El sueño de una noche de verano.

Hace muchos días que no aparecía yo por aqui, me van a disculpar por favor, pero es que cuando se unen varios factores a la vez, la vida una madre bloguera se complica: les cuento así que la semana pasada pasé varios días en cama aquejada de una gastroenteritis que me asoló porque me dejó postrada con dos gnomitas locas y un marido trabajando. A esto hay que unirle, que fue el Corpus, que tuve que trabajar y que además me fui a casa de nuestros amigos a que todos nos lo pasáramos pipa.
Justo el sábado las niñas estaban emocionadas jugando con sus amigos, la Bola, que por si alguien no la conociera es la íntima amiga de mi gnomita Mayor, y su hermano que no tiene nombre artístico pese a contar con 10 meses de edad ya. Bueno a lo que iba, que las niñas estaban emocionadas y reventadas a partes iguales,los duchamos a los cuatro en comuna y después del baño y la posterior cena, las niñas se quedaron jugando en el salón y luego como malos padres las pusimos a ver Peppa Pig. Cayó primero mi gnomita Chica y después la Mayor para dejar a la Bola en último lugar.
Los padres cenábamos felices en la terraza y de repente pregunté yo si cada vez que se había quedado allí la Mayor a dormir no había tenido terrores nocturnos.
Ajá. Mi pesadilla. La pesadilla de cualquier padre que quiere que su hijo duerma y sobre todo, que no despierte al resto de la prole. La respuesta fue clara y contundente: No, nunca. La cuestión es que esto de los terrores lleva casi un año quitándonos el sueño porque entre pitos y flautas, la niña -siempre complicada para dormir ella- lleva casi desde que empezó el otoño con esta alteración del sueño.
No tengo estudios de ningún tipo de formación sobre esto que tanta lata da, sólo puedo hablar de mi experiencia como madre, quizás de corta trayectoria, pero suficientemente intensa.
Los terrores empezaron cuando la niña con 2 años y medio se resfrió en la guarde; pilló un clásico virus de guarrería y luego lo empalmó con uno de estómago. Esto le supuso un cambio de hábitos en su rutina, pues durante una semana ni se levantó ni se acostó a su hora y menos, comió. Una de las noches, habíamos conseguido que se durmiera en su cuarto con su hermanita de 8 meses y empezó a dar berridos y saltos en su cama. Gritaba desesperada con verdadera angustia y buscaba algo en la oscuridad de la habitación. No sabíamos qué le pasaba, la niña no nos oía ni nos miraba. Le gritaba a la pared y saltaba despavorida.
Obviamente despertaba a su pobre hermana que dormía plácidamente. Esto sucedió hasta 4 veces en una sola noche.
Asustados, le comentamos al pediatra la situación y nos dijo que era normal y nos dio un jarabe, “el jarabe de ser valiente” le llamábamos.
En una semana ese jarabe calmó la ansiedad de los despertares y se controló bastante la cosa, fue mano de santo o eso creía yo.
Al tiempo hubo otro cambio en sus rutinas, imagino que otro virus, y tachán: volvimos a padecer los terrores. Terrores de los que la niña ni se entera, los sufrimos los demás porque ella está totalmente dormida y no se despierta. Hemos pasado por todo tipo de saltos, alaridos, aspavientos, sustos, etcétera… y cualquiera de los que me seguís por Tuiter sabéis de qué os hablo, pero ya este fin de semana pasado se estrenó con algo nuevo.
La niña se hace mayor y ya tiene 3 años. Ya se ha bajado de la cama dormida, ha venido al salón llorando y saltando y aunque parezca que está despierta, en absoluto es así. Normalmente la calma mi marido, siempre mucho más paciente que yo, y en cuanto se le pasa el episodio se duerme profundamente.
Hemos observado que esto le sucede siempre que cambia de rutinas y especialmente si deja de dormir siesta, así que ahora cuando los demás empiezan a abandonar las siestas es cuando en esta casa se hacen obligatorias.
De este modo escribo ahora en la penumbra de mi habitación, aprovecharé y me dormiré seguramente y esta noche hasta las 23:00 estarán las niñas despiertas a pesar de que mañana vaya a la guarde la Mayor. Esto es una situación dificililla en cuanto a que no se sabe por qué sucede, si la niña sufre, si son pesadillas y tiene miedo de verdad ni si se le pasarán. De momento ya saben como es en casa de los gnomos esto, el sueño de una noche de verano.

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7 comments

  1. María Garrido says:

    Ufff lo siento por la gnoma mayor, aunque por lo poco que se sabe, en principio ella no parece que sufra al padecerlos, no? es más el susto que os lleváis vosotros. Ojo yo hablo de lo poco que he leído sobre el tema eh.

    Tal y como tú dices parece que cualquier cambio de rutina le afecta mucho.

    Ánimo guapa, que supongo que no es algo que dure eternamente, mientras tanto sestea con ellas todo lo que puedas para descansar tú también 😉

    • misgnomosyyo says:

      Sí, es lo típico de que ella no se entera de nada y que no sufre, pero en el momento en que vamos a pasar el día a casa de unos amigos o lo que sea, leáse playa por ejemplo, la deja tan cansada que padece de estos terrores continuamente.
      Muchas gracias, por pasarte. Un besazo.

  2. Una Mamá en la Cocina says:

    Vaya, aunque te leo sobre el tema varias veces en Twitter cuando hablas de ello, en este párrafo te noto más y más preocupada, espero que sea cuestión de tiempo y que ésto acabe pronto con alguna solución de varita mágica.
    Yo tampoco soy experta, solo tengo la experiencia de los míos,pero no es como lo vuestro, así que os mando muchos besos y ánimos a toda la familia Gnomo

    • misgnomosyyo says:

      Sí, porque aunque ella no sea consciente, la cara, los gestos, el lenguaje corporal es de verdadero terror. Y yo lloro, la verdad. Lo he pasado fatal y ahora optamos por las siestas y a estas horas sigue despierta porque claro, no tiene sueño!! jajaja qué lío…

  3. Irene MoRe says:

    Y lo de que no los tenga en casa de tus amigos ¿no te llama la atención?
    La verdad es que lo de los sueños de los niños es horrible. Peque nunca ha sido ni buen ni gran “dormidor”, pero llevamos una etapa de aúpa, sin dormirse hasta casi las 00:00 y suele tener varios despertares. Al principio pensé que eran los terrores nocturnos, pero creo que no, porque abre los ojos y nos contesta si le preguntamos, aunque la verdad es que no estoy segura.
    En fin, tendremos paciencia y esperaremos que esta “etapa” pase pronto.
    Besos y ánimo.

  4. Marta says:

    Jolines, en mi casa no hemos padecido esos terrores nocturnos, y no sabría muy bien como reaccionar. Supongo que la fase de antes de ir a dormir es tranquila, y sin cuentos raros que puedan producirle miedo en sus sueños.
    Espero que vaya mejor.

  5. Planeando ser padres says:

    Yo me mataría a mí misma (lo que viene siendo un suicidio, vamos) si mi bichilla no durmiese durante un periodo medianamente razonable. ¡Ay, pánico me da pensar en que nos asalten este tipo de trastornos!

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