Gnomita y las joyas

Esta es una cuestión que afecta a casi toda fémina que se precie pues nos encantan los abalorios.

Yo a Gnomita cada vez que me coloco un collar le tengo que poner otro a ella; de hecho me los ha llegado a quitar de mis cajones ya y se los ha metido en el carrito de la compra de juguete que tiene. Ahí hay de todo de hecho.

Ayer por ejemplo sacó el susodicho carro y lo trajo al salón y se dispuso a ver “Tisisienta”, a quién ha rebautizado -a la vejez, viruela- y se colocó sobre su pijama manta de 5 euros de rebajas de color amarillo y rosa, un collar de cuentas de colores.

Allí estaba ella feliz cantando “y el sueño se realizará tarari rarita tararataaari” y con la emoción… OH OH!! collar roto y bolitas por todos lados!

No pasa nada, mami las recoge en un momento con la escoba y ya está y tranquila, que no es un problema. Y ella estaba alucinada de ver tanta bola saltando pero se conformó.

“Venga Gnomita, vamos a cambiarnos, vente al cuarto que mamá te va a vestir y te va a poner guapa. Venga, vente. Gnomitaaa, veen!” Y al fondo, en el pasillo resonó la voz de ella, diciendo “y yo no puedo…yo no puedo” pero bueno, ¿Qué pasa? y me la encuentro con la crema del pañal intentando abrirla para “cura el pie”. Venga ya Gnomi, vente al cuarto y llorando, se acercó al pasillo mientras me decía “yo no puedo caminar…pero estoy caminando”, bueno pues te cojo en brazos y te llevo hija.

Lo que supe luego es que tenia el cubrepijama lleno de cuentas del collar que le habían bajado hasta el piesito y “no podía caminar”!!! Pobrecita!!

Pd. Gnomita no suele mentir…

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