Baño de espuma y velas

No, ni se imaginen que les voy a narrar un encuentro romántico en un destino de ensueño. Ni siquiera les merodee por la cabeza que vengo a contarles el rato de relax que pasé ayer mientras leía un libro. No, no, tampoco. Realmente dista bastante del hilo narrativo. Vengo a contarles una historia de terror. Una de esas historietas que aterrorizan a cualquier madre, especialmente a las multíparas, pues entre todas las pesadillas se encuentra la del apagón inesperado pero ¿Qué sucede a si el apagón ocurre durante la hora del baño? ¿Y si para más INRI están las dos gnomitas en la bañera llenas de espuma hasta los ojos?
He aqui el quid (que no el kit) de la cuestión. Anoche ya hacía frío y en esta bendita ciudad las casas están fatal acondicionadas, de hecho cualquier apartamento por nuevo que sea, goza de unas rendijas en sus ventanas que permiten a los pingüinos deslizarse por las paredes que es un gusto. Así que encendí los radiadores en las dos habitaciones. Tenía puesto el portátil con los Cantajuegos, el cargador del móvil y puse el lavavajillas, que me entretuve durante la siesta cuidando de la niña de turno y me lo salté. Así que cuando puse el agua caliente y el calentador del baño, el automático decidió salvaguardar nuestras vidas y se apagó. Nos dejó a un bebé de 9 meses y a la de 2 años y medio con espuma en los ojos y a servidora a punto de un ataque.
Pensé en encender algo, ¡¡la linterna del móvil!! Y duró, gracias al 2% de batería que tenía, un minuto y medio. Mientras, llamé a mi suegro y pedí refuerzos y una vela.
Me escabullí entre gritos y lloros a la cocina y cogí dos mecheros. Nota mental: la linterna es importante que tenga pilas 🙂
Volví en un nanosegundo y calmé a las fieras y… Me puse a cantar cumpleaños feliz esperando a ser rescatada.
No podía sacar a una de la bañera, sin dejar a oscuras a la otra con su correspondiente riesgo de ahogamiento. No podia sacar a las dos empapadas por falta de manos y hacía frío. Y quise llorar desesperada. Intenté llamar a mi marido y que se volviera del trabajo para salvarme pero se apagó mi móvil y mi fijo y… Y Todo!!! Se apagó todo. Entonces tras 25 soplos de mecheros, porque cantábamos alternativamente cumpleaños para la de uno y para la de dos, se oyó la puerta y llegó el abuelo gnomo. Nuestro salvador llegaba y traía dos velas!!! Después de una espera que se tornó eterna, le dio a un plomillo y voila! Se hizo la luz en lunes.
No os lo deseo a ninguna. Estuve plantada en el sofá un gran rato desestresándome.
Esto no es vida, voy a envejecer pronto, lo veo.

4 comments

  1. Irene MoRe says:

    Es que hoy en día, en las casas, es todo, TODO, eléctrico. Saltan los plomos, o se va la luz, o hay una avería y no puedes hacer nada. En la cocina vitro, horno eléctrico, frigorífico y microondas, en casa luz, teléfono, móvil, tele, dvd, cd, … En el baño el termo. Y si encima te pilla en invierno…. Lo único que puedes hacer es meterte en la cama arropada con 7 mantas.
    ¡Menudo rato! Espero que no vuelva a pasarte.

Deja un comentario