La ternura de Gnomita

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Eso no lo ha sacado de mi que siempre he sido un poco cardo borriquero. Gnomita es tierna desde que empezó a ser más independiente y lo demuestra siempre.

Ahora por ejemplo, cada vez que se va a jugar con sus colegas los cumpleañeros vuelve cada cierto tiempo para preguntarme “¿mami tás bien?”, claro mi amor, claro que estoy bien.

Ella es chiquitita pero las pilla al vuelo y debe ser que siente que me abandona cuando se va a jugar…jejeje si supiera que en verdad me hace muy feliz; qué mala madre.

La gnomita benjamina va a llegar en menos de dos meses y ya vamos preparando las cositas. Me han prestado muchísimas cosas, desde aqui gracias a la Canija, a la Shula y la prima del pretendiente. Tenemos a la chica equipada como para no poner una lavadora hasta mayo, un tema eh? Jejeje. También voy preparando la canastilla aunque no quiero adelantarme que luego se queda dos meses cogiendo polvo y me da pereza; como voy con Gnomita adherida cual bolita de velcro a unos leotardos, en la farmacia ella eligió un chupe para su hermanita. Le quiso comprar un bibi también “uno chico, chico”, pero yo no sé qué pasará con la lactancia esta vez y no me lo llevé por si acaso.

Ayer estrenaba Gnomita pijama nuevo de Mickey. Estaba feliz, tan feliz, que se subió sobre mi tripa, me la destapó, llamó a su hermana y le dijo a través de mi ombligo “Miraaa, mira a Mickey”, yo lloraba de la risa.

Ahora también, estamos equipadas con sets de princesas para todo. Tenemos bragotas, horquillas con purpurina, tiritas para las pupas, todo lo que pueda haber. Ella se lo pone todo a la vez, es un tanto barroca jejeje, y claro, se lo quiere colocar a su hermanita. Lo curioso es que la otra desde dentro responde y a mí me toca llevar con humor a una subida en lo alto y a otra pateando desde dentro.

Anoche se marchó el bisabuelo gnomo, ley de vida, unos vienen y otros se van. Papá gnomo andaba triste y ella se acercó, le acarició la frente y le dijo “¿tás bien? Tás tiste, no ñores”. Papá gnomo y yo, nos miramos ojipláticos, alucinamos y la abrazamos. Jajajaja. ¡Qué graciosa!

Ahora nos vamos con la Bola, la hija de la Shula, a la que ella se encarga de cuidar y de abrazar siempre que puede. A veces se olvida que la Bola le saca dos kilos y que por mucho que tire de ella, no va a conseguir que se vaya con ella ni levantarla, pero si se cae ella le da besitos al menos.

En eso sí es hija de su madre, le encantan los los niños y especialmente, los bebés. El amigo de los besos tiene una hermana pequeñita. Hace dos viernes, cuando fue el cumple, ella vio el moisés y allá que se dirigió a darle un beso al bebé y a decirle “ea, ea, ea”. Luego a la hamaquita a ponerle el peluche en la cara; tiene año y medio no hay que olvidarlo tampoco jejejeje.

Por otro lado, hace ya un par de meses, andábamos mi hermana y yo paseando por el centro y ella estaba feliz. Muy feliz y muy contenta. Se sentiría arropada y de buen humor y se acercó a su tia, le agarró la pierna y le dijo “¡Ay, mi mono!”, a la tia Mono se le cayó la baba, y ella muy diplomática se vino hacia mí y abrazándome la pierna también soltó “¡Ay, mi mamá!”, le salió del alma. Mamá está aún encantada.

Gnomita es un bichito, como cada niño, pero a mí me tiene locamente enamorada. Hoy me ha dado por escribir un post que me ha quedado cursi jeje, pues por eso encargamos a la benjamina, para compartir amor de madre pantojera y destronar pronto a la mayor, que aunque tiene mucha personalidad la podía convertir yo en un Narciso de la vida, que soy más que madre su abuela, “Ay mi niña qué bonita qué es”.

Hoy el post va para el bisabuelo, que esté orgulloso de la bisnieta, que nosotros lo estamos de él, que ella está aquí por él que dio pie a la saga!!! Da besos a las bisabuelas.

La gnomolactancia…en diferido

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Una, que es muy jipi, ha defendido siempre la LME -lactancia materna exclusiva, para quién no lo sepa-, y se la pensaba aplicar a rajatabla a gnomita durante su feliz etapa de bebé.

Eso pensaba yo. Gnomita nació. Y me sacó la lengua. Así. Tal cual. A mí, que era su madre. Yo, después de estar 24 horitas sufriendo el “voy a llegar a este mundo en cualquier momento”, pues estaba un poquillo cansada. Sólo un poco. Así que cuando me la pusieron en la camilla del despertar, al lado izquierdo bajo mi brazo del que sobresalía una vía a un gotero unida, hubo una enfermera que me dijo “póntela al pecho”. Mmmmm…. mmmmm… ¿Cómo? intenté girarme…error! piernas medio dormidas epiduralmente hablando. Bueno pues de cintura para arriba a ver si me puedo medio voltear. Error!! gotero cuya aguja se clava más y duele.. ¿Solución? Gnomita girada, madre dolorida agujaenbrazoclavada y…niña que saca la lengua. Enfermera que viene, y exclama sorprendida ¡así no se hace!, ingenua respondo…”ya, es que saca la lengua”, y ella ávida me dice ¿es que no sabes dar el pecho? y de nuevo, ingenua, digo “no…nunca lo he dado”. Me coloca al gnomo, me dice “es así hija”, “ah! vale pero…”¿Por qué saca la lengua?”. Ante la incapacidad de respuesta se marchó.

Esto sucedió hace año y medio en un maravilloso hospital de la seguridad social donde yo recién llegada a la sala del despertar èsa dije que iba a dar LME. Una compi dijo que ella no, que ella bibi. Casi la sacan de allí sin despertarse. Tuvo que justificarse diciendo “que es yo lo pase fatal con mi hijo y no pienso volver a pasar por ahi”; oh..oh..!! pensé y me centré en la lengua de gnomita. La intentaron convencer y claro yo para mis adentros pensaba, “hay que ser mala eh?”. Tó cae en lo alto…jijijiji.

Nos suben a planta y gnomita más dormida que la mar. Ni lloraba, ni nada. Me centro en lo típico, levantarme, hacer pis, ducharme.. y no le hago caso a mi bebé dormido porque es taaaaan buena…

Ella se queja a veces, se come los puños… Alguna vez llora más, le intento dar de comer, me saca la lengua la jodía gnoma; se vuelve a dormir. Yo también me duermo. La cogen las miles de personas que nos visitan. Ella ni pío; no llora, duerme y no come… ¡qué buena es!

Curioso que mi instinto no me hiciera reaccionar, y más curioso que las matronas, por llamarlas de alguna manera, tampoco me ayudasen. Al contrario, me amenazaron con dejármela ingresada porque estaba amarillita de no comer. Nosotros mirábamos a gnomita y estaba rosada aunque no comía. Y claro, obtuvieron una madre primeriza con un bebé que ya lloraba que no se enganchaba y al que iban a ingresar por su culpa, por no saber dar el pecho.

Alguna vez consiguio engancharse y comer algo. Yo pedí mi sacaleches de Medela para estimular algo, no sabía el qué, pero algo. Sí, sirvió para ello. Ayudó a estimular el pecho, al parecer plano, y a la subida de la leche. Pero ella seguía sin comer. Me la llevé a casa a los dos días y siguió sin comer. No lloraba. Era tan buena… Dormía mucho. Era tan buena…

Ojalá hubiera tenido algo de idea y no me hubiera atenido a los consejos matronales de “a demanda” ¡¡porque Gnomita no demandaba!!! @#%&*&%@@#/-‘:#/#/#/#;@;%& y más insultos soltaría.

Obviamente al segundo día de estar en casa la niña mostró tener un hambre.. Medela al canto y..Primer bibi de gnomita. Ella al fin comió, tenía hambre la pobre. Y así comenzó la bella unión entre mi Medela manual, el harmony, el eléctrico, llamado swing, y yo.

Bienvenida LD, Lactancia diferida osea en biberón pero materna, y algún bibi de fórmula.

Sólo duró dos meses. Desde aqui afirmo que es totalmente falso que con un sacaleches se produzca menos y que se retire poco a poco la lactancia. Yo me sometía cada tres horas, de nuevo por desconocimiento, a veinte minutos de Medela y llenaba biberones de 250 o incluso 300. Me sobraba de hecho. Guardaba y congelaba y Gnomita comía, engordaba y crecía feliz.

Después se me desajustó el tiroides, aparecieron los dolores, el cansancio, el desánimo y con ellos se fue la lactancia porque yo me lo impuse, ya que perdí la calidad de vida necesaria para cuidar a Gnomita.

Mando un saludo muy cariñoso a todas las matronas del hospital donde nació Gnomita y que me atendieron en el parto, postparto y en la lactancia. Todo amor. Les daría un premio. Ahora que la segunda gnomita va a venir, he cambiado a ver si hay mejor suerte en una clínica con mejores profesionales en todos los aspectos. Lo mismo fracaso, ya veremos!!!

Una dermatitis del pañal gnomera..

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Me debato en estos momentos sobre qué escribir…tenía pensado continuar con mi post versión maternidad, pero creo que me voy a centrar en gnomita.

Gnomita tiene el “pompis to peio”. La semana pasada se le puso rojillo. Le encofraba a diario con su cremita pasta al agua, idea sacada del foro de las locas, y pensé que bastaría. Peeero, gnomita con año y medio tiene una encía por la que asoman dos muelas arriba y un colmillo abajo. Eso no hay pompis que lo resista.

Así el sábado hice un sondeo entre madreswhatsapperas y le empecé a poner una cremita con un poco de miconazol. Si me pagara alguna marca diría el nombre jejeje. Pero lejos de mejorar, iba a peor la erupción.

Las rojeces invadían los pliegues inguinales y la pobre gnomita, dura cual piedra no decía ni pío.

Hoy estuvimos de excursión visitando a nuestro amigo el pediatra. La niña tiene una dermatitis del pañal de aúpa. La crema que le ponía era tan suave que no le hacía nada y me la cambió por otra que sí que tenía miconazol en cantidades industriales. Hay que alternar su uso con limpias de manzanilla amarga y bicarbonato de sodio,-nada de toallitas-, aceite de oliva y QUITARLE EL PAÑAL UN BUEN RATO. Gnomita tiene ya 18 meses. Yo, una barriga de 33 semanas. Y nos enfrentábamos a una tediosa tarde viendo Senisssenta. Si, mejor la cambiábamos por una ajetreada tarde de culillo al aire noaptaparaelmesdediciembrecasi.

Y así empezó mi tortura. Casi todos los pijamas gnomeros son modelo bebé, esto es: brochecitos por la pierna y el cuerpo en un lateral y una sola pieza. Asi que le puse su primer pijamita de Tiger de la tarde. Zapatillas de Carrefúr, inútiles obviamente, y le dije que me avisara si quería pipí. Y mi niña, ante su orgullosa madre pantojera, me pidió pipí. Y la madre pantojera corrió al baño y…y…y..no le dio tiempo a quitarle el dichoso pijama!!! Operación fallida por mi culpa…oohhh!!!

Cambio de ropa. Segundo pijama de la tarde. Un maravilloso dos piezas regalado por tía mono. La llamé. “Mono, necesito cinco más”. Esto va a ser duro. La idea era que ella lo pidiera y yo ávidamente pudiera reaccionar dando un tirón y voila! niña despañalizada. Esta vez no avisó, de manera inteligible al menos porque pegó una carrera un tanto rara profiriendo algo que no supe interpretar.

Tercer pijama. Eh…ya no tengo más modelos ni pantalones, que gnomita va “divine” siempre y las bermudas de pana no eran plan… La dejé en leotardos con la parte de arriba del conjunto anterior. Otra buena idea. Mismo resultado..

Cuarto modelo. Otros leotardos, la idea fue buena. Y, oh! si! en la tv una niña aprendiendo a hacer pipí sin pañales sentadita. “Mira, gnomita lo que hace esta niña”, claro que la de la tele tenía una escupidera también. Yo no. Eh… solución de emergencia, cubito chiquito y gnomita feliz sentada, concentrada y haciendo pis cada, ¿5 minutos?, pues sí..resultado niña salvaje en pelotillas con las botitas de carrefour sentada en un cubito y concentrándose para hacer pis cada dos por tres. Y lo consiguió. Lo mismo me cuesta una pulmonía, pero minipantoja gnomita va a aprender muy pronto creo yo, y si no, al menos se curará de la bendita dermatitis que me ha tenido toooda la tarde cogiendo a la niña, cambiándola, limpiando el suelo y a la prota en cuestión y que me ha reventado las lumbares. Y la de dentro se ha manifestado con una tarde de contracciones..¡Qué difícil es ser yo!

Sapato pesoso…

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Mi gnomita, víctima ella del fashionvictismo que reina en estos lares capitalistas, presenta un marcado gusto por los zapatos. Es como una de las mujeres ricas que aparecen mostrando sus vestidores, o la dueña de una de esas súpercasas que con la burbuja inmobiliaria ha puesto su casoplón a la venta. Le encantan los “sapatos” y debo decir que es bastante menos hortera que cualquiera de las antes mencionadas.

Todo empezó cuando su Tia Mono le regaló unos zapatos de piel cuando tenia 10 meses más o menos. NO HUBO EN ESTE MUNDO UNA NIÑA TAN FELIZ, pese a que eran de un número 20 y ella calzaba un 18. Pero eran “pesosos”… De hecho eran los únicos de piel así de bonitos, los otros eran más bastos del mercadillo y claro, eso se nota.

Para esta temporada Imeldita tiene preparada una suerte de “sapatos pesosos” para sus pinrelillos de “pinzeza”. Los tiene en azul, rosa, verde, gris, burdeos…menos mal que encontré un outlet baratito jejejje.

Es curioso porque a la gnomita los únicos zapatos que no le gustan en absoluto, los que le causan verdadera urticaria, de los que abomina, son de las zapatillas rosa de Carrefour tipo botitas. NO PUEDE CON ELLAS. Gnomita, que lleva con dignidad las “tola y laso” que le pone su mamá para sujetarle sus rizos a diario un par de veces y pasa sin quitárselas a menos de que haya berrinche de por medio; que llevaba capotas en el mes de julio y en agosto porque nació a finales de mayo y su mamá gnomo le cortaba el pelo continúamente y no se las quitaba; se arranca las zapatillas del Carrefour. No le gustan.

Para estar por casa, gnomita ha preferido hoy incluso unas botas de agua con cara de rana. No podía ni andar porque le quedaban enorme y “za taío” al suelo un par de veces. Pero les ha puesto nombre. Se llaman Juana y Pepe, como los anfibios de la canción que cantan los de los petos vaqueros y camisetas rojas.

Todo menos las zapatillas. No sé qué tendrán. Está claro que no son “pesosas”. La veo de mayor con unas zapatillas de esas de tacón y pompón en el empeine.. ¡Qué guapa vas a estar reina¡ pero qué vamos a hacerle si la niña va siempre antes muerta que sensilla…

Pd. hay ciertos premios que buscan votantes..aqui se aceptan sobornos!!

El día que me convertí en doula. Parte II.

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Bien, prosigo con la saga, jeje. El peque de mi amiga quiso nacer teniéndome a mí como monitora de soplidos y yo lo agradecí eternamente. Mi segunda experiencia fue espontánea totalmente…

En mi casa antigua, alias la de los Martínez, había un trasiego vecinal y de visitas inaudito. Éramos vecinos jóvenes y los sábados..hala!! unas tapitas y unas copitas tós juntos pero sin arrebujarnos. ¿Qué cómo lo hacíamos? Pues al ático los hombres a ver el fútbol y las mujeres, de cualquier edad abajo a hablar de partos y maternidades varias.

En esas estábamos cuando llegaron nuestros amigos. Al amigo lo mandamos arriba a beber vino y ver el partido y a la amiga, ya cumplida, la sentamos a oir lo bueno que son los partos porque nadie contó lo “desgarradores” que pueden llegar a ser…jijijiji; Hasta ahí fueron todo alabanzas epidurales.

En ese momento una menda estaba a régimen hasta decir basta porque la lactancia sumada al embarazo y a la ignorancia supina, le dejó unos kilitos que redondeaban cual Botero la figura gnomera. La pobre amiga, tenía diabetes gestacional.  Así que hallábame yo en mi cocina preparando una ensalada de pasta, pasta que se comería ella, puesto que yo sólo probaría las lechugas, cuando todas animadísimas charlaban sobre bebés y gnomita hacía de las suyas al igual que el niño de la canija.

La amiga que se va al cuarto de baño, se pone de pie y exclama: ¡Ahí va que he roto aguas! (primera persona en la sala que rompía aguas, las demás fuimos víctimas de la medicalización del parto). Silencio. Susto. Incredulidad. Venga ya! ¿Cómo lo sabes?…

¿Por qué? ¿Por qué fuimos tan salvajes de preguntar eso? ¿Cómo lo sabes?????!!!! Claro que era obvio, claro que lo sabía, cuando mi querida movió una de sus piernas, pese a los vaqueros que llevaba, cayó agua a mi sofá y al suelo de mi salón como si volcaran un barreño de agua de 50litros de repente.

Madre mía!! Increíble y automáticamente..yo salté de la emoción..sí, sí..siiiiiiiiiii!!!! Mi amiga traía un bebé de nalgas y la sombra de la cesárea planeaba sobre su tripa. Su médico siguió adelante con el plan de parto vaginal y estaba esperando sólo a que se desencadenase naturalmente.

Así que era muy emocionante que este suceso aconteciese, ¡¡y en mi casa!!; Decidí ir a verla al baño y ahí estaba ella asustadita perdida. Pensaba que no podía salir porque aquella fuente era inagotable. De sus pantalones seguía manando agua, sus botas estaban encharcadas y ella tenía miedo.

Acercarme a ella y decirle que no pasaba nada, que la cambiaba de ropa, que la envolvía en empapadores, que era su momento, que lo disfrutara, que comiera y que se preparara, ya iba a estar aqui su bebé!! Fue de lo más gratificante. Lo mejor es que no tenía dolores.

Hubo una visionaria que avisó a los maridos futboleros; en el ático reinó el gozo, abrazos y felicitaciones por doquier, brindis por el nuevo padre, y una carrera al piso de abajo para ver a la futura mamá que estaba pálida.

A la mamá le puse la cena. Me dijo que necesitaría las fuerzas para lo que se le venía encima y yo le dije que el médico jamás sabría si había cenado antes o después de la rotura de bolsa.

Y así empezó la llegada de PP al mundo. Otra vez en sólo dos horas. En este caso sin un sólo dolor y en menos que canta un gallo, mi amiga se vio en un quirófano, rodeada de gente y con un bebé saliendo de nalgas sin necesidad de cesárea..

Y fuimos felices y comimos perdices. Aunque yo después de perder los ocho kilos que me sobraron de la experiencia de gnomita.

El día en que me convertí en doula. Parte I.

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Como tuve un jipiembarazo, me desenvolvía como pez en el agua en preparación al parto y estaba entregadísima a la maternidad, decidí que quería ser doula.

Acompañar a madres en su maternidad desde el comienzo y con sus pequeñajos para que pudieran salir del atolladero y que no se sintiesen tan perdidas como yo. Quería ser una ayuda.

Hoy se cumple justo a esta hora un año desde mi última experiencia. Pero hay que contarla desde el principio.

El jipiembarazo me ayudó para decirle a Shula qué era lo que le pasaba en el embarazo de su hijita la bola. Ella tenía pinchazos, yo le decía que eran patadas. Ella no sabía qué era esa barriga dura, molesta y que parecía que se dividía transversalmente, y yo le envíaba una foto de mi “barriga-culo” pues tomaba esa forma acorazonada, y le decía que era una contracción. Le preguntaba por si tenía ardores, los kilos que ponía, y así sabía “todo sobre mi bola”.

Luego estaba mi amiga la trauma, que tuvo a su niña dos semanas después que yo, y a la rubia, que fue madre a los seis días. Ellas no necesitaban esa compañía pero yo su información, sí.

Las doulas acompañan en la lactancia, como mi lactancia fue diferida y con nombre propio: Medela, bien harmony bien Swing, dependiendo del momento, también asesoré a quién me avisó.

Me encantó. Aunque la Shula por ejemplo estaba tan enganchada a dar el pecho que el Medela y el otro que le regalé casi me lo pone de sombrero.

Pero lo realmente flipante fue el inicio del parto de la canija o el que se presentó sorpresivamente en casa, aunque obviamente se terminó en el hospital. Una no es tan doula. Ni quiere.

La canija llevaba un finde con molestias y ardores y contracciones y…pero ella no sabía qué eran..síntomas, sin más. Y el lunes sacó a su perro a pasear. Ese meneo de esa barriga no era normal. De hecho cogí la correa y saqué yo “ar bisho”; ella vino, que andar le iba a venir muy bien y ya de paso ensayamos y soplamos juntas un rato, recordando las clases del dr. Fernando Godoy.

Ella valiente, muy valiente, volvió a casa, dejó al perro y se fue de compras con un amigo. A la vuelta me llamaron. Ya tenía dolores, flujo, pero entre el pudor y la falta de confianza total, lo dejamos ahí. Le dije que se cronometrara. Y se comió un arroz a la cubana. Jejeje creo que nunca más lo ha vuelto a hacer!!

Ya eran casi las 5 y me llamó de nuevo. Su marido se iba, pero como un parto tarda tanto, y no se sabía si estaba o no. Pues le dijimos que se fuera tranquilo. Fue salir por la puerta èl y ya eso empezó a doler. Contamos la duración de cada contracción, la frecuencia, bajamos las maletas, soplamos, la senté para que dilatara mejor; le aconsejé una ducha, le elegí un vestido para que no se tuviera que desnudar y quedarse “en culo” a la primera de cambio. Y esperamos al marido que llegó a las dos horas emocionado y con ganas de llevársela a la clínica para conocer a su bebé. Ella a las dos horas había tenido ya a su niño. Un parto perfecto, agradable, llevadero y me dio la sensación que hasta gustoso. Me alegrè de que me llamara y con ella, superé el muy mal rollo que me traje de la llegada al mundo de gnomita…

Shhh…genio creando

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Silencio. Hondo, oscuro, plácido, deseado, solitario, raro,único…¿Silencio? ¿Por qué hay silencio? ¿Qué pasa que no hay ruido, gritos, llantos ni mamás retumbando?.
Creo que ha sido porque he sentado a la gnomita en la trona y le he dado los colores que ayer le tuve que comprar tras romper la cajita en la que venían.. Pero aún así, ese silencio es raro. Todas las madres sabemos de qué tipo de silencio hanlamos. Ese que se sabe que trae aparejada una sorpresita.
A gnomita le encanta pintar. De hecho primero empezó pintando ella sola con unos supercolores que mamá gnomo compró en Kloppenburg hace diez años casi, en Alemania, mientras pensaba entre fiestas y fiesta de erasmus que algún día tendría gnomitos y les gustaría. Hubo muchos más regalos germanos obviamente, pero ése no es el tema actual.
Bueno, después de colorear todas las revistas que hay en casa, a gnomita le dimos hojas en sucio, listas de la compra por detrás y otras superficies libres de estampado para que ella decidiese dar rienda suelta a su imaginación pictórica. Pintaba garabatos ideales dignos del Moma. Qué arte!
Después le dio por pintar su mano. Ella no podía sola así que con mi ayuda llenábamos las hojasde manitas y las decorábamos con anillos, pulseras, relojes y pedrolos; éstos últimos al grito de “olo, olo, olo, queremos un pedrolo!!!” por si papá gnomo nos oye y quiere dejarse caer con un pedrolo que nos gustan mucho los diamantes a gnomita ya mí.
A gnomita ya le van los tatoos, para eso su madre le pinta pedrolos. También le va el arte abstracto, la creatividad, sin límites y aunque sea extremadamente joven, ella está más que preparada para darrienda suelta a su arte. Por eso, el silencio aterrador que hoy ha invadido mi casa, era señal inequívoca de que algo se gestaba cual orco mezclado con malas artes con árboles. (Acabo de tedner un momento pseudo friki porque ya no me acuerdo bien de cómo era).
Y mi niña invadida por el arte picassiano, se dejó influir por el Guernica; e inspirada por Miguel Ángel quiso hacer el mayor fresco jamás pintado y se dejó llevar por el arte qque sólo un pintor conoce y pintó. Claro que pintó. Pintó las paredes de mi salón y cuando acabó su obra, me llamó al fin y descubrí que habiéndose zafado de sus ataduras y previo salto por el sofá, la gnomita se había escapado y encontrado un lienzo perfecto para su obra.
Gnomita ha hecho un fresco y me ha llamado “mamá, mamá mia qué ha pintado”. ¿¿Y qué se hace ante esto?? ¿Se llora, se ríe, se enfada una o castiga al gnomo?. Pues nada, decirle que se pinta en el papel y se coge el borraparedes que compré de recién casada y aún me duraba para eliminar la obra de la artista.
Gnomita hará grandes cosas, estoy segura. Ya sé que no son ni cantar ni pintar…
Mamá gnomo acaba de aprender que en efecto cuando se hace el silencio, el genio está creando.

El heavypuerperio… y sus mentiras

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Eso sí que no fue nada jipi. Eso fue muy heavy.Hoy he salido con la gnomo familia a comprar el pan y la dependienta, una chica muy mona y joven, al ver mi panzota de 31 semanas pues empezó a hablarme. Me encantan esas charlas sobre maternidad sin consejos sino de contarse una los traumas a la otra.
Y hablamos del postparto. Que si depresión, que si falta del período, que si cansancio..
A mi me dijo una amiguilla con un bebé tres meses mayor que gnomita, que nadie nos preparaba para eso. Y es verdad.
Ya es de todos sabido lo del jipiembarazo. Llenita de aceite de almendras por la vida y paseando a la jipipànza por la ciudad. Con su buen rollo correspondiente y si acaso sus ardores y su dolor de ingle al final ya.
Pero, yo que he cuidado a muchísimos niños y que me encantan, nunca me hubiera imaginado lo que es un postparto, casi no soportaba cuidar de mi bebé!! No estaba pá ná!
Y venga la gente a contar mentiras. Todo el mundo te dice que entraron en sus vaqueros al final de la cuarentena, mi madre entre ellas. Que dieron el pecho durante su baja maternal; que una vez que acabó el parto, que es lo peor, ya a cuidar del bebé y recuperarse, o que a las tres horas de éste, ya podían andar y sentarse tan tranquilas; y así un largo etcétera.
¿Por qué nos mientesn tanto? Será para que sigamos teniendo niños; aunque yo, que ya sé qué es eso, voy a tener otro. Me hubiera gustado que me lo contaran.

1. No te puedes poner de pie hasta que no se te pase la epidural. Se acabó lo de las tres horas después de tener al bebé…
2. Tienes que hacer pis, porque lo mismo no te responde el body.
3. Tienes suerte si haces pis y no ves las estrellas.
4. Jejeje…hablamos de pis… ¿qué hay del pos?
5. Has tenido un niño de 3 kilos pongamos…¿Por qué sigues embarazada? Esto se puede hacer extensible hasta el año de edad del gnomo…
6. Si eres primeriza y te ayudan tanto como a mí, no sabrás dar el pecho ni pensarás en que te va a subir la leche, que te saldrán bultos o que, como gnomita en vez de succionar, saque la lengua y casi no coma en tres días en el hospital más los correspondientes en casa, hasta que le zampas un bibi de leche materna que te has sacado asustada por los bultos.
7. Salir de paseo supone una odisea; no te responde ni un músculo de los de Kegel y hace dos semanas que nació gnomita.
8. Gracias a Dios a mí no me pasó, pero hay quien presenta cierto problema de incontinencia..
9. Sufrir en silencio. Malditas.
10. El consabido Baby Blues..llorar y llorar y llorar y el bebé está perfecto y tus puntos, genial. Pero lloras, sin parar.
11. El cansancio tan extremo aunque te levantes a las 12. Cada tres horas llora el bebé le das de comer pero…no descansas y esto dura meses, sino años. Dependiendo de lo estivilizados que estén los padres.
12. Los dolores. A mí me dolía hasta el alma. Me puse malilla con el tiroides. Pensaba que era normal, casi me da algo..
13. Las hormonas se revolucionan como si cada día tuvieras un premenstrual y estuvieras alborde de un ataque; eso se mezcla con ataques de amor al bebé y al papá y claro…no puedes dormir de tanto amor. Te pones a tender y a lavar y a ordenar la cocina.
14. Por el día estás tan cansada por no haber dormido que, como yo, te vas de paseo dónde y cómo sea. Sacrificando siestas, relax y tranquilidad gnomera.
15. Se sigue con la LM. Se sigue engordando. Hay que perder el peso porque si no parece que te has vuelto a embarazar y te lo preguntarán por la calle y tu dirás…no! sólo estoy gorda!!!
15. Seguirás llorando.
16. Seguirás cansada.
17. Nunca vas a olvidar el parto. Otra gran mentira.
18. Seguirás con la ropa premamá, pues si sigues gorda y parece que estás embarazada la utopía de los vaqueros, como que no.
19. te aconsejarán sobre cómo ser buena madre. Desde las espontáneas callejeras, pasando por tu madre y tu suegra, quienes no se acuerdan ni de cambiar un pañal.
20. Dejarás de hablar con tu marido, porque el gnomillo llorará cuando os sentéis a almorzar por ejemplo…

Seguro que me queda mucho pòr enumerar; ¿Cómo os fue la experiencia a vosotros?. Lo único bueno, es que amas al bebé y lo quieres con locura y amas al papá aunque no se lo digas. Amas a tu familia!!

Tumpleaños feliii, por la madre de la Pantoja.

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Hoy se me han saltado las lágrimas con gnomita. Soy la madre de la Pantoja; la voy a promocionar, será artista o no, pero haga lo que haga siempre estará ahí su madre para aplaudirle en sus èxitos, corregirle en sus errores y levantarla en sus caídas.

Levamos desde hace un mes en racha de cumpleaños. (Por cierto, mi madre odiaba las relaciones sociales de las madres en esos ámbitos y a mí me están encantando…!!)

Bueno a lo que iba, gnomita canta fatal. Peor incluso. Pero es hija de su madre, nieta de sus dos abuelas, y hace honor a su linaje, que ya sabemos todos que ella es muy de seguir con sus linajes.

Total que ella necesitaba aprender el cumpleaños feliz para poder ser la estrella que lleva dentro como cantaba Bertín Osborne..jejejje.

Estuvimos mucho ensayando. Primero con el cumple de la abuela; fue un èxito, pero también una actuación privada, aunque sirvió para asentar las bases y los acordes.

El segundo cumple fue el del hijo de mi amiga la canija. El pobre lloró al tener que soplar las velas de su primer cumple y le dio miedo la multitud enfurecida cantando al unísono. Pero ya pilló ella que hay que cantar cumpleaños feliz cuando traen la tarta. Esa vez aún no lo cantó.

Ayer fue el cumple de su amigo, el que se la COME a besos, y por supuesto fuimos. Hubo piñata, gran novedad aunque desconocida -tuvimos que ver el contenido antes de querer ponerse debajo- pero que nos encantó. Y obviamente hubo tarta y canciones. Ya gnomita, consciente ella de la fama que comienza a tener, se ubicó como lo haría su madre al lado del homenajeado y cantó. Digo que si cantó. Y salió en la foto y en el vídeo. Y el amiguito tiene una hermana así que hubo doble soplido y doble sesión de cánticos. Ella muy bien situada y en su papel de cantar. Olé mi niña. Qué bien!!

Hoy la vestí con sus “sapatos pesiosos” otra vez y ella que hila muy fino se dio cuenta de que otra vez había jolgorio. ¿Has visto? Vamos al campo con tia Mono y su pretendiente y con los niños, entonces ella para reafirmarse en sus ideas y sacarme la información que no le estaba brindando de primeras, me dijo ¿Tumpleaños felii?.  Jajajajaja…no, hija, hoy no hay, eso fue ayer y ensayamos un par de veces por hacer algo.

Cuál no fue mi sorpresa cuando antes del café sacan una tarta, desde aqui digo que la más deliciosa del mundo dentro del género de chocolate y galleta, y ponen una vela. TOMA YA!!

Gnomita corrió entre sorprendida, emocionada y cantora y me dijo “mami tumpleaño feliii”. Anda qué suerte y lo mejor es que eran de dos niñas distintas.

Cogí a gnomita ni corta ni perezosa, la subí en una silla y ella sola, junto a los demás, empezó a cantar lo que le había enseñado Mamá gnomo y ella tan bien había aprendido para orgullo de su madre.

¿Lo estáis viendo? Papi, Mono y pretendiente.. Canta ella sola, sin mi ayuda. Es una artista. Se me saltaron las lágrimas..cuántas cosas aprenderá de mí..!!

Cuánto nos queda por aprender y me dí cuenta en el cumple del campo, que ella vale un potosí y que canta fatal, pero enamoró a su madre y a su público porque con su año y medio les cantó “tumpleaño feliii, tumpleaño feliii, dezeamo todoo, tumpleaño feliii” y luego se tomó un pelín de “tarta de tocholate”, ya me comí yo su trozo y el mío, jejeje.

Pd. Sí, soy la madre de la Pantoja. Aunque ya quisiera la Pantoja, tener el “ánge” que tiene mi niña. Lo siento.

Mamitis profesional

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Gnomita es un primor. Últimamente está sensiblemente unida a mí y a mi pierna, pero ella siempre lo estuvo. Desarrolló su mamitis a eso de los tres meses cuando decidió que no quería estar más que conmigo.

Luego se reafirmó en su pensamiento con cada mes que cumplía. Así que mamá gnomo lleva a gnomita consigo a todos lados.

¿Mamá gnomo tiene que ir al baño? Gnomita también va. A lo que sea. Vaya ser que su madre se escape o que ella se pierda algo.

¿Mamá gnomo va a hacerse la cera? Gnomita va también por si de mayor quiere ser estetisien o para prepararse para el suplicio que le espera desde ya.

¿Mamá gnomo habla por teléfono? Ella, también; no por nada, sino para ir cogiendo técnicas de comunicación por si es teleoperadora.

Mamá gnomo coge una fregona, aunque sea para cambiarla de sitio; gnomita coge la suya para limpiá zin pará, por si se hace Cenicienta.

Mamá gnomo cocina; gnomita corre a su cuarto y se trae su cocinita de Hello Kitty y se pone a toziná, vaya a ser que Arguiñano necesite ayuda y ella esté disponible.

Mamá gnomo se ducha, gnomita quiere irse al “agua patos patos”. Siempre viene bien asearse de más.

Mamá gnomo se viste, gnomita coge lo primero que pille y “ze pone a opa”. Para ir acostumbrándose, que en Cibeles y Milán hay que cambiarse rapidísimo.

Mamá gnomo se va de su vista un minuto y ella sale disparada en busca de “zu mamá”. Por si la fichan para detective.

Mamá gnomo se pone un collar, gnomita quiere otro “tolla”, por si monta su línea de joyería, para ir cogiendo ideas.

Mamá gnomo se cambia los zapatos, gnomita se pone las zapatillas de mamá. Por si Laboutine, la ficha.

Mamá gnomo está embarazada, ella tiene un bebé en la barriguita, pues para prepararse para cuando sea madre o por si el dr. Recasens necesita ayudante para el parto de las infantitas.

Mamá gnomo está agotada. Llega papá gnomo y la coge y ella le dice, tere con mami.

Mamá gnomo se queja de muchas cosas de Gnomita, pero es verdad que ella es miniyo, y eso es un orgullo total. Vamos por la vida “iguales, iguales” aunque se parezca a su padre, jejeje.

Mamá gnomo está encantada con gnomita, tanto, que gnomita no ha ido a la guarde porque a ver qué hacía yo sin ella.

Mamá gnomo está fatal de los nervios…iba a pensármelo yo ahora otra vez…

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