Claves para quitar el pañal (con éxito)

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Lo prometido es deuda y como madre de dos sin pañales ya considero que he aprendido las claves para retirar los pañales con éxito.
Brevemente os cuento cómo fue con la Mayor:
Tenía dos años y el pediatra me dijo que ya era hora pero ni yo sabía cómo se hacía, ni ella tenía la más mínima intención. Lo intenté durante meses y fue infructuoso del todo. Era agobiante. Finalmente en la guardería lo hicieron y a los tres años lo logró. Un año después del objetivo inicial. Huelga decir que yo no soy partidaria de riñas, castigos ni nada en torno a este tema.
Con la Chica, mi mediana, fue todo más fácil. Siempre los segundos van más rápido que los primeros en parte porque se fijan y porque las madres no estamos tan encima, con el temor de causarles algún trauma.
Tenía dos años y cuatro meses al llegar el verano y sucedió de manera natural.
Aquí mis claves para facilitar el proceso:
1.- Tener tiempo. Por eso en vacaciones es buena época.
2.- Saber que se hará pis encima (y lo que no es pis) y se quedará tan ancho sin inmutarse.
3.- Elegir un jardín o playa preferiblemente para que el pipí se haga de manera inmediata.
4.- Tener unas 5 mudas mínimo. Especialmente bañadores. Se mojan, se enjuagan, se secan y se ponen. Y así en bucle.
5.- Estar pendiente para que cuando empiece a haber algún escape, salir corriendo al grito de ¡Te estás haciendo pis encima! Y coger al individuo en volandas llevándolo hasta el baño (o jardín o playa, depende de dónde prefiráis).
6.- Esperar un mes y medio o dos. Sí. Sesenta días con sus noches y crear hábitos: al levantarse, al acostarse y un par de veces, preguntar si hay pipí a la vista.
7.- Por las noches se regula el pis antes, y de hecho cuando amanecen secos es porque ya están preparados fisiológicamente. Las mías no lo han hecho y lo soluciono con pañales braguita.
8.- hay que plastificar el colchón, el sofá y todo aquello donde repose el cuerpito de nuestro pequeño meón.
9.- Tener paciencia. Básico. Si se está dentro de casa, hay que pasar la fregona no sé cuántas veces, – de ahí lo de la playa o jardín-.
10.- No estresar. Hay que hacerles asociar el cosquilleo con las ganas de hacer pipí y con ir al baño. Y a veces cuesta. Pero sí se hace cada día, terminan aprendiendo.
No son unas fórmulas matemáticas exactas, pero al final cada uno tiene su ritmo de desarrollo, que no conseguiremos cambiar, y habremos de aceptarlo.
Y hasta aquí puedo leer. Lo único que recomiendo es no perder los nervios y dejar que el niño sólo se anime.
En mi caso concreto, con la primera tuvimos orinal pero ya con la segunda, no. Al llegar a la guarde en Septiembre era de las chulas de la clase ya sin pañales y no ha tenido un escape sólo mientras ha estado en la calle.
Y supongo que sí le quitamos los pañales durante el primer verano a nuestro bebé sale corriendo al baño ella sola en cuanto la dejemos pues de oyen casos de ésos de “con año y medio les quité los pañales a los dos hermanos” y yo miraba ojiplática, pensando “pues mis niñas no son capaces” pero sí… Sólo es cuestión de mucha paciencia y de enseñarles cuándo hay que ir al baño, aunque siendo tan pequeños tardarán más en aprender.
Con las cacas al principio les cuesta más; tardan en saber que no es pis y rechazan hacerlas pero luego aprenden rápido.
¿Y vosotras? ¿Habéis tardado poco en qitsr el pañal? ¿Os ha salido bien?

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Aqui mis gnomis acompañándose en esto de ir al baño y coger papel.

Feliz año nuevo, en septiembre

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Ya hemos vuelto. Hogar dulce hogar. Tres meses de andadura en casa de mi madre, idas y venidas de la playa y hoy he guardado (no sólo sacado, no), ¡doblado y todo! dos maletas con el equipaje de las mises, que sí llegan a tener 18 años llevarían menos ropa.
Estamos ya durmiendo casi. Está bien. Nueve de la noche y la Mini domidita al fin, después de preguntarse con la mirada y a base de llantos que dónde estaba durante unas tres horas. Y es que ella salió de aquí con tres meses y medio y ha vuelto con seis y una semana. Atrás dejamos los batones y los patucos y ahora ya va con vestiditos de niña mayor. Se sienta sola y lo primero que ha hecho al ver su nueva cuna (que estaba acostumbrada a la de viaje la criatura) ha sido ponerse de pie. Alguna ventaja tenía que tener eso de los barrotes.
La Mayor no ha parado de sacar juguetes del cuarto. Ha sido como si vinieran los Reyes pero en vez de tres cosas, le dejaran mil. Se ha disfrazado de Elsa, ha hecho puzzles y jugado con la hermana y redescubierto un escritorio de Molto que les encanta. Me vuelve del verano muy grande y deseosa de cole.
Y mi mediana, alias la Chica, ha ido a la guarde día y medio y me tiene dos velones colgando y estornudando ya. Ella ha experimentado el mayor cambio. Para empezar porque se ha quitado los pañales. Para seguir porque ha dejado de ser un bebesote y ya charla por los codos, contesta que es un gusto y da unas explicaciones que te mueres de risa.
Su único vicio de bebé es el chupe, pero ya se lo quitaré, no tengo prisa ninguna.
Ahora escribo furtivamente desde la oscuridad del cuarto de las niñas pensando en que el curso que entra empieza mañana ya del todo y que ya se acabó el verano. Pero no soltaremos las maletas tan pronto, no. Los fines de semana serán para estar en el campo, al aire libre en casa de mi madre que ya que la tengo aquí, pienso sacarle el máximo jugo a su presencia.
Ahora nos enfrentamos a otro año, que como siempre, empieza en Septiembre y no en enero como dicen tras las campanadas.
Atrás dejamos muchas cosas pero ahora vienen otras y sobre todo la rutina que es un tesoro.
Yo como siempre me quedo en casa con alguna. Este año con la Mini que no le falte de nada pero siempre haciendo cositas desde casa. Me parece que la única manera de sacarme provecho será haciendo cosas por mí cuenta. Ése es, de nuevo, mi propósito de año nuevo. Veremos a ver qué tal sigue… #continuará

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Asi están mis niñas ahora

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