Mi gastroenteritis a las 25 semanas de embarazo

Llevo mucho tiempo sin aparecer por aquí y ya es casi costumbre que me tome grandes vacaciones blogueras, pero reaparezco con motivo de mi gastroenteritis que me ha dado embarazada de 25 semanas.
No es la primera vez que cojo gastroenteritis estando en estado ni quizá sea la más fuerte pero sí que ha sido la más contagiosa en mi casa y me ha hecho recaer incluso. La semana pasada la trajo mi hija pequeña de la guardería y estuvo dos días bastante fastidiada pero al tercero se repuso. Todos esperábamos que nos contagiara porque estos virus siempre se transmiten muy rápido y más de padres a hijos.
La verdad es que le dije a las niñas mayores que no la besaran ni la abrazaran mucho para no contagiarse, y como la veían vomitar, la huían como alma que lleva el diablo pero los padres no podemos huir de los besos babosos y los llantos con abrazo de nuestros retoños, así que ni corta ni perezosa decidí unirme a su club. El sábado me sentía ya un poco hinchada y el domingo empecé a tener síntomas de gastro que como siendo sincera, como tanto, no me asusté demasiado ya que pensé que simplemente me había sentado mal el tercer plato de gazpacho jeje.
Fue cuando al volver a Sevilla ya lo síntomas eran más que evidentes y desde ese momento hasta hoy miércoles ha sido un no parar entre idas y venidas y sobre todo de no retener nada de líquido ni sólido con una temperatura de 42 grados en Sevilla. Como no me encuentro muy mal, salvo el primer día que lo pasé en cama, llame a mi ginecólogo y le pregunté qué necesidad tenía de estar controlada de una manera especial. Él me dijo que el único riesgo era él de la deshidratación que con 25 semanas de embarazo no había ningún problema para el feto en el caso de haber cogido virus intestinal y que no me preocupara por eso. Que combatiera cada síntoma que tuviese de manera tradicional: la fiebre con paracetamol, los vómitos con primperan y la diarrea se iría sola. Así que estoy esperando a que el virus tal como vino se vaya, que fue su explicación.
Anoche estaba muy feliz porque había podido almorzar tortilla francesa y cuando fui a tomar la merienda que no fue más que un yogur me sentó fatal y volví a la fase inicial, así que heme aquí, postrada ante un vaso de té con limón, puesto que el suero de naranja y de fresa ya lo he llegado a aborrecer, esperando a que el virus se pase y abandone mi cuerpo y el de mi marido porque una enfermita no puede cuidar de un enfermo.
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Al menos hoy ha venido mi suegra y se ha llevado a las niñas a su casa a comer aunque yo solo espero que no les dejen de regalo el virus en su casa.
Muchísimas me habéis escrito preocupadas pensando en el bebé pero quiero que sepáis que él se mueve con normalidad; antes hemos estado jugando a sentir sus pataditas las niñas y yo y parece que por dentro va todo bien. La semana que viene vuelvo a tener ginecólogo y en teoría no pasa nada grave, lo único es que debo dejar de vomitar ya para poder hidratarme bien. Creo que he podido perder un par de kilos pero como hay reservas de sobra no estoy demasiado afectada, tan sólo un poco débil.
Y por supuesto, lo mejor de esto es que nos hemos motivado para arreglar los aires que estaban regular, las niñas se han ido a pasar el día a casa de su abuela y allí están disfrutando y nosotros nos recuperaremos poco a poco. Y cada noche tocará la fiesta de la espuma en la bañera, que es mi manera de ser una malamadre y dejarlas un súper rato en el agua.

Hoy hace 6 años…

Hoy hace 6 años era 22 de mayo domingo de 2011, habíamos salido a dar un paseo a pesar del enorme calor que hacía ya en Sevilla.
Se cumplía la semana 41 y 2 días del primero de mis embarazos y estaba totalmente nerviosa y perdida porque no comprendía por qué no nacía mi bebé. Así que me fui a dar otro enorme paseo por Sevilla con el padre de las criaturas, que en ese momento no era ni padre ni ahí tenía criaturas, y aprovechamos para hacerme las últimas fotos de embarazada: al día siguiente debía ingresar a las 8 de la mañana para que me provocaran el parto.
Cómo pasé todo el día tranquila, igual que el resto de mi embarazo esa noche cene preparé la maleta y me fui directa a la cama esperando a que dieran las 7 de la mañana del día siguiente para ir al hospital y conocer a mi pequeña.
Ya sabía que un parto natural no iba a ser posible pues se me agotaba el plazo de tiempo para ello y decidí entregarme a mi destino.
Como cada noche me dormí rápidamente y me levanté irremediablemente con un montón de ganas de hacer pipí, pero lejos de hacer pis, al volver a la cama sentí un dolor intenso en la zona lumbar sin venir a cuento.
No sabía de lo que se trataba pero al cabo de unos 5 minutos me volvió a dar y entonces me alerté. Fue en ese momento cuando me levanté y pensé que estaba de parto y era un momento del todo increíble porque yo ya había desechado la idea de poder tener a mi niña de una manera natural.
Así que cogí un lápiz, cogí las papeletas de las listas electorales, porque ese día 22 había elecciones municipales y era el único papel que tenía mano, y me dispuse a apuntar cada cuánto tiempo me daban aquellos dolores.
No me preguntéis por qué, pero lo tomé como un momento súper emocionante, íntimo, doloroso, agradable y animal y en las 5 horas que estuve en mi casa en el salón paseando, sentándome y poniéndome de pie, no avisé en ningún momento a mi marido.
Para cuando mi marido se hubo despertado yo ya había rellenado como tres papeletas con contracciones regulares cada 5 minutos desde el primer momento; lo miré y le dije “creo que estoy de parto”. Ahora lo pienso y estaba totalmente llevada por mi instinto animal, de haberlo hecho de manera racional al cabo de una hora hubiese ido al hospital a que me vieran, pero yo sabía que era un proceso lento irregular y ahora mismo lo recuerdo como un baño de endorfinas.
Resumidamente fuimos al hospital y no había hecho más que empezar a borrar el cuello del útero y tenía un centímetro de dilatación así que me mandaron a casa. Llegué a casa de mis suegros que vivían más cerca del hospital y de ahí fuimos todos a votar, que en esta familia somos muy cumplidos con la llamada a las urnas y luego me comí un plátano y un tigretón creo que era. Tremendo error por mi parte.
Cuando ya las contracciones eran cada 3 minutos y de una duración bastante larga volví a urgencias y me dijeron que estaba de 2 centímetros 😵
Ya nos quedamos allí ingresados por fin y empezaron todas las cadenas de negligencias médicas, de enfermería, matronas y hasta celadores. Al único señor al que amaré eternamente es al anestesista que esa noche estuvo de guardia en el Virgen del Rocío y que fue la única persona que mostró un ápice de humanidad con esta pobre primeriza.
El parto se largo hasta lo indecible, la niña nació el 23 del 5 a las 3:25 y peso 3 kg 525 gramos y creo que nunca podré olvidar ninguna de esas cifras. Cabe destacar que tampoco es muy difícil porque se repiten.
Hace 6 años me estrenaba en este mundo maravilloso de la maternidad al que me costó llegar por capricho de la naturaleza y en el que me encuentro inmersa por esos mismos caprichos unos cuantos embarazos después.
Mi idea siempre fue formar una gran familia y gracias a ese día el sueño empezó a hacerse realidad. Hoy estoy exultante, feliz, y recuerdo ese parto con horror al final, pero con un cariño y una magia especial al principio cuando estuve yo sola en el salón de casa. 😍💕

Mis 12 semanas de embarazo.

Hoy se cumplen mis primeras 12 semanas de de este cuarto embarazo y ya el balance empieza a ser positivo. Ya parece que voy teniendo un poco de más fuerza y aunque sigo muy cansada no estoy como a las 8 semanas. Después de haber pasado un mes obsesionada con que este bebé no iba a salir adelante he atravesado al fin una fase de una mayor tranquilidad.
Como habréis visto en redes sociales al principio las pastillas de vitaminas que tenía aceite de pescado me sentaban bastante mal y he tenido que esperar a este sexto embarazo para darme cuenta. Ahora tomo unas de algas que me van fenomenal y me siento bastante bien: he dejado atrás náuseas y vómitos además de ese perenne sabor a pescado que se me quedaba.
En cuanto a la mejoría de los síntomas ya no tengo la sensación de estar perennemente en un barco ni con el mar de tierra ni me da la sensación de que cada cosa que como me va a perforar el estómago. En cambio si sigo muy cansada, me duermo bastante en cualquier sitio a cualquier hora y me cuesta muchísimo hacer un esfuerzo aunque sea de 2 horas (eso a veces me impide poder levantarme a la mañana siguiente) y aunque el esfuerzo haya sido el mediodía y haya sido recoger a las niñas del colegio.
El próximo lunes voy a mi cita de las 12 semanas que al ser en la clínica privada esta vez será una ecografía Doppler. La semana que viene volveré a escribiros un post contando ya si de casualidad se puede llegar a saber si esperamos un niño o una niña.
De momento aceptamos vuestras apuestas y y para todas aquellas que adivinen habrá un sorteo especial así que animaos
¿Qué será?… De mientras os dejo esta foto actual 😉
Yo a las 12 semanas

Yo a las 12 semanas

Miedo.

Si hay una cosa que interfiera en la vida normal de cualquiera es el miedo; no te deja hacer cosas, te paraliza, te hace mirar hacia otro lado, construye realidades paralelas y te hace vivir en una mentira. 

Mi mentira esta vez era cómoda: no pasa nada. Sólo he engordado un poco. No se nota nada. Es muy pronto, nadie se dará cuenta y no tengo que oír comentarios incómodos del tipo “cuatro niños, qué locura”, “bueno, aún es pronto, puede pasar de todo”, “el otro lo perdiste, sé cauta, a ver si cuaja”… Y miles de cosas que ya me han llegado y otras que yo misma me imagino.

De todos los lados se oyen comentarios inoportunos y como no los quiero oír, hago porque no me lleguen. Nadie sabe, nadie comenta. Así de sencillo. Pero no calculé dos cosas.

1. Callar la emoción de haber conseguido el positivo.

2. Callar el miedo de haber tenido una pérdida en estas mismas fechas el año pasado que me causó una desolación enorme.

Ahora tengo miedo, pánico más bien. Pienso todo el rato en que no va a salir bien de nuevo. Pienso que volveré a pasar lo mismo y se me pone el cuerpo fatal. Y como no puedo hablarlo con nadie, me lo callo. Y como no me callo nada, me reconcome. Y hoy he tenido pesadillas y una presión en el estómago que no me dejaba respirar porque sé que puede que no salga bien y me da miedo y me ha impedido disfrutarlo y celebrar la nueva vida que se abre ante nosotros.

La tarde del lunes fue así:

Después de haber pasado unos días desde el 28 del ciclo, cuando hice un test y salió negativo, me compré otro que me hice por la tarde y salió esto.

Después de haber visto 5 positivos a lo largo de mi vida me enfrentaba a un test del que no tenía ni idea de qué podía ser. ¿Positivo? ¿Línea de evaporación? ¿defectuoso? ¿Qué era esto? Comenté con un par de amigas y me dijeron de todo: desde que era que no a que me esperara o que era un sí. Así que tuve que bajar a la farmacia con mi amiga que se ha mudado al piso de arriba, esperar que llegara mi marido porque mi tarjeta dio error y comprar un test mucho más conciso y no tan caro como imaginaba. (Nota: a la próxima que dudéis, comprad el electrónico que cuesta 12€ y no te gastas los 20 de los dos tests que yo sí).

Así que salió lo esperado:

Y debido a la experiencia anterior, movida por el pánico, llamé para pedir cita al ginecólogo. Al pobre de mi médico de siempre, para librarle de una paciente psicótica, le he liberado porque me veía consultándole cosas a las 4 de la mañana de cualquier noche en que me desvelase.

Y el miércoles mismo fui al médico. Como no se veía nada más que un punto, me hicieron una Beta que dio positivo en 84 uds. Volví a caer en el foro de enfemenino y no resolví nada, no sé qué puede significar aparte de lo que me dijo el médico de que estaba todo bien y volviera esta semana. 

Me ha mandado Adiro y Progesterona, más las pastillas del tiroides y las vitaminas con ácido fólico. Así que me estoy tomando 4 pastillas al día y hacer como si no pasara nada no es una opción . 

Pienso continuamente que voy a perder este bebé, y quizás sea así, pero ¿y si no? Debo hacer lo que he hecho siempre. Contarlo al primer positivo, decirlo a todo el mundo, celebrarlo porque es una bendición y hacerme a la idea, de que salga bien o no, estoy embarazada y tengo mucho sueño y hambre por algo 😂.

Así que ésta es la novedad de esta semana. Bebé nuevo en camino. Crucemos los dedos. Y si alguien quiere opinar con cosas como las que he dicho arriba, pues se lo agradezco, me encanta que me tengan en cuenta, pero si no me ayudan, pueden ahorrárselo. Seremos cuatro, habrá que pensar en muchas cosas, estamos contentísimos por comprar una litera nueva y si va bien quizás tengamos dos Literas en un cuarto por locura que le parezca a cualquiera. Me da igual si es niña, así comparte más con las hermanas y duerme con ellas, pero si es un niño también lo hará y…

Y en definitiva estoy deseando de que nazca y venga bien. Y si se queda por el camino, lo lloraré como antes ya hice, pero no puedo seguir negando la existencia de este niñito mío.

Las extraescolares. Él ballet.

Señal de que ya va pasando él tiempo es que en este Blog se deja de hablar de lactancia para pasar a hablar de ballet.

Os cuento un poco basándome en mi propia experiencia. De pequeña vivía en una casa enorme que ya habréis visto en algunas fotos con jardín y piscina en una urbanización muy tranquila a las afueras de Sevilla. Iba al colegio en Sevilla capital y tardábamos en él camino de ida siempre 45 minutos mínimo e igual de vuelta. Con lo que iba y volvía del colegio sin más, ya que más viajes era demasiado tiempo en coche, y en casa trabajaban los dos fuera.

¿Por qué os cuento esto? Para que comparemos la vida que llevan mis hijas. En casa trabaja fuera uno (con regularidad, que yo apenas hago mis pinitos) y vivimos en Sevilla capital a 5 minutos de la guarde y a 10 del cole en coche. Esto significa que en comparación mis niñas ganan una hora y pico en calidad de vida ya que no lo emplean en el coche y sí en jugar. Además de esto vivimos en un núcleo urbano y se puede ir al súper o a actividades andando. Así que es todo más fácil.

A todo esto yo siempre he pensado que lo mejor que puede hacer un niño por labtarde es jugar. Yo me he pasado mi infancia sobre una bicicleta en mi urbanización y salíamos todos los niños a jugar juntos. Yo menos tiempo que el resto por estar en otro colegio más lejos pero no me he cansado de jugar nunca.

Mis hijas pueden bajar al jardín de nuestra urbanización que es un paraíso en la ciudad. Lleno de árboles, de césped, con columpios y una pista que sirve para las bicis o el patinaje. Así que pensé que era maravilloso para ellas y sus tardes de juego. Error.

Mis hijas están en la espiral de actividades extraescolares de hoy en día y quieren hacer algo, lo único que les encanta: ballet.

Mi hija mayor desde que tenía un año y medio quería ser bailarina como Peppa, que creo que la cerdita salía con él tutú en varios episodios y la niña se vio reflejada. La estuve conteniendo otro año más, mientras me dedicaba a gestar y traer a sus hermanas a este mundo y resulta que todas me han salido bailarinas en potencia.

Como yo puedo llevarlas, traerlas, darles la merienda y hacer un par de cosas mientras doy un paseo, les puedo dar la oportunidad de ir a estas extraescolares de las que yo nunca disfruté por tener una madre con horarios imposibles y vivir en el quinto pino. Supongo que son las ventajas de no trabajar fuera de casa y ser prácticamente un ama de casa con estudios. A cambio recibo la felicidad de mis hijas (ojo, que no serían infelices de no ir, de hecho yo no iba a extraescolares y era muy feliz,supongo que por eso es nuevo para mí). Pero mirad qué foto al ver a su seño de ballet de nuevo hoy.

Veremos a ver a dónde llegan. Lo mismo son unas grandes estrellas. Quién sabe… Y yo sin querer llevarlas.

 

¡¡Niños, a beber!!

¡¡Hola a todos!! Vuelvo al blog. Al fin. Esta semana tengo muchas cosas sobre la mesa. Desde proyectos y dossieres para la Agencia como posts en mi faceta de madre que no puedo abandonar.
Vengo con el primero de la tanda. Me gustaría planificarme. De hecho creo que voy a publicar los martes y jueves. A ver si lo consigo aunque hoy es lunes, pero así voy avanzando.
Este primer post viene de la mano del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) que se pusieron en contacto conmigo con una información muy importante y que no debemos olvidar una vez que haya pasado esta primera semana de adaptación en los colegios y es referente al agua que toman nuestros peques.

En nuestro caso en la guarde e infantil todos llevan una botellita de agua, aunque lleven zumo de merienda para tomar en el recreo, y es que el agua es muy importante ya que constituye el 85% en el cerebro, por lo que es imprescindible un buen nivel de hidratación pues es un órgano especialmente sensible a pequeños desequilibrios hídricos.
En Sevilla hace mucho calor durante muchos meses del año y el nivel de agua que beben los niños debe ser el óptimo, pues como dice el Dr. Jesús Román, secretario del Comité Científico del IIAS “si no se mantiene una buena hidratación, el rendimiento cognitivo y la resolución de tareas se pueden ver mermadas, hasta en un 17,5%”.
No es una cuestión de asustar ni mucho menos, simplemente de concienciar a las mamás de que tenemos que dar mucha agua a nuestros pequeños ya que como afirma la psicóloga Silvia Álava, “para que las múltiples reacciones químicas del cerebro sean óptimas necesitan de la ingesta constante de agua ya que ayuda a reducir los niveles de ansiedad que son tan comunes en la época de exámenes”.
En el Informe Científico “Rendimiento Cognitivo, Hidratación y Agua Mineral Natural”, del IIAS, que me han mandado por correo y de donde surge este post, se extrae que la deshidratación provoca déficit de la memoria explícita e implícita, del aprendizaje o provocar una caída de la capacidad de concentración en un 15% y una disminución de la memoria a corto plazo del 10%.
Parece una tontería pero con tan sólo un 2% de pérdida de agua en nuestro cuerpo, podemos sufrir una disminución momentánea de memoria y un descenso significativo de la atención.
Por este motivo se recomienda incluir una botella de agua mineral en la mochila de los niños, para que se la vayan bebiendo a lo largo de la jornada escolar, aconsejar a los niños que beban poco a poco, pues no es necesario hacerlo de golpe. Lo más importante es ir creándoles conciencia de la importancia de beber agua.
También hay que prestar especial atención a los días en los que los niños practiquen actividades físicas, y recomendarles que beban agua antes, durante y después del ejercicio.
Los especialistas en la salud reconocieron que el agua sigue siendo la mejor opción a la hora de hidratarnos dentro y fuera de las aulas, pero no cualquier agua, su calidad también debe estar garantizada.
Por eso el Dr. Román recomienda la ingesta de Agua Mineral Natural, “ya que se encuentra envasada en origen, conservando todas las características saludables que se presentan en la naturaleza. Además, al presentarse envasada y en una amplia variedad de formatos ergonómicos, permite que los estudiantes puedan transportarla cómodamente en su bolso o mochila, y así hidratarse a lo largo del día”. Nosotras bebemos siempre en botellitas de muñecos, tenemos desde princesas Disney, Ace Age o Darth Vader, la última moda de mi mediana.
Hay que beber por sistema ya que “la sed sólo aparece cuando ya ha habido un porcentaje de deshidratación del 1 ó 2% y puede ser la señal de alarma de una deshidratación leve”.
Parece un dato insignificante pero “un 2% o más de deshidratación implica una disminución de la capacidad de concentración y de la capacidad de aprendizaje, produciendo deficiencias de cálculos aritméticos, razonamiento verbal, comprensión, así como un aumento significativo del número de errores y la solución de problemas”.
De todas maneras aquí en Sevilla creo que a todas las madres nos conciencian lo suficiente como para saber que siempre debemos incluir en las mochilas aguas para los niños porque entre el calor, los juegos y el sol, que les entre sed es bastante fácil.
Así que recordad, siempre agua a mano pa los niños.
¿Vosotras las lleváis? Nosotras siempre, incluso los fines de semana. Un besote.

Entrevista de El Español ficticia.

Hay un diario que ahora sigo mucho en tuiter que es Él Español. Me gusta mucho y como ahora estoy de vacaciones, he decidido hacerme el test de las 16 preguntas que acabo de ver que Carmen Raya (@carmenraya) hacía a una actriz y he pensado en responderlas yo como si fuera famosa. 

Esto os resultará raro, pero yo llevo haciéndolo toda mi vida. He copiado desde niña muchas entrevistas y se las he hecho a mi madre o hermana como si de personajes famosos se trataran. Y como no están aquí ahora, las autorespondo. 😂

Demos paso así a mi auto entrevista con las preguntas copiadas. 😂😂😂😂

Entrevista glosada de el español. Yo en la playa así de natural.

Horchata o Granizado de limón.

Nada de eso. Chocolate. Negro a ser posible.

¿Has hecho el amor en la playa?

No. Nunca ni me llama la atención con tanta arena.

La canción del verano de este año para ti es…

Algo que desconozco. Ya no sé cuáles son… 

Bebida favorita de chiringuito.

Caipirinha. Con Cachaça 51 por favor.

¿Has ido alguna vez a una playa nudista?

Sí. Y fue dantesco equivocarme por un lado y ser la única “vestida” y por otro ver jugar a una pareja a las palas en bolas…

El peor sitio para pasar el verano es…

Sevilla City. Con 40 grados se chafan las ideas y él cuerpo. Y la gente se muere.

¿Te has bañado desnudo alguna vez?

No es algo que me guste la verdad y de pensar que sea en el mar me entran los siete males y ya si es de noche me muero. No.

El mejor verano de tu vida fue…

Pues no sé… Creo que los de pequeña bañándome en la piscina sin saber qué día era ni la hora siquiera.

… y el peor.

El de 2008. Casi se acaba él mundo. De hecho se acabó el mundo que habíamos construido en la familia hacía poco tiempo. Y hubo que reconstruirlo.

Si pudieras ser un animal acuático serías…. ¿Por qué?

¡¡Una tortuga!! Desde infantil me llamaban tortuguita porque siempre voy sin prisas, de hecho acabo la última en comer siempre, en hacer los deberes, andando… Me bifurco mucho y procastino y sobre todo hablo jeje. Se me va el Santo al cielo y soy Tardona. Así que sería lenta cual tortuga y me iría cada año a Costa Rica, un espectáculo que se repite cual ritual cada verano. Todas las torutugas llegan a Tortuguero sin falta para él desove. Yo me iría a casa de mis abuelos 😉

El mejor cuerpo con bikini para ti es…

Uno sin barriga. O sea ninguno.

Con quien te gustaría pasar un rato en la playa…

Pues no sé… Con mis amigas y los maridos y nuestras niñas. Que hasta el verano que viene no tenemos ningún varón en la panda y aún pueden jugar a Princesas hawaianas sin excepción 😂😂😂

Un libro para el verano…

Perdón… ¿Un qué? No leo desde que me quedé embarazada… 😒

El kit básico para ir a la playa.

Toalla y un bote de factor 50. 

Ya luego se le puede añadir, cubitos y palas, sombrillas, sillas, neveras, agua, patatas, toallitas, pañales… 

¿os ha gustado? ¿sigo auto entrevistándome? Hay mucho de dónde escoger. ¿Os gustaría de un tema en especial? Besotes de los gnomos para todos. ¡¡Os quiero mucho!!

Vacaciones con niños (y muchos)

Hay una manera de veranear que a mí me encanta. Desde que era pequeña pero aquí en España ya solíamos pasar las vacaciones de semana Santa, Navidad y parte del verano en el campo con amigos.

Había unos amigos de mi familia, hoy ella sigue siendo la íntima amiga de mi madre, que tenían una finca – y siguen teniéndola, a pesar de que suene a pasado- dónde nos juntábamos el ciento y la madre.

Ellos por aquel entonces tenían una niña, nosotras éramos dos y el resto de amigos tenían más o menos por el estilo. No fue hasta años más tarde cuando se dejaron caer con el tercero o incluso hasta el quinto, pero ése es otro tema.

Aquellos años siendo yo niña, en esas vacaciones en familias los recuerdo con especial cariño. De hecho todos lo hacemos. Aquellos amigos y sus hijos, no nos recuerdan si no es como primos o familia. Supongo que habría desavenencias pero yo no las recuerdo.

Nosotros nos hemos venido este año a la playa. El primer día de no hacer compra porque era domingo, de deshacer maleta, venir en autobús (muy importante esto último… Jaja 😂) y sortear otros impedimentos hicieron que las vacaciones no tuvieran pinta de divertidas.

Al día y medio siguiente llegaron nuestros amigos con sus tres niños y medio, el cuarto llegará en diciembre, y todo cambió. Entramos por todo lo alto en el concepto tenemos seis niños.

La Mayor es la mía de cinco años y medio, le sigue el ahijado de mi marido de casi cinco. Luego mi mediana con tres y medio y la mediana de la otra casa con casi tres. Luego mi Mini con año y medio y la tercera de ellos con casi un año.

Nos intercambiamos pañales, cubos de playa, carritos de bebé donde duermen otros que no son sus dueños y además buscamos más diversión y nos juntamos con más familias amigas.

El primer día hicimos una fiesta de santo de la Mayor y la unimos al cumple del padre. Vinieron más amigos y colgamos el cartel de aforo completo.

Anoche nos fuimos a cenar a casa de otro amigo con otros tres niños de la misma edad que los nuestros. Había así 3 niños de cinco años , 3 de tres y 3 de un año. 

Nos lo pasamos genial y la verdad es que sí, no teníamos silencio, no dejamos de oír algún mamá, papá o un ay. Pero hablamos mucho los mayores.

Hablamos de temas trascendentales. De iglesias protestantes, de familias numerosas y su presencia en la sociedad actual, de la idiosincrasia sevillana, de la situación y el referéndum catalán, de la sociedad de consumo y el ocio como manera de acumular experiencias y de cómo acaba esto último con la familia tradicional y el ritmo de vida conocido de siempre.

Como veis de lo más productiva la cena. Y comimos hamburguesas, y el día anterior pizza además. Y los niños se lo pasaron genial. La verdad es que sin entrar en comparaciones con otro estilo de vida, estar rodeado de niños en un ambiente de amigos está fenomenal.

Por no comentar que íbamos sin coche y el dueño de la casa nos llevaba y nos traía sin problemas de espacio porque todos tenían espacio en los coches de 7 plazas. Es lo bueno de juntarse con familias numerosas.

Estoy dispuesta a repetir este tipo de veraneo cada año. ¡Vivan las familias numerosas! 

¿Quien dijo miedo?

Viaje a la playa en bus

¡¡Buenas!! De nuevo ando por aquí. Me prodigo poco pero es que la vida de madre me tiene por un lado entretenida y por otro sin nada qué contar porque pienso que no tengo nada de extraordinario.

O tenía, claro. Hoy vengo con algo verdaderamente extraordinario en mí y mi entorno. Nadie que yo conozca me ha Contado nunca que el día en que se iba a la playa con toda la familia, él coche tenía una avería, soluble, pero insegura y que no iba a haber solución hasta después del veraneo. Así que eso me hace pensar que es extraordinaria la aventura de hoy.

Hemos pensado mil cosas, cosas que pasaban por alquilar un coche dos semanas, no venirnos a la playa, pedir favores varios y tal y tal. Pero al final nos hemos decantado por viajar en autobús y por hacer uso de nuestros carnets de familia numerosa.

Dicho y hecho. Hemos salido con menos equipaje que nunca. Esto me ha estresado porque tenía muchos modelitos para las niñas que seguramente se quedarían sin poner, pero que quería traerme. Al final,una maleta ha servido para toda la familia. Era como ir sin equipaje 😂😂😂

Hemos comprado un pinta y colorea de buscando a Dory y nos ha servido para entretenernos. Después de comprar unos colores para que no hubiera peleas.

Y nos hemos venido a la playa en bus. 

Él padre de las criaturas también  venía. Aquí se aprecia su ojo de gafotas 😂😂😂😜 y nos ha parecido él viaje mas placentero de la historia de los viajes a la playa. Sin gritos, peleas, llantos (especialmente porque la Mini venía en mis brazos) y sin conducir 😱🙌👏👏👏

Hemos pintado, dormitado alguna, jugado con mi móvil y visto Masha y el Oso. 

Hemos desarrollado distintos aspectos de la vida de una familia. Pero en un bus. Cosa rara. Ah. Y también he aprendido a dibujar a Dory. Más raro aún. La Mini la coloreó y se echó la siesta. Estaría súper cansada… 😂😂😂

Al final, la moraleja: no hay barrera insuperable. ¿Habeis visto a muchas familias numerosas viajar así de incómodos? Pues no. Porque entre otras cosas, no es incómodo. Está muy bien de hecho. Pero eso sí, él trayecto era de hora y media. Tampoco me fui al quinto pino.

Al final ha sido una aventura para ellas, un viaje relajante para nosotros y una enseñanza nueva: hay alternativas para una familia grandecita si se queda sin coche. Hay que superarse y enfrentarse a nuestras propias barreras, que no pasa nada.

Con tres basta…

Hoy vengo después de casi un mes sin escribir. La verdad es que ha sido un mes anterior súper intenso con dos viajes a Madrid, dos eventos míos y uno ajeno que me han tenido emocionadìsima y muy ocupada a la vez. Cuando acaban los eventos siempre entro en depresión, la llamo el síndrome post evento: quiero seguir trabajando y un con ritmo frenético previo y al no tener nada, me deprimo. Levemente, entendámonos, pero sí.
Ahora estamos de vacaciones, este año las empezamos en junio ya y hasta septiembre así estaremos Dios mediante.
Estoy en un punto de Inflexión y lo noto. He cogido impulso esta primavera con mi trabajo y ahora estoy en modo balsa de aceite; estoy con las niñas, que no es por nada pero están silvestres y no paran de jugar en todo momento a millones de cosas, y yo he hecho mis deberes de cara a septiembre.
Esto me hace pensar que sería un buen momento para plantearme tener otro bebé. Estoy tranquila y nacería en primavera, que es una época ideal. Mis amigas tienen bebés también y hay una que está esperando y esto complica la Feria del año que viene (yo Como siempre, pensando en lo importante 😂). Podría tener otro bebé perfectamente porque va a estar tranquilo el plan.
Pero hay un problema: se me han quitado las ganas. No quiero más post partos, no más lactancias frustradas, no más gorduras, no más caras hinchadas, falta de sueño, dolores físicos, tiroides descompensado y sobre todo, no quiero ser una madre agotada.
De momento me quedo con mis tres niñas, el aborto de enero me pesa todavía, confieso que llevo la eco de ése bebé de 6 cm en la cartera porque no quiero tirarla y de algún modo hasta el 13 de agosto, mi fecha de parto, no cerraré el ciclo.
Y creo que con él, se cerrará todo definitivamente. Ya tengo tres niñas divinas y yo estoy muy bien y no me quiero arriesgar a perder más bebés. He tenido los hijos que Dios me ha mandado pero esto de que me los quite lo llevo regular.
En fin, quizás cambie de opinión, seguramente, en esto no soy muy tajante pero de momento, me retiro. El mes pasado no me quedé embarazada y esto viene a  reforzar mi idea de que forma parte del momento en el que estoy, en uno de cambio.

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Èsta es la última foto decente embarazada y así será quizás ya para siempre.

Me encanta esta foto que me hizo Paula Atenea, por cierto.

Esto es una idea, pero ya no me veo empezando de nuevo. Os lo confirmaré cuando regale la ropita de bebé que guardo en casa como nueva y cuando quite el Moisés y el capazo.
A la vez que escribo esto me está entrando el gusanillo de quedarme embarazada y eso que cuando empecé hace 15 minutos estaba súper convencida. Bueno, ya veremos, que sea lo que Dios quiera, como siempre.
¿Y vosotras? ¿Cómo os veis? ¿Queréis más?

Pd. Si me tengo que tragar este post enterito y en primavera tengo un bebé no seáis muy duros conmigo 😉