Génesis gnomera y de cómo no perder la calma por el no embarazo. Parte I.

Ya conté que tardamos un poquito en encontrar al gnomito. Me gustaría no levantar suspicacias porque mi experiencia es la de una madre que ha conseguido embarazos naturales y sin problemas; lo único, es que el primero, tardó en llegar.

Pues contaba yo con 26 años, hace ya casi cuatro, cuando me casé y no nos opusimos a la llegada de cuántos gnomos quisieran venir.

Yo siempre tuve la certeza de que no sería fácil pues mi madre siempre dijo que le había costado mucho embarazarse, salvo de mí, que intuyo que fui un error de cálculo. Ahora sé que ni fue tan así ni tan asá.

Fue entonces cuando mi amada N, me empezó a llamar Yerma; mi hermana sugería más búsqueda; mi esposo, paciencia; mi madre no decía más que no quería ser abuela; mi suegra, qué pá qué complicarse la vida, que ella se casó y fue madre joven y que hay tiempo para todo. Y yo estaba atrapada. Atrapada en una espiral de ignorancia. Porque vi Informe Semanal con nueve años y supe que los anuncios del “póntelo, pónselo” no eran de chicles como me dijo mi madre. Era para el control de natalidad. Con lo que la natalidad era una amenaza; pero mi madre aseguraba que era dificilísima y N, ella misma esperó cuatro años a n. Así que había que esperar, pues al parecer no existía tal amenaza.

Jejejejeje…Peeerooo esperar no es fácil!!!! y menos si la impaciencia causa desajustes e irregularidades. Fue entonces y tras 13 meses de infructuosa búsqueda gnomera cuando volví a visitar el “foro de las locas” del cual soy una ávida lectora, y aunque no participe de manera activa, me considero una más. Lo estuve consultando para la boda pues necesitaba fotógrafo y tal, pero lo dejé, -aparcado, por lo que se ve-, y me olvidé hasta entonces…

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