Hoy hace 6 años…

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Hoy hace 6 años era 22 de mayo domingo de 2011, habíamos salido a dar un paseo a pesar del enorme calor que hacía ya en Sevilla.
Se cumplía la semana 41 y 2 días del primero de mis embarazos y estaba totalmente nerviosa y perdida porque no comprendía por qué no nacía mi bebé. Así que me fui a dar otro enorme paseo por Sevilla con el padre de las criaturas, que en ese momento no era ni padre ni ahí tenía criaturas, y aprovechamos para hacerme las últimas fotos de embarazada: al día siguiente debía ingresar a las 8 de la mañana para que me provocaran el parto.
Cómo pasé todo el día tranquila, igual que el resto de mi embarazo esa noche cene preparé la maleta y me fui directa a la cama esperando a que dieran las 7 de la mañana del día siguiente para ir al hospital y conocer a mi pequeña.
Ya sabía que un parto natural no iba a ser posible pues se me agotaba el plazo de tiempo para ello y decidí entregarme a mi destino.
Como cada noche me dormí rápidamente y me levanté irremediablemente con un montón de ganas de hacer pipí, pero lejos de hacer pis, al volver a la cama sentí un dolor intenso en la zona lumbar sin venir a cuento.
No sabía de lo que se trataba pero al cabo de unos 5 minutos me volvió a dar y entonces me alerté. Fue en ese momento cuando me levanté y pensé que estaba de parto y era un momento del todo increíble porque yo ya había desechado la idea de poder tener a mi niña de una manera natural.
Así que cogí un lápiz, cogí las papeletas de las listas electorales, porque ese día 22 había elecciones municipales y era el único papel que tenía mano, y me dispuse a apuntar cada cuánto tiempo me daban aquellos dolores.
No me preguntéis por qué, pero lo tomé como un momento súper emocionante, íntimo, doloroso, agradable y animal y en las 5 horas que estuve en mi casa en el salón paseando, sentándome y poniéndome de pie, no avisé en ningún momento a mi marido.
Para cuando mi marido se hubo despertado yo ya había rellenado como tres papeletas con contracciones regulares cada 5 minutos desde el primer momento; lo miré y le dije “creo que estoy de parto”. Ahora lo pienso y estaba totalmente llevada por mi instinto animal, de haberlo hecho de manera racional al cabo de una hora hubiese ido al hospital a que me vieran, pero yo sabía que era un proceso lento irregular y ahora mismo lo recuerdo como un baño de endorfinas.
Resumidamente fuimos al hospital y no había hecho más que empezar a borrar el cuello del útero y tenía un centímetro de dilatación así que me mandaron a casa. Llegué a casa de mis suegros que vivían más cerca del hospital y de ahí fuimos todos a votar, que en esta familia somos muy cumplidos con la llamada a las urnas y luego me comí un plátano y un tigretón creo que era. Tremendo error por mi parte.
Cuando ya las contracciones eran cada 3 minutos y de una duración bastante larga volví a urgencias y me dijeron que estaba de 2 centímetros 😵
Ya nos quedamos allí ingresados por fin y empezaron todas las cadenas de negligencias médicas, de enfermería, matronas y hasta celadores. Al único señor al que amaré eternamente es al anestesista que esa noche estuvo de guardia en el Virgen del Rocío y que fue la única persona que mostró un ápice de humanidad con esta pobre primeriza.
El parto se largo hasta lo indecible, la niña nació el 23 del 5 a las 3:25 y peso 3 kg 525 gramos y creo que nunca podré olvidar ninguna de esas cifras. Cabe destacar que tampoco es muy difícil porque se repiten.
Hace 6 años me estrenaba en este mundo maravilloso de la maternidad al que me costó llegar por capricho de la naturaleza y en el que me encuentro inmersa por esos mismos caprichos unos cuantos embarazos después.
Mi idea siempre fue formar una gran familia y gracias a ese día el sueño empezó a hacerse realidad. Hoy estoy exultante, feliz, y recuerdo ese parto con horror al final, pero con un cariño y una magia especial al principio cuando estuve yo sola en el salón de casa. 😍💕