Vacaciones con niños (y muchos)

Hay una manera de veranear que a mí me encanta. Desde que era pequeña pero aquí en España ya solíamos pasar las vacaciones de semana Santa, Navidad y parte del verano en el campo con amigos.

Había unos amigos de mi familia, hoy ella sigue siendo la íntima amiga de mi madre, que tenían una finca – y siguen teniéndola, a pesar de que suene a pasado- dónde nos juntábamos el ciento y la madre.

Ellos por aquel entonces tenían una niña, nosotras éramos dos y el resto de amigos tenían más o menos por el estilo. No fue hasta años más tarde cuando se dejaron caer con el tercero o incluso hasta el quinto, pero ése es otro tema.

Aquellos años siendo yo niña, en esas vacaciones en familias los recuerdo con especial cariño. De hecho todos lo hacemos. Aquellos amigos y sus hijos, no nos recuerdan si no es como primos o familia. Supongo que habría desavenencias pero yo no las recuerdo.

Nosotros nos hemos venido este año a la playa. El primer día de no hacer compra porque era domingo, de deshacer maleta, venir en autobús (muy importante esto último… Jaja 😂) y sortear otros impedimentos hicieron que las vacaciones no tuvieran pinta de divertidas.

Al día y medio siguiente llegaron nuestros amigos con sus tres niños y medio, el cuarto llegará en diciembre, y todo cambió. Entramos por todo lo alto en el concepto tenemos seis niños.

La Mayor es la mía de cinco años y medio, le sigue el ahijado de mi marido de casi cinco. Luego mi mediana con tres y medio y la mediana de la otra casa con casi tres. Luego mi Mini con año y medio y la tercera de ellos con casi un año.

Nos intercambiamos pañales, cubos de playa, carritos de bebé donde duermen otros que no son sus dueños y además buscamos más diversión y nos juntamos con más familias amigas.

El primer día hicimos una fiesta de santo de la Mayor y la unimos al cumple del padre. Vinieron más amigos y colgamos el cartel de aforo completo.

Anoche nos fuimos a cenar a casa de otro amigo con otros tres niños de la misma edad que los nuestros. Había así 3 niños de cinco años , 3 de tres y 3 de un año. 

Nos lo pasamos genial y la verdad es que sí, no teníamos silencio, no dejamos de oír algún mamá, papá o un ay. Pero hablamos mucho los mayores.

Hablamos de temas trascendentales. De iglesias protestantes, de familias numerosas y su presencia en la sociedad actual, de la idiosincrasia sevillana, de la situación y el referéndum catalán, de la sociedad de consumo y el ocio como manera de acumular experiencias y de cómo acaba esto último con la familia tradicional y el ritmo de vida conocido de siempre.

Como veis de lo más productiva la cena. Y comimos hamburguesas, y el día anterior pizza además. Y los niños se lo pasaron genial. La verdad es que sin entrar en comparaciones con otro estilo de vida, estar rodeado de niños en un ambiente de amigos está fenomenal.

Por no comentar que íbamos sin coche y el dueño de la casa nos llevaba y nos traía sin problemas de espacio porque todos tenían espacio en los coches de 7 plazas. Es lo bueno de juntarse con familias numerosas.

Estoy dispuesta a repetir este tipo de veraneo cada año. ¡Vivan las familias numerosas! 

¿Quien dijo miedo?

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