De príncipes, sapos, culebras y un caballero.

Creo que ya el año pasado conté por aqui que nosotros no celebramos San Valentín, no porque sea una cursilada a mi entender ni porque digan que es un invento del Corte Inglés, no, no. Es porque nuestro aniversario es el 13 de febrero y anula sistemáticamente al día 14.
Hace nueve años tenía yo 22 y hacía poco que había regresado de estar en Alemania. Atrás dejaba una época un tanto tempestuosa. Un príncipe que salió sapo tras casi 5 años y que no hubo manera de devolverle la forma humana, una culebra, que resultó venenosa, y también yo, que me encontraba con ganas de redescubrir mi entorno familiar y mi vida; tenía que acabar la carrera, buscar un trabajo, ubicarme en la ciudad y restablecer mis relaciones personales después de un año sin saber de nadie.
Mi hermana, la Tia Mono, estaba deseando mi regreso y durante ese tiempo fuimos más que íntimas amigas y no parábamos de hacer planes juntas y salir con amigas compartidas. Yo añoraba ese tiempo en Alemania, irreal, de libertad y diversión también y bueno quería vivir y viajar y conocer más mundo. Así que no había posibilidad alguna de que mi media naranja apareciese ni la quería porque iba a hacerla zumo. Atravesaba una etapa de desencuentros y no quería ninguna relación que me atara, porque quería ser libre. Basta hablar para que caiga encima.

http://www.lanaranjadevalencia.es/2009/06/28/zumo-de-naranja/

Un día, de casualidad, mi amiga María habló con un amigo y nos encontramos con él y el resto del grupo, entre ellos el señor Gnomo. Salimos, hablamos, nos reímos muchísimo, y quedamos en celebrar fin de año todos juntos. Al final escapé. No sé por qué. Después coincidimos muchas veces desde ese momento. Mi otra íntima amiga me decía: caerás y yo contestaba que no. No. No y no.
Pasaron un par de meses y él me buscaba, me llamaba, me veía, me hablaba y yo escapaba. Un día quedamos. Íbamos a tomar algo. De lo nerviosa que estaba hablé y hablé y hablé y él aguantó estoicamente mi charla.
Ese nerviosismo que me hacía hablar, era el mismo que me condujo hasta allí, el que no me dejaba volver a escapar  por algo ¿Sabéis qué es ese algo? La certeza de que este hombre, no era ni príncipe, ni sapo, ni culebra. Era, y es, un hombre que se viste por los pies. Un caballero de los de siempre, de los que te cobijan, cuidan, quieren y son un refugio para la vida. Un hombre bueno y hoy en día no quedan casi de ésos. Tenía ante mí a una persona íntegra, con valores, educada y amable. Sincera, cariñosa pero sobre todo bueno. ¿Cómo iba a dejarla escapar?
Hoy hace nueve años que empezamos a crear esto, que ha resultado ser un proyecto fantástico y no podía dejar de dedicarle esta entrada, porque sin él ni este blog, ni las gnomis, ni yo seríamos las mismas. Al fin y al cabo, él es el hombre de nuestras de vidas.

Aqui una foto de los Gnomos de Feria como no podía ser de otro modo

14 comments

  1. Patch says:

    Guapos! Ay si es que no hay que resistirse a las buenas historias de amor 🙂 Un beso preciosa y felicidades por el aniversario! (Yo tampoco celebro San Valentín, pero es que hoy es el cumple de Patchboy así que hay fiesta igualmente)

    • Mama gnomo says:

      Jajajaja Gracias! felicidades también al Patchboy que cumpla muchos más! San Valentín está sobrevalorado, las historias de amor verdaderas surgen a diario. Sin esperarlas.

  2. Luci G says:

    Ole, ole Y OLE!
    Que viva el amor, que vivan esos 9 años -y que haya muuuchos más- y que vivan los caballeros con valores, honrados y que se visten por los pies!

    Felicidades guapisima y a disfrutarlo!
    BEsazoss

    • Mama gnomo says:

      Jajajaja sí que es guapo y lo mejor es lo bueno que es. He tenido suerte y buen ojo (no olvidar que la foto es de 2005 quizás hayamos envejecido un poquitín jejeje )

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