Gnomita en Semana Santa

Érase que se era una gnomita feliz porque era Semana Santa y los pasos iban a salir a la calle con “el Señó, la Virgen Maia y San Juan”. Ella llevaba ya un tiempo viendo las redifusiones de las cadenas locales con las imágenes de las cofradías de otros años.
Decía que le daban miedo los nazarenos y cuando vio al papá gnomo probarse la túnica con antifaz y capirote lloró asustaíta la pobre.
Pero veía los nazarenos a diario en la tele. Sobre todo al mediodía porque en la casa de los gnomos ya no se ve el telediario que sólo hablan de crímenes y nos hemos hartado.
Bueno a lo que iba, que la gnomita sabía que ella iba a salir a ver pasos y que iba con los abuelos gnomos y el tio Cacahuete y el tio Chuche.
El Domingo De Ramos llovió. Y aunque salieron algunas cofradías, se volvieron porque se mojaron y sólo quedó una en la calle, “La Valiente” que fue a la que se dirigió a ver con su papá y Cacahuete. Se fue con Pepe y Juana, sus botas de agua con forma de rana y que son de estar por casa -las usa como zapatillas- y con ellas se fue pisando los charcos que encontraba. Casi se ahoga en uno por cierto jajaja..
Al llegar a casa me dijo que los pasos que había visto tenían “las velas” por los cirios que tienen en las candelerías. Estaba encantada.
Al día siguiente salía una hermandad cerca de casa de los abuelos. Daban muy pocas posibilidades de lluvia pero alguna, había. Allá que nos vamos con las gnomitas súper tuneadas y monísimas directas al balcón para ver la banda de música, los nazarenos y los pasos.
Mamá Gnomo que es asì ella, se entretuvo en enseñarle las coplillas semana santeras a la mayor y ella que se debe a su público se las aprendió rapidísimo.
Se sube al balcón y empieza a gritar: “Nazareeeeno dame un carameoooo y si no me lo das, te doy una patá”. La calle bulliciosa mira a la niña y se rìen algunos. La abuela y el papá se ruborizan; la mamá se hace la longui.
Acto seguido empieza a cantar “Que llueva, que llueva la Virgen de la Cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan ¡Qué si, Què no! que caiga un chaparrón que rompa los cristales de la estación y los mios, noooo!!”
Me la ha enseñado Mamá. Bien Gnomi, bien; me quito del balcón y me voy al salón… mejor así.

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