Cumpleaños Feliz

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Parece mentira que haya pasado ya un año entero desde que llegó la Chica, sin duda lo mejor de este nefasto 2013.
 La Chica llegó como es ella, sin molestar apenas. Dormilona, tranquila, cariñosa aunque con mucho genio, así. Su llegada marcó no sólo el año sino mi concepto de maternidad. El postparto fue un camino de rosas en comparación con el primero e incluso con el período tras la pérdida del segundo embarazo. Con ella llegó la fuerza, la energía, la vitalidad, el descanso reparador, los paseos soleados en enero, las tardes entretenidas con la Mayor, vinieron las peores épocas de enfermedad, mudanza y grandes decepciones, pero todo lo sobrellevé con esa fuerza que me insuflaban las hormonas buenas.
 Tanto me enganché a esos superpoderes que sentí que tenía que  repetir maternidad enseguida. Por otros motivos la pospondré un poco aunque espero que no mucho más. (Avisados quedan. Todos.)
 La segunda maternidad me ha demostrado que los bebés no tienen nada que ver entre ellos, como cada persona, que por ser hermana de otra no es idéntica. Pero sobre todo me ha demostrado que el amor por la Chica no es sólo de sus padres sino que su hermana la adora. Ha nacido un sentimiento nuevo, que la Mayor no conocía, lejos de tener celos, ella se ha volcado con la Chica desde que nació. La ha bañado, la ha cambiado, la ha vestido, la ha besado y se han unido de forma increíble. La Chica llora cada mañana al ver salir a la Mayor rumbo a la guarde y la Mayor nunca se va sin darle un beso a la Chica. La Mayor quiere jugar con la Chica y que se despierte y van tan a la vez que también ha decidido dejar a un lado la operación pañal y seguir con dodotis hasta que la Chica los abandone.
Desde que la Chica nació mi casa está más completa. Las niñas hacen un tándem perfecto y el otro lo hacemos los padres.
A mí me encantan las familias grandes, pero las grandes, grandes. Desde que llegó la Chica miedo me doy. Lo único que sé es que ellas dos son maravillosas, que lejos de ser una carga la segunda se lleva fenomenal y hace que la mayor se entretenga.
 No me puedo creer que ya haya pasado un año, ¡Con todo lo que ha pasado!, pero sí. ella es un año mayor igual que yo y sólo deseo que esté igual de bien el resto de su vida. ¡Ojalá pudiera ver todos los cumples de las dos!
Aqui un minuto antes de entrar a paritorio a conocer a la Chica. Si queréis profundizar pasaos por su relato de cuando nació.

La bimaternidad

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Éste pretende ser el primero de varios posts para celebrar el primer aniversario como mamá de dos. La idea es hacer un carnaval de blogs en los que participemos todas aquellas que vía Twitter compartimos espera y postparto, sueño e insomnio, lactancia y pañales, risa y llanto a partes iguales. He creado el link en el que participar y toda aquella que no tenga blog en éste tiene un espacio donde escribir lo que desee.

 Para mí la maternidad fue un sentimiento encontrado y como no existiría la segunda sin la primera, hay que dejarle espacio a esta primimaternidad. De su mano descubrí el sentimiento de amor más grande jamás experimentado pero a la vez me pareció un tormento. Cuando tuve a mi hija mayor, después de un parto que jamás hubiera imaginado -para mal, obviamente- me introduje en una espiral hasta ahora desconocida de no dormir y no comer por su parte.
 Al postparto, tras una decepción tan grande en paritorio, se unió a una tiroiditis y su consiguiente hipotiroidismo que se alargó más allá de la cuarentena. Se tornó así en horas de llanto infinito, de frustración por no controlar la situación y de tristeza por haber fracasado en la lactancia materna. Nada salió como imaginaba. Me dolía el alma y el cuerpo, pero ignorante, mi dolor corporal pasó a segundo plano.
 Así estuve más de seis meses, cuando una noche con un terrible dolor de cabeza a las 4 de la madrugada un doctor me dijo que tenía una depresión postparto. Me reí. Estaba feliz, amaba a la niña y cuidaba mejor que nadie de ella. Así que ignorante de nuevo, no le hice caso aunque fue un punto de inflexión.
 Como había engordado fui a la endocrina y me hizo la analítica, que en la seguridad social ya me hicieron e ignoraron. Ella me puso tratamiento para el tiroides, me dio una dieta y me explicó los síntomas. Los tenía todos y cada uno de ellos.
 Pasé una depresión postparto de libro sin darme cuenta y lloré año y medio sin consuelo sin saber por qué y de repente, hace un año y de la mano de la Chica, descubrí una maternidad nueva. La maternidad con fuerza, la que insufla oxígeno, la que proporciona oxitocina y te da ánimo, cariño, amor y sonrisas. Mañana se cumple un año de esta segunda maternidad que ha venido a equilibrar la primera, tan dolorosa ella.

Aqui me tenéis hace un año. Curvas de escándalo que tenía yo.

¡¡¡Feliz año bueno!!!

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No me pasaba yo por aqui desde 2013, un año que no quedará jamás en el olvido pero que bien podría olvidarse, la verdad. No es que 2014 vaya a cambiar drásticamente nuestra vida pero bien podría enderezar varias cosillas.
Por aqui seguimos en la calma enredada en la marea de actividad de las gnomitas.
No paramos. Si hubiera escrito antes hubiera contado que Gnomita rn la guarde ha sido nombrada algo así como la cantante de villancicos honorífica pues se sabía todos, hasta los flamencos y es que no podría ser de otra forma: nos lo hemos pasado en grande desde principios de Adviento cantando cada tarde. Así que era normal que la niña se llevara tal mención.
Hoy hemos ido a ver al heraldo y los pajes reales por este barrio que está tan bien. Muchísimos niños por las calles, música, caramelos y aroma de que lo mejor aún está por llegar.
El colofón de las Navidades es la llegada de los Reyes Magos de Oriente y es el día de más ilusión del año. Como estamos en Sevilla ya hay algunos jartibles soñando con el Domingo de Ramos, pero hasta que Baltasar no pase, esperamos con ilusión el día de la cabalgata.
Noche de Reyes. De nervios, de ilusión, de insomnio, de soñar, de anís y este año plátanos para los pajes y camellos, de zapatos en la ventana y de globos, magia, regalos, roscón y familia.
Sí, empier un nuevo año, quizás nada cambie pero esta primera semana de enero bien vale un post entero. FELIZ AÑO BUENO.
En las fotos algunos beduinos del Heraldo que hoy recogía cartas en el barrio y mañana pide las llaves de la ciudad para llegar a casa de los niños. Qué ilusión.

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