El cuarto hijo: mi reconciliación con la maternidad.

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Vengo de comentar por ahí cómo ha sido esto de tener un cuarto hijo y me ha salido tan real y de tan adentro que ha sido “mi reconciliación con la maternidad” que me he venido a por un post.

Os cuento mi vida como madre que sé que os gusta leerla.

Mi primera hija me superó. Por completo. Si hubiera sido como mi cuarto hijo ahora tendría diez. Es una niña perfecta, pero no nació para ser bebé: ella quería ser mayor. No os puedo explicar con palabras sin que suene a relato fantástico pero era un bebé que quería crecer rápido.

Mi segunda hija se ganó el título de Santa. Luego demostró ser un bebé y nada extraordinario pero al lado de la primera era un bebé calmado. Era un bebé de los que reposan la cabeza en tu hombro y dormía. Algo inaudito. Luego dejó de dormir y luego de comer…

Mi tercera era una gran bebé. Nació con 4 kilos y sigue siendo grande. Dormía y comía que mantener ese cuerpo no era fácil. Pasados seis meses de su nacimiento dejó de dormir bien y al año tampoco comía… Otro bebé de esos que no son de libro.

Mi cuarto hijo es un bendito y duerme y come.  De los cuatro es el único con lactancia materna que se vaticina prolongada. Se ha dado la vuelta hoy al fin por primera vez: tiene 6 meses y 12 días. Su primera hermana se sentó sola a los 4 meses y medio. La segunda a los 5. La tercera, a los seis. Él, pasado el medio año ha conseguido hoy darse la vuelta y tan ancho.

Con los cuatro la vida es más fácil. Hay momentos de mucho trabajo, no seré yo quien lo niegue, pero en general es todo más llevadero. A veces pienso que si hubiera tenido una familia de cuatro desde el principio, hubiera sido mejor. Llamadme loca.

Por otro lado las rutinas están muy implantadas en casa:

7:45 levantarse. Vestirse, asearse y desayunar.

8:20 salida al cole y guarde.

13:30 recogida de la guarde

15:00 recogida del cole

16:00 deberes.

18:00 merienda.

19: 00 duchas, pijamas, cenas y dientes.

20:30 cama.

Sólo los dos pequeños hacen siestas a la hora de los deberes y con suerte siguen este horario que es el mismo que yo tenía de pequeña. Mucho descanso y jugar. Y deberes… que ya sabéis.

Recuerdo cuando sólo tenía una niña y no era capaz de tener horarios. Cómo tenía dos y llegaba tarde a los sitios. A la guarde llegaba siempre 15 minutos después. Hoy mi marido lleva a mi tercera 5 minutos antes. Y casi 20 a las mayores. Y desayuna él con la calma.

Dice que es como ir al gimnasio. Hay quien hace running y él deja a las niñas.

Yo volveré a salir de casa algún día… supongo que en primavera ya. O No! Disfruto de este bebé muchísimo.

No quedo con nadie por la mañana porque estoy con él estrictamente porque es lo que me apetece. No trabajo para no quitarle tiempo. Le doy el pecho todo el rato que él necesite. No paseamos por obligación. Hacemos lo que nos hace felices. Recogemos andando a la tercera de la guarde. Jugamos. Por las tardes también jugamos. A veces bajamos al parque si queremos, si no queremos, no. Vemos la tele, la tablet, jugamos a juegos de mesa…

Somos felices.

Si. El cuarto hijo me ha reconciliado con la maternidad, porque yo estaba superada y decepcionada por haber conocido algo diferente a lo esperado, pero mereció la pena la espera.

¿Os imagináis que un cuarto niño os aporte la calma? La gente no se lo explica, pero uno es lo más difícil.

5 comentarios en “El cuarto hijo: mi reconciliación con la maternidad.

  1. Pues te entiendo muy bien, porque yo llevo el mes y poco que tiene mi tercer niño pensando que me organizo mucho mejor ahora que cuando nació mi primer bebé, me cunde más, duermo mejor ( y no duermo demasiado) y me da tiempo a disfrutar más. Y, efectivmente, hay momentos de estrés, pero menos que antes… has escrito lo que llevo estas semanas pensando!!!
    Disfruta de tu familia!!!

    • Es que es más fácil adaptar a un niño a la rutina establecida que establecer la propia rutina, no crees? Enhorabuena por tu peque y ánimo!

  2. Me identifico mucho con lo que cuentas en distintos momentos. A mí el segundo me resarció del primer parto, postparto y establecimiento de la lactancia. No pudo ser todo más horrible. Bueno, seguro que sí, pero fue muy duro. Así que yo era feliz aunque el segundo tampoco dormía y no consentía tumbarse en ningún lado o dormir a 4 centímetro de distancia de mí. Por las mañanas sí aguantaba durmiendo mucho así que todo era maravilloso y hasta me daba tiempo a hacer cosas. Perdí todo el peso y me quedé genial. Estaba contenta y disfrutando de lo que no pude con el primero. Después empezó a dormir mucho peor, a no darme ni una tregua de un par de horas que antes sí hacía: le dormía sobre las 9 y aguantaba 2 o 3 horas. Pues nada, a cada rato despierto, no podía ni cenar. Y por las mañanas era salir de la cama y como mucho aguantar él 10 minutos. Así que la sensación de vivo en bucle y de dependencia constante es brutal. Porque a esto se suma que no come (casi) nada. Así que tengo que volver al nido cada pocas horas. Así que lo que me ha dado una no me lo ha dado el otro pero, en ambos, la cosa no ha sido coser y cantar. Coinciden en las jorrornaits… Sioongo que cada uno tiene lo suyo pero lo de este me ha dejado sin ganas de un 3º.

    • Ay pobre. La verdad es que si te ha quitado las ganas, quédate como estás!!! Los niños deberían dormir de serie. No entiendo por qué no descansan como angelitos y duermen y no lloran por la noche, que las mías lloraban porque sí… jajaja. Paciencia y ánimo, hermana…

  3. Me siento taaan identificada contigo.Con mi tercera hija me organizo mucho mejor, es más trabajo, pero se ha simplificado todo más, se me han quitado de un plumazo tonterías y prejuicios, encima una princesita después de dos chicos, también vengo de una familia rota y de ver correr a mis padres cada uno por su lado detrás de ” El Dorado ” cómo diría la canción.Así que valoro mucho la familia.
    Sopesando ahora un cuarto bebé 🙊🙊.Me encantan tus post y me identifico mucho.

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