La playa con dos.

Hoy acabo de descubrir una ventaja maravillosa de tener dos mejor que uno en una faceta importantísima: la playa. Cualquier madre de uno sabe que éste es un terreno farragoso: una vez que una es madre la playa en versión tumbing, bronceador y toalla impoluta deja de tener sentido para convertirse en un sinvivir que te baja la tensión y te deja dolor de espalda infinito si tienes los niños de la edad mágica de la Chica, o sea cuando empiezan a andar.
Recuerdo el primer verano de la Mayor con esta edad, 15 meses que me daban muy mala vida y en los que ella había conseguido grandes hitos como llevar casi medio año andando o hablar como una cotorra (ahora año y medio después no sólo no ha callado sino que ha perfeccionado la técnica hasta límites insospechados). Pues bien, por aquel entonces yo era madre de una gnomi con un bebé en mis entrañas de 13 semanas que me consumía la vida y recuerdo con pavor los paseos en la playa. La niña,  dicharachera como ella sola, se dedicaba a incorporarse a reuniones ajenas playeras y a intentar comerse las sandías de los demás (sandía que no probaba en mi casa obviamente). También ella robaba palas y cubos y cuando me la llevaba de vuelta a nuestra toalla de princesas la Gnomi socarrona se escapaba a la sombrilla de cualquiera que quisiese ser su abuel@ player@.
Hoy en cambio he visto cómo mi niña se ha hecho mayor y cómo la Chica que es también de aúpa ha conseguido entretenerse con ella,

image

Gnomis trazando el alzado de su nueva residencia estival

tanto que el padre y yo hemos conseguido hablar y todo, tumbados en nuestras toallas arenosas. Una pasada.
Las niñas se han puesto de arena hasta las orejas,  bueno, la Chica hasta la lengua para ser exactos

image

La Chica relamiéndose para que no quedara ni un grano de arena en su mano

y han hecho una amiga que hemos adoptado y abandonado al cabo de los tres castillos y no me he levantado más que al principio para poder compartir m mis conocimientos de arquitectura efímera arenera. Un éxito. Mañana vuelvo a la orilla a ver si cojo más agua y las pongo a edificar una choza en condiciones para que duerman la siesta y hagan pis. Si tengo un tercero me lo cuidarán genial. Me veo tomando un cocktail en mi toalla llena de arenita. Bien!

image

Madre tumbada haciéndose selfies en todas direcciones pues le daba la vida.

9 comments

  1. Una Mamá en la Cocina says:

    Ohh,envidiaca…jeje,que lo paséis genial.
    Futura suegra de #MisPiratas , le aviso que su Gnomi pequeña y Pirata Pequeño harán geniales migas, (#PirataMayir nunca lo hizo) pero el peque se “jartó” de comer arena el año pasado, si encuentro la foto se la mando como prueba de amora hacia Gnomi Peque….

    • misgnomosyyo says:

      Me dan miedo estos juniors jajajaja qué barbaridad!!! Y alérgicos perdios encima. .. no les arriendo las ganancias!

  2. Madre Primeriza says:

    Eso es vida!!! Te doy toda la razón:dos mejor que uno. Son esos momentos lo que me hacen temblar y preguntarme secretamente aquello de “y si tuviera un segundo?”….
    Besazos!

    • misgnomosyyo says:

      Ni te lo pienses!!! Uno es de lo más difícil. Dos es mejor porque juegan y se pelean y se cuidan y se gritan y… jajajajaja

  3. elbotondedaniela says:

    Debido a la edad temprana de LaValerie y el tiempo (sin comentarios) de Galicia, no he podido experimentar todavia ese placer ya olvidado de poder estar tumbada en la toalla…pero llegaré al momento mas que preparada!!

Deja un comentario