Mis cuatro lactancias.

Antes de empezar a hablar de mi lactancia con mi cuarto bebé debería resumir, para todas las que habéis llegado ahora al blog, cómo fueron las lactancias anteriores.
Con mi primera hija la lactancia fue en diferido, esto significa que me saqué la leche durante 2 meses para dársela en biberón ya que ella nunca se cogió el pecho puesto que yo ni sabía cómo se daba el pecho, ni la niña había salido con fuerza suficiente para poder prenderse, ni además, tenía apoyo por parte de las matronas del Hospital Virgen del Rocío ni mucho menos alguien a mi alrededor de dónde poder sacar algún tipo de idea.
Así que cuando me dieron el alta nos fuimos a casa con un bebé que llevaba más de 48 horas sin comer, que no se prendía el pecho, que a mí no me había subido la leche por falta de estímulo y que apenas lloraba porque no tenía hambre o porque no tenía fuerza, no sé. Al cabo de un día y medio en mi casa mi madre me dijo que por favor le diéramos un biberón porque esa niña lo que tenía era mucha hambre, así que fue mi marido a la farmacia y compró leche y se la ofreció un biberón que tardó en tomarse un segundo aproximadamente. Recuerdo que mi sensación fue de fracaso total porque llevaba como 42 semanas esperando a poder darle el pecho a mi hija como lo había hecho mi madre con mi hermana durante casi un año a libre demanda y de repente algo fallaba.
La idea que había tenido inicialmente no se materializaba. Era totalmente imposible; la niña no cogía el pecho de ninguna manera ni aún habiendo comido teniendo fuerza ya y no tenía ese reflejo de succión conmigo sino solamente con el biberón. Este primer postparto fue un poco complicado porque yo me encontraba bastante mal, la niña era bastante demandante desde el primer momento. Era muy difícil que comiera, con lo cual era muy difícil que durmiera y era muy difícil que estuviera tranquila y además, era una niña bastante despierta y nunca se quedaba calmada por más de una hora, con lo que el descanso para mí era una utopía.
Establecí con mi primera hija un vínculo muy fuerte, muy instintivo y muy animal, a pesar de darle biberón y no el pecho directamente y estar enganchada todo el día el sacaleches, así que para mi dar el biberón se convirtió en una cosa habitual y para nada óbice de la relación madre e hija y del vínculo inicial.
Con mi segunda hija fue completamente al revés: la niña tal como nació la dejé sobre el vientre y ella solita fue reptando hacia el pecho y se prendió enseguida. Ya había leído mucho sobre lactancia en blogs y ella se enganchó muy bien y tomó el pecho desde el primer momento.
A esta niña le di el biberón puesto que tenía la experiencia previa de su hermana y no quería que pasara igual, y el resultado fue buenísimo porque la niña al comer algo limpió bilirrubina y pudimos irnos a casa sin necesidad de reingresar a pesar de estar bastante amarilla.
Recuerdo esa experiencia muy tierna por decirlo de alguna manera, el vínculo que establecí con ella también fue bastante fuerte y tuvimos una lactancia materna exclusiva feliz hasta que con 40 días le detectaron una alergia a la proteína de la vaca. Yo no fui capaz de seguir una dieta estricta, pues en principio me quitaron el pollo, el pescado, el huevo, la ternera, la leche y todo lo que tuviera trazas hasta que pudieran ver definitivamente a que era alérgica la niña. Aquí fue cuando tuve mi primer contacto con la leche hidrolizada y más tarde con la elemental puesto que la niña tenía una alergia bastante fuerte y era muy sensible a cualquier tipo de proteína. La leche hidrolizada tiene aminoácidos y no proteínas y er la que toleraba, a pesar de que huele fatal.
Con mi tercera hija la experiencia previa me había hecho estar bastante confusa no sabía si darle el biberón de leche normal si llevarme un biberón de leche hidrolizada o si darle el pecho. Así que opté por la lactancia mixta para que la niña se alimentara las primeras horas de vida.
Establecer la lactancia materna no fue posible puesto que a los tres días la ingresaron en neonatos como ya conté en el post anterior y allí le daban de comer con biberón y mientras tanto yo estaba en casa y no me subía la leche porque no tenía ningún tipo de estimulación en los 3 días que estuvo ingresada. Fui a pedir la pastilla dostinex para quitarme la leche cuando la niña no tenía ni una semana de nacida y le retiré la lactancia materna y y me esmeré en buscar algún tipo de señal que hiciera pensar que la niña tenía alergia a la proteína de la vaca. No me equivoqué y cuando la niña cumplió el noveno día de vida en efecto dio señales de esto y directamente pasamos de la leche de fórmula normal a una hidrolizada, teniendo en cuenta la experiencia de su hermana anterior.
Debido a mis experiencias anteriores cuando llegó el momento de plantearse qué hacer con el cuarto hijo decidí darle biberón directamente para que pudiera comer desde primera hora y de esa manera no seguir sintiendo yo el fracaso de mis lactancias de continuo. Pero como el hombre propone y Dios dispone, mi hijo nació con muchísima hambre y a pesar de tomar biberón desde el primer momento seguía llorando por hambre; había cogido el pecho muy bien y aunque yo había pedido en paritorio las pastillas dostinex para que no me subiera la leche no me las tomé cuándo me las traían a la habitación las enfermeras.
Yo las dejaba porque mientras el bebé estaba el pecho no lloraba y como había nacido tan débil pues había un instinto en mí que me hacía ponérmelo al pecho y calmarlo así antes que dejarlo llorando ya que suficiente lloraba ya en la lámpara de fototerapia.
Salimos del hospital habiendo subido ya la leche puesto que estuve 4 días allí y establecimos la lactancia materna sin ningún tipo de problema; las enfermeras venían siempre a decirme que no dejara que subiera la leche si quería tomarme las pastillas y dar el biberón y se quedaban bastante sorprendidas cuando les explicaba que le daba el pecho para que se calmara porque era la única manera de que el niño no llorara y que establecer la lactancia era lo de menos. Era un complemento.
El bebé quería tener el contacto conmigo y estar siempre chupando, y las pobres enfermeras vinieron varias veces a darme explicaciones y ella tampoco entendían cuál era mi experiencia previa pues pensaban que al tener cuatro hijos era toda una experta 🤣 cuando, en realidad, no tenía ni la más remota idea simplemente me estaba dejando llevar un poco por mi instinto y las hormonas.

Mucho piel con piel y hormonas de amor por todos lados.


Así que aquí estamos, con una lactancia feliz sin grietas que ya es decir, un montón de hormonas, unas noches muy llevaderas dando el pecho en la cama sin despertarnos ninguno de los dos y dando algún biberón de ayuda si estoy muy ocupada con las niñas o el bebé tiene mucha hambre y no se sacia.
Pero de momento estamos felices y unidos. Ojalá no salga la alergia a la proteína, que ya me dijo la pediatra que lo vio, que es un antecedente que sus hermanas la tengan para que el pueda desarrollarla. Por eso no dejó el biberón, para ver si tomándolo a diario, no se sensibiliza a la PLV.

¡Le sube la bilirrubina, ay le sube la bilirrubina!

Mi experiencia con la bilirrubina al parecer me acompaña desde que nací. Mi madre dice que me puse amarilla al poco de haber puesto un pie en esta tierra y no sé si esto influirá, pero lo cierto es que de mis hijos salvo la primera, los tres pequeños han tenido este problemita que se ha solucionado gracias a Dios al poco de haberse diagnosticado. Tampoco es algo grave.
En el caso de mi hija la segunda, a la que yo llamo la mediana aún, nada más nacer pude establecer rápidamente la lactancia materna pero aunque le di biberón estando en la clínica los primeros días para que pudiera alimentarse bien, cosa que no hice con la mayor, el color rosado y rojito de su piel pasó a convertirse en un amarillo un poco intenso. Esto le sucedió estando ya en casa y yo, como madre primeriza de una niña amarilla no sabía que era lo que le pasaba y me limitaba a darle paseos para que le diera el sol y así a los pocos días fue remitiendo el color amarillo y volvió a la normalidad y se tornó en rosita.
Con mi tercera hija nos midieron la bilirrubina estando en el hospital y nos dijeron que deberíamos volver al día siguiente del alta para hacerle una analítica y que nos confirmaran el nivel que tenia en sangre. En este caso cuando le hicieron la analítica comprobaron que los niveles estaban excesivamente altos y nos dijeron que debería ingresar en la UCI de neonatos. El momento en el que tuvimos que dejarla allí solo en pañales con una máscara que le tapaba los ojitos y el hecho de solo poder verla cada 3 horas, a mí que estaba recién parida y llena de hormonas, me supuso un mundo. Peor fue cuando volví a casa esa noche y no la tenía ni en el Moisés ni en mi cama como había pasado la últimas 72 horas conmigo. Además, yo me encontraba físicamente muy mal tras un parto muy largo de una niña muy grande y en el postparto inmediato retenía todavía mucho líquido y el hecho de estar sentada en una silla esperando para entrar durante la media hora de la visita y a veces el tiempo que duraba entre visita y visita me hacía estar muy incómoda, además de dolorida gracias a la ristra de punto que tenía.
Con mi cuarto hijo la experiencia no iba a ser diferente aunque si mejoró bastante en comparación. Él nació con un color más bien pálido, ayer conté en el blog que estaba hipotónico y un poco débil y se le veía bastante blanquito a diferencia de mis dos hijas anteriores, que estuvieron bastante rosas o rojizas. Este bebé en cambio, estaba más bien pálido así que pensé que el blanco no se tornaría en amarillo y me limité a alimentarlo con biberón y entre horas como lloraba mucho me lo ponía el pecho (ese será el siguiente post).
Lo cierto es que el día en que nos iban a dar el alta, a las 36 horas de nacido prácticamente, le hicieron una analítica y comprobaron que el nivel de bilirrubina era bastante alto y debía quedarse ingresado y yo con él. Tuvimos la gran suerte de que nos subieran una lámpara a la misma habitación en la que estábamos y que el niño se quedará conmigo y no tuviera que estar solo en neonatos sino en la habitación a mi lado. Muchas me estuvisteis en Instagram la historia del bebé llorando a tope y yo sin poder cogerlo.

Yo con mi bebé. Lloraba tanto… qué penita.

Luego se dieron una serie de circunstancias un poco raras pues nos dijeron que el niño tenía un soplo en el corazón o que la causa de la bilirrubina era una incompatibilidad de grupo y que mis anticuerpos sanguíneos destruían los glóbulos rojos del bebé debido a la transferencia sanguínea que se produce en el parto, además me dijeron que con el desprendimiento de placenta los bebés perdían también sangre y que el niño no estaba generando suficiente glóbulos rojos como para poder superar la bilirrubina.

Lo cierto es que el niño debía estar muy hidratado para hacer mucho pipí y caca y de esa manera poder eliminar la bilirrubina que tenía en el cuerpo. Así que tomaba biberón para tener el mínimo de alimento y además el pecho todo el rato para que bebiera aún más ya que lo hacía a demanda y hoy, tras casi 20 días está ya de color carne.
Al final todas las historias del soplo en el corazón, de los anticuerpos y no sé qué más se quedaron en nada, sólo que tenía una ictericia curiosa, como el resto de sus hermanas y como se aprecia en esta foto.

Sustitos de la maternidad… ¿y los vuestros? ¿Tuvieron también ictericia?

El cuarto. El desenlace

De repente escuché como Manolo decía algo parecido a “Pepe es real” y Pepe, a la sazón mi ginecólogo, vino y comprobó que así era y que tenía que empezar ya con el parto.
Para mí era una cosa un poco precipitada pero dijeron que lo hiciéramos y bueno simplemente pedí las asas para poder sostenerme y empujar mejor de esta manera y me dispuse a darle la bienvenida al benjamín de la familia.
Al principio todo fue bien, de hecho fue tan bien que creo que ha sido el único parto en el que me reído y no tuve nada de dolor. Me daba miedo por lo que se avecinaba y los 4 kilos de bebé que iba a tener pero ya no había marcha atrás. Manolo me miró y me dijo “mira me voy a subir encima de ti y voy a empujar al bebé” y yo, que ya tengo un poco de experiencia, sabía que lo que iba a hacer era una maniobra de Kristeller, cosa que odio y además hablé con mi madre el día antes precisamente para decirle que mis experiencias en esta clínica, jamás me lo habían hecho pero bueno, una vez que estás en el potro y te dicen qué es lo que tienen que hacer pues te dejas, o al menos yo que soy bastante obediente.
Me dijeron que el primer pujo debería ser con la boca cerrada y la barbilla pegada al pecho, empujón fuerte y que ellos me avisarían cuándo debía hacer el siguiente. Obedecí y esperé al siguiente y de repente todo cambió. Ahora me dijeron que abriera la boca. ¿Cómo? Si, si. Que abras la boca. Quiero que empujes con la boca abierta.
(Vaya. Tres partos y en el cuarto es cuando me dicen que abra la boca.) ¿Para qué? Tú abre la boca. Ajá. ¿Aji? ¿Con la baca abiarta? Si. Si. No la cierres. (Pero ¿¿¿qué narices???). “Como en las películas americanas: así” y el propio médico abrió la boca y lo interpretó. Y obedecí.

Lo siguiente fue sentir al niño en la salida y que no lo sacaban. Les pregunté y Manolo me dijo “no sale porque viene con un collar muy apretado” y entendí que venía con vuelta de cordón, pero como mi mediana vino con dos y mi anterior médico se las quitó como si nada, no le di la más mínima importancia. Se las quitaría.
Pero no. (Ahora es cuando os cuento que en mi desesperación preparto me dio por ver videos de nacimientos en YouTube y precisamente vi alguno de niños a los que les cortaban el cordón sin haberlos sacado de sus madres por estar muy apretados. Cosas frikis de una.) y mi marido oyó que decían que lo peligroso ahora era no cortar al niño, pero bueno, que no era la primera vez que lo hacía…
Yo seguía en mi película de la boca abierta. (Luego supe que con esta técnica querían que mantuviera el empujón para que no se subiera el niño pero que no lo hiciera tan fuerte como para que lo expulsara pues el cordón causaría problemas). «Ají que jegui con la baca abiarta un rato máj hajta que me dijeran que podía jerrarla»
Y fue cuando cortaron el cordón y el niño nació, cuando vieron que se había desprendido la placenta, seguramente porque el cordón la arrastró, que había coágulos y hemorragia, que al bebé había que aspirarlo porque había tragado e inhalado mi sangre motivo por el cual había hecho bradicardia, y que había que actuar rápidamente limpiando todo bien, comprobando de dónde venía la hemorragia, por qué se desprendió la placenta y controlando que en mí estuviera todo bien y no se quedaran restos ni hubiera roturas de nada.
No fue a más. Por lo bien que actuó el médico y la rapidez, la sangre fría, la exactitud y su saber hacer.
Yo ni me di cuenta de nada. No supe qué estaba pasando porque tampoco pude ver salir al bebé. Le pusieron una ventosa, pero no la que siempre han usado conmigo, sino una manual, no de las de la máquina que se conecta, y no vi más que a mi médico escabullirse bajo mi camilla (que yo, ojo, seguía con la boca abierta y sólo pensé “parece que esté haciendo kite surf” este médico mío) y vi al niño nacer con sangre, pero lo normal.
Mi marido en cambio si vio cómo nació con la boca llena de sangre y que la echaba como Rocky Balboa tras un puñetazo en un combate.
Le dieron un 9 en el test de Apgar al nacer al niño, después 10 y 10. Oí que estaba hipotónico y lo tuvieron que reanimar, pero por suerte quedó en un susto.
Madre y niño estuvimos fenomenal enseguida.
El niño es un bombón. Y si antes veía a mi médico así
, ahora lo veo así
Al final, pudimos empezar a disfrutar de nuestro nuevo pequeñín rápido.

Y pesó 3,325 kgs sólo.

Y así nació el cuarto. Parte I.

Nuestro cuarto bebé llegó hace 17 días, exactamente hace tres viernes, tras 40 semanas y 2 días de embarazo mientras yo asistía horrorizada a las previsiones médicas de que el bebé iba a pesar más de 4 kg e insistía a mi médico que por favor en la semana 38 nos plantearámos la posibilidad de adelantar el parto. Mi médico se negó rotundamente lo que provocó una enorme contrariedad y una mayor desesperación en las siguientes dos semanas. No fue hasta el último día que asistí a consulta cuando mi médico me dijo que estaba ya un poco favorable y podíamos hacer una inducción antes de las 41 semanas que era lo que había durado el embarazo de las otras tres niñas.
Así que el viernes 6 de octubre ingresé a las 8 de la mañana en la clínica Viamed Santa Ángela de la Cruz y tuve la enorme suerte de estar especialmente bien atendida desde el primer momento por el Dr. Romero que nos ha tratado de una manera excepcional y estaré muy agradecida siempre por el trato humano y cercano que nos ha dado. Y por mi ginecólogo esta vez el dr. Jiménez Egea con todo su equipo.

Siempre hago está foto antes de tener un bebé.

Siempre hago está foto antes de tener un bebé.


Al ingresar esperamos bastante tiempo y hasta las 11 no pude bajar a paritorio. Fue entonces cuando empezamos con prostaglandinas a intentar comenzar el proceso de parto pero que tras pasar 2 horas no había conseguido ni reblandecer el cuello del útero y prácticamente estaba a las 13 horas tal como había llegado antes. A veces reconozco que me paso respetando mi cuerpo como si nunca hubiera parido… Hubo cambio de turno y llegó mi casi amigo Manolo, que cuando nos vio nos preguntó que de qué nos conocíamos pues pensaba que era de algún tipo de relación indirecta de fuera del hospital, pero claro era la tercera vez que me enfrentaba un parto con él en los últimos 4 años y de eso le sonaba tanto mi cara.
IMG_20171006_182411_246
Manolo me recomendó esperar un poco más a ver cómo evolucionaba y en efecto, en la siguiente revisión (yo calculo que pasó otra hora) había dilatado 2 cms y me rompieron la bolsa. Empezaba una dinámica diferente de contracciones, había tenido contracciones indoloras o muy poco dolorosas hasta entonces y ahora las contracciones avanzaban en intensidad pero era un poco más frecuentes y molestas aunque sin entrar todavía en dinámica de parto.
IMG_20171006_141259_555
Me pusieron oxitocina y ahí ya empezó la verdadera fiesta. Tenía contracciones cada minuto minuto y medio intensas pero soportables, así que cuando pasó de nuevo una hora volvió Manolo y al preguntarme le contesté que estaba muy bien llevando las contracciones, que no quería pasarme para evitar estar tan dilatada que la epidural no fuera una opción y se hizo el milagro de estar ya de 5 cm y en un momento ideal para poner la epidural.

Como una está muy loca, muy loquísima, decidí que podía ser un buen momento para no ponerme la epidural porque los dolores eran perfectamente soportables aunque muy seguidos y de cierta intensidad y se lo comenté a mi marido quién me miró con cara de hombre con santa paciencia y me dijo que no hiciera tonterías. Me puse la epidural sin estar muy convencida hasta que me llegó una contracción que me hizo ver las estrellas, los anillos de Saturno y cambiar de constelación varias veces.
IMG_20171006_182415_508
Le daba la manita a una chica que estaba ahí muy amable, pero cuya misión manual era muy importante de repente, y a quien agradecí eternamente que me dejara espachurrar sus deditos mientras me daba el trallazo final antes de que suplicara ser rejoneada por el anestesista y a quien nunca olvidaré, y a la que además le declaré mi amor incondicional al decirle “está manita tuya, me está dando la vida” mientras agachaba la cabeza buscando las tablas.
De un bolo único y maravilloso, quedé con una analgesia que me permitía mover las piernas pero no tener dolor. Una maravilla.
IMG_20171006_182432_020
Ya estaba en completa cuando llegó el médico y dejó el parto para unos 15 minutos después, me hizo empujar, me dijo que el niño no estaba ni instrumentable porque estaba muy arriba y se fue a rellenar los papeles, hasta que…

Bebé en podálica.

Os voy a contar hoy, debido a la experiencia que he tenido a la hora de hacerme la ecografía 4D en eco 4D Sevilla, la historia que albergo como madre de tres criaturas que se han ubicado en podálica durante el embarazo en vez de hacerlo en cefálica y facilitar mucho las cosas.
La situación con mi primera hija fue totalmente diferente: ella desde el primer momento estuvo en cefálica; es una niña súper ordenada, súper obediente y desde que estaba en la barriga ha demostrado tener una gran responsabilidad 😀 así que se ubicó perfectamente en cefálica y no tuve ningún problema.
Con mi segunda hija, en cambio, tuve muchísimas dificultades ya que no se daba la vuelta y venía en lo que viene siendo de nalgas y como además me tenían en reposo porque la niña había dejado de poner peso durante un tiempo mientras estaba embarazada, no podía hacer mucha actividad física lo que impedía que pudiera colocarse bien; de hecho de todas mis hijas la segunda ha sido la que ha tardado más tiempo en en nacer (41+5).
Como ya tenía experiencia con esta situación en el momento en que me dijeron que mi tercera hija venía también de nalgas había leído bastante sobre qué hacer para evitar llegar a la cesárea que todas las madres tememos cuando tenemos que dar a luz.
Así que me animé a llamar a una amiga de la familia que es médico naturista y homeopática y le dije que me hablara de la moxibustión y que me explicara si realmente funcionaba. Como ella creía firmemente en todos estos tratamientos me dijo que sí que funcionaba y me dio la moxa, que es como una especie de puro con un olor bastante peculiar y fuerte especialmente si estás embarazada, para que yo misma me lo aplicara sobre unos puntos específicos que hay en el dedo meñique del pie y que acercándole el calor iba a hacer que el bebé se estimulase y se girase en cualquier momento.

Punto de estimulación en el meñique.

Punto de estimulación en el meñique.


La verdad es que como estaba un poco desesperada no me importaba nada hacer lo que fuese con tal de poder tener a mi niña de un parto natural y no recurriendo a la cesárea ni a la parte anterior planteada por mi ginecólogo que era una version cefálica externa.
La version cefálica externa la hacen en quirófano creo que tiene algo de sedación y consiste en que le dan vuelta al bebé desde fuera de la barriga manipulando el útero; hay un montón de vídeos en YouTube y todos y cada uno de ellos los vi yo ya para informarme cuando mi segunda y la pera fue antes de nacer mi tercera. Al empezar el tratamiento con la moxibustión, aparte de coger un colocón cada vez que iba al cuarto de baño a estimular el punto homeopático del dedo meñique del pie y a necesitar una botella de oxígeno porque se llenaba el baño entero de un humo increíble, lo cierto es que me informé bastante sobre este tipo de tratamientos alternativos y posturas o cosas que hacer cuando estás desesperada porque el bebé se de la vuelta.
Yo las hice todas: yo hice el el tonto al máximo pues anduve a gatas por mi casa para que la niña se estimulara así e hice en el sofá como el pino (voy a ponerme ahora a hacerlo para que veáis como es y qué ridículo queda) y en la cama también lo hacía cada vez que podía.
Haciendo el pino-bombo

Haciendo el pino-bombo


Quería hacer absolutamente todo para que mis hijas se dieran la vuelta y no tener que recurrir a una cesárea. Al final en la semana 36 tuve cita con mi ginecólogo para comprobar si el bebé estaba en cefálica o en podálica y fijar para la semana 37 la version cefálica externa con el riesgo que conllevaba tener al bebé allí mismo en quirófano, porque la posibilidad de tener rotura de bolsa o contracciones cuando te hacen este tipo de maniobra es bastante alto.
Finalmente mi bebé se había dado vuelta con 4 kilos de peso prácticamente en algún momento y yo nunca lo noté. Mi médico me dijo que no lo había sentido porque la distensión que tenía ya en la musculatura uterina era bastante amplia y el bebé digamos que no estaba apretado en absoluto. Al final el bebé se dio la vuelta, no sabría decir si por todas las tonterías que yo hice o porque estaba de mano del destino que esa niña se girase. Lo cierto es que me libré de la cesárea y para la amiga de nuestra familia la moxibustión había sido un éxito y por eso se había dado la vuelta; yo estaba contenta aunque me he sentido un poco ridícula por haber hecho todas estas tonterías. Voy a hacerme unas fotillos explicativas a lo Celeste Barber… Ya veréis qué risas.
Celeste es un gran icono de las que hacemos el tonto sin pudor...

Celeste es un gran icono de las que hacemos el tonto sin pudor…

Encuentro blogger en Kids&Us Sevilla

El pasado día 9 de junio tuvimos un encuentro blogger en Sevilla que organizó la Giganta comunicación, ya sabéis, esa agencia que intento sacar adelante con mayor o menor suerte; y tenía como objetivo dar a conocer a más personas y enseñar el método para aprender inglés de Kids&Us Sevilla.

IMG_1373

Hacía poco tiempo que había conocido a Pilar, la directora del centro en Sevilla, que me propuso asistir a sus clases con mis niñas ya que como pueden hacerlo desde que tienen un año hasta que tienen ocho por primera vez, las tres entraban en un rango de edad para asistir a cada clase, pero el hecho de que estuviera yo embarazada con grandes problemas de sueño vespertino complicaba un poco la situación.

Fue en ese momento cuando Pilar me dijo que quería organizar un encuentro con bloggers de Sevilla que tuvieran presencia en redes sociales y blogs de maternidad y paternidad para dar a conocer el método que se sigue en la escuela de inglés; fuimos Marta mamá de gemelos ; Alfonso el hombre palet ;Eva mamaconvergente cuyas fotos veis aquí en el post y con quien contaré para más cositas; Inma Sánchez Pitu Pitu y  yo (si queréis leer los posts de cada uno, sólo debéis pulsar los links); y en diferido fueron muchas las que pudieron seguir a través de Facebook en la Giganta comunicación el directo que hicimos (que todavía está vigente por si lo queréis ver) y en Instagram.

Pilar nos enseñó todo el método y todas las estrategias que desde la Academia se sigue. Para mí hubo algo que me gustaría explicaros desde mi punto de vista y no tanto desde las explicaciones que desde la academia propiamente se ofrece.

Hay una única manera de aprender un idioma para mí según mi experiencia: oír solo ese idioma, pensar en él y hablar sólo ese idioma. A mí, a lo largo de toda la vida escolar, me han enseñado inglés de manera tradicional en la que teníamos hojas de vocabulario y poníamos una columna en inglés y una columna en español y luego nos aprendíamos de memoria las palabras. Empezamos en preescolar como actualmente lo hacen mis hijas que oyen en su colegio los colores con la clásica canción de rojo red, Rosa pink, azul blue, etc… y hasta que llegamos a la universidad seguimos aprendiendo de la misma manera no sólo vocabulario sino las phrasal verbs, los tiempos verbales y el first o second conditional, por ejemplo.

IMG_1440

Este método funciona muy bien y a mí me ha servido bastante: yo he aprendido hablar en inglés y estaba muy contenta y siempre he tenido muy buen nivel pero es cierto que no funciona para todo el mundo de la misma manera y que es necesaria una inmersión lingüística al 100% para conocer no sólo vocabulario o la gramática sino también los giros lingüísticos como el “están cayendo chuzos de punta” que como todos sabéis en inglés se dice que “caen gatos y perros del cielo”.

Por este motivo quizás a mí me gustó Kids&Us en el sentido de que lo que desde principio busca es incluir al niño en el idioma no que el idioma se incluya en los conocimientos del Niño. Las monitoras todo el tiempo hablaban en inglés a las niñas que estuvieron merendando allí con nosotros. Mi hija mayor me dijo “mamá yo no estaba entendiendo lo que me decía pero le contestaba a todo imaginándome todo lo que me decía” y a veces esta experiencia es necesaria porque no hay que entender el idioma palabra por palabra y menos cuando es una lengua extranjera a veces es mucho más difícil asi, sino que hay que contextualizarlo todo para poder entender un significado mucho más global y amplio de los textos, frases y experiencias.

IMG_1345

La oferta de Pilar para que vayamos a la clase de inglés en Kids&Us en Sevilla sigue en pie y la verdad es que a mí me apetece mucho; ahora mismo estoy muy condicionada por el nacimiento del bebé pero en cuanto podamos sí es cierto que intentaremos darnos un salto pues desde que tienen 1 año los niños pueden empezar a ir ya que una inmersión progresiva del idioma es bueno y cuanto antes se haga mejor.

Yo creo que voy a dejar este post abierto para seguir contando mi experiencia puesto que la relación con Kids&Us va seguir abierta y en cuanto vuelva de mi baja maternal o que termine yo de recuperarme tras tener al bebé pues podemos seguir conociendo el método y ver los avances que cada una de las niñas en cada una de las etapas van a poder tener.

Es la parte positiva de tener tantos niños, jeje.

 

Mi gastroenteritis a las 25 semanas de embarazo

Llevo mucho tiempo sin aparecer por aquí y ya es casi costumbre que me tome grandes vacaciones blogueras, pero reaparezco con motivo de mi gastroenteritis que me ha dado embarazada de 25 semanas.
No es la primera vez que cojo gastroenteritis estando en estado ni quizá sea la más fuerte pero sí que ha sido la más contagiosa en mi casa y me ha hecho recaer incluso. La semana pasada la trajo mi hija pequeña de la guardería y estuvo dos días bastante fastidiada pero al tercero se repuso. Todos esperábamos que nos contagiara porque estos virus siempre se transmiten muy rápido y más de padres a hijos.
La verdad es que le dije a las niñas mayores que no la besaran ni la abrazaran mucho para no contagiarse, y como la veían vomitar, la huían como alma que lleva el diablo pero los padres no podemos huir de los besos babosos y los llantos con abrazo de nuestros retoños, así que ni corta ni perezosa decidí unirme a su club. El sábado me sentía ya un poco hinchada y el domingo empecé a tener síntomas de gastro que como siendo sincera, como tanto, no me asusté demasiado ya que pensé que simplemente me había sentado mal el tercer plato de gazpacho jeje.
Fue cuando al volver a Sevilla ya lo síntomas eran más que evidentes y desde ese momento hasta hoy miércoles ha sido un no parar entre idas y venidas y sobre todo de no retener nada de líquido ni sólido con una temperatura de 42 grados en Sevilla. Como no me encuentro muy mal, salvo el primer día que lo pasé en cama, llame a mi ginecólogo y le pregunté qué necesidad tenía de estar controlada de una manera especial. Él me dijo que el único riesgo era él de la deshidratación que con 25 semanas de embarazo no había ningún problema para el feto en el caso de haber cogido virus intestinal y que no me preocupara por eso. Que combatiera cada síntoma que tuviese de manera tradicional: la fiebre con paracetamol, los vómitos con primperan y la diarrea se iría sola. Así que estoy esperando a que el virus tal como vino se vaya, que fue su explicación.
Anoche estaba muy feliz porque había podido almorzar tortilla francesa y cuando fui a tomar la merienda que no fue más que un yogur me sentó fatal y volví a la fase inicial, así que heme aquí, postrada ante un vaso de té con limón, puesto que el suero de naranja y de fresa ya lo he llegado a aborrecer, esperando a que el virus se pase y abandone mi cuerpo y el de mi marido porque una enfermita no puede cuidar de un enfermo.
1498048959053-1364857986
Al menos hoy ha venido mi suegra y se ha llevado a las niñas a su casa a comer aunque yo solo espero que no les dejen de regalo el virus en su casa.
Muchísimas me habéis escrito preocupadas pensando en el bebé pero quiero que sepáis que él se mueve con normalidad; antes hemos estado jugando a sentir sus pataditas las niñas y yo y parece que por dentro va todo bien. La semana que viene vuelvo a tener ginecólogo y en teoría no pasa nada grave, lo único es que debo dejar de vomitar ya para poder hidratarme bien. Creo que he podido perder un par de kilos pero como hay reservas de sobra no estoy demasiado afectada, tan sólo un poco débil.
Y por supuesto, lo mejor de esto es que nos hemos motivado para arreglar los aires que estaban regular, las niñas se han ido a pasar el día a casa de su abuela y allí están disfrutando y nosotros nos recuperaremos poco a poco. Y cada noche tocará la fiesta de la espuma en la bañera, que es mi manera de ser una malamadre y dejarlas un súper rato en el agua.

Hoy hace 6 años…

Hoy hace 6 años era 22 de mayo domingo de 2011, habíamos salido a dar un paseo a pesar del enorme calor que hacía ya en Sevilla.
Se cumplía la semana 41 y 2 días del primero de mis embarazos y estaba totalmente nerviosa y perdida porque no comprendía por qué no nacía mi bebé. Así que me fui a dar otro enorme paseo por Sevilla con el padre de las criaturas, que en ese momento no era ni padre ni ahí tenía criaturas, y aprovechamos para hacerme las últimas fotos de embarazada: al día siguiente debía ingresar a las 8 de la mañana para que me provocaran el parto.
Cómo pasé todo el día tranquila, igual que el resto de mi embarazo esa noche cene preparé la maleta y me fui directa a la cama esperando a que dieran las 7 de la mañana del día siguiente para ir al hospital y conocer a mi pequeña.
Ya sabía que un parto natural no iba a ser posible pues se me agotaba el plazo de tiempo para ello y decidí entregarme a mi destino.
Como cada noche me dormí rápidamente y me levanté irremediablemente con un montón de ganas de hacer pipí, pero lejos de hacer pis, al volver a la cama sentí un dolor intenso en la zona lumbar sin venir a cuento.
No sabía de lo que se trataba pero al cabo de unos 5 minutos me volvió a dar y entonces me alerté. Fue en ese momento cuando me levanté y pensé que estaba de parto y era un momento del todo increíble porque yo ya había desechado la idea de poder tener a mi niña de una manera natural.
Así que cogí un lápiz, cogí las papeletas de las listas electorales, porque ese día 22 había elecciones municipales y era el único papel que tenía mano, y me dispuse a apuntar cada cuánto tiempo me daban aquellos dolores.
No me preguntéis por qué, pero lo tomé como un momento súper emocionante, íntimo, doloroso, agradable y animal y en las 5 horas que estuve en mi casa en el salón paseando, sentándome y poniéndome de pie, no avisé en ningún momento a mi marido.
Para cuando mi marido se hubo despertado yo ya había rellenado como tres papeletas con contracciones regulares cada 5 minutos desde el primer momento; lo miré y le dije “creo que estoy de parto”. Ahora lo pienso y estaba totalmente llevada por mi instinto animal, de haberlo hecho de manera racional al cabo de una hora hubiese ido al hospital a que me vieran, pero yo sabía que era un proceso lento irregular y ahora mismo lo recuerdo como un baño de endorfinas.
Resumidamente fuimos al hospital y no había hecho más que empezar a borrar el cuello del útero y tenía un centímetro de dilatación así que me mandaron a casa. Llegué a casa de mis suegros que vivían más cerca del hospital y de ahí fuimos todos a votar, que en esta familia somos muy cumplidos con la llamada a las urnas y luego me comí un plátano y un tigretón creo que era. Tremendo error por mi parte.
Cuando ya las contracciones eran cada 3 minutos y de una duración bastante larga volví a urgencias y me dijeron que estaba de 2 centímetros 😵
Ya nos quedamos allí ingresados por fin y empezaron todas las cadenas de negligencias médicas, de enfermería, matronas y hasta celadores. Al único señor al que amaré eternamente es al anestesista que esa noche estuvo de guardia en el Virgen del Rocío y que fue la única persona que mostró un ápice de humanidad con esta pobre primeriza.
El parto se largo hasta lo indecible, la niña nació el 23 del 5 a las 3:25 y peso 3 kg 525 gramos y creo que nunca podré olvidar ninguna de esas cifras. Cabe destacar que tampoco es muy difícil porque se repiten.
Hace 6 años me estrenaba en este mundo maravilloso de la maternidad al que me costó llegar por capricho de la naturaleza y en el que me encuentro inmersa por esos mismos caprichos unos cuantos embarazos después.
Mi idea siempre fue formar una gran familia y gracias a ese día el sueño empezó a hacerse realidad. Hoy estoy exultante, feliz, y recuerdo ese parto con horror al final, pero con un cariño y una magia especial al principio cuando estuve yo sola en el salón de casa. 😍💕

Mis 12 semanas de embarazo.

Hoy se cumplen mis primeras 12 semanas de de este cuarto embarazo y ya el balance empieza a ser positivo. Ya parece que voy teniendo un poco de más fuerza y aunque sigo muy cansada no estoy como a las 8 semanas. Después de haber pasado un mes obsesionada con que este bebé no iba a salir adelante he atravesado al fin una fase de una mayor tranquilidad.
Como habréis visto en redes sociales al principio las pastillas de vitaminas que tenía aceite de pescado me sentaban bastante mal y he tenido que esperar a este sexto embarazo para darme cuenta. Ahora tomo unas de algas que me van fenomenal y me siento bastante bien: he dejado atrás náuseas y vómitos además de ese perenne sabor a pescado que se me quedaba.
En cuanto a la mejoría de los síntomas ya no tengo la sensación de estar perennemente en un barco ni con el mar de tierra ni me da la sensación de que cada cosa que como me va a perforar el estómago. En cambio si sigo muy cansada, me duermo bastante en cualquier sitio a cualquier hora y me cuesta muchísimo hacer un esfuerzo aunque sea de 2 horas (eso a veces me impide poder levantarme a la mañana siguiente) y aunque el esfuerzo haya sido el mediodía y haya sido recoger a las niñas del colegio.
El próximo lunes voy a mi cita de las 12 semanas que al ser en la clínica privada esta vez será una ecografía Doppler. La semana que viene volveré a escribiros un post contando ya si de casualidad se puede llegar a saber si esperamos un niño o una niña.
De momento aceptamos vuestras apuestas y y para todas aquellas que adivinen habrá un sorteo especial así que animaos
¿Qué será?… De mientras os dejo esta foto actual 😉
Yo a las 12 semanas

Yo a las 12 semanas

Miedo.

Si hay una cosa que interfiera en la vida normal de cualquiera es el miedo; no te deja hacer cosas, te paraliza, te hace mirar hacia otro lado, construye realidades paralelas y te hace vivir en una mentira. 

Mi mentira esta vez era cómoda: no pasa nada. Sólo he engordado un poco. No se nota nada. Es muy pronto, nadie se dará cuenta y no tengo que oír comentarios incómodos del tipo “cuatro niños, qué locura”, “bueno, aún es pronto, puede pasar de todo”, “el otro lo perdiste, sé cauta, a ver si cuaja”… Y miles de cosas que ya me han llegado y otras que yo misma me imagino.

De todos los lados se oyen comentarios inoportunos y como no los quiero oír, hago porque no me lleguen. Nadie sabe, nadie comenta. Así de sencillo. Pero no calculé dos cosas.

1. Callar la emoción de haber conseguido el positivo.

2. Callar el miedo de haber tenido una pérdida en estas mismas fechas el año pasado que me causó una desolación enorme.

Ahora tengo miedo, pánico más bien. Pienso todo el rato en que no va a salir bien de nuevo. Pienso que volveré a pasar lo mismo y se me pone el cuerpo fatal. Y como no puedo hablarlo con nadie, me lo callo. Y como no me callo nada, me reconcome. Y hoy he tenido pesadillas y una presión en el estómago que no me dejaba respirar porque sé que puede que no salga bien y me da miedo y me ha impedido disfrutarlo y celebrar la nueva vida que se abre ante nosotros.

La tarde del lunes fue así:

Después de haber pasado unos días desde el 28 del ciclo, cuando hice un test y salió negativo, me compré otro que me hice por la tarde y salió esto.

Después de haber visto 5 positivos a lo largo de mi vida me enfrentaba a un test del que no tenía ni idea de qué podía ser. ¿Positivo? ¿Línea de evaporación? ¿defectuoso? ¿Qué era esto? Comenté con un par de amigas y me dijeron de todo: desde que era que no a que me esperara o que era un sí. Así que tuve que bajar a la farmacia con mi amiga que se ha mudado al piso de arriba, esperar que llegara mi marido porque mi tarjeta dio error y comprar un test mucho más conciso y no tan caro como imaginaba. (Nota: a la próxima que dudéis, comprad el electrónico que cuesta 12€ y no te gastas los 20 de los dos tests que yo sí).

Así que salió lo esperado:

Y debido a la experiencia anterior, movida por el pánico, llamé para pedir cita al ginecólogo. Al pobre de mi médico de siempre, para librarle de una paciente psicótica, le he liberado porque me veía consultándole cosas a las 4 de la mañana de cualquier noche en que me desvelase.

Y el miércoles mismo fui al médico. Como no se veía nada más que un punto, me hicieron una Beta que dio positivo en 84 uds. Volví a caer en el foro de enfemenino y no resolví nada, no sé qué puede significar aparte de lo que me dijo el médico de que estaba todo bien y volviera esta semana. 

Me ha mandado Adiro y Progesterona, más las pastillas del tiroides y las vitaminas con ácido fólico. Así que me estoy tomando 4 pastillas al día y hacer como si no pasara nada no es una opción . 

Pienso continuamente que voy a perder este bebé, y quizás sea así, pero ¿y si no? Debo hacer lo que he hecho siempre. Contarlo al primer positivo, decirlo a todo el mundo, celebrarlo porque es una bendición y hacerme a la idea, de que salga bien o no, estoy embarazada y tengo mucho sueño y hambre por algo 😂.

Así que ésta es la novedad de esta semana. Bebé nuevo en camino. Crucemos los dedos. Y si alguien quiere opinar con cosas como las que he dicho arriba, pues se lo agradezco, me encanta que me tengan en cuenta, pero si no me ayudan, pueden ahorrárselo. Seremos cuatro, habrá que pensar en muchas cosas, estamos contentísimos por comprar una litera nueva y si va bien quizás tengamos dos Literas en un cuarto por locura que le parezca a cualquiera. Me da igual si es niña, así comparte más con las hermanas y duerme con ellas, pero si es un niño también lo hará y…

Y en definitiva estoy deseando de que nazca y venga bien. Y si se queda por el camino, lo lloraré como antes ya hice, pero no puedo seguir negando la existencia de este niñito mío.