El amor en los tiempos del cólera (o del 1.0)

Bueno ni tanto… Anoche me puse a repasar mentalmente mis años. Tengo 32 aún y la suerte enorme de haber vivido en la época digital y en la previa.
Estoy encantada de haber conocido esta era en la que internet en el móvil es un básico. Yo no disfruto de unas vacaciones desconectando, no. Yo disfruto haciendo fotos, leyendo el periódico online, contactando por redes sociales y viendo noticias chistosas por whatsapp. Me imaginé este finde en la playa cómo sería ser madre sin smartphone porque, seamos sinceras, todas lo sacamos como arma liberadora -bien de nuestra mente o bien como amansafieras- y es un básico más que necesario.
Yendo más allá, y sobre todo las de mi generación, ¿Os imagináis ligar con móvil? Si yo tengo un blog y contacto con amigas madres e incluso quedo con ellas, ligar a través de redes o usándolas al menos, debe ser la monda. Vamos que sí no ligas es porque no quieres.
En mi época (esto… Hace 10 años escasos) el top de la tecnología era el Messenger de Hotmail. Y creo que añadí a mi novio y actual marido y punto. Tampoco tenía ordenador en casa. Ah! Bueno, casi me olvidaba de que tenía Hi5 -por alguna extraña razón- pero no lo usaba. Pero antes de eso ¿Cómo sobrevivía el amor? A casa llamaba algún que otro pretendiente pasando el mal trago de tener que dialogar con el cabeza de familia:
– Hola ¿Está Andrea?
– sí, ¿De parte se quién?
– soy un amigo.
– ¿Amigo? ¿Que amigo?
– pi, pi, pi, pi…
Jajajajaja. No era fácil resistir tal interrogatorio y mucho menos salir airoso. Y yo era ya casi mayor de edad que conste. El móvil me llegó a los 17 y medio y no tenía saldo nunca.
Si hay algo que me alegra enormemente es de haber estado un año en Alemania y que no existiera Facebook. Recuerdo esas Navidades del 2003 cuando Karla la mejicana se compró una cámara digital y me dejó la suya en herencia, ¡con carrete y todo! Se acabó hacer fotos con la desechable. Siempre andaba por ahí Chema con otra digital pero de 10 españoles era uno sólo el digitalizado. Y de todos los erasmus el porcentaje era mínimo. Aún así hubo amoríos, pero no queda constancia (apenas). Los amores se desarrollaban de una manera más personal. Aquí te pillo y aquí te mato o te vengo a visitar con bombones (así de romántico y sin que pudieras poner una excusa). Recuerdo cómo mi amiga me llamó interrumpiendo mi siesta premenstrual ibuprofénica porque se le presentó un postulante a amante en su habitación. Una amiga es una amiga y allá que fui yo medio drogada a hacer de carabina para que mi amiga no cayera en las manos libidinosas del visitante. Hoy le hubiera mandado un whatsapp y le hubiera dicho que no estaba y yo me hubiera quedado tan a gusto en mi cama superando aquellos dolores de barriga con un plácido sueño.
Esto tiene su parte mala también: no puedes agregar a todas tus redes a todos los pretendientes por dos cosas, no puedes hacer nada sin que lo sepa a tiempo real y también verá todas tus fotos pasadas. Con tus amigas y con otros ligues que aparezcan o que comenten imágenes. Tremendo. Yo estoy dejando toda mi huella digital a base de bien pero me alegro de no tener huella previa. No hay fotos en la red de mi edad del pavo, con un ligue feo, con un amor de adolescencia -por cierto desde aquí hago un llamamiento a todos los veinteañeros como mi primo: sabemos que estáis súper enamorados pero esas fotos de pasión en la playa os pesarán si no os dura el amor, a ver cómo las borráis…-.
La ventaja de la época predigital es que no tenemos pasado (casi) que siempre hay algún gracioso que tiene documentos que ríete del wikileaks.
En definitiva alguien que me explique cómo se liga hoy en día. ¿Se hace a través de móvil? O por el contrario se sigue teniendo un pretendiente a la antigua usanza que te viene a ver cada tarde. ¿Ganan o pierden las relaciones con el 2.0? Sea como sea, si llama el susodicho, el teléfono no lo va a coger tu padre seguro. Eso que se gana.

6 comments

  1. La maternidad de Krika en Suiza says:

    Uy pues es verdad, nunca he ligado en el 2.0, y sólo conozco a mi marido desde el 2009 pero a día de hoy no tiene ni wasap ni facebook, así que imagínate! jajaja. Por cierto, yo no tengo huellas 2.0 de mi pasado pero fotos en papel tengo a porrillo y alguna que otra también mina un poco la moral y la dignidad, jajajaja. Un beso!

  2. Quien No llora No Mama says:

    Chicas!!! ¡Que no somos tan mayores!!!! Madre mía que dramáticas, jajajaajaja. Yo tengo 31, conozco a mi novio (y padre de mi bebé) desde el 2009 y nos conocimos en la playa, pero siiii, he ligado a través del movil, mesenger y redes sociales en general! (antes se estilaba más los chats, y el más molón era el IRC, en el cual podías crear cualquier sala de conversación con un simple #).

    Yo tenía 17-18 por allá del 2002 cuando esto triunfaba… y oye, se ligaba mucho muchísimo, jajajajaa. En fin, de acuerdo con lo que dices, que mola mucho haber estado en estas dos eras tan fantásticas y maravillosas.

    Mi primer móvil lo tuve a los 15 haciendo creer a mis padres q me lo había regalado el noviete de aquel entonces, y mi cámara digital llegó con 18 recién cumplidos, así que se puede decir que era un poco friki de la tecnología (y lo sigo siendo, jijiji). Un besito!!!! Irina, quien no llora no mama

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