Visita a Roma: El Vaticano.

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En nuestra Visita a Roma hay un capítulo especial dedicado a El Vaticano. Ciudad estado pequeña, la más de hecho, pero de una inmensidad inabarcable.

Yo nunca me hubiera imaginado lo que iba a encontrar allí. Porque sí, sabía que estaba la Piedad de Miguel Ángel y sabía de otras muchas obras, pero jamás pensé ver todo lo que vi y lo que no vi.

Llegamos el sábado a las 9:30 y había poca cola, que además iba bastante rápida. A eso de las 11 era tremenda la fila para entrar y si nosotros estuvimos unos 15 minutos, en dos horas la duración era ya bastante mayor.

Por cierto, lo bueno de febrero es que te permite estar al sol y tener buena temperatura pero no imagino como será en julio 🥴.

El Vaticano. Las columnas de Bernini.

La Columnata de Bernini y yo. Sentirse pequeña, esa es la cuestión.

Estas columnas te anuncian lo que vas a sentir dentro de la Basílica De San Pedro: que eres pequeño, muy pequeño. Una primera obra maestra que te deja sin palabras. Una maravilla que a pesar de haber estudiado en libros de arte, jamás llegan a representar la totalidad de lo que simbolizan.

Roma es así, la ciudad se sale de las fotos. Lo que se refleja en imágenes es imposible que case con la grandiosidad de la realidad. Y para mí, que no lo conocía y no veía en fotos lo que realmente me iba a encontrar, me dejó gratamente sorprendida.

No hay desperdicio en la columnata de la Plaza De San Pedro. En el centro, el Obelisco que fue testigo de la muerte De San Pedro cuando fue ejecutado. Todo gira en torno a él. Sobre él se edificó la Iglesia no en vano.

Para alguien ignorante como yo, que no he sido nunca demasiado creyente ni culta en temática religiosa ni artística, encontrarme con este conjunto ha cambiado mi vida.

Sobre la columnata las esculturas parece que te esperan en el Cielo y desde abajo las ves tú, tan diminuto…

El Vaticano: la Basílica De San Pedro y el síndrome de Sthendal.

Mi amiga Mamen (persona clave en este viaje) me comentó lo siguiente “El síndrome de Stendhal (también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero) es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar. También suele suceder ante escenarios históricos, como campos de batalla, palacios, ruinas históricas o lugares en los cuales se hayan producido hechos muy importantes.

Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

Se denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX, Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en 1817 en su visita a la basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio:

«Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme»”.

No sé de dónde sacó esta información pero así me pasó a mí.

Me recibió la Piedad de Miguel Ángel y ya empecé a llorar. A pesar de que es más pequeña de lo que imaginaba, lo que representa va más allá de lo esculpido. Es LA BELLEZA unida a la perfección.

Ya esto predispone a la belleza que íbamos a encontrar. Cuando has visto algo así te noquea ya. Vas como deambulando, herido de Tanta majestuosidad. Y ves cada escultura como más arte imposible de no admirar.

Mármol tallado que cobra movimiento.

Recuerdo que al ver la basílica sólo encontraba belleza: mármoles que tomaban formas de tela, vestidos que cobran movimiento tallados en piedra, los pies de un pequeño que me recuerdan a los de mi hijo por su perfección total.

Y como ésta, cada escultura casi. Consumes arte por cada veta de mármol que encuentras. Y viene de la mano de lo espiritual.

Mi cara después de haber llorado tanto es un poema.

Cada imagen representa, tiene un motivo religioso. Desde la Piedad de Miguel Ángel hasta la última pieza del mosaico de la cúpula de la Basílica. Todo es sublime y todo esconde a Dios detrás. Dios vive allí y tiene su sentido pues es un lugar de peregrinación y pretende lo que consigue: que veas su grandiosidad y lo veas allí.

Con mi Stendhal a flor de piel, fuimos a la tumba de San Juan Pablo II, el Papa de nuestra juventud, a quien veías en la tele siempre como Papa, el que bajaba del avión y besaba el suelo, el del no tengáis miedo. Y claro, te reencuentras con tu infancia, con tu vida interior y con tus miedos futuros. Mi mayor miedo ahora es la operación de mi bebé. Y recuerdas la imagen de Miguel Ángel de la Virgen sosteniendo al hijo y no te queda más remedio que rezar con toda tu alma. Porque sabes que todo va a salir bien. Porque tienes la seguridad de que así va a ser. Y ya sigues adelante. Y haces una foto del baldaquino De San Pedro obra de Bernini y por mucho que pongas buena cara sales desfigurada casi porque el rostro demuestra lo que vives. Demasiada emoción en sólo media hora. Y quedaba toda la visita.

No voy a daros más la tabarra porque libros de arte hay miles que cuentan cada obra, así que subamos a la cúpula.

La cúpula de La Basílica De San Pedro del Vaticano.

De repente miras arriba y no puedes permitir dejar de ver la cúpula de la Basílica.

El Vaticano por dentro, la Basílica es una maravilla.

Y te dejas llevar por el síndrome del “pues ya que”. Pues ya que estoy aquí, lo hago todo y claro, subo.

Obviamente todo maravilloso.

Vista desde el interior de la cúpula de la Basílica de San Pedro.

Y ahora ves que a 320 escalones más tienes la posibilidad de subir del todo. Advierten que no lo hagas si no estás en plena forma, pero nosotros lo hicimos. Pues ya que… ¡subimos!

Hay un ascensor que te trae hasta la parte interior de la Basílica que cuesta 10€ y nosotros pagamos gustosamente, pero la siguiente etapa hay que hacerlo a pie. Un horror del que no hay marcha atrás. Una escalera estrecha, con poco aire, mucha gente y poca posibilidad de parar a tomar aire. Pero la foto lo merece.

Roma queda a tus pies. Queda mucho por explorar, tienes las piernas temblando, te falta el resuello, estás extasiada de tanta belleza y has rezado y te has confesado en tu idioma, cosa que no hacía desde hace cuánto… ¿dos años? ¿Tres? Ya os digo que no soy demasiado religiosa o practicante no sé, o al menos lo era. Después de esto he visto a Dios. Y no me da vergüenza decirlo ni miedo ni nada. Es así y por eso os lo comparto.

Lo bueno del BNB que elegimos es que disfrutamos del Vaticano de día y de noche. Lo único es que el domingo no estuvimos en el Angelus porque nos íbamos a las 15:00 al aeropuerto y no nos encajaba en el horario, pues nos quedaba mucho por ver. Ése será mi tercer post sobre Roma. El de la Roma Imperial. El anterior fue el de las Piazzas y Fontanas que os recomiendo en esta trilogía sobre Roma.

Y os dejo estas imágenes del Vaticano de noche.

Y aquí os dejo alguna foto que hice a la vuelta de nuestra primera jornada. El sábado por la mañana vimos el Vaticano y sus museos. La Capilla sixtina también y quedé maravillada de nuevo por el Juicio Final y el gran tormento que representa así como la belleza de la Creación de Miguel Ángel. Madre mía, cuanta belleza.

Nos costó trabajo despedirnos e irnos del Vaticano.

Os veo en el siguiente post.

Roma. Nuestra Visita exprés.

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Como ya sabréis, este año hacemos nuestro décimo aniversario de bodas. Nunca hacemos algo más allá de una cena (con suerte los dos solos), pero por ser un número especial este año planeamos una visita exprés a Roma para celebrarlo por todo lo alto antes de la operación del niño.

La visita exprés a Roma: el equipaje.

Lo planeamos una semana antes, lo justo para medio organizar a la familia, o sea, abuelos y niños. Salió a pedir de boca.

Volamos con Ryanair, que desde Sevilla vuela directo, y salimos de tarde, a eso de las 20:20 y llegamos a Roma a las 22:50. Todo súper puntual y puñetero. Nos dijeron en varios emails que no cabían mochilas como las del cole de los niños 🎒 por un cambio en la política de equipaje y facturamos las nuestras, ya que llevábamos lo justo para las 44 horas que íbamos a estar fuera. Al final, si que cabían y preferimos no facturarlas para ser más ágiles a la hora de salir del aeropuerto de Ciampino en Roma.

Nosotros saliendo de Sevilla

La visita exprés a Roma: aeropuerto y alojamiento.

En el segundo apartado de nuestro viaje exprés a Roma cabe destacar nuestro alojamiento cerca del Vaticano y cómo organizamos nuestro trayecto desde el aeropuerto.

Sabíamos que había autobuses que llevaban a Roma desde Ciampino que costaban unos 6€ por cabeza, pero como era tan tarde y era nuestro aniversario, no queríamos pecar de low cost y cogimos un taxi que nos costó 45€ hacia el Vaticano. Fue lo mejor porque llegamos medio temprano y no tan tarde como si hubiéramos cogido el bus y desde ahí hubiéramos ido a nuestro alojamiento. Fue caro, pero valió la pena.

El alojamiento que escogimos fue un BNB de un amigo de un compañero de mi Erasmus. Os lo enlazo aquí: se llama Poppy House, que parecía chungo pero fue estupendo. A nosotros nos encantó que estuviera tan cerca del Vaticano pues nos permitió verlo y disfrutarlo muchas veces, al menos desde fuera de día y de noche en la Plaza De San Pedro.

San Pedro del Vaticano ha sido una m aravillosa experiencia.

Al saber que nos vendríamos aquí de visita escribí al grupo Erasmus italoespañol y me recomendaron cositas. ¡Quién tiene un Erasmus, tiene amigos para siempre en todos sitios!

Salimos por la mañana temprano a desayunar a la cafetería concertada con el Poppy House para el desayuno, que estaba incluido. Esta vez si queríamos algo barato para pernoctar pues era lo único que pretendíamos hacer y lo encontramos. Bueno, bonito y barato. Por 50€ la noche por la habitación doble estuvimos a 10 minutos del Vaticano a pie, en una habitación muy amplia con cuarto de baño incluido ubicada en un palazzo de finales del s. XIX y muy cómoda, limpia y accesible.

La visita al Vaticano merece un post aparte. Así que procedo a contar la de Roma y sus Piazzas.

Y seguimos con nuestra visita a Roma.

Viaje exprés a Roma. La visita a las Piazzas, Fontanas y paseo por la ciudad.

Al salir del Vaticano por el Puente del Angello decidimos pasear por la ribera del Tíber e ir a pie por las calles que nos fuéramos encontrando.

En Roma Pasa que te encuentras maravillas de repente y, obviamente, muchos restos antiguos, quizás ocultos tras una palmera. Hay que tener los ojos bien abiertos pues.

Cosas que te encuentras por Roma: una columna de la antigüedad al lado y casi escondida por una palmera.

La primera Piazza que vimos fue la del Poppolo pues, aunque la de España estaba más directa, estaba un poco… atestada.

La Plaza de España. Atestada como Sevilla en un Domingo de Ramos.

La Piazza del Poppolo. Primera parada de la visita exprés a Roma.

Y para evitar esta aglomeración, rodeamos y vimos la del Poppolo primero. Es increíble la grandiosidad que encuentras en Roma. Yo vengo sobrecogida y vosotros, si no habéis estado nunca y os pasa como a mí, que creía haber visto ya algo en los libros de historia y arte, perdonad que os diga que somos unos enormes ignorantes. Roma es inabarcable por los sentidos. Hay que verla con los ojos de la sensibilidad y sobre todo de la pequeñez humana.

Maravillas romanas.
Y aqui con la loba capitolina que amamantaba a Romulo y Remo.

La Segunda parada de este viaje exprés a Roma fue la Piazza di Spagne.

Antes os puse la foto de la plaza que estaba llena. Después había pasado la oleada de visitantes que nos encontramos al pasar y la pudimos disfrutar desde las escaleras. Decidimos no subir porque veníamos rotos de la subida al Vaticano y sus no sé cuántos cientos de escalones.

Os comento que con tan poco tiempo para ver Roma, se puede ver cosas, pero ni por asomo todo lo que está ciudad atesora, y hay que prepararse para estar caminando unas 10 horas, como hicimos nosotros. Gracias a la Semana Santa sevillana, y al entrenamiento que proporciona, fui capaz de hacerlo. Pero es dura la carrera de fondo.

En la plaza de España al final, con menos gente.

La Fontana di Trevi. Tercera parada del viaje Exprés a Roma.

Oscurece muy rápido o al menos eso me pareció. De repente se vino la noche y dio paso a un escenario muy bonito de iluminación que monumentalmente era muy favorecedor.

De camino a la Fontana di Trevi, pasamos por la embajada de España, que lleva ahí desde tiempos de los Reyes Católicos y que está custodiada por una Virgen de la Inmaculada Concepción.

Con la Inmaculada Concepción.

Una vez llegamos a la Fontana, hicimos un alto en el camino para tomar un helado. No queríamos que nos faltara un detalle de turista típico romano. Lo tomé de pistacho y mi marido de limón. Al caer la tarde se marchó el sol y por tanto se vino el frío. Para una sevillana el clima soleado de roma en Febrero es perfecto porque hacía una temperatura de 16 de máxima pero de mínima hacía 4 grados y bueno, era soportable pero fresco.

En la Fontana, más de lo mismo. Muchísima gente, pero da soberanamente igual con tal de poder admirar los hipocampos y el Dios Océano. No echamos las monedas porque nuestro viaje se tornó muy espiritual y no creímos que después del paso por el Vaticano fuera necesario, pero lo hace todo el mundo.

Tranquilos, tenemos fotos típicas, esto es para que veáis la aglomeración que hay; especialmente en el fin de semana de San Valentín. Mortal jajajajaja.

Hay, además, un par de guardias con silbato velando por la seguridad y sobre todo que no haya vandalismo en la fuente. En este momento la venta ambulante se acrecienta. Es un negocio que está siempre presente a lo largo del recorrido pues intentan venderte de todo, pero como ya saben que llevas haciendo fotos por encima de tus posibilidades, a esta hora además del típico e indispensable Paloselfie, te incorporan la batería extraíble que yo no cogí y me quedé sin móvil si no llega a ser por el de mi marido. A tener en cuenta.

Siguiente parada de la visita exprés en Roma: Piazza Navona.

Borromini y Bernini copan esta experiencia sensorial que no sólo se queda en la visual.

El odio entre estos grandes genios provocó el nacimiento del Barroco y explicar lo que ello supone con palabras sería una necedad. Frente a la sobriedad de las líneas de Bernini surge la puesta en escena de Borromini. Tal es su afrenta que el segundo crea una fuente en la que ninguno de sus personajes mira hacia la obra del primero. Me atrevo a decir que sus personajes le hacen asco, de hecho.

Nuestra primera parte del viaje está concluida, aunque no sin pasar por la típica comida italiana. Una pizza y un tiramisú de postre. El precio fue desorbitado, pero Roma lo es también. Y por comer aquí, pagamos lo que fuera.

Casi tocábamos la fuente y no dejábamos de mirar al lado. Con decir que sacamos el móvil para hacer las fotos pero ni lo miramos. Al contrario que la pareja de al lado, que se tiró todo el rato mirando las fotos que habían hecho y subiéndolas a redes sociales. Casi les doy con la carta del menú en la cabeza!!

Seguiré con nuestro viaje exprés a la Roma imperial y Vaticana… tengo material de sobra pero no quiero sobrecargar. Gracias por llegar aquí, espero que os ayude.

Y por cierto, a la vuelta cogimos un Uber porque ningún taxi nos quería llevar a Ciampino AirPort por 37,50€.

Terminar la lactancia.

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Os traigo hoy un post sobre un tema que cuesta trabajo, o al menos a mí siempre: el de terminar la lactancia. A mi se me da fatal y es un proceso siempre doloroso.

Dostinex: las pastillas.

Nunca he conseguido acabar Las cuatro lactancias bien y de manera pautada.

La primera fue un despropósito. Lo hice siguiendo consejos de amigas: dejar de dar tomas y vendarse el pecho. Casi me muero.

En ese momento daba mi leche a la niña en biberón porque no supo prenderse del pecho y me la sacaba cada tres horas. Era una paliza pero creía que era lo mejor. Cosas de la vida.

Para acabar la la operación decidí que lo mejor era no sacarme la leche más y vendarme por la noche. Al final no dormí del dolor y la leche me subía sin parar. El pecho se llenó tanto que me salieron bultos debajo de la axila y recuerdo el dolor insoportable además de parecerme a Yola Berrocal.

Con los demás he tomado Dostinex. Las lactancias se vieron interrumpidas a los dos meses y a los 9 días por alergia a la proteína de la vaca y ahora con el niño he batido récords al llegar a los 16 meses.

La pastilla no me funciona nunca radicalmente. Siempre tengo que extraer leche pues se me va acumulando y el dolor es terrible.

Por parte del niño, en este caso la Segunda y el Cuarto, es como quitarles el chupete de repente: malas noches y días de llanto. Además de no querer comer.

La motivación como supondréis es bastante fuerte. Y como me habéis preguntado muchas, os cuento.

Supongo que sabéis todas ya que al niño lo operan a final del mes de marzo del pulmón. Yo iba a seguir con la lactancia hasta entonces y más allá para que el niño estuviera arropado y si no quería comer tuviera siempre a disposición el pecho.

Pero hablé con madres de niños pequeños operados y una de ellas me dijo que ella también lo había hecho así pero que lejos de ser bueno para ambos había resultado lo contrario. El postoperatorio inmediato hace que no sea fácil dar el pecho (y esto ya lo viví estando en la UCI con él en el anterior ingreso) y el niño quiere su toma y no puede hacerla.

Lo mismo pasa con el día anterior a la operación, que quiere hacer su toma como cada noche (sus mil tomas, mejor dicho), y entonces es la madre la que sufre porque no puede darle. La última vez nos pasó que me volví a casa y mi marido durmió con el niño, quedándome yo súper triste de no estar con mi bebé.

Total, que destetar era una opción más que válida de cara a la operación. Así que antes de que nos cogiera el toro, he empezado la campaña del destete.

Dostinex sigue sin funcionarme y he seguido sacando leche sin dejar el pecho vacío. Me da igual tardar más en el proceso si de esta manera me evito el dolor del pecho llenísimo.

Así que así hemos puesto fin a una lactancia muy placentera y apacible y sin un sólo problema. Una lactancia que me ha permitido disfrutar de mi bebé y desquitarme de los intentos fallidos anteriores.

Y con mucha pena, ayer lloraba yo además del niño, porque acaba una etapa y viene otra dura en sus comienzos.

Deseadme suerte.

Mi mejor amigo en estos casos…

Hoteles sin niños.

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Ayer compartí con por redes sociales la noticia que vi al mediodía sobre los hoteles sin niños. Hoteles sin niños que en un momento en el que la natalidad en España se ve seriamente amenazada, creo que no son la oferta de ocio perfecta para anunciar.

La niñofobia.

Pensemos en nuestro yo de juventud. Nuestro yo soltero, sin hijos, con el bolsillo lleno y con todo el tiempo disponible para gastar en nosotros mismos. Cosas de solteros. Nadie quiere un niño cerca. No.

Y quien diga lo contrario es mentira. En esos momentos, moda, viajes y demás placeres adultos ocupan nuestro tiempo. Beber, comer y amar a uno mismo o al resto. Eso es lo más.

Hay millones de ejemplos de personajes famosos que venden eso, se me ocurre el súper cool Gianlucca entre otros. Éste además consume mujeres. Y es alabado entre millones de seguidores.

Está claro que para vivir esa vida hay algún tipo de persona que no encaja. Ah! No. No es sólo un tipo; son más. Son los que son susceptibles de integración, los que están fuera del objetivo del canon de belleza estereotipado o los que no tienen tanto dinero.

Pero también hay un tipo de persona que no tiene acceso a todo esto mencionado ni tampoco derecho alguno a disfrutar de la vida, porque se hace de esta manera hedonista o no se hace, al parecer. Y son los niños. Los niños o los estorbos, no sé cómo llamarlos.

Para este mundo de ocio incesante, está claro que los niños sobran. Para alcanzar las cuotas de placer adulto, los más pequeños están fuera. Mejor la verdad.

Pero parece que esta sociedad sólo encuentra el placer en estos lares de ocio. No es posible una vida feliz y llena de niños.

Los niños coartan. Está claro que quitan libertades. Especialmente libertades de ocio. Y de sentirse y dedicarse a uno mismo. (Al habla una madre de cuatro, sé de lo que trato).

Pero es que hoy día hemos pasado de un punto en que busquemos el ocio de adultos a confundirlo con que si hay niños, no hay ocio.

Obviamente irte de viaje con tu pareja solos es un regalo divino, que todos deberíamos tener derecho a gozar y subvencionado por el gobierno si me apuráis .

Pero que yo me vaya con mi marido dejando atrás a mis hijos un par de días no significa que al único sitio a donde pueda ir es a una serie de lugares en los cuales se prohíbe la entrada de niños.

Los niños son humanos, para quien no lo sepa. No son perros, gatos o pájaros. No son reptiles ni otra mascota, no. Son personas pequeñas. Si; interrumpen el ocio adulto, pero no son bichos raros que excluir.

¿Que los mayores queremos un tiempo sin niños? Es justo y necesario. Pero no es justo que los niños sean vetados y mucho menos en una sociedad donde la pirámide poblacional es inversa y los nacimientos alcanzan cotas de épocas de la guerra civil, superados por el número de muertes.

España es un país viejo donde se fomenta el ocio sin niños. Donde lo guay es divertirse sin familia. Donde impera el hedonismo capitalista y el consumismo ocioso.

Ojo, que a mi me encanta consumir y pasarlo bien. Es cierto que para placeres adultos estoy lo justo, pero me gustan también: una copa, un cigarrillo, una cena en pareja y una noche de pasión. Y ahí no tienen cabida los niños. Pero de ahí a que se fomenten lugares sin niños, me parece un empobrecimiento social muy bajo. ¿Acaso sólo de este ocio vive el hombre? ¿Tan malo es buscar un ocio donde convivan niños y mayores? ¿Tan imposible es divertirse sin darse a todos los placeres adultos? ¿Tan difícil como para marginar a los niños? Niños, que un día fuimos, no olvidemos.

Mi segundo parto.

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Corría el año 2012 cuando estaba embarazada por segunda vez y de reposo por una posible falta de crecimiento de la que sería mi segunda hija durante varias semanas. Ante la inminencia de mi segundo parto y con todas las dudas que generaba el tramo final del embarazo decidí compartir con todas vosotras mi día a día.

Mi experiencia en este segundo parto. La inducción.

Hoy es en el año 2019 y voy a contar esta experiencia basada en los recuerdos de hace seis años de ese segundo parto que ha sido sin duda el mejor de todos los que he tenido.

Aquí mi casa de entonces en la calle Castelar con toda la colada preparada para la llegada de la Segunda.

Recuerdo que debido al reposo ya estaba muy avanzado con respecto a la fecha de parto y mi médico decidió programar una inducción pasados 12 días de esa fecha que estaba establecida para el 16 de enero.
La espera fue terrible porque una vez pasadas las 40 semanas la presión que sentimos todas las madres gestantes es bastante fuerte pero añadida a la posibilidad de que el bebé no estuviera creciendo bien en el seno materno y a que hacía cinco días que habíamos pasado la semana 41, se hizo bastante pesada.
Recuerdo que el día de antes había ido a subir y bajar a la azotea unas cuatro veces caminando por la escalera con mi barrigón de casi 10 meses de embarazo y mis pies súper hinchados.

Aquí mi segundo bebé a eso de las 30 semanas de embarazo cuando no crecía

Recuerdo haber vuelto a casa y haber tenido alguna molestia pero, en ese momento yo era madre de una tierna bebé de año y medio a la que acosté, y me quedé sola con mi hermana ya que mi marido también estaba ya durmiendo esperando a que se desencadenara de manera espontánea este segundo parto.

Lejos de que esto sucediera a las 3:00 de la mañana todas las molestias remitieron y pude descansar hasta las siete de la madrugada que sonó el despertador.
Fuimos hacía el Hospital mi marido dispuestos a conocer a nuestra segunda pequeña que, tras la experiencia del nacimiento de nuestra primera hija, albergaba pocas esperanzas de que fuera un trance llevadero o bonito.

Una amiga me prestó este carro doble para poder pasear con las dos por el centro donde vivía

Lejos de imaginar como se desencadenaría el nacimiento de mi segunda hija esperamos a que nos adjudicaran una habitación, cosa que sucedió bastante rápido, y comenzamos pronto con la inducción, unos minutos pasados de las 10:00 de la mañana.

Si ya me gustan las auto fotos estando embarazada más aún

Todo se desarrollaba de manera normal. Me pusieron una pastilla debajo de la lengua que ya conocía de un aborto anterior y después me pusieron una vía por la que conectaron la Oxitocina. Recuerdo también que fue la anestesia epidural la que me salvó la vida ante los fuertes dolores de riñones por las contracciones del momento.

Mi primer parto, fue un desastre en muchos aspectos y la anestesia me la pusieron estando ya más de 6 cm de dilatación; en este caso había llegado a los 2 cm bastante rápido y a diferencia con el hospital público, en la clínica privada fue precisamente donde me atendieron de una manera personalizada mucho más rápida y bastante mejor.
Seguimos, ya anestesiada, esperando a que continuara el proceso natural de dilatación una vez que rompieran mi Bolsa con una lanceta y me Controlasen con frecuencia con tactos la dilatación.
Y antes de las 14:00 estaba ya en dilatación completa esperando a que el médico volviese de su casa para atenderme dejando sobre la mesa el almuerzo.

Y al fin llegó el segundo parto. El desenlace.

A las 3:00 de la tarde y después de dos empujones en los que tenía tanta anestesia que no me sentía la barriga y era el médico quien me guiaba, nació mi segunda hija.
Mi cicatriz previa se reabrió aunque esta vez me dieron mucho menos puntos que en el anterior nacimiento pues, era un tejido que no es era tan flexible por ser cicatrizal y ante la presión al coronar la niña, se reabrió la herida.
Después de darme muchos menos puntos y de cortar el cordón umbilical mi hermana, que estaba presente, me puse la niña sobre mi barriga como tantas veces había oído que sucedía y la dejé trepar hacia mi pecho en un acto de lo más instintivo y animal que haya podido comprobar a lo largo de mi experiencia como madre.
Este segundo parto lejos de ser largo dañino, terrible, doloroso, o triste como el primero, fue un parto rápido y llevadero aunque medicalizado pero no por ello deshumanizado.
La experiencia de ver al bebé recién nacido llegar desde mi tripa y el pecho y engancharse en una lactancia que fue maravillosa el tiempo que nos duró me encantó y volvería a repetir: nunca otra vez he tenido ese momento al nacer mi niños.
Mi segunda hija además me proporcionó una buena dosis de hormonas de felicidad, de tranquilidad, de actividad y al ser ella una en Bebé bastante calmada, sobre todo en comparación con mi primera hija, me reconcilió con la maternidad aunque es verdad que esta situación no nos iba a durar para siempre.
De hecho, mi segunda hija se ha definido por dormir en mi cama debido a sus despertares hasta los cuatro años prácticamente y por sus llantos y llamadas de atención.
Aun así mi segundo Parto siempre quedará como algo íntimo y maravilloso y sobre todo con muchas endorfinas que hacen que nos recuerde con bastante cariño. Y rápido. Tan sólo 5 horas, que en mi caso es casi batir un récord ya que el primero fueron 24 horas casi, y el tercero, 12. Mi cuarto llegó en 7 horitas también.

Fotos familiares con Ana y la Luna. Parte II

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Hoy vengo de nuevo al blog con un post sobre la sesión de fotos familiares que hicimos el otro día con Ana y la Luna, que ya sabéis que está especializada en este tipo de sesiones y que son demasiado bonitas, porque queda toda la familia plasmada a través de su cámara y lo sabe hacer verdaderamente bien.

Más fotos

Ana nos hizo bastantes fotos y nosotros, que íbamos preparados, nos cambiamos de ropa (menos el padre, que es más recatado) y esto hizo posible que pudiéramos salir todos bien guapos.

Os dejo con esta segunda entrega de la sesión que por supuesto me encantó y os recuerdo la oferta del 20 % de descuento si contratáis alguna para vosotros o vuestras familias durante los meses de octubre y lo que queda de septiembre, pues diciendo que vais de mi parte se os rebajará del precio, salvo en las sesiones de New Born y sólo tenéis que pulsar aqui en Ana y la Luna.

Aqui la familia Fernández del Val por mi abuela y Vargas por mi abuelo por mi rama, también está la de mi hermana y sus dos chiquillos, pero las de aqui somos las mujeres de la familia de Costa Rica con nuestro único varón.
Salimos en escalera sobre esta pared pintada con las tonalidades clásicas sevillanas.
Porque ésta es la base de toda mi vida, aqui salimos todos juntos. Los hombres de la casa junto a las chicas de la familia. Un todo perfecto.
Esta foto fue antojo mío porque me lo encontré de repente y nos gustó mucho. Parecemos terratenientes y todo.

Sesión Familiar de fotografía.

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Hace poco se puso en contacto conmigo Ana, la fotógrafa que hay detrás de Ana y la Luna para que pasáramos todos los miembros de mi familia una tarde por el objetivo de su cámara y hacer así una sesión familiar de fotografía.

Las sesiones de Ana

Yo conocía sus sesiones de familia y de niños, sectores en lo que está especializada, porque ya había visto alguna imagen de las que ella toma y que quedan bastante vistosas en momentos como la Feria de Abril de Sevilla, en los que las niñas vestidas de flamenca salían ideales y ya se me habían antojado antes.

Así que me encantó la idea, y a pesar de haber pasado el día agotada seleccionando ropa para toda la familia y porque las niñas estuvieron esa tarde especialmente nerviosas ante lo que les esperaba esa tarde, que prometía ser un rato bastante divertido, fuimos bastante contentos al Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la Isla de la Cartuja en Sevilla.

Y ahora os enseño el resultado de las fotografías que nos hizo Ana en esa tarde que han quedado espectaculares.

Aqui familia en escalera en la sesión que nos hizo Ana.
Me encanta cómo quedó la fotografía con las niñas en esta pared con ventanas a juego con nuestros outfits!
Mi Tercera, la Mini, está para comérsela. En esa edad en la que cuando se ríe, te la comes.
Aqui la mayor de las Medianas, mi Segunda, que estaba revolucionada, pero quedó gracias al ojo de Ana, ideal.
Mi hija Mayor es una aficionada al ballet desde siempre. Le encanta y así quedó plasmado.

Tengo muchas más fotografías, y os las iré enseñando en otros posts. De momento os dejo con la buena noticia de que Ana os ofrece para todas las sesiones de familia, niños, familia o bautizos un 20% de descuento para quienes contratéis en Sevilla o alrededores durante los meses de septiembre y octubre con motivo del cumpleaños de la aqui escribiente. Así que corred a reservar vuestras fechas!!!

Pd. queda excluida la sesión new born de esta promoción

La vuelta al cole.

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Aquí estamos un año más con septiembre recién inaugurado y con la vuelta al cole a la vuelta de la esquina valga la redundancia.

Dejamos maletas, ropa, arena, bañadores y toallas para volver a los zapatos, los uniformes y los libros.

Algo que me han enseñado mis hijas es que quieren lo que yo no.

¿Qué quieren?

Para mí septiembre es de siempre un mes triste. De días más cortos.

Recuerdo mi infancia en la piscina con los atardeceres más frescos, la brisa más fuerte y el sol más débil.

Ya se acaba el calor irrespirable de agosto para dejar paso al pegajoso de la vendimia y sus moscas. Caerán las hojas de los árboles y la brisa se convertirá en viento.

Sólo pensar en ello me dejaba el alma paralizada. Los anuncios de vuelta al cole me causaban estrés y ya ir a comprar calcetines me impedía respirar con normalidad.

Recuerdo con horror estar sentada en el mármol frío en bañador en casa frente a la tele y ver anuncios de chaquetones invernales. Y ver escaparates con maniquíes con botas altas y de no querer volver a calzarme, vestirme ni peinarme bajo ningún concepto.

Y ahora veo en mis hijas a dos niñas que están deseando volver al cole con sus amigas. A dos niñas ya más mayorcitas que quieren aprender, salir ahí fuera de nuestra burbuja familiar a ver qué se cuece y enterarse poco a poco de qué va el mundo.

Mi tercera es pequeña aún y su única queja es que no tiene amigas y que quiere ir al cole con las amigas de sus hermanas.

Soy yo la única que se hace fuerte aquí en casa con el bebé que es el único que aún no me dice que se quiere ir también (de momento) pero que este año empieza también la guarde y así quedarán ya todos escolarizados.

Será que yo vivo en el mundo al revés pero lo cierto es que este año es el primero en que septiembre no me está estresando. No me está pareciendo triste y no me está dando pena.

Quiero llevar a mis niñas a su cole y que allí estén contentas. Al fin y al cabo, su felicidad es la mía. Y yo creo que aprende con ellas soy yo y cada vez más.

¿Os pasa algo de esto también? ¿Es septiembre un mes triste para vosotros? Yo además soy Virgo y me gusta aferrarme a las cosas y claro, mis cuatro son signos de aire y lo que les gusta es echar a volar… jejeje

Me voy de vacaciones. Postureo y seguridad.

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Si hay algo que en las redes sociales se mueve en vacaciones es, sobre todo, el postureo, – un clásico de este es el “aqui sufriendo” o sus variantes en ciudades como “Galifornia” o “Cadizfornia” -. El deseo de compartir dónde estemos nos hace olvidar la seguridad y nos colgamos un cartel enorme que dice “me voy de vacaciones”.

¿Qué hacer?

Fácil: no decir nada, pero sin pasarse. El otro día sondeé bastante el tema y parece bien difícil cómo hacer para que nadie se dé cuenta de que no estás si durante todo el año has subido fotos regularmente. Aquí el decálogo para mini, micro y nanoinfluencers como yo.

1. No decir ya estamos en la playa. ¡Bienvenido agosto!

Esto indica que tu casa está vacía. Y a pesar de los atardeceres, la gente que te ve tiene amigos con los que comenta y estos conocidos que saben que no estás. Todos lo han visto por internet.

2. Subir las fotos a toro pasado.

Sí. Se puede fardar a la vuelta. Aunque claro, no mola tanto por estar desfasado. Es mejor decirlo al instante.

3. Hacer falsos directos.

Esto es para pros, la verdad, lo hacíamos en la radio y en la televisión y por eso yo sé que existen. Años de becaria me avalan. Pero en este caso que están de moda los stories, sirve: los pregrabas y los subes cuando quieras.

4. Subes fotos neutrales.

Si en vez de poner fotos de las maravillas que estás viendo donde quiera que estés, pones fotos neutrales, mejor. Tipo un selfie de cerca, una cena sin ubicación ni la carta, fotos de nosotros en un fondo neutro… es una foto pero sin decir dónde te hayas.

5. Para los más enganchados: stories en blanco y negro.

Para quienes no podemos dejar de subir stories contando tonterías varias, no mostrar dónde estamos es difícil porque ¡se ve! Es decir, en mis stories sale mi sofá y casi todas lo habéis visto, hablar desde otro sofá canta por bulerías. Así que un blanco y negro y ya nadie sabe qué sofá tengo detrás.

Pd. El gotelé juega malas pasadas porque si tu casa es moderna, no como la mía que si lo tiene, carece de esta bella técnica en las paredes y todos nos daremos cuenta de que estás en una casa vacacional, mejor elige un armario 🤣

6. Buscar entornos no significativos.

Si no compartir durante un mes es algo inviable, busquemos entornos neutros: un parque con columpios, un sitio poco representativo, una pared blanca de fondo…

7. Programar.

Esto es para redes sociales antiguas como Facebook o Twitter. No aplica en instagram donde solo puedes dejar La foto en borradores, pero al menos ayuda.

Si precargas fotos de tu estilo y las dejas programadas se irán publicando en tu ausencia con los textos que tú quieras, aunque esto duplica el trabajo para quienes son usuarios y no influencers. (Me sale la vena de la Giganta comunicación).

8. Los kilómetros.

Aunque muchas me hayáis dicho cuando cuestioné esto de la seguridad que vuestras madres iban a vuestro piso para poner orden y limpieza (suertudas), aún así, si estáis a kilómetros de distancia no podréis reaccionar rápido si algo pasa, así que no digáis dónde estáis. Yo tengo la playa a una hora y si voy, vuelvo en el día; pero de vivir en Segovia, la ida y vuelta en un mismo día es imposible y se da por hecho que no hay nadie en casa.

9. Obviamente, la ubicación.

No pongáis ni etiquetéis ningún sitio si no queréis que se os vea allí. Pero ni en stories que luego todo se sabe.

10. Desconecta.

Es difícil pero una desconexión es buena para todos. Para mi las redes sociales son una ventana al mundo y me encanta ver el contenido de los demás y justo ahora en verano no hay casi nada. Yo supongo que seguiré conectada porque me encanta esto, pero no tanto ahora que ya estamos los 6 sin trabajar fuera de casa, disponibles para hacer planes.

Así que a disfrutar del “veranito” y los postureos varios, pero como siempre con cabeza, que hay alguien siempre mirando, aunque resulte aterrador…

Juegos en vacaciones: Cacachaf y Slime factory DIY

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Llega la mitad de las vacaciones y a veces ya no sabemos qué hacer con los niños. Hoy os dejamos un par de vídeos que hemos hecho este mes de julio para entretenernos juntas y que son el Slime factory DIY y el Cacachaf.

Aliñe DIY factory

Los vídeos.

Hemos estrenado así nuestro canal de Youtube que las niñas tienen muchas de hacer cosas aunque a mí no me haga demasiada gracia, de ahí que hagamos cosas sin editar muy bien y sin mucha técnica, para empezar porque yo soy periodista y creadora de contenido y no sé nada de audiovisual y para seguir porque la permanencia de este tipo de cosas va a ser puntual. Aunque eso mismo dije yo del blog y lleva ya casi 6 años en marcha.

Os dejo con los vídeos de los juegos!

Espero que los disfrutéis y esperamos que os de algunas ideas para matar los ratos de tiempo libre. Seguimos por aqui… Feliz verano!

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