Las extraescolares. Él ballet.

Señal de que ya va pasando él tiempo es que en este Blog se deja de hablar de lactancia para pasar a hablar de ballet.

Os cuento un poco basándome en mi propia experiencia. De pequeña vivía en una casa enorme que ya habréis visto en algunas fotos con jardín y piscina en una urbanización muy tranquila a las afueras de Sevilla. Iba al colegio en Sevilla capital y tardábamos en él camino de ida siempre 45 minutos mínimo e igual de vuelta. Con lo que iba y volvía del colegio sin más, ya que más viajes era demasiado tiempo en coche, y en casa trabajaban los dos fuera.

¿Por qué os cuento esto? Para que comparemos la vida que llevan mis hijas. En casa trabaja fuera uno (con regularidad, que yo apenas hago mis pinitos) y vivimos en Sevilla capital a 5 minutos de la guarde y a 10 del cole en coche. Esto significa que en comparación mis niñas ganan una hora y pico en calidad de vida ya que no lo emplean en el coche y sí en jugar. Además de esto vivimos en un núcleo urbano y se puede ir al súper o a actividades andando. Así que es todo más fácil.

A todo esto yo siempre he pensado que lo mejor que puede hacer un niño por labtarde es jugar. Yo me he pasado mi infancia sobre una bicicleta en mi urbanización y salíamos todos los niños a jugar juntos. Yo menos tiempo que el resto por estar en otro colegio más lejos pero no me he cansado de jugar nunca.

Mis hijas pueden bajar al jardín de nuestra urbanización que es un paraíso en la ciudad. Lleno de árboles, de césped, con columpios y una pista que sirve para las bicis o el patinaje. Así que pensé que era maravilloso para ellas y sus tardes de juego. Error.

Mis hijas están en la espiral de actividades extraescolares de hoy en día y quieren hacer algo, lo único que les encanta: ballet.

Mi hija mayor desde que tenía un año y medio quería ser bailarina como Peppa, que creo que la cerdita salía con él tutú en varios episodios y la niña se vio reflejada. La estuve conteniendo otro año más, mientras me dedicaba a gestar y traer a sus hermanas a este mundo y resulta que todas me han salido bailarinas en potencia.

Como yo puedo llevarlas, traerlas, darles la merienda y hacer un par de cosas mientras doy un paseo, les puedo dar la oportunidad de ir a estas extraescolares de las que yo nunca disfruté por tener una madre con horarios imposibles y vivir en el quinto pino. Supongo que son las ventajas de no trabajar fuera de casa y ser prácticamente un ama de casa con estudios. A cambio recibo la felicidad de mis hijas (ojo, que no serían infelices de no ir, de hecho yo no iba a extraescolares y era muy feliz,supongo que por eso es nuevo para mí). Pero mirad qué foto al ver a su seño de ballet de nuevo hoy.

Veremos a ver a dónde llegan. Lo mismo son unas grandes estrellas. Quién sabe… Y yo sin querer llevarlas.

 

3 comments

  1. ana says:

    Están divinas, me encantan.Yo ,no las he llevado hasta este año a nada:trabajo hasta las seis y media, y necesito que mi madre u otra persona las lleve,y ya me parece demasiado…Mi madre va a recogerlas al cole,pero cargarla también con extraescolares….Bueno,este año he tenido que apuntar a la peque a deporte,al ser muy muy prematura(su hermana también pero menos) tiene un poco de falta de coordinación,,que la verdad no sé si es por prematura o porque se parece a mí,que soy pato,pato…También he apuntado a la mayor a manualidades,esta también es como yo:los deportes no le van.Y a la peque a un taller de lecto escritura que le irá bien para la psicomotricidad fina.Todo esto echando mano de amigas y de abuela,yo estoy trabajando.

  2. Cristina says:

    Bueno si te vale de algo yo también tengo tres y aunque trabajo por las mañanas y tengo toda la tarde para ejercer de madre hay veces que con la agenda de mis hijos entre cumples,extraescolares,que son 3 horas a la semana,y jugar y jugar….no me da la vida,jaja.

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