Aborto diferido. El legrado evacuador.

Compartir
Tuitear
Compartir

Ayer me sometí por segunda vez a este tipo de intervenciones. Como ya conté estaba embarazada de 10 semanas, 11 diría yo, y el bebé se detuvo en la semana 6 de embarazo.
La verdad es que aunque el protocolo fue idéntico a la vez anterior, el proceso fue totalmente diferente en cuanto a la reacción de mi cuerpo.
Lo que se hace en estos casos es vaciar el útero de su contenido y bueno, como es un trance bastante feo que aborrezco, no voy a entrar en detalles más allá de cómo lo percibí yo.
Comencé a media mañana tomando unas pastillas con una hora de diferencia, tampoco diré el nombre pues leí en internet que hay mercado negro para provocarse abortos en casa. En fin.
La vez anterior me provocaron dolores de parto. Exactamente iguales. Así que cuando me las dieron no me hizo la más mínima gracia pues no quería pasar de nuevo por ahí. Pero hubo que hacerlo.
Al tomar la primera dosis de la pastilla no me pasó nada, más que sentí una molestia en la lengua, muy incómoda. Con la toma de la segunda dosis en teoría tampoco pero al levantarme para ir al baño descubrí cómo empezaba el proceso de repente y empezaba a expulsar lo que yo creía que era mucho de los restos de mi embarazo. Pero no era ni tanto.
Seguí con contracciones indoloras y eliminando poco a poco y la verdad es que me pareció tremenda la cantidad de la hemorragia, coágulos y demás del poco contenido que yo sola eliminé.
Antes de ingresar le pregunté a mi médico sobre la posibilidad de evitar el legrado pues en la última eco se veía cómo el bebé sin latido desde hace varias semanas empezaba a reabsorberse poco a poco y el saco había perdido su forma natural. Fue entonces cuando me imaginé que si dejaba a la naturaleza seguir su curso quizás lo expulsara yo misma y me saltara todo el proceso hospitalario.
Mi médico me informó acerca de los abortos domiciliarios y me dijo que hay países en los que se establece ese protocolo como único, pero también me lo desaconsejó. Me dijo que el nivel de hemorragia que se genera con la cantidad de trofoblasto que tenía en ese momento iba a asustarme. Máxime teniendo tres niñas pequeñas en casa pues el aborto se produciría en cualquier momento sin avisar y quizás con dolor.
Así que desistí rápidamente y decidí ingresar el miércoles y acabar en ese mismo día.
A las 4 de la tarde me llevaron a quirófano y bueno, como iba tan confiada, no me importó que me cambiaran de quirófano teniendo que sentarme en dos camillas diferentes, ni que el traspaso fuera poniéndome yo sola de pie, sentándome y estando sola con el anestesista en la sala esperando sentada con una bata de hospital como única indumentaria subida en esa mesa negra.
El legrado en sí no tiene mucha historia, raspan el útero con una cucharilla metálica y no suele tardar mucho. No me pusieron anestesia general como yo pensaba sino propofol (creo) pero como no te enteras de nada, bendito sea.
Desperté y me dejaron una hora en el despertar y volví a la habitación una hora y media después de que me sacaran.
Mi marido fue informado de todo, y ya me esperaba. Me tocó pasar en la habitación los dolores que no había pasado antes, seguía teniendo contracciones leves pero bastante molestas y expulsando algún resto que aún quedaba en mí.
A esto se le unía el colocón del anestésico ése, con bajadas y mareos pero duró un par de horas.
Luego llegó la cena que era horrible pero que como llevaba 20 horas sin comer me dio igual.
Justo cuando estaba haciendo payasadas con la tortilla hecha en el microondas rellena de champiñones y no sé qué más que me pusieron llegó el doctor a verme e informarme personalmente de cómo había ido todo. Mucho residuo de un embarazo acorde a sus semanas, un útero grande y blando por ser ya el quinto embarazo y esta vez no me comentó nada de esa malformación que me dijo la otra vez que tenía pero que carecía de importancia en mi caso, pues aún teniendo un útero bicorne he tenido tres niñas como tres soles de entre 3.300 y 4.010 kilos llegando a las 42 semanas y con partos naturales.
Así que ojalá pueda recuperarme y esté bien pronto.
La experiencia es simplemente horripilante. El duelo al menos ya está pasado en mucha medida pues estos días anteriores me hicieron asumir la noticia de la pérdida y ahora miro hacia adelante con perspectiva positivísima. Para alguien que ha pasado por tres partos, el último de un lechón de 4 kilos y subluxación de coxis esta recuperación tiene buena pinta. He pedido ayuda extra y gracias a Dios la he recibido. Mi madre, ¡qué suerte que volvió!, está conmigo y nos cuida a todas, mi suegra trajo 40 croquetas caseras hechas por ella y mi marido está al quite para todo.
Así que todo pinta bien. Seguiremos informando. Estoy animada. Toca cuidarse, tomar Methergin cada 8 horas, descansar, reponerse y en unos días volveré a la carga. Mientras tanto disfruto de estas tres ricuras. Menos mal que existen.

Aborto diferido. El duelo en la espera.

Compartir
Tuitear
Compartir

Un aborto diferido es un tipo de aborto espontáneo que sucede cuando el embrión deja de desarrollarse y el cuerpo de la madre no lo expulsa y no sólo eso, sino que sigue embarazado.
Suele ser una sorpresa en el peor de los sentidos ya que la madre no sabe nada del estado en que se encuentra su bebé y es en el momento, normalmente, de la primera ecografía cuando se descubre que o bien, el niño no tiene un crecimiento acorde con las semanas de gestación que debiera o bien, que su corazón ha dejado de latir.
A mí con ésta van ya dos veces que me sucede.
La primera me pasó bastante avanzada pero con un bebé con 4 semanas de desarrollo. Fui a consulta y me topé con un huevo huero que se llama, algo que al parecer hace que sufras menos o que se le de menos importancia, pues no pocas amigas me han comentado esto de que “sólo era un huevo huero” y que “a no sé quien también le pasó”.
Si que es verdad que estas palabras siempre proceden de aquellas que aún no han sido madres, pues nunca me he encontrado con una madre que haya sido tan poco empática con la situación.
Pero volviendo al tema, el día que vas a la ecografía a ver a tu bebé, si es la primera vez que te ocurre esto, confías en que salga todo bien y el bebé sólo sufra de un desarrollo anacrónico y la semana siguiente, con la nueva eco, lo veas latir dentro de tí.
Esa semana entre eco y eco se hace interminable pero es la manera de asegurarse de que no hay verdadero avance en el embarazo y que no queda posibilidad de que siga con vida el niño.
La primera vez que me pasó podría existir ese baile de fechas, aunque yo ya sabía que algo iba diferente a lo habitual. Tenía cólicos frecuentes pero secos, había manchado mínimimamente cosa que no me había pasado con el primer embarazo, y además presentía que no iba bien por algo.
En esa semana intentas hacer una vida normal con la esperanza de que todo vuelva a la normalidad. El luto vendría después, cuando viese en la eco que no había nada qué hacer más que legrar el útero y dejarlo en perfecto estado de revista.
En esta semana que hoy acaba yo he llevado mi duelo de manera visible por dentro y por fuera. Tengo un aspecto deplorable que intento maquillar a diario y ocultar bajo un corte de pelo diferente.
Llevo una semana gestando a un bebé muerto. Esta vez no hay huevo huero, con lo que el dolor para los menos empáticos debe ser mayor -aunque ya os digo yo que no -, y los síntomas de embarazo siguen presentes. Ayer y antes de ayer tuve náuseas e incluso vomité; estoy cansada y me duermo de pie y no hablo del baile de hormonas y los cambios de humor que me provocan.
Llevo una semana llorando a diario por ese bebé que no abandona el seno materno, por este embarazo imprevisto pero deseado, por ese niño que iba a llegar en agosto y que ya nunca lo hará.
El lunes cuando lo supe vi la ecografía y no me sorprendió tanto. No lloré en todo el día. Mi marido si lo llevaba peor. Yo estaba impávida. Estuve con las niñas, me dormí toda la tarde y las acosté y les di de cenar como cada día y ya. Al hacerse el silencio de la noche me dio un ataque de ansiedad.
Al día siguiente amanecí llorosa. No podía parar. Alternaba fases de llanto con otras de humor estable cada 20 minutos. Casi me vuelvo loca. Le dije a mi madre y a mí amiga que era como si se me hubiese muerto alguien y las dos me dijeron “es que se te ha muerto alguien”. Nunca se llora lo suficiente a un hijo muerto por pequeño que sea.
El miércoles me fui con una amiga y organicé planes por la tarde. El jueves estaba tan cansada que me quedé en la cama toda la mañana. La sensación de depresión llegó a tales límites que llamé a la canguro y me fui con otra amiga a la pasarela de moda flamenca. No hay planes suficientes para llenar el vacío.
Llegó una conocida a hablar con nosotras, mi amiga está embarazada de 8 meses, y estuvimos hablando de eso, embarazos, estados de buena esperanza y en que es el mejor momento para la mujer. Y sí, yo también. Aunque no dije que yo también estaba embarazada, pero que mi bebé estaba muerto y que en una semana me lo sacaban. Me olvidé sin más y así me callé.
Así que he llegado al día siete. Mi bebé está muerto, detenido en la semana 6 y yo alcanzando la 11 de embarazo.
En un par de días me hacen el legrado y empieza otro minipostparto. Entuertos, sangrado y Merthergyn cada 8 horas. Pero eso después de pasar las contracciones el día del legrado para dilatar el cuello del útero, tener dolores y despertar sola de una anestesia general.
Ni que decir queda que yo no quiero otro bebé, tengo en casa uno y dos niñas preciosas, yo quería este bebé y no, tampoco quiero ir a la Feria, salir y beber copas, hacerme un traje de flamenca ni nada que suene atractivo o divertido. No. Yo sólo quería a mi bebé, pero se ha muerto dentro de mí.
Desearme suerte, hoy no es un bluemonday como cualquiera hoy es uno más triste.

image

Hoy tengo otro angelito más en el cielo.

Mi currículum vitae

Compartir
Tuitear
Compartir

¡Hola buenos, días! Hoy vengo con un post poco convencional. Os dejo aquí mi currículum vitae, donde intentaré contar mi experiencia laboral por si a alguien le interesa.
Soy licenciada universitaria, en periodismo por la universidad se Sevilla y cursé un año en Alemania, en la Fachhochschule en Kiel donde me convalidaron toda la libre configuración de la carrera porque no había buen convenio entonces.
He realizado prácticas gratuitas en diferentes medios, radio y periódicos especialmente y mi última plaza fue en el Agencia EFE donde fui becaria y después conseguí una sustitución en la productora de TV.
Ahora he montado mi agencia (un proyecto incipiente) y he organizado dos eventos en Sevilla, los enredados en familia, con bastante buen resultado, pero donde me estoy curtiendo es en otros campos alejados de la comunicación.
Desde los últimos cinco años casi soy:
1. Experta arengadora de tropas.
Cada día despierto del orden de una a tres personas y las someto a un estricto horario y rutina militar.
2. Organizadora y gestora del hogar.
Todos los días desde hace casi siete años gestiono y suministro de víveres, enseres y demás artículos de primera necesidad al hogar de los gnomos.
3. Cocinera con experiencia.
También desde hace casi siete años he aprendido a calibrar menús y dotarlos de nutrientes a través de una minuciosa cocina tradicional española y costarricense con alimentos frescos del mercado del barrio.
Especialista en dietas hipocalóricas bien de 1200, 1500 ó 1800 calorías en períodos de postpartos.
4. Cuidadora y vigilante de comedores infantiles.
Soy personal externo desde hace 3 años. Nivel de éxito bajo.
5. Animadora sociocultural infantil especialista en bebés.
Desde hace cuatro años y medio cada tarde sin faltar un sólo día me he dedicado a animar las tardes de tres pequeñas niñas con bastante aceptación. Si estoy embarazada es cierto que me puedo quedar dormida.
6. Directora de spa.
Diariamente preparo baños de espuma relajantes que inducen a un plácido y efectivo descanso en mayores de cuatro años. A los menores no les sirve de nada.
7. Gerente de catering.
Sirvo diariamente varias cenas e inventó menús variados que son infructuosos ya que la cena siempre es fría y a base de sándwich con Colacao.
8. Cuidadora y salus.
Experta cuidadora de bebés, haciendo hincapié en horas de sueño nocturno y toma de biberones. Sueño ligero.
Aparte de esto, amplia experiencia demostrable como psicóloga, profesora de infantil, mediadora de la paz, cantante, pintora tanto en papel como en caras y bodypaint, disfraces y juegos tradicionales.
Experiencia como personal shopper de embarazada e infantil.
Si alguien me necesita, ya sabe dónde estoy.
Os dejo esta foto de hace un par de meses y aprovecho para brindar por mí: chin chin.

image

Mis propósitos de 2016

Compartir
Tuitear
Compartir

¡¡Buenos días, feliz año!!
Hoy estoy diligente, bueno teniendo en cuenta que son las 11 casi y escribo desde la cama despierta pero acostada, podéis imaginaros el nivel de actividad que tengo.
He decidido marcarme una lista de propósitos para este 2016 pues nunca hago ninguna y la verdad es que aunque acabo el año feliz, me siento rara porque soy la única que no se propuso algo.
Bien. Este año me propongo:
1. Intentaré no engordar tanto en este embarazo. Aunque suelo coger 15 kilos que no está mal, envidio a quien sólo engorda 9. Éste es inalcanzable, lo sé.
2. Pasear. Voy a salir a pasear en cuanto me encuentre mejor de este primer trimestre. Cada día con mi niña por la mañana y así disfrutar del solito sevillano.
3. No pensar. A veces me gustaría quitarme la tapa de la cabeza y sacarme un rato mis pensamientos. Le doy vueltas a lo mismo millones de veces a lo largo de los años.
4. Disfrutar de mí. Cuidarme, salir, vestirme, maquillarme, ser yo. Esto también va a estar difícil, lo sé XD con 4 niños a ver quien tiene tiempo.
5. Trabajar. En este año 2015 tuve una niña en marzo y en Septiembre me sentí capaz de volver al trabajo y lo hice con mi propia empresa que en 2016 va a estar a medio gas con el nuevo bebé. Estaría chulo, pero tampoco depende de mí al 100%. No sé.
6. Desengancharme de las redes sociales a nivel individual. Me hice este blog con todas sus redes para dejar vivir a mis contactos del perfil personal y aún así, me da la sensación de que les atiborro. Hablo mucho.
7. Hablar menos me encantaría. Igual que ser buena oyente y persona que escucha, pero eso está complicado. Me lo propongo.
8. Me apetece disfrutar. Este 2015 ha estado marcado por la mayor exigencia de las niñas que han aumentado su presencia de dos a tres. Vamos a ver cómo se me da con 4. Con tres ha sido bastante… Extenuante a la par que gratificante.
9. No mirar todo de lo que los demás alardean, ya sean viajes, cosas materiales, súper amistades virtuales y centrarme en mí. Este año me propongo consumir menos de lo que ya lo hacía, que ya es decir. Austeridad máxima.
10. Acabar los posts que tengo pendientes y ¡¡¡me llevo a 2016!!! Voy a repetir ya veréis. La bloguera que repitió tercero de EGB (educación general blogger) pero cada día soy más feliz y menos disciplinada en lo que no es el cuidado de mis enanas y claro, esto pasa factura.

image

Y con esta foto que me hice para cambiarme la imagen en redes, os dejó esta lista enoooorme. En 12 meses la reviso. A ver qué tal. ¿Y vosotros?

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar