39 semanas y la bañera con agua

Tengo una amiga cuya hermana se ha marchado por una temporada fuera a vivir con su marido y están a punto de ser padres. Ella se ha unido de lleno a la corriente naturista que ahora es tan frecuente y ha querido tener un parto sin anestesia y en la bañera, vamos en el agua.
Mi amiga Janne, alemana, tuvo a su segundo bebé así, en una clínica por alguna complicación, pero el primer parto fue en su salón con su Hebamme y su marido.
Yo hoy me he metido en la bañera, por aquello de estrenar la casa nueva, ya que la bañera quizás fuera de lo poco que hay sin cajas y no me lo pensé.
Me duché y ahí que puse el tapón, llené de agua calentita el baño y me senté. Todo muy bucólico, con su espuma y todo.
Me eché para atrás mientras pensaba en que en realidad tener al bebé dentro del agua debería molar mucho porque esa sensación de ingravidez, de flotar y sentirte ligera después de tantos meses cargando con la panza, eso debería de ser lo más.
Pero aterricé de la manera más dura a la realidad. De repente el agua se me iba templando y ya no molaba tanto. De repente me di cuenta de que no me cubría el agua, sino que debía estar echándome agua constantemente con las manos para estar hidratada y no sentir tirantez en esta piel tan seca que Dios me dio y que en el mes de febrero este agüilla da un poquillo de frío…
De repente, me di cuenta de que el agua caliente no mitigaría mi dolor como la epidural y por último al verme de repente bañada en espuma bienoliente, con su aroma a jabón, tan limpia que me la comería, me dio respeto imaginarme todo ese agua cristalina y limpia diluida en sangre que todo lo tiñese, y volví a la cruda realidad.
Una vez aterricé me dije, chata, sal de aquí que te va a dar una hipotermia. El gua se iba templando y ya no era una gozada estar ahí…
Intenté moverme pero mi barrigola gigante no me dejaba girarme a la derecha, lo intenté hacia la izquierda y nanai, inviable. Me intenté incorporar y casi se me sube la niña a la garganta…
¡NO PODÍA SALIR! Miré alrededor y el móvil estaba en el lavabo, a salvo de cualquier chapuzón. Ahí bien lejitos.
Mis niñas estaban dormidas así que no podía gritar, aparte de que la casa es nueva y una tiene un nombre que mantener en el vecindario, obviamente, pero sobre todo no podía despertar a las loquis.
La otra opción, llamar a mi marido discretamente, pero ayer jugaba el Sevilla, así que para que no molestar había cerrado las puertas.
Debía salir yo sola con toda mi orondez de la bañera.
Así que como pude, me puse de rodillas aún a riesgo de caerme de boca, hinqué ambas rodillas, lavanté una, levanté otra y salí todo lo rápidamente que una ballena puede hacerlo del lugar donde ha quedado varada.
Última vez que me baño preñada. La ducha es bien y se gasta menos agua y energía. Y ya descarto por completo un parto en el agua. Paso. Que seguro que me quedo atrancada…

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16 comments

  1. Desmadreando says:

    Me he reído horaaaas porque pensé que era a la única ballena que le había pasado pero me dejas ¡la mar de tranquila chata!
    Mi hermana decía ¡deja de comer donuts que recuerda que no pudiste salir de la bañera tú sola! y buenooo no le hice mucho caso y eymeconoces ¡volví al donuts!
    Si yo cada vez que pasa más tiempo digo bendita epidural bendito biberón y me hago vieja mientras más fácil mejor 😛
    Un besote desmadroso

  2. Luci says:

    jajajaja! lo que no te pase a tí!! para la próxima móvil acuático o funda protectora anti goteo y el móvil siempre al lado chiquiiilllaa!!! menudo susto!! xD

    Un besazoo!

  3. Mamá Puñetera says:

    Ostras menudo momento!!! Yo iba a piscina estando preñada y era una gozada, pero no se yo si eso de parir en el agua me convence o no. A veces pienso que si, y otras que no… En fin, las duchas ya van bien! jejeje
    Besos guapa!

  4. Cuéntamelo bajito says:

    A mi me pasó igual!!!!!
    Y estaba sola, a quien se le ocurre?
    Hice lo mismo, me fui girando como pude y de rodillas me levanté.
    Pero no te creas que no me vino la imagen a la cabeza de si me escurriese, golpetazo y adiós muy buenas.
    Y la cara que pondría mi marido al encontrarme.
    Que miedo me daban los resbalones con la panza.
    Ya sabes, duchita y a correr.
    Bueno…. a correr no.

  5. Alejandra Melus- A.T. y estimulación says:

    Jajaja, qué bueno! A mi me pasó lo mismo hacia la semana 37, vaya experiencia. Sola en casa y no podía salir de ninguna manera, no había modo de mover mis kilos de ese espacio tan limitado y poco relajante. Me he visto de nuevo en aquella situación que mi memoria casi había borrado, jaja!
    Un besazo!!

  6. Giovanna says:

    jajajaja como me he reído, lo intenté hace unas semanas y me cansé más que si hubiera corrido un maratón, de por si el simple hecho de bañarme ya es todo un deporte! pero siempre una tiene en mente la espuma, el agua, música si al caso…en unos cuantos meses regresaremos a lo romántico de la tina 😉

  7. nosoyunadramamama says:

    jajajajaja… pues mira, ahora que lo dices no me dí ningún baño más allá del séptimo mes de embarazo… pero vale, creo q a mí como embarazada nadie me toma en serio!!!!! Y bueno, lo de parir en el agua lo dejamos para otras… entre parir con y sin epidural hay un abismo, y lo sé por experiecia….

  8. Planeando ser padres says:

    Yo fui a la piscina hasta los 6 meses de embarazo, y estaba convencida de querer hacer la dilatación en la bañera (en mi hospital tenían esta opción pero no la de parir en el agua). Al final, como fue inducido y estaba conectada a tanto trasto no pude hacerlo, pero mi miedo era precisamente ese: que me metiera allí para dilatar y que a la hora de parir tuvieran que sacarme con una grúa.

  9. remorada says:

    xD!!!

    mi último sobri nació en el agua y dice la madre que fue un momento hermoso, pero toma en cuenta que es de goma, entró al hospital a las 17, parió a las 19 y al día siguente a las 10 am ya estaba en su casa… dos días después fue al cine y todo O_oU

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