Los pañales de la Mayor

Supongo que ya a estas alturas todas las que me conocéis algo en Twitter habréis leído ya, pero por si no os cuento lo que hay de novedoso en la vida de la Mayor: ha dejado los pañales -de día, claro-.
Resulta que hace unas semanas quedamos con nuestra amiga la Bola, que es tres meses menor que la Gnomi y nunca hasta ahora ha ido por delante en su desarrollo, cosa que por otro lado ha provocado mucha desazón a su madre alias “La Shula” que llegó a encontrar un espacio aqui en este blog el año pasado cuando lo buscaba. Pero el destino es caprichoso y su niña, hasta entonces siempre a remolque de la mía, había tomado la delantera -y la sigue llevando- desde que un día decidiera abandonar los pañales y dar ejemplo a mi chiquilla.
Es de todos conocido el avance meteórico de mi niña, y si no, aqui lo digo: mi hija es una fuera de serie, sólo tiene dos peguitas de nada: no come y lo de dormir es otra historia. Sería perfecta si no fuera por estos pequeños detalles que los lleva marcados a fuego desde que naciese la criatura. Y claro, para ella que su amiga íntima se fuese del parque cada cierto tiempo para hacer pipí le supuso cierta envidia, que dicho sea de paso, es mala cuando ennegrece el alma, pero si la envidia sólo despierta afanes de copista, me parece de lo más útil. Así que esa misma tarde la Mayor decidió que hasta aqui habíamos llegado y que ella no era menos que su amiga y que dejaba los pañales que ella ya no era un bebé.
Hasta ahora todas las intentonas de quitar los pañales habían fracasado porque había llegado a nuestras vidas la gnomita Chica que como es lógico los usaba y la Mayor me argumentaba que ella era y quería seguir siendo como su hermanita. Obsérvese un ejemplo de envidia copiota que no era bueno.
Total, que desde ese día la niña dejó de hacerse pis y se le ha escapado dos veces durante el día y dos mientras dormía al día siguiente de tan tremenda decisión. Lo cierto es que se le ha dado muy bien y a mí me ha dejado a cuadros que he intentado muchas cosas y hasta que no ha partido de ella un día inesperado no ha sido exitosa la operación pañal. Como siempre, cada uno tiene su ritmo y parece que nosotras somos las que sufrimos las presiones de cuándo y cómo han de dejar de ser bebés.

6 comments

  1. enlacajaazul says:

    Más de acuerdo imposible, a mi me paso con el mayor (veía al hermano) hasta que dijo que él era mayor y sin problemas. Cada niño un mundo y cada uno en ritmo

  2. Merak Luna says:

    Pues las mías ni por imitación, tuve que ponerme en mis trece para decirle adiós al pañal. Me alegro de que el proceso vaya tan, tan bien, enhorabuena!

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