La crianza

Yo ya conté que antes de ser madre y durante mi primer embarazo tenía una ideas muy jipis. Jipis porque mi madre, la Bú de mis gnomitas lo había sido con nosotras. Nos contó la gordura de su primer embarazo, el de servidora, el parto en el que casi se queda tiesa y una lactancia de un mes a demanda y el resto diferida; se extraía la leche e incluso la donaba de tantísima que tenía. Con tía Mono estaba ella pletórica, cogió 9 kilitos esta vez y la lactancia le duró un año. En medio le cogió la mudanza de las Américas a España y volamos las tres juntas. Me acuerdo perfectamente de mirar por la ventanilla del avión y ver las nubes y a mi hermana en el portabebés. Ella tenía 6 meses y yo 4 años. Era verano y el pediatra desaconsejó el destete por el calor y el cambio de país. Le sugirió empezar a darle de comer de lo que comíamos el resto y seguir con el pecho a demanda. Mientras tanto yo no comía nada y mi madre lloraba. El médico me vió con reservitas y le dijo a mi señora madre que ya comería, que ni me obligara ni me hiciera caso. Y así fue.

Deja un comentario