Homenaje a mi tercera niña.

Hoy hace tres años que volví a tener una de esas citas a ciegas de la que sales profundamente enamorada.

Mi tercera nació tal día como hoy hace tres años. Un parto largo, duro; una niña muy grande; 4 kilos de bebé.

Aquella mañana a estas horas ya estaba yo preparándome para vernos pero pasarían 12 horas hasta que esto pasara.

Hoy de tí, tras este tiempo conociéndonos, sólo puedo decir que eres todo personalidad y carácter.

Eres la pequeña de las tres. Pero cualquiera diría siquiera que eres pequeña. Eres enorme. Tienes salida para todo.

Un marcado carácter, fuerte personalidad, mucho genio… vamos, que sabes lo que quieres de sobra. No eres fácil de doblegar ni convencer.

Me encantaría para tí que no cambiaras. Que siempre siguieras así: fuerte, decidida y con determinación.

Hubo una vez una conocida, con hijos ya mayorcitos, que me dijo que las madres debíamos tener especial cuidado con nuestras niñas y no machacarlas. Que son muy sentidas con nuestras palabras y críticas.

Pues yo soy de querer respetar tu forma de ser porque me parece una gran virtud que no te dejes achantar, que no puedan contigo, que tengas las cosas claras, pues nosotras las mujeres siempre andamos con dudas en un mundo donde hace falta determinación.

Ser sumisa no va contigo. Al menos no ahora. Me encantaría que conservaras esta virtud ya que la de la inocencia se irá perdiendo irremediablemente.

Me encantaría que siguieras tan unida a mi madre como estás. Que fueras la nieta que siempre está con ella. Tú ves a tu abuela. Yo veo a mis dos líneas, una ascendente y otra descendente, que me atraviesan y quedan unidas.

En fin. Te enfrentas a un mundo para el que estás preparada de sobra a tu nivel. A medida que crezcas y encuentres barreras, espero que puedas franquearlas. Yo estaré aquí para observarte. Para levantarte. Para apoyarte y animarte.

No tengas miedo mi niña, vas a poder con todo. Eres genio y figura y eso es hasta la sepultura.

Me alegro de que hayas llegado a esta casa, que hace tres años vinieras tú, que aunque eras un bebé gordote y dormilón durante el día , nos diste malas noches como las demás.

Pero tú me diste la fuerza que necesitaba para salir yo adelante con mi proyecto de empresa. Me inspiraste en ideas. Me obligaste a salir. Y eso te lo agradeceré siempre. A ti y a todos tus hermanos, pues cada uno juega un papel fundamental en esta historia de mi vida.

Sois los ejes de ella. Me alegro de haberte recibido y que estés creciendo aquí ¡como una niña la mar de feliz! Que así sea, preciosa.

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