Mi segundo parto.

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Corría el año 2012 cuando estaba embarazada por segunda vez y de reposo por una posible falta de crecimiento de la que sería mi segunda hija durante varias semanas. Ante la inminencia de mi segundo parto y con todas las dudas que generaba el tramo final del embarazo decidí compartir con todas vosotras mi día a día.

Mi experiencia en este segundo parto. La inducción.

Hoy es en el año 2019 y voy a contar esta experiencia basada en los recuerdos de hace seis años de ese segundo parto que ha sido sin duda el mejor de todos los que he tenido.

Aquí mi casa de entonces en la calle Castelar con toda la colada preparada para la llegada de la Segunda.

Recuerdo que debido al reposo ya estaba muy avanzado con respecto a la fecha de parto y mi médico decidió programar una inducción pasados 12 días de esa fecha que estaba establecida para el 16 de enero.
La espera fue terrible porque una vez pasadas las 40 semanas la presión que sentimos todas las madres gestantes es bastante fuerte pero añadida a la posibilidad de que el bebé no estuviera creciendo bien en el seno materno y a que hacía cinco días que habíamos pasado la semana 41, se hizo bastante pesada.
Recuerdo que el día de antes había ido a subir y bajar a la azotea unas cuatro veces caminando por la escalera con mi barrigón de casi 10 meses de embarazo y mis pies súper hinchados.

Aquí mi segundo bebé a eso de las 30 semanas de embarazo cuando no crecía

Recuerdo haber vuelto a casa y haber tenido alguna molestia pero, en ese momento yo era madre de una tierna bebé de año y medio a la que acosté, y me quedé sola con mi hermana ya que mi marido también estaba ya durmiendo esperando a que se desencadenara de manera espontánea este segundo parto.

Lejos de que esto sucediera a las 3:00 de la mañana todas las molestias remitieron y pude descansar hasta las siete de la madrugada que sonó el despertador.
Fuimos hacía el Hospital mi marido dispuestos a conocer a nuestra segunda pequeña que, tras la experiencia del nacimiento de nuestra primera hija, albergaba pocas esperanzas de que fuera un trance llevadero o bonito.

Una amiga me prestó este carro doble para poder pasear con las dos por el centro donde vivía

Lejos de imaginar como se desencadenaría el nacimiento de mi segunda hija esperamos a que nos adjudicaran una habitación, cosa que sucedió bastante rápido, y comenzamos pronto con la inducción, unos minutos pasados de las 10:00 de la mañana.

Si ya me gustan las auto fotos estando embarazada más aún

Todo se desarrollaba de manera normal. Me pusieron una pastilla debajo de la lengua que ya conocía de un aborto anterior y después me pusieron una vía por la que conectaron la Oxitocina. Recuerdo también que fue la anestesia epidural la que me salvó la vida ante los fuertes dolores de riñones por las contracciones del momento.

Mi primer parto, fue un desastre en muchos aspectos y la anestesia me la pusieron estando ya más de 6 cm de dilatación; en este caso había llegado a los 2 cm bastante rápido y a diferencia con el hospital público, en la clínica privada fue precisamente donde me atendieron de una manera personalizada mucho más rápida y bastante mejor.
Seguimos, ya anestesiada, esperando a que continuara el proceso natural de dilatación una vez que rompieran mi Bolsa con una lanceta y me Controlasen con frecuencia con tactos la dilatación.
Y antes de las 14:00 estaba ya en dilatación completa esperando a que el médico volviese de su casa para atenderme dejando sobre la mesa el almuerzo.

Y al fin llegó el segundo parto. El desenlace.

A las 3:00 de la tarde y después de dos empujones en los que tenía tanta anestesia que no me sentía la barriga y era el médico quien me guiaba, nació mi segunda hija.
Mi cicatriz previa se reabrió aunque esta vez me dieron mucho menos puntos que en el anterior nacimiento pues, era un tejido que no es era tan flexible por ser cicatrizal y ante la presión al coronar la niña, se reabrió la herida.
Después de darme muchos menos puntos y de cortar el cordón umbilical mi hermana, que estaba presente, me puse la niña sobre mi barriga como tantas veces había oído que sucedía y la dejé trepar hacia mi pecho en un acto de lo más instintivo y animal que haya podido comprobar a lo largo de mi experiencia como madre.
Este segundo parto lejos de ser largo dañino, terrible, doloroso, o triste como el primero, fue un parto rápido y llevadero aunque medicalizado pero no por ello deshumanizado.
La experiencia de ver al bebé recién nacido llegar desde mi tripa y el pecho y engancharse en una lactancia que fue maravillosa el tiempo que nos duró me encantó y volvería a repetir: nunca otra vez he tenido ese momento al nacer mi niños.
Mi segunda hija además me proporcionó una buena dosis de hormonas de felicidad, de tranquilidad, de actividad y al ser ella una en Bebé bastante calmada, sobre todo en comparación con mi primera hija, me reconcilió con la maternidad aunque es verdad que esta situación no nos iba a durar para siempre.
De hecho, mi segunda hija se ha definido por dormir en mi cama debido a sus despertares hasta los cuatro años prácticamente y por sus llantos y llamadas de atención.
Aun así mi segundo Parto siempre quedará como algo íntimo y maravilloso y sobre todo con muchas endorfinas que hacen que nos recuerde con bastante cariño. Y rápido. Tan sólo 5 horas, que en mi caso es casi batir un récord ya que el primero fueron 24 horas casi, y el tercero, 12. Mi cuarto llegó en 7 horitas también.

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