La mamá trabajadora.

Éste es un post para medio explicar la reflexión que hice al leer lo que mi colega Gema Lendoiro escribió el otro día. En su relato Gema exponía la situación en la que muchas madres nos encontramos y que, quizás, nunca antes de tener a nuestros hijos nos planteamos.
Para medio entender este galimatías hay que referirse a la noticia que se publicó el otro día -y que no es nueva para nada, pues de ese estilo ya he oído yo varios artículos al respecto- y que versa sobre madres trabajadoras con un puesto de trabajo prestigioso y bien remunerado que se retiran para estar y cuidar mejor de sus hijos.
Gema en su blog presentaba dos tipos de mujeres trabajadoras bien diferentes como era “la ejecutiva-Directora de marketing de una multinacional. Noventa mil euros de sueldo más incentivos. Horario: de 9 a 7 (más o menos) Con comidas de trabajo (que no paga ella, sino la empresa) entre semana donde conoce gente apasionante e incrementa sus conocimientos y agenda. Tarda 20 minutos en llegar a su oficina donde tiene una plaza de parking.”
La segunda de las mujeres era “la mujer cajera-Dependienta en un supermercado. Diechiochomil euros anuales. Horario de 9 a 2 y de 4 a 8. A la hora de comer, puesto que no se puede permitir pagar un restaurante a diario, ni siquiera de menú, come en un tupper (que ella misma se tiene que preparar cada noche al llegar a su casa cansada). Tarda una hora y media en llegar a su puesto de trabajo en trasbordos varios de metro y autobús (ir en su coche es mucho más caro y, además, no tiene donde aparcar) Los niños están, en el mejor de los casos, atendidos por las abuelas o por el padre que consigue salir antes de su trabajo.”
Ambos casos son extremos de una misma realidad.Yo soy hija de una mujer trabajadora que lo ha sido de manera voluntaria porque si hubiera querido, bien habría podido quedarse en casa, pero nunca fue una decisión que tuviese en cuenta. Esto significó que en casa hubiese siempre alguien contratado para cuidar de la casa y de nosotras y que al ser adolescentes reinase un poco el libre albedrío. Pero ésa es mi experiencia como hija. Hija a quien las monjas de un colegio femenino le decían que la fundadora había luchado por darle una educación a las mujeres cuando no iban al colegio. Hija a quien las profesoras le decían que había que tener “las mentes abiertas, señoritas, mentes abiertas” e hija que ha maltrabajado para ser una profesional y tener una carrera desde los 18 años de manera gratuita casi siempre.

Aqui la Sra. Gnomo reportera trabajando de noche.

Ésa hija más tarde se casó en medio de la crisis que nos envuelve y se quedó sin trabajo y no me quedó otra opción que rechazar una beca para una agencia de noticias de 250 euros al mes por 8 horas de trabajo diario. En ese momento no lo quise pues alguien que cuidara mi casa me salía más caro y ahí quedó mi carrera como periodista detenida.
A los dos años de estar en casa nació mi hija Mayor y dí las gracias infinitamente por no tener que levantarme a trabajar. En ese momento el cóctel de hormonas sumado a mi sentimiento de amor infinito y total dependencia de mi hija me hubiera causado mucha tristeza si hubiera tenido que separarme de ella para ir a trabajar. Lo hubiera hecho, pero me alegré de no tener que hacerlo. Me sentía unidísima a la niña y no hubiera estado cómoda.
Después de haber tenido a la segunda, y a pesar de seguir queriendo mucho a la primera y de enamorarme de la Chica, me sentí más capacitada para trabajar. Pero para trabajar desde casa con horario más que flexible. El cuidado de la casa, las niñas y mi marido (porque nos cuidamos los dos a la recíproca) recae sobre mí y no me puedo permitir el lujo de ausentarme tanto.
A mí no me representa ninguno de los dos casos expuestos por Gema pues estoy en ese abanico de grises que existe entre el blanco y el negro. Si ganase 90.000 euros anuales creo que sí que trabajaría pues mi esfuerzo se vería recompensado y podría darle a mi familia muchas opciones que estando en casa no podría ofrecerle. Tendría una casa grande, otro coche, dos personas al menos para que se encargaran de la casa y las niñas, y bueno, yo saldría a las 6 o 7 de trabajar así que hasta las 9 o 10 de la noche podría estar con mis hijas. Creo que ahí si que trabajaría.
El segundo caso, más real creo yo, se asemejaría a las causas por las que saldría a trabajar por obligación. Si tuviera una hipoteca, que pagar mil cosas y no me quedara más remedio, claro que tendría que trabajar y aqui creo que es donde se encuentran la mayoría de madres trabajadoras.
En este supuesto las madres relativamente recientes dejan a sus hijos por un sueldo que les da calidad de vida, aunque sea para que no les persigan los acreedores, aportan mucho a la familia e inevitablemente necesitan ayuda, hacen carrera o no, pero sostienen el hogar como el marido con el plus de que sólo ellas gestan, paren y lactan (en algunos casos). Son las hijas del capitalismo y el feminismo en su lado más salvaje y creo que en caso de ser millonarias también trabajarían aunque con otros horarios y sin presiones.
He hablado largo y tendido al respecto con mis amigas y yo soy la única ama de casa tradicional. Hay quien ve una barbaridad que no tenga un sueldo para el día de mañana, que nunca se sabe -pero tengo una licenciatura y alguna que otra opción digo yo-; hay quien me envidia por poder cuidar de mis hijas; habrá quien me vea como una pobre que se equivoca pero que no me lo dice y yo a mí misma me veo como una madre afortunada, que emplea su tiempo en jugar y cuidar a sus hijas que gracias a mis atenciones se saben el nombre de los Reyes Magos de Oriente y destacan sólo por eso en la guardería o cuentan hasta “Tes” porque no paran de repetírselo por las mañanas.
Al principio maldije en muchos idiomas pero cada día me alegro más de mi posibilidad de estar en casa atendiendo a mis peques y de vez en cuando hacer alguna colaboración flexible que me permita pensar en otras cosas aunque ganas de cobrar esos 90.000 € anuales y hablar con adultos, a veces no me faltan.

16 comments

  1. Somos Múltiples says:

    Pues yo estoy ahí ahí… En mi caso tenía un buen sueldo (no 90.000 € ja ja) y buenas condiciones, pero un horario muy intensivo. Sin embargo, nunca me he desvinculado del mundo laboral del todo, ya cuando mis mellis tenían dos meses me hice un master online de 8 meses, con los dos bebés tomando teta y el portátil sobre el cojín de lactancia. No soy ama de casa tradicional puesto que me limito a cuidar de mis hijos, odio las tareas domésticas!! Y creo que bien merece un sacrificio parar un tiempo durante los dos primeros años de vida de los nenes, teniendo en cuenta que tenía unos ahoros.

    Si bien al principio fue fantástico, ahora que tienen 30 meses y ya van 4 horas al día a la guarde, estoy intentando reactivar mi vida profesional pero con otro tipo de trabajos menos exigentes y mucha flexibilidad horaria. En marzo se acaba mi excedencia y está claro que no voy a volver. Pero aunque no quiero retomar mi vida anterior, sí que cada vez echo más de menos sentirme útil laboralmente hablando, tener más ingresos y una actividad intelectual más allá de interactuar con mis hijos. Vamos que lo que busco es un punto medio, ¿Lo conseguiré? Al tiempo….

    Yo creo que la edad de los hijos también es un tema importante. No es lo mismo trabajar 12 horas al día cuando tienen 6 meses que cuando tienen 14 años y van a pasar olímpicamente de tí estés donde estés porque ya tienen su vida 🙂

    • Mama gnomo says:

      Eso está claro. En mi caso yo sí soy el ama de casa tradicional que ha aprendido a serlo por imposición de los tiempos que corren y que no tiene más remedio porque está en casa. Eso no significa que ame las labores domésticas ni que disfrute planchando o limpiando, sólo que las hago porque no queda otra y procuro ser feliz.
      Con respecto a esto que dices de la edad empiezo a replantearme estar 10 años teniendo niños para así alargar el momento de quedarme sin nada que hacer. Lo que está claro es que de momento no trabajo y mientras sean peques, tampoco. Luego Dios dirá.

  2. Inma says:

    No me puedo ver más identificada contigo! No soy periodista, soy bióloga ya hasta hace año y pico, trabajaba como tal, realizando auditorías, implantaciones de sistemas de calidad, etc. Me encantaba mi trabajo y el horario me permitía poder disfrutar mucho de mis niños, pues estaba a media jornada. Con el mayor si que me quedé en casa, pues trabajaba haciendo sustitución en un laboratorio y cuando se agotó el tiempo, no me quedó otra, con el peque fue diferente y a los 7 meses a la guarde… pero desde las 4 de la tarde siempre con ellos…
    Ahora disfruto mucho más, no estoy estresada y sí soy ama de casa, pero no sólo hago eso, hago de seño de mis niños por las tardes, les enseño muuuuchas cosas!!! y luego me pongo la mar de ancha cuando la seño del peque me dice “se sabe ya todas la letras” o lo listo que es el mayor aunque es un poco nervio y lo bien que lee… Eso es por su mami, que ha preferido quedarse con ellos en casa a trabajar por 4 duros mal pagados y volver locos a abuelos para que estén con ellos… en fin… podría seguir…
    Lo único que a pesar de ser ama de casa, ocupo parte de mi tiempo también en una nueva afición que descubrí hace un par de años, la repostería creativa y que por cierto me hace llevar todo esto también mejor… hago tartas por encargo, decoro galletas para bautizos, comuniones, etc… y lo hago en casa, con mis niños y sin ellos, cuando me viene bien! Un lujo…
    Besitos que me tengo que ir a recoger a mis bichitos porque YA no tengo que dejarlos en el comedor 🙂

    • Mama gnomo says:

      Jajajaj ventajas de las madres que cocinan! La verdad es que estaría genial que tuviéramos la posibilidad de hacer lo que quisiéramos sin repercusiones ¿No? trabajar media jornada y ganar un pastón, pasar las tardes con los niños y que por las noches durmieran! Pero la ecuación perfecta no siempre sale… En fin, un besazo.

  3. Marta Perez says:

    Las ganas de cobrar ese dinero las tenemos casi todas las que te leemos. Yo me digo muchas veces que si pudiera/quisiera, dejaría el trabajo para estar con mis hijas. Claro está que el trabajo que tengo ahora no es para el que me he formado. Y aunque hago cositas en tema, no es lo mismo que estar de 9 a 17 y tener vacaciones escolares…
    La conciliación da mucho que hablar, y cada una tiene un “tormento” que pasar para decidir que hacer. Lo malo es que no te ponen fácil las soluciones.

    • Mama gnomo says:

      Creo que la clave es trabajar poco y cobrar mucho eh? jajaja. Lo de las madres trabajadoras es un tema delicado porque las mujeres hemos sido educadas para hacer carrera y no para dejarlo.

  4. Martaharias says:

    Hola
    Mi caso es el de la madre trabajadora 1 (aunque ya me gustaría ganar eso…creo que las mujeres estamos peor pagadas pero eso es de otro post…).
    Tengo un trabajo muy intenso que supone que muchos días ni siquiera les veo despiertos y que hace que necesite un montón de ayuda externa…que casi nunca les lleve al pediatra que en el parque no me conozcan o que la profesora del colegio de la mayor me haya visto 2 veces…
    La realidad es que trabajo porque me gusta, es un tipo de trabajo que no permite conciliar y al que no quiero renunciar…eso sí dedico todo el tiempo que puedo a mis 2 hijos y cuando estoy con ellos estoy a tope y me intento organizar lo mejor posible para aprovecharlo
    Eso no quita para que a veces, tenga sentimiento de culpa por no estar dedicándoles lo suficiente pero al fin y al cano, elegir es renunciar… sin embargo, lo que me duele es que el mayor nivel de critica viene sorprendentemente de otras madres….para eso por qué has tenido hijos, es que llegas muy tarde, etc… tengo que escuchar toda clase de comentarios…etc….las peores enemigas de las mujeres son las otras mujeres ¡!!! Y yo me pregunto…qué más o dará lo que hagamos cada una….porque nos tendremos que meter en la vida de los demás (esto es muy típico en todo…en el embarazo, la lactancia, la educación de los hijos…y un largo etc…)..dejo esa reflexión abierta

    • Mama gnomo says:

      Bueno como bien dices al elegir, descartamos la otra opción. Seguro que con lo que obtienes de tu trabajo a los niños les estás dando mucho de tí. Yo no elegí, me vi abocada a ello con lo que no creo que dejara el trabajo. Mi caso es el de una madre que ya se había quedado sin trabajo y se alegra de eso ahora que tiene hijas.
      Arriba dije que mi madre era mujer trabajadora y ella tenía horario de oficina completo con sus horas extra y todo. No es que no las echáramos de menos, es que éramos pequeñas y nos adaptamos a esa situación cuando pasábamos unos días sin verla. Pero los fines de semana estaban para convivir. También íbamos a clase por la tarde así que sólo nos perdíamos los deberes y las duchas y cenas con ella pero no pasaba nada. No nos educamos como asociales, simplemente mi madre compraba o alquilaba los disfraces, nunca venía a las excursiones ni daba catequesis. Sólo eso.
      Pd. criticar es deporte olímpico así que no te preocupes!!!

  5. Patch says:

    Buf, si saco un rato me hago yo un post de esto 🙂 Me parece muy interesante tu punto de vista, sobre todo porque al ser de mi ramo entiendo perfectamente que rechazaras la beca de los 250 euros (fijo que alguien te diría que al menos te pagaban). Mi caso es un poco diferente porque yo no tengo hipoteca (mi pareja compró la casa años antes de conocernos) y aunque contribuyo a la economía familiar tengo bastante independencia. He tenido la suerte de que tanto en el embarazo anterior como este soy autónoma y mis clientes me aprecian bastante por lo que cobro bastante bien (tampoco los 90.000) y casi nunca llego a hacer más de 6 horas al día. Además a mí me ayudan entre mi madre y mis suegros a cuidar a la peque así que tampoco he tenido que sacar dinero para la guardería y quitando las 6 horas de curro paso el resto del tiempo con ella.

    Como dice Adriana, también depende mucho de la edad que tengan y cuanto más pequeños son más tiempo tienes que pasar con ellos, hay más necesidad por ambas partes. Eso sí, yo no me veo suficientemente valiente como para dejar radicalmente el trabajo porque, en primer lugar sí que hace falta que aporte algo de dinero de mi sueldo en casa (menos en la hipoteca en lo demás vamos a pachas) y porque el trabajo me realiza de una manera bastante importante. Además como te digo no es un trabajo mortal que me impida estar con la heredera e incluso hay reuniones a las que me la puedo llevar, ¿qué más puedo pedirle a la vida?

    Besos guapa!

    • Mama gnomo says:

      Si te fijas la reflexión es la de una periodista que antes de ser madre ya no trabajaba y simplemente doy gracias por no haber tenido que trabajar al tener a la Mayor y tampoco cuando la pequeña nació. A veces necesito relacionarme con mayores porque para mí, que me formé a base de prácticas gratuitas y muchas horas fuera, trabajar era lo más pero hija, con ciertas condiciones. La beca era de Europa Press y no, no la cogí aunque me pagaran y me daban vales de comidas.
      Con respecto a la edad a los 14 intentarán hacer sus vidas, pero hay que tenerles mil ojos porque empiezan ciertos devaneos con lo prohibido, no vas a poder estar encima de ellos siempre, pero la observación en el método científico es importante al igual que con los hijos.
      En fin, siempre va a ser complicado con lo que lo mejor es ir haciendo lo que buenamente se pueda. Yo he tenido suerte porque tengo alquiler y no una hipoteca que nos chupe la sangre, pero yo no tengo mi propio sueldo con lo que de ir a medias, nada de nada, monada.
      Besotes!!

  6. Patch says:

    Jajaja, es verdad que es algo diferente el caso 🙂 Así como curiosidad te contaré que estuve en Europa Press cobrando esos 250 euros en dos periodos: el verano de 3º de carrera y entre septiembre y diciembre de mi 5º. Hice mogollón de horas y aprendí muchísimo ¡me tocó la cobertura de cuando Letizia y el Príncipe se prometieron!, aquel día salimos a las 2 de la mañana.

    Ay qué difícil es currar y cuidar de la prole 🙂

    Un beso!

  7. planeandoserpadres.com says:

    Aquí otra periodista y actualmente becaria, con una primera bichilla de 3 meses que ya está viendo que la reincorporación tras la baja de maternidad no le va a salir ni económicamente rentable ni emocionalmente soportable. Ya contaré como me salgo yo de esta coyuntura en unos meses. Si yo tuviese valor ¡me quedaría en casa criando a mi churumbelita!

  8. Mami Katabum says:

    Yo me hice ama de casa. Trabajé un trabajo de locos con Monkeys 1 y 2. Viajaba mucho y cuando estaba en casa el fono y la computadora me tragaban. No sabía ni hacer un arroz! Y aunque económicamente teníamos muchas ventanas, ese horario y esa vida empezaba a cobrar caro. Mi hija no quería jugar conmigo, mi esposo y yo nos distanciamos mucho.

    Cuando diagnosticaron a M3 dejé de trabajar porque el requería atención todo el tiempo. Alguien que lo lleve a terapias, al médico y alguien que pueda darle la atención que el necesitaba.

    Económicamente fue un golpe súper duro, y a mi profesionalmente me dolió también. Sin embargo estoy segura de que es lo mejor.

    • Mami Katabum says:

      He aprendido a cocinar y me da mucha satisfacción lo que hago. Yo llevo y traigo a los niños del colegio y si alguien se enferma se quedan conmigo. Eso a las madres que trabajan de les complica. Estoy envuelta en actividades escolares y las extra curriculares. A lo mejor muchas (como mi suegra y cuñadas) piensan que estoy “amargada” y “conformada” pero en realidad es una paz conmigo mismo de hacer todo lo que puedo por ellos.
      M3 está por cumplir 4años y seguimos con terapias y horarios locos, pero me he organizado a punto de que trabajo desde casa y en un horario que yo manejo. Puedo tomar uno o dos casos por semana y les dedico el tiempo necesario para que queden perfectos. Como profesional tengo la satisfacción de que ahí está y es mío para tomarlo como yo pueda. Como madre mi satisfacción es hacerlo de tiempo completo. Y sigo teniendo tiempo para andar de novia con mi esposo y poder irme de brunch con mis hermanas.
      Yo me hice, y le acomodé piezas de todas las facetas que me hacen yo.

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