La gnomolactancia…en diferido

Una, que es muy jipi, ha defendido siempre la LME -lactancia materna exclusiva, para quién no lo sepa-, y se la pensaba aplicar a rajatabla a gnomita durante su feliz etapa de bebé.

Eso pensaba yo. Gnomita nació. Y me sacó la lengua. Así. Tal cual. A mí, que era su madre. Yo, después de estar 24 horitas sufriendo el “voy a llegar a este mundo en cualquier momento”, pues estaba un poquillo cansada. Sólo un poco. Así que cuando me la pusieron en la camilla del despertar, al lado izquierdo bajo mi brazo del que sobresalía una vía a un gotero unida, hubo una enfermera que me dijo “póntela al pecho”. Mmmmm…. mmmmm… ¿Cómo? intenté girarme…error! piernas medio dormidas epiduralmente hablando. Bueno pues de cintura para arriba a ver si me puedo medio voltear. Error!! gotero cuya aguja se clava más y duele.. ¿Solución? Gnomita girada, madre dolorida agujaenbrazoclavada y…niña que saca la lengua. Enfermera que viene, y exclama sorprendida ¡así no se hace!, ingenua respondo…”ya, es que saca la lengua”, y ella ávida me dice ¿es que no sabes dar el pecho? y de nuevo, ingenua, digo “no…nunca lo he dado”. Me coloca al gnomo, me dice “es así hija”, “ah! vale pero…”¿Por qué saca la lengua?”. Ante la incapacidad de respuesta se marchó.

Esto sucedió hace año y medio en un maravilloso hospital de la seguridad social donde yo recién llegada a la sala del despertar èsa dije que iba a dar LME. Una compi dijo que ella no, que ella bibi. Casi la sacan de allí sin despertarse. Tuvo que justificarse diciendo “que es yo lo pase fatal con mi hijo y no pienso volver a pasar por ahi”; oh..oh..!! pensé y me centré en la lengua de gnomita. La intentaron convencer y claro yo para mis adentros pensaba, “hay que ser mala eh?”. Tó cae en lo alto…jijijiji.

Nos suben a planta y gnomita más dormida que la mar. Ni lloraba, ni nada. Me centro en lo típico, levantarme, hacer pis, ducharme.. y no le hago caso a mi bebé dormido porque es taaaaan buena…

Ella se queja a veces, se come los puños… Alguna vez llora más, le intento dar de comer, me saca la lengua la jodía gnoma; se vuelve a dormir. Yo también me duermo. La cogen las miles de personas que nos visitan. Ella ni pío; no llora, duerme y no come… ¡qué buena es!

Curioso que mi instinto no me hiciera reaccionar, y más curioso que las matronas, por llamarlas de alguna manera, tampoco me ayudasen. Al contrario, me amenazaron con dejármela ingresada porque estaba amarillita de no comer. Nosotros mirábamos a gnomita y estaba rosada aunque no comía. Y claro, obtuvieron una madre primeriza con un bebé que ya lloraba que no se enganchaba y al que iban a ingresar por su culpa, por no saber dar el pecho.

Alguna vez consiguio engancharse y comer algo. Yo pedí mi sacaleches de Medela para estimular algo, no sabía el qué, pero algo. Sí, sirvió para ello. Ayudó a estimular el pecho, al parecer plano, y a la subida de la leche. Pero ella seguía sin comer. Me la llevé a casa a los dos días y siguió sin comer. No lloraba. Era tan buena… Dormía mucho. Era tan buena…

Ojalá hubiera tenido algo de idea y no me hubiera atenido a los consejos matronales de “a demanda” ¡¡porque Gnomita no demandaba!!! @#%&*&%@@#/-‘:#/#/#/#;@;%& y más insultos soltaría.

Obviamente al segundo día de estar en casa la niña mostró tener un hambre.. Medela al canto y..Primer bibi de gnomita. Ella al fin comió, tenía hambre la pobre. Y así comenzó la bella unión entre mi Medela manual, el harmony, el eléctrico, llamado swing, y yo.

Bienvenida LD, Lactancia diferida osea en biberón pero materna, y algún bibi de fórmula.

Sólo duró dos meses. Desde aqui afirmo que es totalmente falso que con un sacaleches se produzca menos y que se retire poco a poco la lactancia. Yo me sometía cada tres horas, de nuevo por desconocimiento, a veinte minutos de Medela y llenaba biberones de 250 o incluso 300. Me sobraba de hecho. Guardaba y congelaba y Gnomita comía, engordaba y crecía feliz.

Después se me desajustó el tiroides, aparecieron los dolores, el cansancio, el desánimo y con ellos se fue la lactancia porque yo me lo impuse, ya que perdí la calidad de vida necesaria para cuidar a Gnomita.

Mando un saludo muy cariñoso a todas las matronas del hospital donde nació Gnomita y que me atendieron en el parto, postparto y en la lactancia. Todo amor. Les daría un premio. Ahora que la segunda gnomita va a venir, he cambiado a ver si hay mejor suerte en una clínica con mejores profesionales en todos los aspectos. Lo mismo fracaso, ya veremos!!!

8 comments

  1. Solomillito De Rana says:

    Qué rollo haberte leído tarde! El miércoles estuve en una reunión del Colectivo La Leche, en la Casa de las Sirenas. De haber sabido que el tema te preocupaba, te hubiera avisado.

    No obstante, métete en su página de fb y entérate de las reuniones que hacen por toda Sevilla!

    • Mama gnomo says:

      Ok. mil gracias. he pensado muchas veces en pasarme pero no me he atrevido y solo supe de su existencia cuando la lactancia estaba ya frustrada. ¿Me llevas a la próxima? Yo sola no sé si iría. Oobviamente Gnomita vendría pero no esproblema no??

  2. DesastremaDre says:

    Qué pena que no te ayudaran. Puff, tanta campaña de promoción de la lactancia y se olvidan de lo fundamental, de formar y concienciar al personal sanitario para que ofrezca un buen apoyo en los comienzos, que siempre son duros.
    Un abrazo.

  3. Mamá desde un tercero says:

    Ains… cómo te entiendo… Lo mío con la lactancia también fue una historia para no dormir, y el apoyo en el hospital, a la altura del que te dieron a ti. Qué mal se pasa… pensando una que todo va a ser fácil… porque así te lo cuentan en las clases de preparación al parto. Ay o má.
    Menos mal que ahora con el segundo en camino, ya no nos va a coger desprevenidas 🙂
    Me encanta tu blog, por aquí me quedo! Un besote!

  4. luciasm says:

    ¡Qué identificada me he sentido! En el hospital me “desayunaron” y mi bebé tenía el frenillo sublingual corto, así q perdí la LM. Estuve con diferida dos meses y medio, pero ya no pude más de sacaleches. También con los mismos dos q tú, aunque siempre preferí el manual.

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