche de vaca ni la alergia a la proteína: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MI HIJA HABÍA SUPERADO SU APLV!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Qué felicidad por Dios! aún así al día siguiente le dí dos y al otro tres. La niña se relamía con cada cucharada y hemos ido aumentándolas diariamente de una en una. En Semana Santa la niña se puso malita de la barriga y detuve la introducción de lácteos pero volvimos y la pobre mía se come las galletas María como si no hubiera un mañana y me mira con ojos de “¿Por qué no me has dado esto antes?”.
Esto quiere decir que mi hija está ya recuperada y que la especialista nos dio el alta y aqui se acabó esta historia de alergias lácteas.
Me solidarizo con todas las madres de alérgicos, especialmente con Silvia y Leti, porque ambas tienen niños ya mayorcitos de unos 5 años y siguen con estas alergias. En el caso de Leti, su hijo es IG mediada y en el de Silvia es no mediada, pero de todas maneras ninguno de los peques puede tomar nada de leche de vaca, ni cabra, ni oveja, que para quien no lo sepa, algunas comparten proteínas y otras son similares y se pueden cruzar las alergias, o sea que pueden ampliarse y no ser ya sólo a la vaca sino a la de estos otros animales.
intolerancia-leche
De momento abandono el club de madre de niños alérgicos, espero no volver, pero conozco casos de madres con dos hijas alérgicas e incluso Silvia puede volver a enfrentarse a otro diagnóstico con Pulguita, espero que no. Podéis ojear esta web sobre los menús sin leche. Os deseo mucho ánimo a todas las mamás que miran etiquetas de envasado buscando los componentes prohibidos, sois geniales aprendiéndoos esas listas negras de alimentos a evitar según qué marcas.
Madre no hay más que una, sólo ella va a ser capaz de elegir los alimentos adecuados para cada niño con APLV, al huevo, al pescado, etcétera. Un Hurra por todas ellas ¡Hip, hip, hurraaaaa!

La foto es de http://www.babymoon.es/blog/wp-content/uploads/2013/06/intolerancia-leche.gif

La relactación de la chica

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A ver…relactación, relactación..en su sentido estricto no creo que haya sido, pero como se me hizo tan tremendo y duro, aunque duró poco he decidido bautizarlo así.
La chica tenía hebras de sangre en la caca y al llevarla al pediatra me dijo que eliminara la leche y todos los derivados lácteos de mi dieta. Superperdida busqué ayuda en google, wikipedia, mil foros y por supuesto en tuiter donde encontré apoyo de mamás como yo y mucha más experiencia.
Eliminè los alimentos que contenían leche, por ejemplo el jamón de York o el chocolate negro, pero las hebrillas seguían ahí. Eliminé las trazas de leche que son partículas de alimentos que permanecen en las máquinas de tratamiento de éstos y que hacen que no se pueda comer por ejemplo Avecrem, Cola Cao y otros productos cotidianos. Y en una semana la chica mejoró y recayó. El pediatra que me vio tuvo claro que había que dar en biberón una leche hidrolizada. Vaya. Con lo felices que éramos con la lactancia que tanto había facilitado las cosas.
Pasamos un par de días infernales sufriendo mi bebita y sufriendo yo. Ella lloraba desconsolada y perdida y yo lloraba más perdida e impotente mientras me subía una leche que extraía para congelarla y la esperanza de donarla e incluso tiré medio litro por el desagüe. Fue un infierno. Mi sensación, supongo que por las hormonas, era de que me habían quitado a mi bebé y necesitaba volver con ella y la suya creo que era similar. Lloramos tanto. Bebió poquìsimo de esos biberones de hidrolizada que sabe a huevo duro y dejó de llorar demandando alimento. Dormía y sólo lloraba cuando no podía más. De madrugada que es cuando más come, tomó 40 ml en total y en una hora de tiempo mientras lloraba ella y a mí se me caía el alma.
Me estresé, estaba tensa, malhumorada, presa de mis hormonas y me pasó por la cabeza de todo.
Fuimos a la clínica donde nació a una revisión y le conté al pediatra nuevo lo que había pasado. Me dijo que era una pena retirar la lactancia, ese mediodía había extraído 300 ml y añadió que teniendo la posibilidad de continuar, que no destetara a la niña por la alergia sino que eliminara el huevo y sus trazas hasta que la alergóloga le hiciera las pruebas de la alergia.
Salí de la consulta y pese haber desayunado leche de vaca para así evitar caer en la tentación de darle el pecho mientras le daba el bibi y tras la autorización del pediatra nuevo, le dí de comer como siempre.
Milagros de la vida, desde entonces no volvió a tener sangre en la caca. Aqui es donde surge mi duda a día de hoy. Según el pediatra si me la había extraído ya podía relactar sin riesgo, pero yo habìa leído que la proteína de la leche de vaca permanecía un tiempo en el cuerpo.
Mientras tomaba el bibi pestoso la niña tenía las dichosas hebritas y el día que relactamos, no, pese a mi desayuno.
Estamos pendientes del resultado de la analítica que le han hecho y que en quince días tendremos. La prueba dio negativo a alergia a la leche y al huevo, al parecer es buena señal porque no media IgE, si no me equivoco las defensas del sistema inmunológico. Hasta entonces seguiremos expectantes y muy contentas de haber vuelto a la lactancia materna.
Antes de ser madre fui firmísima defensora de la LM. Al tener a la mayor y ella rechazar el pecho, me quedé muy triste y frustrada, dí biberón y le vi enormes ventajas y el inconveniente sobre todo del estreñimiento. Con la chica, bueno, descubrí que era cómodo.y estaba bien aunque ya no iba tanto conmigo. Ahora sé que no lo dejaré tan fácilmente y me he reafirmado.
En dos años he pasado por tres ideas diferentes. Qué rara soy!!
Pd. A los bebés de las mamás que dan el biberón creo que les afecta menos esta alergia paradójicamente. Algo bueno a favor del bibi.

Destetar con lágrimas

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Le debo un post a la alergia de la chica. Tampoco he profundizado tanto, no me ha dado tiempo. Anoche lo conté y encontré apoyo tuitero. He retirado finalmente la lactancia materna. De golpe y porrazo; nos ha durado la cuarentena.
La chica de repente hace diez días hizo caquita con hebritas de sangre y yo, que estoy a la quinta pregunta, como había almorzado pisto (con pimiento rojo) decidí que habían llegado al pañal a través de la leche.
Pero el pimiento por muy rojo que sea no llega al pecho y de ahí al estómago e intestino del bebé. No. Había algo más. La llevé al pediatra y nos confirmó lo que el foro de mis locas y la wikipedia nos había dicho: había una alergía a la proteína de la leche de la vaca (APLV) ya que no encontró ni fisura anal ni síntomas de diarrea que pudiera ocasionar algún hilillo de sangre.
Así que eliminé los lácteos de mi dieta. Ya estaba solucionado. Pero no iba a ser tan fácil. La chica seguía con hebrillas de sangre. Leí el blog de mi menú sin leche y casi me lo aprendí de memoria. Las trazas, eran las trazas. Ya lo explicaré en el post de la alergia. Eliminé las trazas, en teoría ya era todo. Me sentí poderosa. Ya podría seguir con la LM que era lo que las dos queríamos y nos hacía felices y laa noches cómodas.
La niña estuvo bien. Algunos cólicos, pero nada destacable. Ningún síntoma salvo la sangrecilla. A veces eran puntos y otros hilillos elásticos. Había mocos pero como estaba acatarrada de repente, era normal. La pesamos y ponía peso, 26 gramos al día. La lactancia iba bien pero algo fallaba.
El domingo desayuné leche de avena y una tostada con aceite y tomate. Almorcé huevos fritos y chanquetes. Cené pan y jamón de york y el lunes otra vez volvimos a recaer.
Fuimos al pediatra y ya nos dio como opción la leche de fórmula hidrolizada a 30 euros la lata de 400 grs cuando las normales de 800 cuestan 13 la de precio medio.
Llegamos a casa y hubo que comer. Desde las 21 hasta la 1 de la madrugada la pasamos llorando ella y yo. Qué brutal el instinto mamífero. Ella sólo quería el pecho en el que cada día encontraba su alimento, cobijo y consuelo de mamá y su madre sólo quería dárselo.
Pero ese alimento que es el mejor para el bebé pues a ella le hacía mucho daño. No era bueno, había que retirarlo.
Lloró tanto que extenuada se dormía y se despertaba del hambre. Era incapaz de tomar el biberón de esa leche hidrolizada que huele a huevo duro. Dice la Shula que la materna sabe a azúcar puro. Normal que no la quisiera.
Fui débil. Demasiado llanto y cansancio para un bebé de un mes. Y para nosotros así que le dí el pecho por la noche. En la cama, como siempre. Ella estaba extenuada, agotada de llorar, dormía profundamente y yo también. Me despedí de la lactancia asumiéndolo en esa noche. Leí que podría ser alergia al pollo, pescado, arroz, huevo y soja, bajo el nombre de proctitis por proteìna en la dieta. Yo no puedo dar el pecho excluyendo todos esos alimentos y estar bien para cuidar de las dos sólo por mi antojo de dar el pecho. Ya era mi egoísmo y se uniría a mi inseguridad si cualquier día volvía a sangrar. He defraudado a quienes ayer me apoyásteis en mi idea de relactar incluso.
Sentí estar dándole veneno a mi hija y puedo darle un biberón magnífico con el que no sangre. Lo ví claro. Le dí la última toma por la mañana y el padre consiguió darle el bibi seis horas después de llanto continuo.
Ha comido bien. Ahora huele a huevo duro, jeje. Por reir un poco.
A ver si para el próximo bebé lo consigo!!
Pd. ¿Qué hago yo ahora con toda la leche congelada que me extraje y me sigo sacando para no morir reventada? No hay banco de leche en Sevilla.

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