Los secretos de Gnomita

Vengo con el post recién sacadito del horno y mosqueada porque se me ha borrado la entrada completa y ésta es la segunda que escribo, pero es que me he reído mucho y lo tenía que escribir. A ver.
Os contaba que aunque estoy de vacaciones, no me da tiempo de bajar a la playa por las mañanas ya que levantándonos a las 10, yendo a la compra, cocinando, organizando a las Gnomis y demás cosas que se tercien, me resulta imposible salir airosa y descansada a la vez. Así que bajamos a la piscina con todo resuelto y cuando subo, tras dos horas de juego, me parece que el séquito que sirve en la mansión de los gnomos lo ha dejado todo perfecto y yo no tengo más que disfrutar de las mieles estivales. Autoengaños veraniegos.
Más tarde, cuando cada integrante de esta bendita familia ha terminado de sestear cual perezoso, nos ponemos en camino hacia la arena ya sin calor alguno. Disfrutamos de dos horas de agua, castillos, cometas, sin cremas, sombrillas ni engorros y de la puesta de sol tan bonita y llegamos para ducharnos, cenar y acostarnos otra vez.
Y hoy fue así. Nos hemos repartido a las Gnomos y ha sido cuando la Mayor le ha confesado lo siguiente que quizas os parezca una tonteria, pero yo me he reido bastante!

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9 comments

  1. desmadreando says:

    Guardaremos el secreto tú mientras cuéntale el bulo que cuando los niños se hacen pipi en la piscina se tiñe de azul jajajaja 😛 yo siempre salía corriendo para que no hubiera rastro de que yo era la meona jajaja ya sabes por algo se llama PIS-cina un besote desmadroso

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