Güi güichu a Merry Crismas

Se avecina la segunda Navidad de Gnomita y por eso vamos ensayando los primeros villancicos de nuestra vida. La anterior le bastó con aprender a gatear, total con siete meses ya era hora.
Estamos en el puente de la Inmaculada, fecha crucial en las casas tradicionales pues es cuando ponemos el portal de Belén, a uno y otro lado del charco, armamos el arbolito que a mi marido no le gusta pero ah! Se siente, no haberte casado con Pocahontas, y colocamos las luces, coronas, velas y demás artilugios verdirrojos todos, eso sí, colgantes.
Pues yo cada Navidad monto el Belén. Literalmente. Un portal indígena, de barro de allí del pueblo de ultramar, con su Virgen morenita y su caganet indiscreto. También hay ovejas de dos tipos, churras y merinas imagino, hay palmeras para el oasis, pinos, musgo y nieve. Lo normal para una climatología complicada como debe haber en Belén. Al menos en el mío. El tiempo debe estar muy variante por allí. Hay camellos y lobos, ardillas y conejos, vacas bajitas y zorros enormes. Muchas pastoras, que lavan y son muy chiquitas porque están en perspectiva, muchos pastores ubicados en primer plano ya que son muy altos. Perros, ángeles chiquitines y una estrella sin purpurina ya casi, puesto que yo un poco mayor que Gnomita me recuerdo poniéndola ya. Mi portal tiene casas andaluzas, que me perdone el Santo Padre pero yo ya intuía algo, pañales de tela tan grandes como los fajos de alpaca que rodean el pesebre y a San José, al precioso Niño Jesús y a la mula y al buey, que yo fiel a la tradición no los quitaría nunca. No, yo no.
Y aqui es dónde es protagonista mi “pequeña del alma”. Yo no puedo armar semejante poblado, con serrín, musgo, agua, papel montaña y nieve hecha de corcho. Es como un panal de miel para Winnie the Pooh o Yogui. No. No puedo. Además mi gnomita tiene ya experiencia descabezando Niños Jesuses, el último traído de Tierra Santa de verdad, y es que le gustaba tanto que no podía evitar llevárselo a jugar. Claro. Herodes hubiera sido una bendición para él. Ella me dijo “za doto a cabesa” y era verdad…claro que lo era. Así que por primera vez en mi vida este año no habrá portalito en mi casa snif, snif.
Con respecto al árbol. Tengo dos para elegir. Con muchísimas bolas. No atiendo a modas en cuanto a decoración navideña de modo que tiene las bolas que compraba mi madre cada año en Hipercor, rojas y doradas; tiene los bastones de caramelo, los regalitos colgantes, las campanitas doraditas, que cada año se le han colocado y un lazo, éste es más bonito si no es el del chino que compré el año pasado que fui muy chunga, y otra estrella que corona el abeto de plástico gemela a la del portal. ¿Semejante trabajera para que Gnomita en un arrebato de creatividad y disfraz coja cada cosa y la quite y tire el árbol y rompa mi estrella? NO. Este año, no. Ya tuvimos suficiente el pasado cuando aprendió a gatear sólo para perseguir las bolas como si fuera una madeja de lana para un gatito. No pondremos árbol. Hay que recordar la panza navideña con la que Mamá Gnomo cargará hasta bien entradito enero.
No pondré ceniceros adornados donde se colocan velas rojas, no pondré la corona hecha de ciprés de mi jardín con cintas colorás ni los centros de mesa florales que adornen mi mesa de camilla. No, podría causar el èxtasis de Gnomita y la desesperación de su madre.
Así que lo único que nos queda es cantar, cantar “zin pará” y a ello que nos hemos puesto. Hoy he estado buscando el cd de “La coral de los Pedroches”, comprada en mi pueblo de allá en los 80 y que me ha acompañado cada Navidad, incluso aquella -la única con nieve, su Glühwein, y un guiso de reno- en tierra extraña. Ejem. Ejem. No está. Pero bueno, nosotras ya sabemos los peces en el río. Vamos por yo me remendaba, yo me remendé. Hemos incluído campana sobre campana, el chiquirritín, la Virgen lavaba y San José tendía -qué apañao el muchacho..-, y nos quedan muchos más. Lo mismo nos salimos a las calles de por aqui con una pandereta y nos sacamos algún eurillo cantando como coro de campanilleras las dos.
No, este año no habrá árbol ni Portal, faltarán muchas más cosas, pero por primera vez Gnomita, su papá y yo, haremos planes navideños como coleccionar globos de tanta visita para ver portales ajenos, ver coros y cantar con ellos y sobre todo, dar gracias a Dios porque esté aquí ella, que su hermanita venga bien y que nosotros sigamos como estamos.
Pd. Me encanta la Navidad.

8 comments

  1. Padre Frikerizo says:

    Ay mamagnomo di que si y lleva a la gnomita a otras casas para que despelleje otros niños jezú, tu si que sabes 🙂
    Al menos si no pones adornos siempre nos quedara el suchard, cuidado con los atracones que pequeña gnomita te sorprende cuando menos te lo esperes
    Besos

    • Mama gnomo says:

      Eso si ves tu?? pondre suchares colgando de los marcos de las puertas. Y si acaso pondremos una fotito del Niño Jesús, por si olvida quién es su objetivo principal en los belenes ajenos. Os haremos visita gustosas!! jajajaj

  2. Anonymous says:

    yo he hecho, a lo largo de mi vida, grandes aportaciones a nuestro portal de belen.. 2pastoras de platilina, mi ardilla querida, y mas animalitos…. nos encanta nuestro portal de belen, verdad???

    Feliz Navidad!!!

    Tía mono.

    • Mama gnomo says:

      A mí me vuelve loca!!! el problema es que a la gnomita sandunguera también..sabía quién eras..tb hay un pájaro raro sobre la cueva-portal.. tienes que oir cómo cantamos los peces en el río…un tema!!

  3. Anonymous says:

    Algo me da que la gnomita pequeña va a venir a mi casa a romperle la cabeza al niño Jesús… jaja. Yo ya le he comprado turron de chocolate! A ella y a mamá gnomo!

    La Shula

  4. Mama gnomo says:

    Janjajajaja….espero que no, que este año vendría sin mula ni buey la mancha del Portal, y nosotras ya puestos a que nos salga, que nos salga bien!!

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