La prima de la novia (y II)

Ésta es la segunda vez que se me borra la entrada. Algo está fallando. Bueno, procedo a narrar cómo fue la boda. La semana pasada justo se casó la prima del padre Gnomo. Como no podía ser de otro modo, Gnomita Mayor iba de paja, es que lo de damita es bastante cursi. Yo me partía de la risa, porque la verdad es que dentro de la vorágine pantojil en la que yo solita me metí al decir que sí, no soy de las cursis que presumen de niña bonita más que en el blog.
Los novios habían elegido una fecha poco sufrida para Sevilla: el 15 de junio a las 6 de la tarde. Vale que hay altibajos este año con las temperaturas, pero ese dìa apuntaba maneras.
El día empezó torcido. La niña que es un lirón va y se despierta a las 7 am sin tener en cuenta que su madre se ha dormido a las 2 de la madrugada viendo blogs y tuiteando. Bien. A las 10 me voy a la pelu con la Gnomi mayor ya que la Chica se queda con su padre, es lo que tiene ser tan buena. Cuando salgo me voy a recoger una coronita de flores para plantársela, literalmente diría yo, a la niña en la cabeza. Este adorno es motu proprio pantojero porque nadie me dijo qué iban a llevar las demás pajas y yo “por siaca” se la encargué. Me dice la floristera “métela en la nevera, saca la ensaladilla si hace falta, hoy lo importante es la niña” Alles Klar. Mil grados y otra vez pal coche. Ni que decir tiene que cada parada es un via crucis con su estación correspondiente, que incluye un saca a la niña de la silla, cógela en brazos, haz lo que sea menester, mete a la niña en el coche, amárrala, móntate tú, ¡Cuidado con el peinado! y conduce. Me di un par de vueltas por la ciudad, con sus paradas proporcionales y ya fui a casa. No hubo siesta. No había ganas de salir de casa, tampoco de arreglarse. La Gnomi se olía el pastel aunque no sabía de qué iba tanto revuelo. Las ojeras me llegaban al suelo. La arreglé, me arreglé, llegó mi prima a dormir aqui con ellas. Dejé a la Chica una vez más, pero hacía mucho calor y no era necesario sacarla de casa.
Mi prima me dice que se va a ¡¡¡¡¡las 9 de la mañana!!!!! Nooooooo!! me entacono y me dispongo a bajar las tres plantas de mi casa divididas en 7 tramos de escalera con mis zapatitos de 10 cms de tacón aunque con plataforma. Llegamos a la iglesia. Mi Gnomi es la única con corona, las otras pajas van con moñitos, también es la única con bailarinas rosa, las plateadas no las fabricaron del número 22; es la más pequeña con diferencia. Lo hizo genial, yo cual tabardillo intenté no ser muy pesada y quedarme tranquilita cerca del altar, sola y mirando a la Gnomi. La Gnomi se portó genial, el espíritu de Froilán no la poseyó como me temía. Hizo panda con otra paja de 3 años y se dedicaron a pintarse los labios. Lo normal de una boda, vamos. Os dejo mi tarde en Tuits. En el siguiente episodio os cuento la fiesta y el bautizo de hoy.

8 comments

  1. Batmami Bat says:

    segunda vez que escribes? y nadie comenta la entrada? joder, para matarlos a mano a todos! yo no tengo nada que decir, sólo que estás preciosa sentada en el suelo con tus dos ricuras! da igual que haga un calor de dos pares y que les pongas esas moñadas a las niñas en la cabeza… están para comérselas! testimu mi armaaaa!!!!

  2. Mama gnomo says:

    yo creo que es por el diseño jajjajajajaja es tan ideal que no invita a escribir…oh! moriré cual Narciso en la esfera maternal… peeo mira qué monísima que estoy..jejjeje

  3. 1MadreinItaly says:

    me encanta lo de que lo importante es la corona, saca la ensaladilla rusa si hace falta jajajaja Gnoma vaya odisea, yo no tendría tanto valor ya me habría autoinmolado con dos pequeñas y a 40º. Eres mi heroína exhibicionista. Un besazo pero qué guapo este blog nuevo

    • Mama gnomo says:

      Gracias, gracias!! aqui una que es muy sufrida y para promocionar a la niña vamos…se hace lo que sea!! en fin… los 40° son el pan nuestro de cada dia, hay que asumirlo. Un beso y si, ha quedado ideal

  4. Lautiara says:

    Como lo prometido es deuda aquí va mi comentario… :-p

    Seguro que no es pa’tanto el calor en Sevilla, que eres una exagerá. Hace 5 años estuvimos en Graná y todavía me acuerdo del termómetro que marcaba 38ºC a las 8 de la tarde, pero no hacía ni la mitad del calor que aquí marca con 30ºC, ¡¡maldita humedad!!
    Donde sí lo pasé mal fue en Tenerife hace 7 años a las 12 de la noche a 33ºC por culpa de la calima (o como sea que se llame el viento del Sáhara que les visita de vez en cuando). Mis neuronas eran incapaces de procesar ese calor con la oscuridad más absoluta…

    PD. Que conste pero que me has quitado de la cabeza mi maravillosa idea de visitar Sevilla en agosto, ya lo dejaremos para un poquito más tarde. 🙂

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