Feliz año nuevo, en septiembre

Ya hemos vuelto. Hogar dulce hogar. Tres meses de andadura en casa de mi madre, idas y venidas de la playa y hoy he guardado (no sólo sacado, no), ¡doblado y todo! dos maletas con el equipaje de las mises, que sí llegan a tener 18 años llevarían menos ropa.
Estamos ya durmiendo casi. Está bien. Nueve de la noche y la Mini domidita al fin, después de preguntarse con la mirada y a base de llantos que dónde estaba durante unas tres horas. Y es que ella salió de aquí con tres meses y medio y ha vuelto con seis y una semana. Atrás dejamos los batones y los patucos y ahora ya va con vestiditos de niña mayor. Se sienta sola y lo primero que ha hecho al ver su nueva cuna (que estaba acostumbrada a la de viaje la criatura) ha sido ponerse de pie. Alguna ventaja tenía que tener eso de los barrotes.
La Mayor no ha parado de sacar juguetes del cuarto. Ha sido como si vinieran los Reyes pero en vez de tres cosas, le dejaran mil. Se ha disfrazado de Elsa, ha hecho puzzles y jugado con la hermana y redescubierto un escritorio de Molto que les encanta. Me vuelve del verano muy grande y deseosa de cole.
Y mi mediana, alias la Chica, ha ido a la guarde día y medio y me tiene dos velones colgando y estornudando ya. Ella ha experimentado el mayor cambio. Para empezar porque se ha quitado los pañales. Para seguir porque ha dejado de ser un bebesote y ya charla por los codos, contesta que es un gusto y da unas explicaciones que te mueres de risa.
Su único vicio de bebé es el chupe, pero ya se lo quitaré, no tengo prisa ninguna.
Ahora escribo furtivamente desde la oscuridad del cuarto de las niñas pensando en que el curso que entra empieza mañana ya del todo y que ya se acabó el verano. Pero no soltaremos las maletas tan pronto, no. Los fines de semana serán para estar en el campo, al aire libre en casa de mi madre que ya que la tengo aquí, pienso sacarle el máximo jugo a su presencia.
Ahora nos enfrentamos a otro año, que como siempre, empieza en Septiembre y no en enero como dicen tras las campanadas.
Atrás dejamos muchas cosas pero ahora vienen otras y sobre todo la rutina que es un tesoro.
Yo como siempre me quedo en casa con alguna. Este año con la Mini que no le falte de nada pero siempre haciendo cositas desde casa. Me parece que la única manera de sacarme provecho será haciendo cosas por mí cuenta. Ése es, de nuevo, mi propósito de año nuevo. Veremos a ver qué tal sigue… #continuará

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Asi están mis niñas ahora

6 comments

  1. silvia says:

    que gusto da volver a casa ehh!! yo hago excursiones a casa de los suegros cada cierto tiempo… sin internet… sin mis cosas…y cuando llevo dos días ya estoy deseando volver!!

  2. Matt says:

    El mayor provecho que se te saca es hacer de madre y que la mini no tenga que ir a guardería tan pequeña, te parece poco? 🙂
    Ya se que te referieres a profesionalmente pero lo digo para que no se nos olvide lo importante.
    Un beso

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