Slow life gnomera

La slow life es un término nuevo para mí que en realidad designa a algo que existe desde que el mundo es mundo.
Las mujeres de ahora, con trabajo, hijos, una casa, vida social y además necesidad de sentirse y ponerse guapa y joven, creo que se ven sometidas a una presión excesiva y difícil de compaginar. Y ante este ritmo de vida un tanto agotador y siempre sometido a horarios propios o colegiales, se acuña el término “slow life”. La vida lenta, tranquila, o lo que es lo mismo el ritmo de una casa tradicional.
En casa de los gnomos, prima la slow life. Yo no sé si defenderla a capa y espada o ser detractora. Yo estudié periodismo y me tiré la intemerata trabajando o gratis o por dos duros. Luego tuve suerte y entré en una agencia de noticias nacional con una bequilla y luego, nada.
Yo en casa de mi madre, en la que ella trabajaba a jornada completa y tenía a alguien siempre contratado para que la ayudara, me dedicaba a estudiar y trabajar. Me acostumbré jornadas maratonianas y era feliz.
Y cuando me casé la slow life apareció en mi vida. Recuerdo con terror el enfrentarme a las tareas domésticas y como no soy casera, prefería irme a pasear y escaquearme. Luego llegaron las gnomis y el escaqueo está más que justificado pues se esconde tras su cuidado. Y eso sí, a mis niñas no les falta un perejil, en atenciones y cariño que yo soy poco materialista (y de juguetes como que les falta mucha tecnología, aqui hay para jugar a las casitas y a las construcciones), sin gastos que la austeridad es un don a reforzar.
Pues eso, que yo me paso los días yendo al mercado, a la farmacia, a pasear y ya, menos mal, gracias a la Mayor nos levantamos a las 8 para prepararnos e ir a la guarde, que antes era sin hora eso de amanecer.
Los días transcurren tranquilos y pausados. Nos levantamos, vamos a la guarde, desayuno con el padre Gnomo, me llevo a la Chica a pasear y hacer recados, hago la comida, recojo a la Mayor y al progenitor, comemos y luego me queda la tarde para jugar y estar con mis niñas, ducha, cena y a dormir. Así transcurren las semanas y tienen un sabor delicioso. Es la tranquilidad hecha jornada, la pausa, el vivir saboreando las horas. A veces se sacrifican muchas cosas por tener bienes materiales y la felicidad radica en esta calma que me envuelve. Ya con el padre normalizado y a punto de terminar el que califiqué como peor año de mi vida, vivo en un inmenso mar en calma donde todo adquiere la seguridad del horizonte , que siempre está ahí tan quieto, tan plano y tan estable.
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10 comments

  1. Jenni Peña says:

    Yo desde casa tambien no se que es la slow life, voy todo el dia corriendo. Y q sepas q cada vez q la gnoma madre pronuncia la palabra siesta una jenni muere de envidia.
    Y eso q ahora me he liado la manta a la cabeza y todo me resbala porque si no creo q ya habria infartado. Cuando trabajaba cafi vivía mas slow, a pesar del stress al cruzar el humbral de la puerta del curro, en mi casa era todo slow y disfrute.
    Me alegro que tu puedas disfrutar de esa tranquilidad, mucho nos queda por aprender al resto.
    Besos, guapa.

    • Mama gnomo says:

      Jajajaja… Jenni qué loca! Yo he aprendido que la vida sin estrés es necesaria para la vida. Correr y correr a veces ses inevitable pero hay que buscar un huequito de paz. La mía, sí, es slow y feliz, no me quejo.

  2. Mamá por bulerías says:

    Ays así hacía yo cuando Amaya era peque…
    Ni guardería ni nada. Las cosas de la casa las hacía por las noches cuando la enana tenía ganas de juerga.
    Lo que se dice rutinas de bebé ella nunca ha tenido…
    Pero ahora es un no parar… en fin… también ya necesitaba un poco de obligación de hacer algo xD

    • Mama gnomo says:

      También es necesario, yo espero no estar toda mi vida de slow porque me quedaré sin neuronas de no usarlas!!! La ventaja es que disfrutas de los peques una barbaridad y sin presiones mentales por la separación.

  3. Irene MoRe says:

    Me alegro de que el peor año de tu vida esté acabando. Como has dicho, después d ela tempestad viene la calma. La verdad es que lo de ser madres, esposas, trabajadoras y amas de casa es demasiado. Me encantaría apuntarme al slow life, pero mi hipoteca no me lo permite. Eso sía, al menos intentamos que los fines de semana sí lo sean y procuro aprovechar las tardes al máximo con Peque.

    • Mama gnomo says:

      Ay!! la verdad es que ha pasado poco tiempo desde que dije aquello pero de verdad que ha cambiado el panorama y para bien. La ventaja de no tener hipoteca es que esta slow life obligatoria me permite vivir plácidamente sin agobios y se agradece, la verdad. Tú tienes mucha suerte por tener un trabajo y sigue disfrutando de la slow cuando tengas un rato. Un besote.

  4. La Gallina Pintadita Carmen says:

    Comparto tu sentir Mamá Gnomo y uniéndo este post y el siguiente, que aacabo de leer también…el mundo 2.0 nos da muchas cosas, muchas, muchas, sobretodo relaciones, deshaogo, compartir, enriquecerse, pero tamibén es verdad que quita un tiempito que apenas dejas de dedicárselo te das cuenta que así la vida puede ser aún más slow. Supongo que como casi siempre, en el punto medio está la virtud.
    Sabes…cuando eres menos friki me gustas más, aunque para gustos los colores.
    Un beso y enhorabuena por ser feliz, eso se contagia y seguro que tu lo haces a los que te rodean

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