Mi gastroenteritis a las 25 semanas de embarazo

Llevo mucho tiempo sin aparecer por aquí y ya es casi costumbre que me tome grandes vacaciones blogueras, pero reaparezco con motivo de mi gastroenteritis que me ha dado embarazada de 25 semanas.
No es la primera vez que cojo gastroenteritis estando en estado ni quizá sea la más fuerte pero sí que ha sido la más contagiosa en mi casa y me ha hecho recaer incluso. La semana pasada la trajo mi hija pequeña de la guardería y estuvo dos días bastante fastidiada pero al tercero se repuso. Todos esperábamos que nos contagiara porque estos virus siempre se transmiten muy rápido y más de padres a hijos.
La verdad es que le dije a las niñas mayores que no la besaran ni la abrazaran mucho para no contagiarse, y como la veían vomitar, la huían como alma que lleva el diablo pero los padres no podemos huir de los besos babosos y los llantos con abrazo de nuestros retoños, así que ni corta ni perezosa decidí unirme a su club. El sábado me sentía ya un poco hinchada y el domingo empecé a tener síntomas de gastro que como siendo sincera, como tanto, no me asusté demasiado ya que pensé que simplemente me había sentado mal el tercer plato de gazpacho jeje.
Fue cuando al volver a Sevilla ya lo síntomas eran más que evidentes y desde ese momento hasta hoy miércoles ha sido un no parar entre idas y venidas y sobre todo de no retener nada de líquido ni sólido con una temperatura de 42 grados en Sevilla. Como no me encuentro muy mal, salvo el primer día que lo pasé en cama, llame a mi ginecólogo y le pregunté qué necesidad tenía de estar controlada de una manera especial. Él me dijo que el único riesgo era él de la deshidratación que con 25 semanas de embarazo no había ningún problema para el feto en el caso de haber cogido virus intestinal y que no me preocupara por eso. Que combatiera cada síntoma que tuviese de manera tradicional: la fiebre con paracetamol, los vómitos con primperan y la diarrea se iría sola. Así que estoy esperando a que el virus tal como vino se vaya, que fue su explicación.
Anoche estaba muy feliz porque había podido almorzar tortilla francesa y cuando fui a tomar la merienda que no fue más que un yogur me sentó fatal y volví a la fase inicial, así que heme aquí, postrada ante un vaso de té con limón, puesto que el suero de naranja y de fresa ya lo he llegado a aborrecer, esperando a que el virus se pase y abandone mi cuerpo y el de mi marido porque una enfermita no puede cuidar de un enfermo.
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Al menos hoy ha venido mi suegra y se ha llevado a las niñas a su casa a comer aunque yo solo espero que no les dejen de regalo el virus en su casa.
Muchísimas me habéis escrito preocupadas pensando en el bebé pero quiero que sepáis que él se mueve con normalidad; antes hemos estado jugando a sentir sus pataditas las niñas y yo y parece que por dentro va todo bien. La semana que viene vuelvo a tener ginecólogo y en teoría no pasa nada grave, lo único es que debo dejar de vomitar ya para poder hidratarme bien. Creo que he podido perder un par de kilos pero como hay reservas de sobra no estoy demasiado afectada, tan sólo un poco débil.
Y por supuesto, lo mejor de esto es que nos hemos motivado para arreglar los aires que estaban regular, las niñas se han ido a pasar el día a casa de su abuela y allí están disfrutando y nosotros nos recuperaremos poco a poco. Y cada noche tocará la fiesta de la espuma en la bañera, que es mi manera de ser una malamadre y dejarlas un súper rato en el agua.

2 comments

  1. Planeando ser padres says:

    Lo mío fue una bronquitis de meses durante el segundo embarazo con crisis de asmas y hace un par de semanas me siguieron haciendo pruebas y me dijeron que ha sido todo hormonal. Lo tuyo no, que te lo ha pegado una de tus bichillas, pero hija ¡qué coñazo no tener buena salud durante la preñez!

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