El coleche

Hola queridas amigas vengo a hablaros de las maravillas de dormir con tus hijos en tu cama: el coleche.
Desde que nació mi gnomita mayor, una niña con una terrible alta demanda habitando en su interior, o sea que o iba pegada o colgando de alguien o berreaba y trataba de inmolarse desde donde estuviese, las noches durmiendo todos juntos se dieron como algo normal. Si queríamos que se durmiera era el único modo y cuando se despertaba 10 veces por la noche pues ya estábamos con ella.
De esta maravillosa manera descubrimos qué era eso del colecho. La familia en el mismo lecho o camita.
Luego llegó la Chica, quien portaba un slogan “dejadme en mi cunita tranquila” y no le gusta dormir con nadie y menos la noche entera con sus padres. Algunas veces si está mala lo busca pero si no… Nada.
Se han dado casos en los que hemos acabado con las dos en la cama. Ellas durmiendo plácidamente en posturas inverosímiles y nosotros relegados a una semiesquinita y destapados. Sí, eso pasa.
Esta mañana me ha despertado el propio coleche, en el ojo. ¿Qué es eso? Se preguntarán. Pues se lo digo: es la versión maligna del colecho, cuando en la peor de sus vertientes hace que la niña duerma sobre las almohadas, tenga un sueño con el rey Unicorn de Dora la Exploradora -en el mejor de los casos- y te despierte literalmente dándote una coz en tu ojo cerrado que hasta entonces giraba en plena fase REM. Un dolor inaudito ha invadido parte de mi cráneo y sólo espero que no me haya dejado el ojo morado puesto que aún no me he levantado a mirarme en un espejo debido al miedo de verme amoratada y al sueño que tengo.
La gnomi duerme a pierna suelta, el padre ni se ha enterado -discreta que es una- y acaba de venir con la linterna del móvil para decirme que no me preocupe que no tengo nada.
No hay como dormir en manada, con sus coces y todo.
Ésta me la pagará cuando quiera salir con sus amigas. Me iré con ella y contaré esta historia. Muajajaja. Ser madre no está pagado.
Este post fue escrito a las 7:30 de la mañana. Edito para informar de que mi ojo está en perfectas condiciones y que tengo mucho sueño.

http://discreame.blogspot.com.es/2011/03/normal-0-21-false-false-false_30.html?m=1

Esta foto es lo más alejado al colecho que conozco.

10 comments

  1. Aída Boj says:

    odio dormir con mis hijas, y el motivo es ese precisamente. A mí me han pateado, roto la nariz de una patada, los riñones, he cogido frío porque se han dormido sobre el nórdico y no me podía tapar…. Mis hijas son un calco de las tuyas: a la mayor hay que echarla a su cuarto, y la pequeña pasa de nosotros, solo entra en nuestra cama cuando está enferma.

    En fin… pienso igual, en la adolescencia, pienso resarcirme contando una y otra y otra vez estas historias a sus amigos y novios.

  2. Mamá Merlin says:

    Nosotros también dormimos con el peque y nos pasa algo similar, pero la verdad es que no me imagino dormir sin él todavía, a pesar de todo cuando duermo sola siento que algo me hace falta… Cuando crezcan es que extrañáremos todo esto, a mi papá le encantaba dormir conmigo y hoy día dice si pudiera tener un pedacito de ese momento (con patadas incluidas) porque ahora ya sólo le queda el recuerdo, sólo cuando tiene al peque cerca intenta dormirlo en su pecho, así que algo aprendí de él: aprovecha estos momentos aunque algunos ratos sean una tortura china. Abrazos!!

  3. Irene MoRe says:

    Nosotros, salvo algunas noches al principio, hemos practicdo poco colecho, pero porque el de las “leches” es em chico-grande (una vez me dió un rodillazo en los riñones que todavía me está doliendo y no han sido pocas las tortas que me ha dado en la cara, o donde ha pillado)
    Pero me encanta, que quieres que te diga. Eso sí, en mi cama que es grande. Las veces que hemos dormido en la suya he salido con más dolores que después del parto.

  4. Mami Katabum says:

    Ahhhh el colecho! A mi me criaron repitiendo que los niños no se meten en cama de los padres. Cuando M1 llegó entre las comidas del hambriento bodoque y las horas del reflujo el colecho fue la única manera de poder pegar los ojos.
    M2 siempre amó su libertad y nunca gustó de dormir acompañada.
    Cada niño es tan distinto!! Por eso creo que es lindo dejar que se acomoden. Aunque uno ande con cara de sapo o-*

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