Ya no somos APLV

Os debía esta entrada desde hace días, cuando empezamos a probar la leche de vaca, pero hasta que no hemos comprobado al cien por cien que ya está superada no me he atrevido a decir nada por aquí.
El día empezó pronto. Habíamos dormido bastante poco y teníamos cita en digestivo en el hospital infantil. Siempre he tenido seguro médico privado pero con las niñas me estoy dando cuenta de que la seguridad social es una opción buenísima especialmente para este tipo de alergias. (Recordemos que la leche Neocate, sin proteínas sino con aminoácidos la pasa el seguro social y menos mal, porque cada lata cuesta 50 €).

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Pues ése día llegamos e ingresamos con todas las de la ley en planta.

Mi hija era la más sana de todo el hospital gracias a Dios pero me sentía culpable por esto también. Cosas de madre…
Primero nos dieron una gasa y la mojaron en leche y se la pusieron en los labios a la niña. Esperamos y no le dio reacción.
Luego le dieron progresivamente jeringuillas con leche desde 1 ml hasta 150 creo, siempre duplicando la cantidad cada vez.
La niña estaba muy irascible y cada vez más, tenía hambre pues fuimos en ayunas y le daban 5 ml y hasta la media hora después, nada. Luego 10 ml y así sucesivamente con el extra de la falta de sueño que tenía. Nos salvó esto:
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No sé si se ve muy bien porque el tema selfie hospitalario es difícil. Es un fular kikuyu que le compré a Alejandra hace ya 3 años y al que le doy bastante uso aún.
Fue imprescindible para poder dormir a la niña, despertarla, darle la leche y volver a dormirla. Un básico en el hospital. Siempre me lo llevo ante citas así de largas.
Me llevé de casualidad un biberón y nos dio bastante apaño también porque la niña tampoco quería beber de jeringa a partir de 20 ml y de hecho, no le gustó el sabor de la leche sola, hubo que echarle cereales así que lo recomiendo para este tipo de pruebas de provocación. p

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Estuvimos toda la mañana sin problema. Luego tuve que hacer lo mismo que con su hermana mediana en su momento: darle cada día un poco de leche en el biberón y aumentarle la cantidad en 30 ml progresivamente.
Lo he hecho hasta darle todos los biberones de leche normal.
No ha habido problema con la leche pero, si, hay un pero, la niña se puso llena de manchas rojas de repente un día sin venir a cuento. No sabemos por qué le pasó pero creemos que es el plátano, pues como ella es lo único que tomó como alimento extra la víspera del brote… Así que de momento estamos exentos de plátano y por supuesto de chocolate, que tampoco quiero dárselo.
Así que esta etapa se cierra pero posiblemente dejemos para un capítulo más ya veremos cómo evoluciona.
La alegría es que hay más cosas que llevan leche que plátano, así que sólo con eso me quedo muy feliz y tranquila.
¡¡¡Un beso a todos!!!

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