La crianza

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Yo ya conté que antes de ser madre y durante mi primer embarazo tenía una ideas muy jipis. Jipis porque mi madre, la Bú de mis gnomitas lo había sido con nosotras. Nos contó la gordura de su primer embarazo, el de servidora, el parto en el que casi se queda tiesa y una lactancia de un mes a demanda y el resto diferida; se extraía la leche e incluso la donaba de tantísima que tenía. Con tía Mono estaba ella pletórica, cogió 9 kilitos esta vez y la lactancia le duró un año. En medio le cogió la mudanza de las Américas a España y volamos las tres juntas. Me acuerdo perfectamente de mirar por la ventanilla del avión y ver las nubes y a mi hermana en el portabebés. Ella tenía 6 meses y yo 4 años. Era verano y el pediatra desaconsejó el destete por el calor y el cambio de país. Le sugirió empezar a darle de comer de lo que comíamos el resto y seguir con el pecho a demanda. Mientras tanto yo no comía nada y mi madre lloraba. El médico me vió con reservitas y le dijo a mi señora madre que ya comería, que ni me obligara ni me hiciera caso. Y así fue.

Gnomita en Semana Santa

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Érase que se era una gnomita feliz porque era Semana Santa y los pasos iban a salir a la calle con “el Señó, la Virgen Maia y San Juan”. Ella llevaba ya un tiempo viendo las redifusiones de las cadenas locales con las imágenes de las cofradías de otros años.
Decía que le daban miedo los nazarenos y cuando vio al papá gnomo probarse la túnica con antifaz y capirote lloró asustaíta la pobre.
Pero veía los nazarenos a diario en la tele. Sobre todo al mediodía porque en la casa de los gnomos ya no se ve el telediario que sólo hablan de crímenes y nos hemos hartado.
Bueno a lo que iba, que la gnomita sabía que ella iba a salir a ver pasos y que iba con los abuelos gnomos y el tio Cacahuete y el tio Chuche.
El Domingo De Ramos llovió. Y aunque salieron algunas cofradías, se volvieron porque se mojaron y sólo quedó una en la calle, “La Valiente” que fue a la que se dirigió a ver con su papá y Cacahuete. Se fue con Pepe y Juana, sus botas de agua con forma de rana y que son de estar por casa -las usa como zapatillas- y con ellas se fue pisando los charcos que encontraba. Casi se ahoga en uno por cierto jajaja..
Al llegar a casa me dijo que los pasos que había visto tenían “las velas” por los cirios que tienen en las candelerías. Estaba encantada.
Al día siguiente salía una hermandad cerca de casa de los abuelos. Daban muy pocas posibilidades de lluvia pero alguna, había. Allá que nos vamos con las gnomitas súper tuneadas y monísimas directas al balcón para ver la banda de música, los nazarenos y los pasos.
Mamá Gnomo que es asì ella, se entretuvo en enseñarle las coplillas semana santeras a la mayor y ella que se debe a su público se las aprendió rapidísimo.
Se sube al balcón y empieza a gritar: “Nazareeeeno dame un carameoooo y si no me lo das, te doy una patá”. La calle bulliciosa mira a la niña y se rìen algunos. La abuela y el papá se ruborizan; la mamá se hace la longui.
Acto seguido empieza a cantar “Que llueva, que llueva la Virgen de la Cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan ¡Qué si, Què no! que caiga un chaparrón que rompa los cristales de la estación y los mios, noooo!!”
Me la ha enseñado Mamá. Bien Gnomi, bien; me quito del balcón y me voy al salón… mejor así.

Espontáneas que miran el color de los ojos del bebé

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Hoy deberìa ser mi día de descanso pero como la semana pasada estaba tan agotada de la vorágine gnomera me salté mi jueves de espontáneas.
Hoy toca la espontánea eugenésica. Aquella a quien sólo le gustan los bebés de ojos claros, la que no da cabida a los niños de ojos oscuros en un país latino como éste. Suele ser además de las primeras preguntas que te hacen cuando ven al bebé. Me ha pasado constantemente, tanto con la mayor como con la chica en cualquier lugar:
Espontánea- uy qué niña tan guapa!! a ver de qué color tiene los ojos?? parece que claritos no?
Yo- pues si..pero bueno puede ser de la leche y eso. No se sabe el color todavía, le pueden cambiar aún.
La más mortal ha sido la de hoy cuando me ha visto con las dos.
E- a ver, a ver..qué guapas son las niñas. Hay que ver qué bonitas están y (pregunta por el parto, cómo me las apaño con las dos, que si mi marido ayuda o no…) y tiene los ojos claros la chica no?
Y- Pues si..eso parece.
E- y la mayor?? Anda la mayor también, pues como tú, no?? qué bien!! Tienes dos niñas de ojos claros.
o_O
Obviamente la señora se fue más ancha que pancha y yo pensé, menos mal que no tienen los ojos marrones como el 80% de la población autóctona, porque no las querría nadie por feas verdad señora??

La Shula. Episodio I.

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Quién soy y por que estoy aquí
Soy una mamá trabajadora, psicologa y empresaria, con una hija que es Lo más maravilloso del mundo, y con un sentimiento de culpabilidad que me tiene en vilo todo el dia.

Estoy aquí por que mi amiga “la titi” para mi, para los demás mamagnomo,  me ha liado. Siempre me lía. Por supuesto ella dirá que no ha hecho nada, y realmente Lo único q ha hecho la pobre es tener un blog genial, que ha hecho que me entre el gusanillo de escribir. Según mi abuela, yo tenía que haber sido escritora. Pero ya sabemos que las abuelas no cuentan

.
Como decía, soy una mamá trabajadora, muy mamá y muy trabajadora, y obviamente, conciliar ambas cosas es muy muy complicado. Mi vida, desde hace 13 meses, que me reincorporé al trabajo, es un dilema continuo. Cuando estoy en modo madre, me siento culpable por no estar haciendo Lo que tengo q hacer de trabajo, y culpable, por estar con el teléfono pegada y con el whatsap-email-google a tope. De hecho, mi hija, protagonista única de este blog, con sus 17 meses, cuando oye el teléfono de la consulta llora y dice:”a callar”. Y a mi se me parte el alma, fundamentalmente porque Lo tengo que coger. Y cuando estoy en modo trabajadora, me siento culpable porque mi hija está en la guardé (feliz de la vida realmente, pero eso a mi no me basta, porque no estoy con ella), o con cualquier canguro-familiar, que por suerte, cuento con muchos muy muy dispuestos a cuidarla.

Y ese dilema, como decía, está ahí, presente todo el día. Y por eso voy corriendo a todos lados, meto la pata bastante a menudo, me descuido yo, descuido a “mi marío”, mi hermana me soluciona los recados y mi dejadez, y gracias a que mis amigas son mis compañeras de trabajo, si no, no tendría amigas…

Y sobre esto irá este blog. Pensé titularlo “como ser madre trabajadora y no morir en el intento”, pero como no estoy muy segura de no morir en el intento, Lo he dejado simplemente en madre trabajadora, porque Lo que sí se, es que de esto, no puedo dar consejos…

Esta es la presentación de la Shula busca espacio,con Bola y Huevo. La escribió hace tiempo y la Bola tiene ya 19 meses. La Shula sigue trabajando mucho y ampliando el negocio mientras que yo cada vez soy más Mary. Así que por eso necesita este soporte.

La Shula.

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La Shula no tiene blog y necesita acomodo. Mi Shula es mayor que yo. Sí. Por lo menos 25 días y eso se nota; además trabaja así que no tiene tiempo para poder desfogar escribiendo y nos lee ocultamente. Ella me apoyó y fue mi manager en esto del blog, mi señor esposo también, que conste.
La Shula tiene un nombre bien bonito que comparte con mi madre y con mi hermana, la tia Mono, y con otra de mis más queridas amigas, la rubia hermosa.
La Shula se ganó su mote a base de contarme sus ideas y yo responderle al modo de Sanlúcar de Barrameda ¿Qué paza/dices/haces Shula? No es elegante ni mucho menos pero Shula me evoca sentimientos de cariño, nostalgia y de ingenuidad. Shula me llamaba Palomeque cuando vivía y yo comía Ropa Vieja de Maleni. Recuerdos deliciosos. Por eso mi Shula se llama así.
Pero no se equivoquen, mi Shula y yo chocamos de frente. Dos locomotoras, literalmente eso de loco-motoras, con afán de general del ejército y poseedoras de una verdad absoluta indiscutible y una dote de mando encauzada a través de un dedo índice amenazador.
¿Qué pasa entonces? Que surge el amor odio. La Shula y yo nos amamodiamos a la vez. A veces así y a veces al revés. Lo cierto es que ella era amiga de un amigo del esposo de quién se hizo muy amiga, por quien su hermana se convirtió en la ahijada del esposo, pero mi Shula dejó de ser tan amiga del esposo para ser muy buena amiga mía porque ella es la madre de la Bola que es tres meses menor que Gnomita mayor y ya fuimos inseparables hasta que empezamos a pelearnos. ¿Ha quedado claro? pues eso.
A esta colaboración la iba a llamar el rincón de la Shula ahora con Bola. Pero no me gusta. Quería hacer una sección de indeterminada duración y participación. La Shula trabaja. Ah! Y espera bebé, así que quizás escriba un par de post y se acabó o bien le de por abrirse un blog también. No se sabe.
Llamaré a la sección “La Shula busca espacio” a ver qué se cuenta. De a partir de ahora ése será su rincón, como el de Antonia y Omaíta. Yo me colaré por su sección cuando quiera que para eso es mi blog y YO mando jajajajajaja. Pero sus textos serán íntegramente shulescos y propiedad de ella y de su Bola, tan mona ella…
Así que “señolas y señoles, hablen muy fuelte, que vienen los Reyes Magos a traer juguetes a los niños buenos que se portan muy bien. Pero los Reyes Magos san io” Así lo presentaría Gnomita Mayor y así lo hago yo, que disfruten de la Shula, laBola y el Huevo (acabo de bautizarlo).
Bienvenida amiga!!

La relactación de la chica

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A ver…relactación, relactación..en su sentido estricto no creo que haya sido, pero como se me hizo tan tremendo y duro, aunque duró poco he decidido bautizarlo así.
La chica tenía hebras de sangre en la caca y al llevarla al pediatra me dijo que eliminara la leche y todos los derivados lácteos de mi dieta. Superperdida busqué ayuda en google, wikipedia, mil foros y por supuesto en tuiter donde encontré apoyo de mamás como yo y mucha más experiencia.
Eliminè los alimentos que contenían leche, por ejemplo el jamón de York o el chocolate negro, pero las hebrillas seguían ahí. Eliminé las trazas de leche que son partículas de alimentos que permanecen en las máquinas de tratamiento de éstos y que hacen que no se pueda comer por ejemplo Avecrem, Cola Cao y otros productos cotidianos. Y en una semana la chica mejoró y recayó. El pediatra que me vio tuvo claro que había que dar en biberón una leche hidrolizada. Vaya. Con lo felices que éramos con la lactancia que tanto había facilitado las cosas.
Pasamos un par de días infernales sufriendo mi bebita y sufriendo yo. Ella lloraba desconsolada y perdida y yo lloraba más perdida e impotente mientras me subía una leche que extraía para congelarla y la esperanza de donarla e incluso tiré medio litro por el desagüe. Fue un infierno. Mi sensación, supongo que por las hormonas, era de que me habían quitado a mi bebé y necesitaba volver con ella y la suya creo que era similar. Lloramos tanto. Bebió poquìsimo de esos biberones de hidrolizada que sabe a huevo duro y dejó de llorar demandando alimento. Dormía y sólo lloraba cuando no podía más. De madrugada que es cuando más come, tomó 40 ml en total y en una hora de tiempo mientras lloraba ella y a mí se me caía el alma.
Me estresé, estaba tensa, malhumorada, presa de mis hormonas y me pasó por la cabeza de todo.
Fuimos a la clínica donde nació a una revisión y le conté al pediatra nuevo lo que había pasado. Me dijo que era una pena retirar la lactancia, ese mediodía había extraído 300 ml y añadió que teniendo la posibilidad de continuar, que no destetara a la niña por la alergia sino que eliminara el huevo y sus trazas hasta que la alergóloga le hiciera las pruebas de la alergia.
Salí de la consulta y pese haber desayunado leche de vaca para así evitar caer en la tentación de darle el pecho mientras le daba el bibi y tras la autorización del pediatra nuevo, le dí de comer como siempre.
Milagros de la vida, desde entonces no volvió a tener sangre en la caca. Aqui es donde surge mi duda a día de hoy. Según el pediatra si me la había extraído ya podía relactar sin riesgo, pero yo habìa leído que la proteína de la leche de vaca permanecía un tiempo en el cuerpo.
Mientras tomaba el bibi pestoso la niña tenía las dichosas hebritas y el día que relactamos, no, pese a mi desayuno.
Estamos pendientes del resultado de la analítica que le han hecho y que en quince días tendremos. La prueba dio negativo a alergia a la leche y al huevo, al parecer es buena señal porque no media IgE, si no me equivoco las defensas del sistema inmunológico. Hasta entonces seguiremos expectantes y muy contentas de haber vuelto a la lactancia materna.
Antes de ser madre fui firmísima defensora de la LM. Al tener a la mayor y ella rechazar el pecho, me quedé muy triste y frustrada, dí biberón y le vi enormes ventajas y el inconveniente sobre todo del estreñimiento. Con la chica, bueno, descubrí que era cómodo.y estaba bien aunque ya no iba tanto conmigo. Ahora sé que no lo dejaré tan fácilmente y me he reafirmado.
En dos años he pasado por tres ideas diferentes. Qué rara soy!!
Pd. A los bebés de las mamás que dan el biberón creo que les afecta menos esta alergia paradójicamente. Algo bueno a favor del bibi.

Te voy a contar un cuento..

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Estoy ahora mismo en la habitación dr las Gnomitas. Gnomita mayor está en su cuna y la chica llorando sobre mí. Estoy cansada y como además me han quitado la leche y con ella el colacao tengo menos fuerzas que hasta ahora o más bien, me duran menos.
A petición de la mayor le he contado un cuento. El traje nuevo del emperador que da menos miedo porque carece de brujas y monstruos y ya andamos sensibles con eso.
Lo mejor es una historia asi de poco heroismo, ya que éste viene dado por ogros, monstruos y brujas.
La chica se calló y la mayor no para de recitarse muchas historietas para dormirse. Ha empezado a contarle un cuento a la chica, que obviamente va a su ritmo, y me he tenido que reir.
“Gnomita, no llores, mamà està cansada y tiene que dormir. No llores. Mamà tiene que jugar y ver la tele y no puede.” Jejeje…esto es solidaridad con su mamà.
Se me cae la baba. Le dice esto a la chica, lo hace para dormirse porque yo no me voy a ver la tele y bueno, cansada si estoy pero lo normal y lo usa como retahila para dormir. Luego le canta la canción con la que su abuela intenta dormirla y empieza “te voy a contar un cuento, un cuento chiquirritín; tendrás que cerrar los ojos y así soñarás feliz”…
¿Cómo no voy a ser la madre de la Pantoja? Esto es digno de vivirlo. Me iré encantada a la cama. No hay nada como el amor de hermanos.

La mayor y la chica

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A las aventuras de Gnomita mayor se le unen ahora las de la chica. Realmente es demasiado chica como para tener aventuras más allá de lo escatológico. Ya hablaré de cómo acabo yo cada día gracias a sus explosivas muestras de vitalidad y amor.
Pero el tinte de humor siempre viene de la mano de la mayor. Por ejemplo, la chica se hace caca así a propulsión y siempre sobre un pañal limpito y fresco. Ahí es cuando yo le digo que es una cochinona y que hay que ver que la acabo de limpiar y claro, la mayor siempre anda por medio. Hoy de hecho le ha dicho a la chica: “Mamá tiene caca!! Tiene caca!! Qué vergüentsa Gnomita!” o_O
Y la última que se ha sacado de la manga ha sido hoy cuando cansada de oir cómo su padre y yo le repetimos a la chica, buscàndole una sonrisa, la frase de “Buscando a Nemo” en la que el pececillo Dori le dice a un cachalote “Sabes hablar ballenooooo??”y de ver cómo acabo esa frase con una de un chiste que reza “no porque yo soy una vaca” todo esto más que gesticulado casi a niveles histriónicos, ha decidido hacerlo ella también -desternillante por cierto- y lo mejor fue cuando le dio por apostillar con un “No, porque Mamá es una foca” o_O
Gracias reina, gracias.

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